Metodología en la educación para la salud
La metodología educación para la salud es un sistema que permite impartir educación en este ámbito a cualquier ambiente posible.
facultad de enfermería · pediatría en enfermería
mar. 04 de may. 2021
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En cualquier ámbito, incluida la metodología en la educación para la salud, el coordinador tiene que saber a dónde hay que ir, qué quiere conseguir, dónde quiere llegar y para qué. Debe tener clara la meta del equipo y los proyectos. Igual que en el fútbol, lo más importante no es saber donde está el balón en cada momento, sino hacia donde se dirige. Es decir, es tan importante saber donde se ha de ir como el camino que se debe coger. De esta forma, el grupo puede marcarse objetivos intermedios que ayudaran a definir fines específicos orientados todos ellos a la consecución de unos resultados específicos.

La primera tarea de un coordinador es considerar la meta del grupo, planificar las actividades que debe realizar y preparar la evaluación. De esa manera ayudará a proyectar y marcar los pasos necesarios para llegar a conseguir dichos objetivos. El líder debe tener las ideas muy claras sobre por donde hay que ir para conseguir lo que se pretende. Ha de poseer la fuerza y la confianza de los demás para persistir ante los inconvenientes y animar al grupo hacia el objetivo propuesto.

Metodología en la educación para la salud aplicada; gestionar las emociones de los miembros del equipo

El coordinador debe saber identificar y gestionar las emociones de los miembros de su equipo, pues confían que su coordinador será capaz de entender sus estados de ánimo en un momento dado manteniendo su autocontrol emocional y sin entrar en conflicto personal con ninguno de ellos.

Es una función del líder saber desarrollar la capacidad perceptiva y estar atento a lo que ocurre a nuestro alrededor, identificando las reacciones que ve, oye y siente. Escuchar y observar, son habilidades importantes que un coordinador debe desarrollar. Debe trabajar las técnicas de la empatía y de la escucha activa.

Resolver conflictos

Dentro de los equipos, el conflicto es inevitable. No es bueno ni malo si se maneja correctamente. Su resolución significa un crecimiento madurativo del grupo y puede conducir a una mejor creatividad, innovación a la vez que incrementa la sensación de seguridad y confianza al saber que los problemas pueden tratarse abiertamente. Antes del conflicto aparece la tensión.

Esta se vive como un estado muy desagradable que entorpece y bloquea la marcha del grupo. El grupo no debe permanecer mucho tiempo en tensión y es mejor provocar la aparición verbalizada del conflicto. Que debe formularse en forma de problema para que sea posible, a través del diálogo y el debate, encontrar posibles alternativas para solucionarlo. El conflicto, cuando aparece, es de todos y, entre todos, hay que buscar la mejor manera de resolverlo. No obstante, es una función del líder saber identificar y analizar el problema para, posteriormente utilizar las técnicas más adecuadas para tratarlo, como por ejemplo, la negociación o la mediación. Los síntomas de conflicto más característicos son los siguientes:

  • Los enfrentamientos personales.
  • Las luchas de poder.
  • Los roles de oposición a la mayoría.
  • La disminución de la colaboración y participación.
  • La falta de respeto a las normas, etc.

Conocer la realidad del grupo

Los equipos necesitan trabajar y construir sobre realidades y no sobre fantasías. El coordinador debe conseguir un equilibrio entre los objetivos propuestos por el grupo y las limitaciones propias del equipo, ya sean a nivel humano, de recursos o de estructuras. Es mejor saber adaptarse a las circunstancias y al entorno que intentar proponerse objetivos inalcanzables.

Se deben utilizar los recursos materiales y humanos disponibles en todo momento aprovechando todas las capacidades del potencial del grupo. Es importante conocer los puntos débiles y fuertes de cada equipo, sus aportaciones y sus limitaciones. Es necesario conocer la realidad del grupo, la composición del equipo y averiguar cuál es la contribución potencial o real de cada individuo de cara a la efectividad, la organización y los resultados.

De esta forma, el coordinador debe averiguar las posibilidades, capacidades y limitaciones de los miembros que forman el grupo para delegar a cada uno la parcela en la que mejor se maneja. El conocimiento de las destrezas y habilidades de cada uno de los miembros nos dará una idea de la posibilidad de realización de un proyecto. En cualquier caso, este dato ha de potenciar y motivar el aprendizaje continuado tanto del líder como de los participantes.

Delegar

Los proyectos deben construirse entre todos los miembros de un equipo, pero cada uno debe desempeñar la tarea en la que mejor se desenvuelva. El coordinador debe conocer la realidad del grupo, las potencialidades de sus colaboradores y delegarles las funciones que les corresponden. Cada miembro ocupa un rol diferenciado y específico que le permite trabajar con los demás con un alto grado de colaboración y cooperación.

Cada persona a quien le ha sido delegada una parcela de poder sabe y está convencida que su actividad tiene sentido e importancia dentro del grupo. Este estilo de coordinación estimula y motiva a los miembros de un grupo pues incrementa el sentimiento de pertenencia y refuerza la cohesión. Delegar actividades es delegar responsabilidades. Saber delegar es tan importante como saber mandar.

Dar autonomía a los miembros del equipo recibe el nombre de “empower”. En una organización eficazmente liderada, todos sus participantes perciben que contribuyen a su éxito. Los grupos de trabajo basados en el empowerment se caracterizan por la confianza en el líder y por tener un amplio sistema de comunicaciones.

Metodología en la educación para la salud: entorno del grupo

El entorno del grupo es un elemento influyente en la forma de gestionar y dirigir un equipo. El contexto condiciona las condiciones de trabajo. No es lo mismo estar en un ambiente motivador que deprimente, tenso que divertido, donde cada miembro es tenido en cuenta o ignorado. Es una función primordial del líder crear entornos adecuados para que las personas se sientan cómodas con el clima del grupo y confortables en su trabajo, se ilusionen con los proyectos y se sientan importantes.

El entorno se puede trabajar utilizando planes estratégicos, es decir, planificando y programando las líneas o directrices sobre las que deben moverse. Cuidar el contexto es algo absolutamente necesario para la salud del equipo y de las personas que lo forman. Un entorno adecuado, agradable, que ofrece libertad para expresar las ideas y los sentimientos, garantizará una larga vida al grupo.

El líder debe tener la capacidad para generar un ambiente agradable, adaptable, de aprendizaje, que estimule y motive el desarrollo del potencial creativo e intelectual de todos los miembros. El entorno suele imponer límites y restricciones significativas sobre la realidad del equipo y sus proyectos, pero también abre nuevas perspectivas y enfoques que enriquecen la cultura del grupo.

Clima de grupo

El clima o atmósfera grupal es uno de los elementos importantes que caracterizan a un grupo. Se refiere a la tonalidad afectiva que predomina en las acciones y en las relaciones. Es decir, el clima del grupo es agradable si sus miembros se encuentran a gusto en él y las relaciones que han creado son positivas. Influye también en la facilitación del proceso de enseñanza-aprendizaje, pues nunca se educa de forma directa, sino que es a través de los afectos que pueden favorecer u obstaculizar las tendencias activas y creativas de sus miembros.

El profesional y la aplicación de la metodología en la educación para la salud

En la actualidad la enfermería se ha convertido en un ámbito que exige la interacción directa con la comunidad. Esto permite que el trabajo de los profesionales sea visto por la comunidad desde otro punto de vista, colaborando así con el mismo de manera indirecta. El autocuidado resulta por esta razón tan importante, aunque implantar esta consciencia en la comunidad no siempre es sencillo.

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