La evaluación aplicada
La evaluación aplicada hace parte del proceso de análisis y diagnóstico previo a la aplicación de cualquier terapia deportiva.
facultad de ciencias del deporte · entrenamiento personal
mié. 20 de abr. 2022
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La inclusión de testeos y pruebas físicas relevantes se fundamenta a través de la posibilidad que las mismas brindan a la hora de comprobar, revisar, chequear, controlar y, finalmente, motivar a los deportistas y/o clientes. En este sentido, la evaluación aplicada diagnóstica ocupa un lugar de gran importancia, pues muestra un retrato del aquí y el ahora. Este retrato no es más que la línea de partida, ese punto que se conforma con los resultados de la evaluación y las respuestas que se han ido consiguiendo a lo largo de la entrevista inicial. Por otra parte, debe recordarse el valor que la evaluación tiene como método de control del entrenamiento.

“El entrenador personal utiliza, tanto en la evaluación como en el desarrollo de sus programas de ejercicio, parámetros fisiológicos de control, que le permiten valorar el comportamiento de la “carga interna”

Es decir, la respuesta individual al esfuerzo físico”. Ahora bien, ¿a qué se hace referencia cuando se habla de “carga interna”? En primer punto, se debe entender que “la carga de entrenamiento no existe como entidad independiente”. Esto significa que no existe un solo tipo de carga, sino que, además, cada una se relaciona con las demás. En segundo lugar, se ha de comprender que la actividad física provoca un trastorno en la homeostasis en el organismo.

Esta alteración en el equilibrio interno del organismo es lo que se denomina carga interna. Por lo tanto, la carga interna representa el impacto que la carga externa tiene sobre el individuo. Para entenderlo mejor, se puede citar un ejemplo. Supóngase que dos deportistas (uno de ellos especialista en fuerza y el otro en resistencia) realizan media hora de trote a media intensidad.

Evaluaciones morfológicas y funcionales

A lo largo de una vasta y extensa bibliografía, diversos autores como Mac Dougall, Wenger y Green (2005), Heywrad (2006), Martínez López (2002) o García Manso, Navarro Valdivieso y Ruiz Caballero (1996) han propuesto diversas formas de clasificación de las evaluaciones. Una de las más útiles y empleadas es la de Benítez Franco (2006), quien plantea la división de las evaluaciones entre morfológicas y funcionales.

Las evaluaciones morfológicas son todas aquellas evaluaciones encargadas de medir aspectos relacionados con la forma física. Muchos de estos aspectos no solamente se pueden medir, sino que además se pueden ver y tocar. Dichas evaluaciones pueden, a su vez, agruparse en tres tipos claramente diferenciados:

  • De somatotipo: referidas a la forma (silueta) del sujeto.
  • Composición corporal: referidas a los tejidos que conformar al sujeto.
  • De proporcionalidad: referidas a los índices que relacionan dos o más variables corporales.

Otra manera mediante la que es posible clasificar las evaluaciones morfológicas es separándolas según si son simples y complejas. En la primera categoría, entrarían todas aquellas pruebas que presentan un protocolo escueto y requieren de poco o ningún material (como el peso y la talla), mientras que, en la segunda categoría, entrarían aquellas evaluaciones de extensos protocolos y material más costoso o sofisticado (como la composición corporal por tomografía axial computada).

Las evaluaciones funcionales, por su parte, se abocan hacia la estimación de las cualidades físicas y los diferentes sistemas energéticos, por lo que son de carácter estrictamente fisiológico. En el área del entrenamiento de la resistencia, por ejemplo, son comunes las evaluaciones para la determinación del umbral anaeróbico, el consumo máximo de oxígeno o las diferentes áreas funcionales.

El protocolo y su importancia: registro de datos

Es importante tener presente que la evaluación es parte integral del proceso de planificación deportiva. Hohmann, Lames & Letzeir aportan, en este sentido, una sabia reflexión: «En el control del entrenamiento se implantan dos tipos de procedimientos de control, la protocolización del entrenamiento, en la que el entrenamiento realizado se archiva en las categorías adecuadas, y el control del rendimiento, en el que se hace el diagnóstico actual del rendimiento del atleta» (2005). Por lo tanto, si la evaluación es relevante, la presencia de un protocolo también lo es. Y, tal como se mencionó con anterioridad, la presencia y aplicación de un protocolo riguroso es relevante a la hora de llevar adelante una evaluación.

