Modos ecográficos
Los modos ecográficos hacen parte de las diferentes formas mediante las cuales se visualiza cada una de las imágenes capturadas mediante estos medios.
facultad de enfermería · ecografía en enfermería
mié. 20 de oct. 2021
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En ecografía, un material piezoeléctrico emite un haz de ultrasonidos que atraviesa los tejidos a gran velocidad y devuelve ecos de retorno cada vez que tropieza con estructuras de diferente impedancia acústica. Estos ecos regresan a una velocidad similar y se encuentran al material piezoeléctrico preparado para su recepción. Se generarán entonces señales eléctricas que, convenientemente procesadas, darán lugar a imágenes. Las diferentes formas o modos ecográficos de visualización de estas imágenes deben ser comprendidos para su utilización en ecografía clínica.

Modo A

Muy utilizado en la Ecografía Industrial, el MODO A (de “Amplitud”) es un modo sin imagen que ya no se emplea en los equipos multiuso. Estos eran habituales en la práctica clínica, teniendo tan solo algunas aplicaciones en Oftalmología. Sin embargo su conocimiento es esencial para entender mejor los demás modos ecográficos. Tras emitir un único pulso de ultrasonidos, un transductor monocristal (habitualmente de 11 MHz y 5 mm de diámetro, con distancia focal a 25 mm) recibe los ecos con una cadencia de tiempo proporcional a la distancia a la que se encuentran las interfases acústicas que los generaron.

Por otro lado, se produce una pérdida de energía durante el desplazamiento de los ultrasonidos por los diferentes medios. Al atravesar las interfases, por lo que los ecos llegarán al receptor con una intensidad disminuida. El ecógrafo analiza las señales y reconstruye en la pantalla una espiga vertical por cada interfase, que estará situada en el punto del eje de abscisas X. Este es correspondiente a la distancia al transductor y tendrá una altura en el eje de ordenadas Y correspondiente a su amplitud.

Modo M

El Modo M (de “Movimiento”) fue la primera modalidad de estudio introducida a finales de la década de los sesenta. Aunque ha sido ampliamente superada por las modalidades 2D y Doppler todavía tiene una gran utilidad por ser un procedimiento que puede proporcionar información adicional, en ocasiones única. Básicamente, el Modo M, también llamado T-M (“Tiempo-Movimiento”), consiste en la emisión repetitiva pulsada de un haz de ultrasonidos que atraviesa estructuras en movimiento, las cuales generan ecos reflejados.

El cambio de posición en el espacio de estas estructuras se registra en una pantalla de manera continua. Así pues, obteniendo las características de movilidad de las diferentes zonas atravesadas por el haz de ultrasonidos. A modo de ejemplo, un transductor podría captar ecos aislados de las fases de contracción y relajación de un vaso, y reconstruirlas en el monitor cada vez; pero realizando una emisión/recepción continuada, el movimiento podría quedar reconstruido en su totalidad en una pantalla desplazándose en el tiempo.

La imagen reconstruida en Modo M utiliza el brillo de la pantalla para indicar la intensidad de la señal reflejada. Además de la anchura de la base de tiempo puede ajustarse según lo requerido por la aplicación clínica utilizada. El Modo M puede aplicarse al movimiento de las estructuras cardiacas, al movimiento de la pleura (“sliding”), a la variación del diámetro de la vena cava inferior en relación con los movimientos respiratorios o a la movilidad del diafragma, entre otros ejemplos (“Modo M: Corazón”). La imagen en modo M puede emplearse en la medición de cambios sutiles en la elasticidad de la pared vascular que acompaña a la aterogénesis.

Modo B

El modo B (de “Brillo”) es también llamado “Bidimensional o 2D”. Representa la evolución de los modos A y M, empleando todos los cristales del transductor en la emisión pulsada de múltiples haces de ultrasonidos y la recepción de múltiples ecos, reconstruyendo en la pantalla una imagen que no será ya un punto o una línea de intensidad de brillo variables, sino un espacio bidimensional con la forma del área de escaneo (sectorial, curvilíneo o lineal, de acuerdo con la sonda que se esté utilizando).

