Alimentación en las distintas fases de la práctica deportiva
La alimentación en las distintas fases de la práctica deportiva hace parte de como el profesional del deporte debe cubrir sus necesidades energéticas.
facultad de ciencias del deporte · nutrición deportiva en ciencias del deporte
jue. 05 de may. 2022
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La práctica deportiva está comprendida por dos fases, diferentes e importantes a su vez. Estas tienen requerimientos distintos y deben ser estudiadas y consideradas para cada deportista. Hay que tener en cuenta la alimentación en las distintas fases de la práctica deportiva y, a su vez, como estas dependen de cada deportista. Las fases anteriormente descritas son el entrenamiento y la competición. El entrenamiento es la fase en la que un deportista se prepara para la competición.

Durante esta etapa, el deportista alcanza su máximo rendimiento, desarrollando y practicando diferentes estrategias, con el objetivo de observar cuál prefiere a la hora de la competición. Para obtener el mayor rendimiento, el deportista debe cuidar su alimentación y su entrenamiento para no sufrir lesiones y tener buena salud. La competición es la segunda de las dos fases de un deportista.

En ella, el deportista mide su rendimiento contra otros competidores. Existen diferentes tipos de competición, dependiendo del deporte que se practique, y, a su vez, de la modalidad característica de cada uno de ellos. Esto quiere decir que las necesidades nutricionales varían de acuerdo a la duración e intensidad del evento, el medio ambiente donde se practique, posibilidad de hidratación durante el evento y recuperación posterior. Las estrategias que se llevan a cabo en esta fase se deben centrar en identificar los factores que generan fatiga o bajo rendimiento en el deportista y plantear una estrategia que lo mitigue lo máximo posible. Se intentará, por todos los medios, evitar la aparición de fatigas gastrointestinales durante el evento.

Alimentación en las distintas fases de la práctica deportiva: Desarrollo

Fase de entrenamiento

Los objetivos que se pretenden conseguir en la fase de entrenamiento están relacionados con la contextura física, la energía, los nutrientes, la recuperación, el ensayo de diferentes estrategias, la suplementación y la salud del deportista. Se analizarán algunos de los nueve objetivos que se deben tener en cuenta para planificar la alimentación de un deportista en su fase de entrenamiento.

Lograr y mantener una contextura física ideal para el tipo de competición. Dependiendo del deporte que se practique, las características físicas del deportista como talla, masa corporal y grasa corporal juegan un papel importante en el desempeño deportivo. Manejar el entrenamiento y la alimentación para conseguir un nivel de masa corporal, masa grasa y masa muscular, que sea compatible con un buen estado de salud y un buen rendimiento, es uno de los objetivos valiosos en esta fase. Para cada deporte y atleta es preferible establecer unos rangos de valores que sean adecuados de masa grasa y masa corporal.

En el proceso de alcanzar dichos valores es posible que no todos los deportistas tengan la misma evolución. Por esto, sea necesario recurrir a la dieta y el entrenamiento. La información sobre composición se obtiene a través de datos antropométricos. Estos evidencian que para obtener una forma y composición ideal se necesitan varios años de entrenamiento y maduración. El tipo de deporte aporta información sobre la complexión física; es decir, deportes relacionados con tamaño, fuerza o potencia requieren que el deportista aumente masa muscular. Con base en el ejemplo anterior, la validez de las altas ingestas proteicas para optimizar la ganancia de músculo sigue sin ser avalada por la bibliografía científica.

Satisfacer los requerimientos de energía y nutrientes necesarios para sostener un programa de entrenamiento

Los requerimientos de energía dependen del tamaño corporal, del crecimiento, de la búsqueda, de aumento de pérdida de peso y del costo energético de su entrenamiento (entrenamiento, duración e intensidad de las sesiones de entrenamiento). El entrenamiento varía dependiendo de la modalidad del evento, del nivel y de la etapa de la competición.

Por lo tanto, la ingesta energética es importante para determinar si se está ayudando a manipular la masa muscular y la masa grasa corporal. También determina si se están obteniendo los requerimientos de macronutrientes de proteínas, carbohidratos suficientes, vitaminas y minerales. Además de si se están produciendo los problemas gastrointestinales, entre otros aspectos.

