Medio ambiente y obesidad
Conocer la situación y la influencia de los cambios socioeconómicos en la epidemia de la obesidad es investigado por la medicina.
facultad de medicina · endocrinología en medicina
dom. 05 de sep. 2021
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Conocer la situación y la influencia de los cambios socioeconómicos en la epidemia de la obesidad es un tema investigado por diversas disciplinas médicas. A su vez, aprender los diferentes factores implicados en la creación de un entorno obsogénico aparece como un factor fundamental en el estudio de este ámbito.

Contexto

El entorno construido ha sido definido como el espacio modificado por el ser humano en que las personas pueden llevar a cabo sus vidas. Elementos del medio ambiente donde se desarrolla la vida diaria se han categorizado en alimentos del entorno. Hace referencia al acceso físico a locales o lugares donde es posible obtener alimentos como supermercados, tiendas, restaurantes de comida rápida y otras tiendas similares. Otro término incluido dentro del entorno construido sería la actividad física, refiriéndose a la disposición de lugares para caminar, zonas verdes, terrenos de uso múltiple y tener facilidades de acceso a zonas de recreo.

En las pasadas dos décadas, se ha centrado la mirada en el efecto del entorno sobre la salud, sobre todo en el impacto de este en dietas de baja calidad y el aumento de la prevalencia de obesidad. La proporción de personas que viven en grandes ciudades se ha incrementado dramáticamente en las últimas décadas y se espera que siga aumentando en años futuros. En la mitad del siglo XX, la proporción de personas que vivía en zonas urbanas aumento del 14 al 50 %. Esta transición es prevalente en la mayoría de los países. Tiene efectos en la salud mediante la alteración de los patrones alimenticios y los cambios del ciclo de sueño.

Industrialización

El proceso de urbanización y el crecimiento de las ciudades comenzó hace más de 100 años. Sin embargo, el detonante que lo incrementó aún más fue el descubrimiento de la luz por Thomas Edison en 1819, que dio lugar a la revolución industrial. La industrialización, es decir, la creación de fábricas con productos manufacturados y el incremento de la producción, produjo la movilización de gran parte de la población de las zonas rurales en busca de empleo.

Tener energía eléctrica permitió incrementar aún más la productividad. Esto tuvo grandes implicaciones en la forma de vivir y trabajar de las personas. Con la energía eléctrica fue posible trabajar durante la noche, lo cual no era posible previamente. Esto desencadenó la creación de turnos de trabajo durante la noche para que de esta forma se incrementara la producción. Desde el punto de vista de la salud pública, los turnos de trabajo tuvieron una vital implicación en la calidad de vida y otros trastornos que fueron observados años después de su implantación.

Factores dietéticos

En 2007, la agencia internacional para investigación del cáncer catalogó la turnicidad nocturna como un disruptor circadiano y un probable agente cancerígeno. La alteración o disrupción circadiana hace alusión a la alteración de la organización biológica temporal del cuerpo humano que normalmente sigue patrones de 24 horas y está influenciada, entre otros, por el ciclo luz-oscuridad.

Se objetivó cómo alteraciones del ritmo circadiano podían conducir a cansancio, insomnio, pérdida de apetito, entre otros. La presencia de luz durante la noche biológica altera el sistema circadiano y la actividad del sueño, suprimiendo la secreción de melatonina. El medio ambiente urbano contiene multitud de factores dietéticos y del tipo de vida que afectan a la salud. Por ejemplo, los turnos en el trabajo, el sueño, el estrés, la actividad física, la edad, la contaminación, etc.

Medio ambiente obsogénico

Uno de los factores clave que ha sido identificado y que ha contribuido al desarrollo del sobrepeso y obesidad es la existencia de un ambiente obesogénico. Este se ha definido como la suma de las influencias ejercidas por el entorno, oportunidades y circunstancias vitales que promueven la obesidad en los individuos o en la sociedad. En otras palabras, el ambiente obesogénico se refiere a los factores ambientales que determinan el consumo y el gasto energético en los individuos y su influencia en el desarrollo de obesidad.