El Modo B establece una escala de grises y asigna la intensidad de brillo de la escala en función de la ecogenicidad de las diferentes interfases. A las intensidades de los ecos más bajas se les asigna el color negro. Así, correspondiendo a los reflectores líquidos, cuya baja impedancia permitirá el paso de los ultrasonidos con mínima pérdida de energía.

A las intensidades mayores se les asigna un color blanco, correspondiendo bien a los reflectores de calcio o calcificados. Son estos los que no permiten el paso de los ultrasonidos y no pueden recibirse ecos que provengan más allá de ellos (sombra acústica); o bien a interfases entre impedancias muy extremas (p.ej: aire-piel) que brillarán mucho en la imagen aunque permitan el paso de los ultrasonidos (refuerzo posterior).

Sobre estos pilares, el Modo B reconstruye imágenes con una sonomorfología casi exacta a la del órgano insonado. La imagen reconstruida como un rectángulo en Modo B muestra en diversos tonos de gris las diferentes capas de tejidos blandos y músculos, en gris claro el hueso de las apófisis transversas vertebrales. Por delante del canal transverso vertebral se encuentra una estructura tubular que se corresponde con la arteria carótida común, anecogénica.

Doppler Color

Los modos A y B revisados anteriormente han sido suficientes para generar imágenes basadas en la posición de un reflector, asignando una posición y un nivel de brillo según el tiempo de llegada de los ecos que provienen de él y los cambios de intensidad con respecto a la emisión de ultrasonidos original. El Modo M permite añadir a los anteriores la valoración de movimientos de relativa lentitud, como el del diafragma, la pleura o el músculo cardiaco, pero no bastan estos modos para reconstruir imágenes del movimiento mucho más rápido del aparato circulatorio.

Los modos Doppler detectan cambios de frecuencia creados por reflexiones de los ultrasonidos en un objeto en movimiento (efecto Doppler). Un reflector móvil o un diseminador cambian la frecuencia del haz de ultrasonidos original según la fórmula [Fr – Ft = (2 x V x Ft x cos Θ)/c], en la que:

  • Fr = frecuencia que regresa al transductor.
  • Ft = frecuencia emitida por el transductor.
  • Fr – Ft = variación de la frecuencia o FRECUENCIA DOPPLER.
  • V = velocidad de las células sanguíneas en movimiento (la variable que interesa obtener).
  • Θ = ángulo entre el haz de ultrasonidos y la dirección del flujo sanguíneo. • c = velocidad promedio de propagación de los ultrasonidos en los tejidos humanos (1540 m/seg).

Si el haz se alinea paralelo al flujo sanguíneo (Θ = 0°), el coseno de 0° es 1, obteniéndose la máxima frecuencia Doppler; por el contrario, si el haz es perpendicular al flujo sanguíneo (Θ = 90°), no será posible medir la velocidad, porque coseno de 90° es 0 y no se registrarán cambios en la frecuencia de emisión.

El proceso ecográfico desde el profesional

La generación de imágenes ha sido de gran ayuda en diferentes aspectos de la salud humana y animal. El hecho de poder conocer nuestro estado al interior de nuestro cuerpo, es de gran utilidad para evitar procesos intrusivos en nuestro cuerpo. Por esta razón la ecografía ha sido de gran importancia en el desarrollo de las técnicas de salud de la nueva era.

TECH Universidad Tecnológica ha desarrollado un amplio portafolio dedicado de lleno en el profesional moderno. Caso ejemplo de ello es su Facultad de Enfermería, donde se pueden encontrar posgrados como el Máster en Enfermería Escolar y el Máster en Nutrición Deportiva en Poblaciones Especiales para Enfermería. Sin embargo, para aquellos profesionales que buscan dominar el campo de las imágenes mediante ultrasonido, no cabe duda que su mejor elección será optar por el Máster de Ecografía Clínica para Atención Primaria.

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