Trastornos psicológicos deportivos
El exceso de la práctica deportiva puede generar diversos trastornos psicológicos por la influencia de las adicciones en la actividad física.
facultad de medicina · medicina del deporte
mié. 12 de may. 2021
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El exceso de la práctica deportiva también puede generar diversos trastornos psicológicos. Establecer una aclaración conceptual sobre ellos e identificar sus diferencias y semejanzas es trabajo del experto en nutrición, quien debe entender los tipos de indicadores que pueden influenciar la relación que tienen las personas con las adicciones y la actividad física.

TDM: Trastorno Dismórfico Muscular o Vigorexia

Se trata de una adicción al ejercicio físico. Sin embargo, no solo existen aspectos similares entre vigorexia y adicción. Los vigoréxicos muestran diferencias con respecto a los adictos al deporte. El adicto a la práctica deportiva realiza ejercicio físico buscando disminuir ese estado previo desagradable (abstinencia). A partir de ello consigue un estado interno agradable debido a las endorfinas que se producen con la práctica de ejercicio físico, por lo que se produce, en este caso, un reforzamiento positivo. Aspecto que no ocurre en el sujeto vigoréxico, ya que realmente no disfruta haciendo ejercicio físico, sino que solo evita el malestar que le produce no hacerlo. Esto significa que obtiene un reforzamiento negativo que le lleva a la realización de una nueva conducta reiterada del ejercicio.

La vigorexia, además de ser una adicción al ejercicio físico, consiste en una alteración de la imagen corporal. Los sujetos se ven pequeños y débiles, cuando realmente son grandes y musculosos con el deseo de ganar masa magra. La Dismorfía Muscular se caracteriza por la distorsión en la imagen corporal y, más concretamente, en relación a su tamaño muscular. Según González-Martín, la subestimación de la musculatura por parte de estas personas hace que en el individuo afloren sentimientos de insatisfacción muscular. Por lo tanto, baja la percepción de su atractivo físico.

Los sujetos afectados suelen tener pensamientos obsesivos sobre su cuerpo y realizan una práctica de ejercicio físico compulsiva para agrandarlo, ya que tienen el deseo de alcanzar un aspecto físico ideal. La vigorexia aparece cuando el deporte no tiene un objetivo claro y se convierte en una actividad descontrolada. Suelen padecerla aquellas personas que tienen una imagen distorsionada de la realidad y de su propio cuerpo. Por ello adoptan conductas alimentarias trastornadas e incluso recurren a ayudas farmacológicas.

TOC: Trastorno Obsesivo Compulsivo

La vigorexia se asocia al Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), ya que en esos sujetos se produce “la aparición de pensamientos intrusivos y recurrentes, conductas o actos mentales repetitivos que el sujeto realiza con el objetivo de reducir su malestar”. Son conductas que se convierten en un patrón repetitivo de actividad cognitiva. Sin embargo, dichas acciones no son exageradamente rígidas o estereotipadas. Al contrario, los pensamientos y conductas suelen ser flexibles y varían para conseguir el fin deseado. Por tal motivo, cuando el pensamiento se torna obsesivo es importante considerar la presencia de un TOC o de un trastorno de ansiedad generalizada.

Por lo tanto, la dependencia al fisicoculturismo, en cambio, podría relacionarse directamente con un Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC). Se debe a la obsesión del pensamiento que les atrae hacia el entrenamiento de pesas (hipertrofia muscular) y la compulsión de realizarlo constantemente. Por otra parte, aunque todavía no se encuentra clasificado en el DSM-V, en el siglo XXI ha ido surgiendo un nuevo tipo de TOC, como es el caso de la runnerexia. Incluye a sujetos adictos a cumplir sus objetivos en la carrera a pie.

A diferencia de la vigorexia, los sujetos con TOC perciben bien su cuerpo y presentan una adicción al ejercicio o a las marcas, teniendo un objetivo bien estructurado.