Hace una década, el concepto del medio ambiente obesogénico era relativamente nuevo. Surgió de la evidencia que asociaba el entorno de los alimentos y el medio ambiente. Se trata de un concepto complejo que ha sido objetivo de bastantes estudios en el último periodo, con el fin de analizar cómo contribuye el entorno sobre el comportamiento y a su vez sobre el desarrollo de la obesidad. Cuando se ha caracterizado el entorno obesogénico mediante modelos, se han establecido diferencias entre el entorno alimenticio y el entorno construido.

Entorno alimenticio

El entorno alimenticio se define como la oportunidad para obtener alimentos que incluye la disponibilidad, accesibilidad, la publicidad y el márquetin de la comida. Los alimentos pueden ser obtenidos de varias formas del entorno alimenticio: en tiendas (tiendas comestibles, supermercados, mercados), en establecimientos (bares, restaurantes, cantinas, tiendas de comida para llegar) y en lugares o instituciones donde la gente emplea parte de su día (lugares de trabajo, escuela, casa).

Por tanto, engloba tanto los alimentos preparados como aquellos preparados en casa y las fuentes de alimentos fuera de casa incluyendo maquinas dispensables, comida para llevar, cafeterías-restaurantes, supermercados y tiendas de conveniencia. La influencia del entorno alimenticio sobre la ingesta y el riesgo de adiposidad es un área ampliamente investigada en la pasada década, con resultados contradictorios.

En una revisión sistemática de 38 estudios (la mayoría de ellos evaluando el consumo de alimentos como frutas y verduras) se encontró una evidencia moderada que apoyaba la asociación entre el entorno alimenticio del barrio con el consumo y con la salud. Sin embargo, existe evidencia de que los lugares que dispensan comida rápida se sitúan en lugares deprimidos según un estudio realizado en Reino Unido.

Estudios recientes han mostrado también asociaciones entre restaurantes de comida rápida y la proporción de obesidad en niños y adolescentes. En un estudio realizado también en Reino Unido, se observó la relación entre la localización geográfica de restaurantes de comida rápida y otras tiendas que venden comida no saludable, con la mayor proporción de obesidad o sobrepeso óen los niños que residían en esos barrios. También, se objetivo la asociación de las ventas en los supermercados de productos no saludables con la prevalencia de obesidad o sobrepeso.

Comida en casa

Por otro lado, la comida preparada fuera de casa o productos precocinados tienden a ser menos saludables que los alimentos cocinados en casa. Además, se asocian con mayor ingesta de grasa y mayor cúmulo de masa grasa corporal. El consumo de comida fuera del domicilio está creciendo preocupantemente y afecta de forma sustancial al tipo de ingesta. Esto es debido a los ritmos de trabajo, los horarios extensivos y la disponibilidad al acceso constante a los alimentos en cualquier lugar y momento del día en las grandes ciudades.

De manera indirecta, el desarrollo de la industria alimentaria ha favorecido el crecimiento de la oferta de comida rápida. A nivel mundial, se ha documentado el abaratamiento en la producción de aceites vegetales y harinas. Esto permite que la venta de alimentos preparados sea una alternativa que retribuye de manera casi inmediata y muy por encima del salario mínimo.

Conveniencia

Otro aspecto que vincula a los alimentos industrializados con la comida rápida es su conveniencia. Para la población infantil, la practicidad de adquirir alimentos en la vía pública (tanto comida rápida como alimentos altamente industrializados) es un factor clave de su ambiente alimentario, pues se pueden adquirir en el camino a la escuela, durante la estancia en ella, a la salida o de camino a casa, variando en cada momento del día.

El aumento de la publicidad alimentaria también ha modulado los hábitos de consumo alimentario. Se ha incrementado el consumo de refrescos azucarados y productos preparados. El aumento de la publicidad en programas, películas o videojuegos, incluso en internet, sobre la promoción de alimentos y bebidas hipercalóricas, se encuentra presente en prácticamente todos los ámbitos de la vida de los menores, desde la televisión, la escuela, los diversos puntos de venta y en el transporte público.

