Valoración de salud
En la valoración de salud, el uso de instrumentos de autoevaluación para la medición de resultados permite eliminar la subjetividad del médico evaluador.
facultad de medicina · traumatología y ortopedia en medicina
mar. 10 de may. 2022
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La valoración de salud de los pacientes es inherente a la profesión médica. Es fundamental para identificar los problemas que comprometen el bienestar del paciente (establecer un diagnóstico) pero también para determinar si las acciones terapéuticas ejecutadas han permitido mejorarlo (medición de resultados). En este artículo veremos el estado actual de la medición de resultados médicos para valorar la salud.

Estado de la salud

La Organización Mundial de la Salud define la salud como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de enfermedad”. Para valorar la salud según esta definición, no es suficiente saber cuál es la enfermedad que afecta al individuo, hay que valorar también las consecuencias que tiene la enfermedad en los diferentes componentes de su “estado de bienestar”.

La OMS propone dos instrumentos complementarios que permiten esa valoración:

  • La Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE), que describe el “diagnóstico”.
  • La Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF), que describe el funcionamiento. En la CIF se consideran el funcionamiento y la discapacidad (función y estructuras corporales, actividades y participación) y los factores contextuales personales y ambientales. Unos ejemplos de ítems que se pueden codificar en la CIF son: las funciones visuales (b210), el uso fino de la mano (d440), el apoyo por parte de amigos (e330).

En práctica, la CIE y la CIF sirven sobre todo como instrumentos estadísticos o bases para fundamentar las políticas sociales. El clínico necesita herramientas de utilidad concreta y directa.

Herramientas para realizar la valoración de salud

Existen dos tipos de herramientas, que se diferencian según el modelo de salud en el cual se basan. La primera es la medición de la “salud observada”, basada en el modelo biomédico: en este modelo nacido en el siglo XVII, el cuerpo humano se asimila a una máquina, las enfermedades a unas averías en la maquinaria y el médico a un profesional técnico que las arregla. El objetivo del médico es curar las enfermedades y la responsabilidad del paciente se limita a seguir las instrucciones que recibe del profesional de salud. En ese modelo, la medición de resultados se basa en los datos clínicos aportados por el médico y las pruebas materiales que constituyen las exploraciones complementarias.

La segunda es la medición de la “salud percibida”, basada en el modelo biopsicosocial: ese modelo fue creado por Engel en 1977 para paliar las limitaciones que encontraba en el modelo biomédico con pacientes crónicos, síntomas indefinidos y en la satisfacción de los pacientes. Considera que la salud de un individuo está determinada por factores biológicos, psicológicos y sociales. La salud y la enfermedad no son opuestas, pero forman parte de un mismo proceso. El objetivo del médico es mejorar el estado de salud de sus pacientes. Los conocimientos, las creencias y las expectativas del paciente deben ser considerados por el médico. En ese modelo, los resultados se valoran en términos de estado de salud, basándose en datos aportados por el paciente.

Instrumentos de medida en la valoración de salud

Los modelos biomédico y biopsicosocial no se tienen que ver como opuestos sino como complementarios. Así, de la misma manera que se complementan la CIE y la CIF, se pueden usar de manera conjunta varios tipos de instrumentos de medida:

  • Datos clínicos, resultados de pruebas complementarias, escalas de valoración funcional (“salud observada”).
  • Instrumentos de autoevaluación del estado de salud y del bienestar (“salud percibida”).

El uso de instrumentos de autoevaluación para la medición de resultados permite eliminar la subjetividad del médico evaluador, con las siguientes consecuencias:

Mejoría de la calidad en investigación clínica

Uno de los indicadores de calidad de un estudio clínico es la elección de variables de resultados (outcomes) que miden el estado de salud de los pacientes. El patrón oro de los outcomes es la supervivencia. Pero la mayor de parte de las intervenciones terapéuticas en COT no tiene como objetivo aumentar la supervivencia sino aumentar la calidad de vida (proporcionando menos dolor y más funcionalidad). Por lo tanto, la medición de resultados se tiene que realizar con instrumentos de valoración de la calidad de vida.

Mejoría en la relación médico-paciente

Una buena relación médico-paciente influye tanto en el resultado de una intervención como la destreza del cirujano. Esa relación se fundamenta en la comunicación: los pacientes valoran el hecho de ser informados de manera objetiva de las alternativas terapéuticas disponibles para su condición y de los resultados que pueden proporcionar. La medición de resultados mediante instrumentos de autoevaluación del estado de salud es una fuente de información útil, ya que permite al médico presentar al paciente una información objetiva.

Respuesta a las inquietudes de los gestores

La voluntad política y social de contener el gasto sanitario hace que sea necesario justificar el coste de los procedimientos sanitarios. La medición de resultados mediante datos objetivos puede servir de base para valorar la eficiencia de las diferentes estrategias terapéuticas.

Cuestionarios de autoevaluación

La autoevaluación del estado de salud se puede realizar mediante entrevista al paciente o mediante cuestionarios de autoevaluación. La entrevista tiene la ventaja de dejar libre al paciente para expresar su experiencia con sus propias palabras. Pero el tratamiento estadístico de la información obtenida es difícil.

En cuestionarios de autoevaluación, el paciente tiene que contestar a un número determinado de preguntas cerradas. Las opciones de respuesta suelen ser de tipo dicotómico (“si/no” o “de acuerdo/en descuerdo”), de tipo escala de Likert con un número variable de opciones de respuesta (por ejemplo: nunca/de vez en cuando/a menudo/casi siempre/siempre), o de tipo escala analógica (marcando de 0 a 10 en una línea). Para corregir el cuestionario, se contabilizan ítems y el resultado se obtiene en forma de puntuación, lo que facilita el tratamiento estadístico.

Se distinguen dos categorías de cuestionarios:

  • Los cuestionarios genéricos: evalúan el estado de salud de manera global. Se pueden usar independientemente del problema de salud estudiado, lo que permite comparar el impacto en la calidad de vida de intervenciones muy diferentes. Por ejemplo, se puede comparar el impacto de una artroplastia de cadera y de un trasplante renal. El principal inconveniente es que son poco sensibles al cambio.
  • Los cuestionarios específicos: evalúan el estado de salud relacionado con una enfermedad o una limitación funcional concreta. Suelen responder mejor al cambio y ser más fiables, pero no permiten comparar poblaciones o intervenciones muy distintas.

Para un uso óptimo de los cuestionarios de autoevaluación, se aconseja combinar cuestionarios genéricos y cuestionarios específicos de la patología a estudiar. Existen decenas de escalas para la valoración de resultados.

Valoración de salud en Cirugía Ortopédica y Traumatología (COT)

Los numerosos cuestionarios de autoevaluación del estado de salud que existen se pueden considerar como una herramienta útil para mejorar la medición de resultados en COT. Para su uso óptimo, hay que elegir el instrumento adecuado (validado, adaptado a la patología y al paciente) y saber interpretar sus resultados. La pericia médica necesaria para una valoración de salud óptima se puede ampliar con conocimientos académicos actualizados sobre el tema. Por ello, desde TECH Universidad Tecnológica te ofrecemos nuestro Máster en Actualización en Cirugía Ortopédica y Traumatología, un programa que te dará las herramientas no solo diagnósticas, sino técnicas, científicas y terapéuticas más actualizadas para una práctica médica óptima.

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