Hemodiálisis

La hemodiálisis permite eliminar ciertas impurezas y sustancias tóxicas de la sangre mediante el uso de un riñon artificial.

facultad de enfermería · diálisis
viernes, 29 de julio de 2022
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La hemodiálisis es actualmente la forma más común de tratamiento de la insuficiencia renal crónica y se utiliza como tratamiento definitivo o previo al trasplante renal. En los Estados Unidos, casi 300.000 personas están tratadas mediante diálisis crónica y más de 20.000 tienen un riñón trasplantado en funcionamiento. La prevención o la detección precoz supondría un importante impacto económico por el coste sanitario que suponen los pacientes que requieren tratamiento con diálisis o trasplante. En España, dos millones de personas poseen una función renal reducida por debajo del 50%, de las cuales menos de un 25% llegarán a diálisis.

Sin embargo, estos pacientes con Enfermedad Renal Crónica (ERC), tienen una mortalidad elevada en torno al 5% anual (fundamentalmente por eventos cardiovasculares). Cada año inician diálisis más de 6.000 pacientes en nuestro país, un número que va en aumento y que, en los últimos años, mantiene crecimientos anuales de entre el 5 y el 10%.

El número de pacientes prevalentes en España es de 36.388, estos pacientes suponen el 0.08 de la población, pero consumen aproximadamente el 2.5% del gasto sanitario, esto ha supuesto un aumento anual paulatino siendo en el año 1992 de 15.347, con una cifra de pacientes incidentes anual de 4.543 pacientes, de los cuales el 86.4% de los pacientes que han comenzado un tratamiento sustitutivo, lo hicieron en hemodiálisis.

Elección de tratamiento

Otra característica de los pacientes que acceden al tratamiento sustitutivo es el aumento paulatino de la edad de los mismos. Esto con un incremento en el riesgo a medida que aumenta la edad, siendo admitidos a tratamiento cada vez con mayor edad. Con una incidencia global de 125 pmp, se superan los 400 pmp en el grupo de edad de mayores de 75 años.

La hemodiálisis suele ser el tratamiento de elección en el fracaso renal agudo. Para la práctica de la hemodiálisis son necesarias instalaciones adecuadas que incluyen planta de tratamiento de aguas, monitores de diálisis puestos al día en mantenimiento, material específico de un solo uso (líneas del circuito y dializador, entre otros) y un equipo humano altamente cualificado para garantizar la atención y seguridad del paciente, tanto en la sesión como en el seguimiento clínico.

Algunos datos históricos sobre hemodiálisis

Entre los años 40 y 50 el desarrollo de la hemodiálisis fue lento. Todos los pacientes tratados de modo experimental morían poco tiempo después del que lo hubieran hecho sin el tratamiento. Esto, unido a problemas mecánicos de la máquina de diálisis, hizo dudar a un buen número de miembros de la comunidad médica sobre el futuro del tratamiento. No obstante, los experimentos continuaron, y, en 1954, el director de la Sociedad Americana de Órganos Artificiales declaró que el uso del riñón artificial pronto dejaría de considerarse como un experimento. En 1957 Kelemen y Kolff publicaron los resultados del tratamiento de Hemodiálisis que practicaban, señalando que el 52% de los 38 pacientes tratados consiguieron sobrevivir.

Durante los años 50 la hemodiálisis se utilizaba para tratar transitoriamente a pacientes con fallo renal agudo. En los años 60 comienzan a solucionarse algunos de los problemas técnicos de la hemodiálisis. Se implanta la primera fístula arterio-venosa, lo cual constituye una solución al problema del acceso vascular. En estas fechas ya se empiezan a plantear cuestiones sobre las implicaciones éticas, sociales y económicas de la hemodiálisis. Fueron fundamentadas en que una sesión de hemodiálisis duraba entre 10 y 12 horas; no todos los pacientes podían acceder a este tratamiento, a pesar de que el 50% lograba sobrevivir durante siete años.

A finales de la década de los 60, cuando la supervivencia de los pacientes estaba garantizada, comenzó el interés por otras cuestiones como la calidad de vida y el coste económico del procedimiento. Los profesionales sanitarios pronto descubrieron que la hemodiálisis llevaba asociados un buen número de problemas psicológicos y emocionales: ansiedad, fobias, problemas familiares, irritabilidad, etc. A pesar de todo esto y de los elevados costes económicos, la hemodiálisis empezó a utilizarse con un número cada vez mayor de pacientes.

El futuro de la hemodiálisis

En España la hemodiálisis comenzó a generalizarse en los años 70, llegando a 2.600 pacientes en 1977, 15 por millón de población, y alcanzando los 7.710, 50 por millón, en 1983. Las diferentes técnicas de hemodiálisis utilizadas en el tratamiento sustitutivo de la enfermedad renal crónica, han cambiado durante los últimos años, y su uso ha dependido de múltiples factores, incluyendo variables demográficas, económicas, geográficas, políticas, sanitarias (sistema de salud); y de la experiencia de los nefrólogos dedicados a la hemodiálisis.

Como hemos comentado, la situación de los pacientes en hemodiálisis, en líneas generales, se traduce en un gran sacrificio para los pacientes y las familias, especialmente derivados de la mala calidad de vida y de la necesidad de desplazarse a los centros de diálisis tres veces o más por semana. Además, la alta mortalidad (semejante a la del carcinoma metastásico de mama, a la del carcinoma de colon o a la del cáncer de próstata) obliga a avanzar hacia técnicas diferentes.

El hecho de se haya evidenciado una mejoría con diálisis frecuente y prolongada tanto en la calidad de vida como en control de la anemia, control de la tensión, hospitalizaciones, reducción de medicamentos (como, por ejemplo, antihipertensivos o quelantes del fósforo), mejoría del apetito, mejoría en el control del volumen, reducción de la morbimortalidad, etc., dirige la investigación actual hacia aquel tipo de técnicas en las que el tratamiento sea continuado. Los requerimientos de las nuevas tecnologías de diálisis, por tanto, se basan en los siguientes objetivos:

  • Funcionamiento continuo
  • Eliminación de solutos de peso molecular como lo hace el riñón
  • Eliminación de agua y solutos según las necesidades del paciente
  • Biocompatible
  • Portable o mejor implantable
  • De bajo coste
  • Hemodiálisis domiciliaria

Tratamiento de enfermedades por parte del profesional

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