Trastorno de la conducta alimentaria

La Dismorfía Muscular también se relaciona con el Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA) mediante las conductas de dietas y suplementación que ingieren las personas afectadas. Sin embargo, no se ha comprobado que los sujetos vigoréxicos tengan una conducta alimentaria patológica. Por esta razón ningún autor ha considerado clasificar la vigorexia dentro de los TCA. Dentro de los trastornos de la conducta alimentaria se destacan las siguientes:

Anorexia nerviosa

La Anorexia Nerviosa (AN) es un trastorno psicosomático de etiología multifactorial, caracterizado por una pérdida superior al 15% del peso corporal (según edad, sexo y altura). Los pacientes poseen un miedo intenso a ganar peso y la decisión voluntaria de adelgazar. Dentro de esta enfermedad, se pueden distinguir dos subtipos:

  • Tipo restrictivo: La pérdida de peso se consigue haciendo dieta, ayunando o realizando ejercicio intenso. Durante los episodios de AN, estos sujetos no recurren a atracones ni a purgas.
  • Tipo compulsivo/purgativo: Aparece cuando el sujeto recurre regularmente a atracones o purgas (o ambos).

La vigorexia y la anorexia nerviosa comparten, además, la preocupación desmedida por el aspecto físico, la distorsión del esquema corporal, la obsesión por pesar los alimentos, el interés por las comidas, calorías y composición de lo que se ingiere, la autoobservación y pesarse varias veces al día. En ambos casos se busca el cuerpo perfecto con control de alimentos y con la realización de ejercicio.

Bulimia nerviosa

El DSM-V define la Bulimia Nerviosa (BN) como un trastorno mental que se caracteriza por episodios recurrentes de voracidad. Estos son seguidos por conductas compensatorias inapropiadas como el vómito provocado, el abuso de fármacos laxantes y diuréticos y otros medicamentos, el ayuno o el ejercicio excesivo. Se puede entender como un trastorno del comportamiento alimentario caracterizado por la presencia de episodios críticos en los que la persona afectada ingiere cantidades de alimento significativamente superiores a lo que es normal ingerir en circunstancias normales”.

Ortorexia:

La diferencia de la ortorexia con respecto a otros TCA está en que, mientras en la Anorexia Nerviosa y Bulimia Nerviosa el problema gira en torno a la “cantidad” de comida, en la ortorexia la problemática se encuentra en torno a la “calidad”. La persona que sufre ortorexia no está preocupada por el sobrepeso, ni tiene una percepción errónea de su aspecto físico. Su preocupación se centra en mantener una dieta equilibrada y sana. Esta nueva alteración fue definida por primera vez por el médico norteamericano Steve Bratman en un libro publicado en el año 2.000 en EEUU, que lleva por título Health Food Junkies. El término proviene del griego (ortho, justo, y orexia, apetencia). Así vendría a significar “apetito justo o correcto”. Pero en realidad, se entiende por ortorexia a la obsesión por la comida sana, hasta un nivel que cabe considerar patológico.

La preocupación patológica por la comida sana lleva a consumir exclusivamente alimentos procedentes de la agricultura ecológica, libres de componentes transgénicos, sustancias artificiales, pesticidas o herbicidas, además de aquellas sustancias que hayan sufrido alguna clase de “superstición popular”. Esta práctica puede conducir muchas veces a que se suprima la carne, la grasa o incluso algunos grupos de alimentos que, en ocasiones, no se pueden reemplazar correctamente.

Según Bratman en su libro, aunque todavía no están lo suficientemente contrastados, existen algunos criterios diagnósticos para la ortorexia. Este tipo de sujetos se preocupan más por la calidad de las comidas que del placer de consumirlos dedican más de 3 horas diarias a pensar y planificar su dieta sana. Suelen tener sentimientos de culpabilidad si no cumplen su dieta.

Nutrición para deportistas

La actividad física aumenta las necesidades energéticas y de algunos nutrientes. Por ello es importante consumir una dieta equilibrada basada en una gran variedad de alimentos. Sin embargo, si estos criterios de selección no son llevados de la manera correcta, puede generar impactos negativos en el deportista.

TECH Universidad Tecnológica desea enseñar a sus estudiantes a que ellos, a su vez, asesoren a los pacientes a la hora de consumir las dietas más adecuadas a cada tipo de persona y estilo de vida. A través de la Maestría en Nutrición Clínica en Medicina y la Maestría en Nutrición Clínica en Pediatría se evidencian algunos ejemplos.

Cuando se trata de deportistas profesionales o que realizan un ejercicio intensivo, la Maestría en Nutrición Deportiva en Medicina es la herramienta perfecta para capacitar futuros profesionales en la asesoría experta de la materia nutricional, con el fin de que los deportistas sigan conservando su salud.

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