La emoción en el cuerpo y la acción motriz
La emoción en el cuerpo y la acción motriz permiten que ciertos procesos natos del aprendizaje se desarrollen adecuadamente.
facultad de ciencias del deporte · educación física
vie. 14 de ene. 2022
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El proceso en el que se basa la construcción del aprendizaje se plasma desde los nuevos conocimientos arrojados desde la neuroeducación de la mano de Francisco Mora. Aprender es en su esencia ser capaz de sobrevivir. Aprender es un proceso intrínseco a la vida misma y que surge de manera innata, de hecho, es una de las conductas (consciente o inconsciente) más viejas del mundo que el ser humano hace constantemente desde el momento del nacimiento hasta el final del proceso vital. La emoción en el cuerpo y la acción motriz son parte del proceso cerebral más importante en el desarrollo cerebral.

Aprender es el primer mecanismo cerebral que se pone en marcha al nacer para adaptarse al medio ambiente y que permite asociar las cosas y sucesos en el mundo, distinguir unas cosas de otras y clasificarlas, lo que a su vez permite, adquirir nuevos conocimientos. Existen varios tipos de aprendizaje:

  • El aprendizaje explícito es un proceso que se da de forma consciente. Permite asociar hechos y sucesos con el tiempo, que pueden ser evocados y rememorados tras ser memorizados. Este aprendizaje se asienta en la corteza cerebral (prefrontal y temporal) y en el sistema límbico (hipocampo).
  • El aprendizaje implícito es un aprendizaje filogenéticamente antiguo. No puede ser rememorado verbalmente porque se da de manera inconsciente. Es un proceso automático que requiere de la repetición sostenida en el tiempo lo que permite la adquisición de las habilidades visuo-motoras. Este aprendizaje también depende de unas áreas cerebrales concretas que son: la corteza cingulada anterior, los ganglios basales, el cerebelo y la corteza premotora.

En los quehaceres diarios existe una interacción constante entre estos dos tipos de aprendizaje que es la que permite llevar a cabo los diversos tipos de conductas que se van solicitando.

Adecuado funcionamiento cerebral

Los conocimientos sobre el funcionamiento cerebral, así como los conocimientos sobre el propio proceso evolutivo, ponen a la acción motriz en el centro de los procesos de aprendizaje, puesto que aprender requiere de un contacto permanente con el mundo y de una vivencia a partir de la sensorialidad, que se expresa a partir del movimiento.

Los requerimientos de desarrollo a partir de los sentidos, la necesidad del hacer, de la acción y de la expresión mediante la motricidad convierten al cuerpo en el epicentro del aprendizaje, en el vehículo necesario para desplegar este mecanismo cerebral vital, puesto que es el acto motor el que pone en marcha los códigos genéticos que llevan al aprendizaje. Cualquier mamífero comienza aprendiendo a partir del juego, esta es conducta que despierta el placer y el ser humano se acerca a aquello que le produce bienestar y se aleja de lo contrario.

A partir de este mecanismo inventado por la naturaleza el niño adquiere habilidades y capacidades con eficiencia para ser más apto y se va conformando su cerebro. El niño al jugar obedece al mecanismo cerebral que le lleva a experimentar sobre todo aquello que le resulta curioso y con ello a aprender.

Los primeros aprendizajes que se dan en el ser humano se vertebran a partir del cuerpo, puesto que aprende a tomar la medida “motora” de las distancias entre los objetos, así como entre el propio cuerpo y los objetos que hay a su alrededor y se constituyen programas neuronales en el cerebro que son los que permiten en un futuro llevar a cabo las conductas con precisión y seguridad.

La emoción en los procesos de aprendizaje

Este apartado se aborda siguiendo la línea de trabajo de grandes expertos en el tema como Francisco Mora y Begoña Ibarrola. Estos autores sostienen que las emociones son la base más importante sobre la que se sustentan todos los procesos de aprendizaje y memoria, siendo también un ingrediente básico del proceso cognitivo, del razonamiento.