En el segmento a continuación se desarrollará el concepto con mayor profundidad, en pos de mejorar el índice de fiabilidad, objetividad y validez. Un protocolo es una lista de pasos a seguir. Se trata de una enumeración con instrucciones que el entrenador (o preparador físico) debe respetar al pie de la letra, si acaso pretende ejecutar una evaluación seria. Estas indicaciones pueden ser algo genéricas – como aquellas referidas a la preparación que el cliente/deportista debe proceder antes de la prueba-, o de carácter más específico -como aquellas destinadas a clarificar aspectos de la prueba en sí-.

Las indicaciones del protocolo, también, pueden contener información acerca de cómo se obtendrán los datos y cómo estos han de ser registrados. Un ejemplo es la antropometría, donde el mismo protocolo recomienda el trabajo de dos personas (un evaluador y un ayudante), que se ubicarán perpendicularmente a la hora de registrar los datos.

Procesamiento de datos obtenidos, conclusiones y aplicación práctica del entrenamiento

La selección de pruebas y evaluaciones físicas, tanto morfológicas como funcionales, atendiendo a principios de calidad y especificidad, constituye, sin lugar a duda, un desafío para el entrenador. Algunas variables pueden medirse mediante una gran cantidad de evaluaciones, por lo que hacer una selección adecuada puede volverse difícil. Por otro lado, algunas variables apenas pueden ser estimadas con uno o dos testeos (que pueden ser costosos, difíciles de realizar y requieren de mucho material).

No obstante, existe otro desafío que los entrenadores más experimentados y los evaluadores más calificados conocen: el procesamiento de datos. A priori, el procesamiento de datos parece una cuestión simple, hasta inocente y trivial. Sin embargo, no está exenta de complicaciones. Se ha de tener presente que el procesamiento de datos comienza en el mismo momento en que la evaluación inicia y se recolecta la información; no cuando se está en tranquilidad con todo listo y preparado para trabajar sobre la planilla de cálculo.

Para empezar, la planilla de recolección de datos debe estar confeccionada de manera apropiada. Para ello, no solamente es importante que se registren los datos que se pretenden evaluar, sino también que se consideren ciertos aspectos de la evaluación como, por ejemplo, la cantidad de evaluadores y evaluados, la cantidad de testeos (en caso de tratarse de una batería), el lugar de trabajo, etc.

Con respecto a las planillas de recolección de datos, existe otro tema que no se puede pasar por alto: la trascripción de los mismos. Todo dato relevado será volcado, posteriormente, a una hoja de cálculo. Por tal motivo, sería deseable que la planilla contase con espacio suficiente para rellenar sus casillas fácilmente, sin necesidad de utilizar abreviaturas.

El entrenamiento como terapia

El deporte y el entrenamiento físico han sido tenidos en cuenta desde hace muchos años como unas excelentes alternativas al desarrollo corporal y del bienestar en el mismo. Por esta razón se ha hecho una necesidad que existan profesionales del campo con pleno conocimiento en como aplicar este. Para ello, se han ofertado gran cantidad de programas educativos, complementando así la educación base de estas figuras, y respondiendo a la demanda del campo de la salud adecuadamente.

TECH Universidad Tecnológica hace parte de las mejores instituciones que ofertan educación en modalidad virtual en la actualidad. Esto se ha logrado mediante la ampliación constante de su portafolio educativo, mismo que se encuentra focalizado hacia el éxito laboral en el profesional. Ejemplo claro de ello sucede al interior de su Facultad de Ciencias del Deporte, donde se desarrollan posgrados tales como el Máster en Medicina Hiperbárica en la Actividad Física y en el Deporte y el Máster en Nutrición Deportiva. Sin embargo, para aquellos profesionales que buscan dominar el campo del entrenamiento como parte del bienestar, no cabe duda que su mejor decisión será optar por tomar el Máster en Entrenamiento Personal Terapéutico.

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