El ser humano, un ser social
Contemplar el ser humano como un ser social permite comprender muchos de los comportamientos y actitudes que toma el mismo frente a ciertas situaciones.
facultad de ciencias del deporte · educación física
mié. 04 de may. 2022
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El ser humano es un ser social por naturaleza, es un ser que necesita de otros seres humanos para sobrevivir y completar su desarrollo. Ya en la antigüedad el filósofo griego Aristóteles se hizo eco de esta realidad y afirmó que “El hombre es social por naturaleza” constatando que las personas:

  • Tienen características sociales innatas. Se nace con características que predisponen a las personas para relacionarse con los demás y vivir en sociedad.
  • Y que se desarrollan en el seno de una sociedad a través de la convivencia en comunidad.

Desde los inicios de la humanidad, la especie humana ha vivido en sociedad. La convivencia en grupos humanos ha sido clave para la supervivencia de la especie y para la evolución de la misma. Pero además, la convivencia nos permite completar el desarrollo individual: La identidad y conducta de las personas tienen sus raíces en el “ser” y “hacer” social. El carácter humano es inseparable del carácter social.

Biológicamente, los seres humanos son diseñados para comunicarse y para interactuar con los demás, la conducta tiene sentido individual, pero está motivada por lo social, por lo tanto, tiene un carácter social y no se puede separar de su contexto social. La fuerza del grupo, las normas sociales explicitas e implícitas, las expectativas y creencias sociales determinan la manera de actuar de los individuos. En consecuencia, el individuo no puede ser individuo en solitario, para ser individuo tiene que serlo en sociedad y desarrollarse en sociedad. Marx lo recoge en la afirmación: “no es la conciencia del individuo lo que determina su existencia, sino todo lo contrario su social existencia es la que determina su conciencia.”

Evolución de las capacidades sociales humanas

La especie humana es una especie con una enorme capacidad para adaptarse al medio que le rodea y dicha capacidad ha sido el motor que ha impulsado la asombrosa evolución. La evolución de la especie se sustenta en la evolución de las capacidades sociales y se enmarca, por lo tanto, en el seno de la interacción social y la convivencia en comunidad. Gracias a la vida en comunidad que hace posible una gran riqueza de interacciones sociales, los seres humanos han podido desarrollar sus capacidades sociales y han impulsado su desarrollo global. La sociedad ha ampliado las posibilidades de aprendizaje y comunicación. Algunas características de la evolución humana que han sido claves para la evolución de las capacidades sociales son:

  • Mayor tamaño del cerebro: la especie humana aumenta su capacidad intelectual gracias a un incremento de la masa cerebral y debido a este incremento, el periodo de gestación se acorta y el parto se precipita, ya que sería imposible el nacimiento pasado más tiempo de gestación. Esta condición hace que el ser humano nazca inmaduro y precise de atención y cuidados para asegurar su supervivencia y completar su desarrollo, lo que precipita la vida social desde el primer momento.
  • Bipedestación: otro avance importante se produce cuando el ser humano dejó de caminar apoyándose en las cuatro extremidades para comenzar a caminar erguido, sosteniéndose solamente sobre las dos extremidades inferiores. La bipedestación, supuso la liberación de las dos extremidades superiores, las manos adquieren así una mayor especialización y pueden ser empleadas para otras cosas como el uso de herramientas.
  • Lenguaje y capacidad de comunicarnos: otro de los avances que resulta clave para la evolución de las capacidades sociales es el lenguaje. El ser humano desarrolla el lenguaje y consigue dar un nuevo sentido a la capacidad de comunicarnos.

Porque se vive en sociedad

Desde hace millones de años el ser humano vive en sociedad. La vida en sociedad es la estructura que garantiza la vida y que aporta la cobertura a diversas necesidades humanas.

  • Por un lado, la vida en sociedad permitió la protección ante peligros y garantizó la supervivencia; además de servir como motor para el desarrollo y el aprendizaje. La vida en sociedad supone la colaboración entre las personas y permite crear nuevas condiciones de subsistencia. Así, haciendo posible la especialización y siendo con ello la base de grandes inventos y desarrollo técnico y tecnológico.
  • Y, por otro lado, la vida en sociedad permite relacionarse emocionalmente con los semejantes (amistad, familia, amor, comunicación, etc). Y aporta cobertura a las necesidades afectivas. Las personas necesitan generar vínculos afectivos, necesitan sentirse queridos y aceptados por otros semejantes. Las relaciones sociales que tengan van a ser determinantes y una garantía para el bienestar.

La vida en sociedad es inherente a la especie humana y a su vez es la base sobre la que se sustenta su evolución y desarrollo.

El individuo como parte del grupo social

El grupo social supone una compleja estructura en la que se enmarcan diversas interacciones y relaciones entre los diferentes individuos que lo componen. Los grupos sociales funcionan como sistemas en los que cada individuo es parte que define el grupo y determina su equilibrio y su adecuado funcionamiento. El individuo se transforma dentro del grupo en el seno de las interacciones. Mismas que se producen y a su vez el grupo se transforma con los individuos. La influencia entre el individuo y el grupo es mutua. El grupo social aporta elementos que el individuo necesita, convirtiéndose en un contexto excelente para el desarrollo personal. Entre los elementos del grupo se puede señalar:

  • Un sistema político y normas que regulan la vida diaria y hacen posible la convivencia entre las personas.
  • Una serie de actividades económicas que garantizan la subsistencia.
  • Unas características comunes definitorias que hacen posible el sentimiento de unidad y de pertenencia a la comunidad, como son el lenguaje, las costumbres y las señas de cultura e identidad del grupo que se convierten en señas de identidad de cada individuo.

El modelo de Levine y Moreland

Ofrece una explicación de las relaciones entre el individuo y el grupo, a través de tres procesos implicados en la integración del individuo como miembro del grupo.

  • Proceso de evaluación: tanto el individuo como el grupo hacen un esfuerzo por valorar el grado en que la otra parte podrá satisfacer sus necesidades y se ajusta a sus intereses. Por un lado, el grupo valora la contribución del nuevo miembro y genera expectativas sobre ello. Por otro lado, el individuo valora el grado en que el grupo puede satisfacer sus necesidades.
  • Proceso de compromiso: después de la evaluación si ambas partes valoran como satisfactoria a la otra parte, aparece el compromiso. El compromiso se sustenta en las creencias de ambos y se materializa a través de acciones y metas. Mismas que tratan de cumplir las expectativas de cada una de las partes.
  • Proceso de transición de rol: el tercer proceso se refiere a la modificación de expectativas de ambos con respecto al otro. Es un proceso que se pone en marcha en los momentos de crisis y conlleva el inicio de los procesos previos. Se produce una nueva valoración y la generación de nuevas expectativas, así como nuevos compromisos, que se mantienen hasta la siguiente crisis y el consiguiente proceso de transición de rol.

El proceso de aprendizaje en la sociedad

Dentro de las diferentes comunidades a través del mundo, se estructuran diferentes metodologías con el fin de ofrecer una educación óptima para cada participante. Esto permite que se ejecuten tareas de manera efectiva con el fin de que el proceso de transmisión del conocimiento sea completo e íntegro. Sin embargo, hay que tener en cuenta que existen factores de afección sin importar el lugar donde se apliquen las mismas. Uno de los principales puntos a tratar en el ámbito educativo son las relaciones interpersonales, ya que las mismas pueden afectar positiva o negativamente la educación.

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