Es por ello que las emociones pueden ser motor o freno de los aprendizajes; lo que es seguro, es que los aprendizajes se construyen alrededor de ellas. Tanto es así que se puede llegar a hablar de que algunas emociones favorecen el aprendizaje mientras que otras lo dificultan. De entre las emociones que favorecen el aprendizaje existe una emoción que lo potencia de forma especial, esta es la curiosidad, entendida como el mecanismo cerebral capaz de detectar lo diferente en la monotonía diaria del entorno. Este mecanismo innato provoca una apertura a la exploración y se activa ante lo que es diferente o lo que sobresale en un lugar.

En el ser humano la curiosidad se da de manera espontánea. Es una parte inherente al mismo que le lleva a explorar, inspeccionar, descubrir cosas nuevas, avanzar acontecimientos, etc. De hecho, en el cerebro emocional existen neuronas y circuitos que se activan cuando aparece algo novedoso en el entorno, son neuronas que responden al placer o dolor que significa el estímulo apreciado.

Hoy se sabe que nadie puede aprender nada y menos aún conocimientos abstractos. Esto a menos que le atraiga, que le llame la atención, es decir, que despierte su curiosidad. Cuando esto ocurre se pueden abrir las ventanas de la atención. Mismas que permiten que una persona esté presente en plenitud y no simplemente en presencia física. Esta atención plena es la que hace posible que se dé el aprendizaje.

Las emociones en la acción motriz

Seguidamente, se profundiza en la relación entre el aprendizaje motriz y los procesos emocionales. Esta queda reflejada en la misma esencia de la palabra emoción; puesto que su etimología que viene del latín emotio significa “movimiento o impulso”, “aquello que te mueve hacia”. El neurocientífico John Ratey (2003) menciona que el movimiento es crucial para cualquier otra función cerebral, siendo una de ellas la emoción. Mora, al referirse a la emoción, utiliza la palabra energía. Bisquerra habla de una excitación o perturbación que predispone a una respuesta.

A partir de estas acepciones se podría decir que la emoción es un movimiento interno. Esto lleva a ver la correlación existente entre la Educación Física y la emoción, y a pensar en la idealidad de la Educación Física como la materia para abordarlas. La Educación Física se convierte así en un escenario ideal para el aprendizaje de las reacciones emocionales. Permite enseñar al alumnado a escuchar e identificar sus emociones.

En este cometido la conexión de la mente, con las emociones y el cuerpo es una pieza clave. A esta conexión alude Damasio con su hipótesis del marcador somático. Mismas con la que intenta explicar cómo las emociones influyen en los procesos de decisiones y razonamiento. El marcador somático es una señal que se produce en forma de sensación somática, cuya finalidad es optimizar tanto las decisiones y como el proceso de razonamiento.

En el ser humano, mediante un largo proceso de aprendizaje, se ha producido una asociación entre clases específicas de estímulos y determinados estados somáticos. Esto provoca que, ante situaciones puntuales, el cuerpo transmita una señal basada en sus experiencias anteriores. Es decir, el organismo a lo largo de su ontogenia va acumulando múltiples asociaciones entre situaciones concretas y estados somáticos.

La emoción en el cuerpo y la acción motriz desde el profesional en educación

La educación física y psicomotriz resulta de alta importancia en el proceso de aprendizaje de cualquier ser humano. En este proceso juegan un papel importante diferentes características del ser humano como las emociones y la expresión física de las mismas como parte del lenguaje. Por esta razón es crucial que el profesional encargado de esta tarea tenga pleno conocimiento acerca de este campo aplicando sus conocimientos de forma optimizada en su alumnado.

TECH Universidad Tecnológica se posiciona actualmente como la mayor universidad virtual del mundo, brindando un amplio portafolio educativo a todo su alumnado. Dentro del mismo se encuentran programas educativos enfocados en las necesidades con las que cuenta la sociedad moderna. Caso ejemplo de ello su Facultad de Ciencias del Deporte donde se pueden hallar especializaciones tales como el Máster en Entrenamiento y Programación de la Fuerza para el Rendimiento Deportivo y el Máster en Prevención y Readaptación de Lesiones Deportivas.

A pesar de ser excelentes opciones para aquellos profesionales que busquen ampliar su campo laboral, no cabe duda que si su interés se inclina por dominar el campo de la neuroeducación su mejor elección para complementar su educación básica será optar por tomar el Máster en Neuroeducación y Educación Física.

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