La atención integral en el ámbito salud
La atención integral en la salud es el complemento de los servicios de salud necesarios para atender cualquier situación de urgencia o no, que ponga en riesgo el bienestar de la otra persona.
facultad de enfermería · urgencias y emergencias en enfermería
mar. 22 de dic. 2020
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A comienzos de la mitad del siglo XIX el modelo sanitario estaba centrado en el hospital. Allí era donde se desarrollaban las tecnologías y se aplicaban los avances científicos. Exceptuando casos o situaciones muy concretas como la atención al parto o al moribundo, en que el profesional (aquel responsable de su cuidado, el enfermero) se desplazaba al domicilio llevando en su maletín “todo” el material sanitario disponible para la atención del paciente. La atención integral en el ámbito salud se centro en brindar un servicio más allá de únicamente el consultorio.

El desarrollo de la asistencia hospitalaria moderna, donde se concentraban los especialistas y los recursos más avanzados tecnológicamente, permitió comprobar que del 50 al 60% de la mortalidad. Esta era ocasionada por los accidentes o el infarto agudo de miocardio (IAM) se produce antes de que el paciente ingrese en el hospital.

Así, el 25% de las muertes por infarto se producen en el trascurso de los primeros minutos. El 40% en las dos primeras horas, de forma que en los hospitales se trataba únicamente a los pacientes que habían tenido la suerte de sobrevivir. Esto sin ayuda, durante la hora en la que la mortalidad era mayor.

La creación de los modernos servicios de emergencias extrahospitalarias se inicia en Europa en 1966. Con la puesta en marcha, por Pantridge en Belfast, de la primera unidad móvil de cuidados coronarios. No es hasta la década de los 90 cuando se terminan de implantar los equipos de emergencias extrahospitalarios en un gran número de ciudades españolas.


Sistemas de atención integrales de urgencias y emergencias

Las urgencias y emergencias médicas tienen dos ámbitos principales de asistencia. El hospitalario, a través de los servicios de urgencias de los hospitales de agudos y el extrahospitalario. Este último puede integrar a su vez diferentes recursos y tipos de asistencia según sea el modelo sanitario del país. Todo ello en cuanto a la integración o no de la asistencia primaria y especializada en un único servicio de salud y al tipo de provisión de los servicios.

La atención integral a través de la historia

Boyd, en 1982, hablaba de que la atención urgente debe corresponderse con un sistema integral de urgencias. Como conjunto de actividades secuenciales complejas y ordenadas a través de protocolos dirigidos a optimizar la asistencia a pacientes críticos. Ello desde el momento de aparición del proceso hasta su incorporación a la vida social o laboral.

Por otra parte, los servicios de emergencia médica extrahospitalaria se definen como una organización funcional. Esta realiza un conjunto de actividades secuenciales humanas y materiales, con dispositivos fijos y móviles, con medios adaptados, coordinados. Estos son iniciados desde el mismo momento en el que se detecta la emergencia médica. Tras analizar las necesidades, asigna respuesta sin movilizar recurso alguno o bien desplaza sus dispositivos para actuar in situ. Además de realizar transporte sanitario si procede y transferir al paciente al centro adecuado para su tratamiento definitivo.

Hoy día, la asistencia a las urgencias se entiende dentro del concepto de sistema integral. Quedando definido por el grupo de trabajo interterritorial de urgencias médicas extrahospitalarias como; “Conjunto de recursos materiales y humanos que tenga como finalidad primordial la recepción de las solicitudes de urgencia subjetiva. Su análisis y clasificación como no urgencia o urgencia objetiva, y la resolución mediante los dispositivos adecuados, de las situaciones de urgencia vital y no vital”.

El documento de consenso

El documento de consenso, elaborado por el grupo de trabajo interterritorial de urgencias médicas extrahospitalarias. Dado a conocer en Madrid el 5 de noviembre de 1992, recoge las siguientes conclusiones:

  • Se considera imprescindible la creación de un servicio propio que sea independiente jerárquicamente de las estructuras de atención primaria. Además de atención especializada, pero sin dejar de mantener una estrecha relación en su funcionamiento con ambas.
  • Existencia de un marco legal adecuado. Que este regule las características y funcionamiento de dichos servicios, con normativas específicas para sus diversos componentes (centros de coordinación, dispositivos asistenciales y otros).
  • Estar integrado en un plan de urgencias médicas a nivel local, de área o regional.
  • Contar con un centro coordinador de urgencias (CCU). Con autoridad para coordinar la actuación en la atención a las urgencias médicas, operativo las 24 horas del día durante todo el año. Con capacidad de coordinación de los recursos extrahospitalarios y hospitalarios públicos de su ámbito territorial de actuación. Así como los privados vinculados mediante concierto al sistema público.
  • El CCU dispondrá de médicos con presencia física, dedicados al análisis y resolución de llamadas, así como de teleoperadores entrenados para la recepción de llamadas y la movilización de recursos.

Estructuración en el país

Entre las características del sistema sanitario español estructurado en torno al Sistema Nacional Salud está la integración de todos los recursos públicos en el servicio de salud de cada Comunidad Autónoma, siendo a su vez la provisión de estos servicios de gestión mayoritariamente pública. Asimismo, la continuidad asistencial entre atención primaria y especializada es uno de los objetivos esenciales de este modelo sanitario. En los servicios autónomos de salud se cuenta con diferentes ámbitos de asistencia a las urgencias:

  1. Atención Primaria, más o menos vinculada con los servicios de emergencia.
  2. Servicios de emergencia y urgencia extrahospitalarios.
  3. Unidades de urgencias hospitalarias, el objetivo de un sistema integral de urgencias y emergencias es garantizar la asistencia a un paciente crítico desde el momento en que se produce la enfermedad súbita o el accidente. Para alcanzar este objetivo debe existir una cadena asistencial que se inicia en el momento de la activación y que se continúa con la actuación del primer interviniente, el “first responder”, del personal sanitario en la atención “in situ”, de los cuerpos de rescate y la asistencia hospitalaria hasta la reinserción social, de una manera ordenada y coordinada para garantizar su efectividad.

Según algunos estudios realizados, las experiencias acumuladas en diferentes países desarrollados demuestran con los SIE disminuyen significativamente la mortalidad sanitariamente evitable y reducen las minusvalías. Así, se ha demostrado que la mortalidad comunitaria por infarto agudo de miocardio desciende en más de un 13% y en un porcentaje similar disminuyen las muertes accidentales. Esta disminución de la mortalidad, junto con el descenso de las incapacidades y de las estancias hospitalarias, repercute significativamente en los costes generados por las emergencias.

El profesional como actor en la atención integral en el ámbito salud

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