Se ha observado cómo hasta el 25% de los adultos y el 15% de los niños del Reino Unido comen este tipo de comida una vez por semana o más. El 15 % de los adultos tienen este hábito alimenticio al menos una vez a la semana. Estos porcentajes son todavía más elevados en adultos menores de 30 años. Este estudio concluye que intervenir reduciendo el consumo fuera de casa, en la población menor de 30 años, podría ser de utilidad.

Comida rápida

Por otro lado, los alimentos que suelen comerse fuera de casa acostumbran a ser comida rápida y comida para llevar, que particularmente tienen características menos saludables. Estudiando los múltiples factores ambientales tales como el domicilio, el trabajo y el acceso a lugares de venta de comida, se ha encontrado cómo aquellos con mejores accesos a lugares de venta de comida tendrían cerca de 2 veces más tendencia a la obesidad que aquellos que tuvieran peor comunicación con dichos lugares.

La distribución de las tiendas de comida rápida está asociada con su consumo y el aumento de peso en todos los niveles educativos. Sin embargo, presenta un gran impacto en población con menores niveles educativos. En estratos socioeconómicos bajos se produce mayor consumo de comida rápida, lo que produce una mayor tendencia a mayor peso y mayor riesgo de ser obesos.

Índice de masa corporal (IMC)

Al analizar las tendencias del índice de masa corporal (IMC) medio, respecto a la globalización económica, se pudo observar una relación directa en poblaciones de 127 países entre 1980 y 2008. Pero la relación entre el IMC y la desigualdad solo fue consistente para los países de ingresos altos. La investigación ha mostrado que la composición socioeconómica de las naciones de ingresos medios y bajos tiene efectos en la composición corporal de la población, que no son lineales:

La prevalencia de sobrepeso y obesidad se concentra en los grupos con mayor nivel socioeconómico, en los países de ingresos bajos. Mientras en los países de ingresos medios los resultados son mixtos, especialmente entre los varones, pues las mujeres que presentan exceso de peso son las de menores recursos. Respecto a la población infantil, la evidencia muestra que los niveles de peso elevado se concentran en los grupos más favorecidos, tanto en los países de ingresos bajos como medios.

Dado que la comida precocinada fuera de casa es un dato preocupante, se entiende que intervenciones efectivas sobre la comida para llevar o comer poco saludable tiene que ser un punto importante por tratar. Aunque existen bastantes datos sobre las influencias ambientales de la alimentación y del ejercicio físico, existen otras influencias no tan estudiadas.

Acciones contra la obesidad

De manera más amplia, existe una serie de acciones contra el ambiente obesogénico que aún están pendientes, de acuerdo a recomendaciones internacionales. En lo alimentario:

  • Mejora del precio relativo de los alimentos saludables.
  • Promoción de políticas agrícolas.
  • Agricultura urbana.
  • Eliminación de las grasas trans de la dieta.
  • Mejora de los programas de alimentación escolar.
  • Incorporación del concepto de salud en el comercio internacional de alimetos.
  • Incentivar el desarrollo de nuevos alimentos más saludables.

En lo que se refiere a la promoción de la actividad física, tanto las dirigidas a los ámbitos institucionales de adultos (lugar de trabajo) y niños (escuela), como al equipamiento urbano:

  • Planeación urbana y transporte.
  • Espacios propicios para la recreación y el deporte.

Para finalizar, cabe recalcar la contribución de la industria alimentaria al entorno obesogénico, por paradójico que parezca, al participar en programas contra la obesidad. Existen precedentes de que la industria alimentaria busca disminuir la presión que se ha puesto sobre esta, enfatizando la importancia de la actividad física. Por ejemplo, una marca reconocida de refrescos azucarados no solo ha conseguido desviar la atención a sus productos, incluso ha conseguido apoyo de diferentes países en el mundo. Esto enfatiza la importancia de la actividad física como una forma de enfrentar el exceso de peso y las enfermedades asociadas, proponiendo que basta con educar a la población para “equilibrar las calorías”.

Obesidad y medicina

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