En el caso de que se busque un aumento de masa magra, se recomendará consumir energía extra. Esto en forma de hidratos de carbono o proteínas, en momentos específicos o en mayores cantidades que en las dietas habituales. Se deben tener alimentos adecuados a la mano, elegir comidas que sean completas, compactas, fáciles de ingerir. Además deben contar con un alto valor de saciedad, considerando el contenido en macro- y micronutrientes. Una ingesta calórica adecuada para mantener la salud y adquirir prácticas alimentarias correctas es imprescindible.

Reducir el riesgo de enfermedad y lesiones durante los periodos de entrenamiento intenso, mantener un organismo saludable y un equilibrio energético adecuado

El ejercicio extenuante de larga duración causa deterioro de varios parámetros del sistema inmunitario, aumentando el riesgo de enfermedad, aunque, esto ocurre de manera transitoria. El funcionamiento inadecuado del sistema inmunitario es posible que se deba a la inmunosupresión directa. Misma que se atribuye a la disminución de glucosa, sustrato clave en la elevada actividad metabólica de las células inmunitarias. Ciertos estudios han demostrado que, al consumir hidratos de carbono, previo o durante el ejercicio prolongado, existe menor alteración de los parámetros del sistema inmunitario durante la etapa posterior al ejercicio.

Es distinto cuando el deportista no toma hidratos de carbono. Por lo tanto, una ingesta adecuada de calcio es importante para la salud ósea. Otra de las patologías que sufren ciertas mujeres es la conocida: tríada de la deportista, que sucede con trastorno alimentario, amenorrea y osteoporosis. Los objetivos nutricionales para esta patología radican en la ingesta adecuada de energía, corrección de los trastornos alimentarios o ingesta por debajo de lo recomendado.

Mantener la salud y su funcionamiento de manera óptima, cubriendo el aumento de necesidades de algunos nutrientes por el entrenamiento intenso

Es común entre los deportistas entrenar varias veces al día, por lo que la recuperación es importante para ellos. Esta recuperación implica restablecer los depósitos de glucógeno de músculo e hígado, reemplazar el líquido y los electrolitos perdidos por el sudor; además de sintetizar nuevas proteínas después del estado de catabolismo y del daño inducido por el ejercicio. Los entrenamientos combinados con una buena planificación de cargas y tiempo de recuperación permiten al deportista aumentar su velocidad, fuerza y aptitud física. Es relevante reponer las pérdidas de líquidos después de un entrenamiento para comenzar el siguiente en equilibrio hídrico.

Sin embargo, tras las sesiones de entrenamiento muchos deportistas no llegan a beber el suficiente líquido para recuperar las pérdidas, esto se conoce como la deshidratación involuntaria, dado que el individuo no siente la necesidad de hidratarse. Ciertos estudios señalan que el consumo de líquido post ejercicio aumenta cuando las bebidas se encuentran endulzadas, al igual que si se encuentran alrededor de los 15º C, estas se consumen más rápidamente que las que se encuentran a 0º C.

El volumen de líquido que se debe consumir equivale al 150 % del déficit post ejercicio, para compensar las pérdidas en curso y garantizar que se restituya el balance hídrico dentro de las 4 a 6 horas de recuperación. El alcohol y la cafeína estimulan la diuresis, por lo que el consumo de estas bebidas durante el período de recuperación post ejercicio puede ocasionar un incremento de la pérdida de líquido en comparación con otras bebidas.

Nutrición y salud deportiva

Además de un proceso de entrenamiento constante, se hace necesario que el profesional en deporte conozca por completo los diferentes factores que pueden afectar sus resultados. Es aquí donde toman importancia los diferentes parámetros de hábitos saludables, mismos que deben ser aplicados en la vida del deportista. La alimentación es el principal y el más importante de ellos, siendo esta la base energética del deportista. Por esta razón, el entrenador profesional deberá conocer en su totalidad la información pertinente al campo nutricional teniendo en cuenta el deporte que se busque dominar.

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