Equilibrio rotacional en podología
La podología clínica puede ser estudiada desde la física para el estudio de diferentes terapias aplicadas a la disciplina.
facultad de medicina · podología
lun. 29 de mar. 2021
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La podología clínica puede ser estudiada desde la física. Algunas teorías implican el estudio de diferentes terapias aplicadas a la podología tales como el equilibrio rotacional y otras teorías biomecánicas.

Ley de Newton

El pie es evaluado comúnmente en posición bípeda relajada, en donde el individuo está sobre ambos pies confortablemente. En esta posición relajada, como no está ocurriendo ningún movimiento significativo alrededor de los ejes articulares del pie y la extremidad inferior, no está sucediendo ninguna aceleración por un movimiento rotacional alrededor de esos ejes. Como no existe aceleración angular alrededor de los ejes articulares del pie y de la extremidad inferior durante la bipedestación relajada, puede decirse que esos ejes, en este momento, están bajo un estado de equilibrio rotacional.

El equilibrio rotacional sólo puede suceder alrededor de un eje articular cuando la suma de los momentos que actúan en una dirección es exactamente de igual valor a la suma de momentos que actúan en la dirección contraria alrededor de ese mismo eje. En otras palabras, sólo cuando la suma de fuerzas rotacionales que actúan alrededor de un eje articular es exactamente contrarrestada por otra, no existirá aceleración angular.

Este principio básico de física proviene de la segunda ley de movimiento de Newton. Establece que cuando una fuerza actúa sobre un objeto, la aceleración (a) que resulta es directamente proporcional a la fuerza neta (F), y tiene una magnitud que es inversamente proporcional a la masa (m). Por lo tanto, utilizando la segunda ley de Newton, si la aceleración de un objeto es igual a cero, entonces la fuerza neta que actúa sobre ese objeto también debe equivaler a cero.

Aunque todos los pies que son evaluados clínicamente en posición bípeda relajada cumplan las condiciones de equilibrio rotacional en ese momento a través de sus ejes articulares, no significa que todos los pies necesiten la misma magnitud de fuerza para causar rotación a través de un eje articular. En otras palabras, la fuerza requerida para romper el estado de equilibrio rotacional a nivel de un eje articular variará ampliamente en función de las fuerzas preponderantes que actúan en esa articulación en ese momento.

Eje de la articulación subtalar (AST)

En el caso especial del eje de la articulación subtalar (AST), la gran variabilidad individual en su localización respecto de la planta del pie tendrá un efecto importante sobre la cantidad de fuerza requerida para pronar o supinar el pie desde la posición de equilibrio rotacional que existe en la posición de bipedestación relajada.

La investigación que apoya esta teoría de que la localización del eje de la AST tiene un efecto significativo sobre la fuerza precisada para supinar el pie partiendo de la posición de bipedestación relajada, ha sido recientemente publicada por un grupo de investigadores de Australia. Payne et al crearon un aparato mecánico, el dispositivo de resistencia a la supinación, que medía efectivamente la magnitud de una fuerza dirigida superiormente la cual actuaba en la cara medial del navicular. Esta es necesaria para iniciar la supinación del retropié mientras los sujetos estaban en posición bípeda relajada.

El utensilio estaba basado en el test de resistencia a la supinación creado en 1985 para desarrollar un método clínico que permitiese una aproximación a la magnitud de fuerza que podría precisar el tendón del tibial posterior (MTP) para iniciar la supinación de la AST durante la posición bípeda relajada.

Investigación de Payne

En su investigación, Payne y colaboradores estudiaron 47 sujetos para determinar si ciertos parámetros estaban correlacionados significativamente con la magnitud de fuerza requerida, mediante su utensilio de resistencia a la supinación, para supinar el retropié durante la posición bípeda relajada. Además de medir el peso corporal de los participantes, también midieron la posición relativa de la AST respecto a la planta del pie usando la técnica clínica descrita originalmente en 1987.

Los tres parámetros que se utilizaron para cuantificar la posición del eje de la AST fueron los siguientes:

  • Distancia perpendicular desde el eje de la AST hasta el aspecto lateral de la cabeza del quinto metatarsiano.
  • Distancia perpendicular desde el eje de la AST hasta la bisección posterior del calcáneo.
  • Distancia desde la cara posterior del calcáneo hasta el punto donde el eje cruza la línea que representa la bisección longitudinal del pie.

Los únicos dos parámetros que estuvieron correlacionados significativamente con la magnitud de la fuerza requerida, mediante el dispositivo de resistencia a la supinación, para iniciar la supinación del retropié en las 25 mujeres y los 22 hombres estudiados fueron:

  • Peso corporal.
  • Distancia perpendicular entre el eje de la AST y la quinta cabeza metatarsiana.

Descubrimientos

Los investigadores encontraron que cuando aumentaban estos dos parámetros, la magnitud de fuerza requerida para supinar el pie también lo hacía. Es decir, aquellos pacientes con mayores pesos corporales y un eje de la AST más desviada medialmente precisaron más fuerza de supinación a nivel del navicular medial para producir el movimiento de supinación del retropié.

Las implicaciones clínicas de esta excelente investigación de Payne, Munteanu y Miller son que las personas con un mayor peso corporal y una mayor desviación medial del eje de la AST requerirán una mayor magnitud de fuerza actuando en una dirección ascendente sobre la cara medial del mediopié para supinar el pie. Esta fuerza que actúa sobre el navicular medial, ya sea con el uso del test manual de resistencia a la supinación, es muy similar a la fuerza que podría ser ejercida por el tendón del MTP en su inserción en la tuberosidad del navicular.

Para que el MTP cree unas adecuadas magnitudes de momento supinador para iniciar la supinación de la AST cuando su eje está medialmente desviado, debe contraerse con mayor fuerza. Como resultado generará magnitudes mucho mayores de fuerza de tracción en el tendón del MTP. Esto ocurre debido a que la desviación medial aumentada del eje de la AST disminuye el brazo del momento supinador que el MTP tiene disponible para producir un momento supinador de la AST. Por lo tanto, los pies con ejes de la AST medialmente desviados necesitarán desarrollar magnitudes mucho mayores de fuerza de tracción en el tendón del MTP durante las actividades en carga para poder conseguir los mismos movimientos rotacionales de la AST que suceden en los pies con un eje de la AST en una posición más normalizada.

Ciertamente la investigación realizada por Payne apoya la teoría de que la desventaja mecánica del MTP y las grandes magnitudes resultantes de tensión en su tendón que ocurren en pies con un eje de la AST medialmente desviado son etiologías probables, de la tendinopatía observada en pies que desarrollan la alteración relativamente común y potencialmente incapacitante de la disfunción del tibial posterior.

Avances aplicados a la podología

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