Alimentación de rumiantes y no rumiantes
Uno de los ejes principales de la nutrición animal es la profundización en el tema de la alimentación de rumiantes y no rumiantes.
facultad de nutrición · nutrición animal
mar. 13 de abr. 2021
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Uno de los ejes principales de la nutrición animal es la profundización en el tema de la alimentación de rumiantes y no rumiantes. Desde esta perspectiva, la clasificación de alimentos y también la composición de los mismos permitirá al profesional un amplio conocimiento en el contexto.

Los alimentos para los rumiantes y no rumiantes se clasifican en forrajes frescos (pasturas, cereales de invierno y de verano, etc), forrajes conservados (ensilados y henos), concentrados (energéticos y proteicos), árboles y arbustos. Además de subproductos de agroindustria (melaza, vinaza, etc), minerales, vitaminas y aditivos de diferentes orígenes. Todos estos recursos alimenticios se transforman en carne, leche, lana, plumas, etc. Así se logra un equilibrio adecuado entre producción y rentabilidad. De esa forma se obtienen excelentes resultados para que los sistemas ganaderos alcancen sistemas productivos, económicos, sociales y ambientales sustentables en el tiempo.

Los nutrientes necesarios para cumplir con todos los procesos biológicos (mantenimiento, crecimiento, desarrollo, reproducción y producción) del animal son:

  • Agua.
  • Energía (lípidos, carbohidratos o proteínas).
  • Proteína (compuestos nitrogenados).
  • Vitaminas.
  • Minerales.

Composición química de los alimentos

Agua y materia seca

Cuando una muestra de alimento se coloca en un horno a una temperatura de 105º C durante 24 horas, el agua se evapora y el alimento seco restante recibe el nombre de “materia seca”.

La materia seca del alimento contiene todos los nutrientes (excepto agua) requeridos por los animales (rumiantes y no rumiantes). La composición nutricional de los alimentos es comúnmente expresada como porcentaje de materia seca (%MS) en lugar de porcentaje del alimento fresco. Esto se debe a que la cantidad de agua en los alimentos es muy variable. Además, el valor nutritivo se compara más fácilmente cuando se expresa en base a materia seca.

Materia orgánica y minerales

Todo alimento está constituido por una fracción orgánica y otra inorgánica. Los compuestos que contienen carbón (C), hidrógeno (H), oxígeno (O) y nitrógeno (N) se denominan orgánicos. Los compuestos inorgánicos o minerales son los demás elementos químicos (calcio, fósforo, etc).

Cuando una muestra de alimento se incinera en un horno a +500°C durante 12 horas, la materia orgánica se quema y queda como resultante la parte mineral llamada ceniza. El contenido de minerales de las plantas, de los concentrados y aditivos es muy variable de acuerdo con las características propias de cada alimento. Entre los factores que influyen se puede mencionar:

  1. La constitución fisicoquímica de sus tejidos.
  2. El tipo de suelo.
  3. Las condiciones agroecológicas, etc

Alimentos ricos en proteína

El nitrógeno se integra a las proteínas y otros compuestos como nitrógeno no proteico (urea). Las proteínas son compuestos de una o más cadenas de aminoácidos. Hay 20 aminoácidos en las proteínas. El código genético determina la estructura de cada proteína, la cual establece una función específica en el cuerpo. Algunos aminoácidos son esenciales y otros no-esenciales. Los aminoácidos no-esenciales pueden ser sintetizados en el cuerpo, pero los aminoácidos esenciales deben estar presentes en la dieta porque el cuerpo no los puede sintetizar.

El nitrógeno que integra el nitrógeno no proteico (NNP) no se encuentra como parte de la estructura de una proteína. El NNP forma sustancias químicas como el amoniaco, urea, aminas, amidas, ácidos nucleicos, etc. Muchos de estos compuestos no tienen valor nutritivo para los animales de estómago sencillo (no rumiantes). En el caso de la urea puede ser muy tóxico (mortal). Sin embargo, en los rumiantes el NNP puede ser utilizado por las bacterias del rumen para sintetizar aminoácidos y proteínas que benefician a la vaca.

Alimentos energéticos

Las principales fuentes energéticas la constituyen los granos de cereal (maíz, sorgo, cebada, etc) y los recursos en regiones tropicales y subtropicales, tanto para los rumiantes como para los no rumiantes.

En el caso de los rumiantes, las dietas muy fermentables tienen una alta digestibilidad y proveen un alto nivel de energía al animal. Sin embargo, si hay un exceso de producción de ácidos grasos volátiles (AGV), producto de las fermentaciones de los carbohidratos a nivel ruminal, el animal ve mermada su capacidad de absorberlos y neutralizarlos. Estas condiciones afectan al consumo de materia seca (MS) y a la eficiencia en la síntesis de proteína corporal. Lo anterior reduce, a su vez, la producción de carne y leche.

Vitaminas

Las vitaminas son componentes de la dieta diaria, únicos y vitales. Son necesarias para poder usar eficientemente otros nutrientes. De hecho, las vitaminas comienzan y controlan muchos procesos metabólicos. Sus demandas dependen de la edad, raza, estado fisiológico y productivo. A su vez se dividen en:

  • Liposolubles: vitaminas A (la más importante en la alimentación del ganado vacuno por el mantenimiento del tejido epitelial), D (grupo de compuestos químicos que disminuyen el raquitismo), E (sirve como antioxidante inter e intracelular, formación de componentes estructurales de las membranas biológicas) y K (denominados quinonas y provienen de las bacterias ruminales).
  • Hidrosolubles: vitaminas B y C.

Forrajes frescos (verdes)

Los forrajes frescos aportan en especial proteínas verdaderas y NNP, carbohidratos no estructurales solubles, almidón y carbohidratos estructurales (celulosa, hemicelulosa, pectinas y lignina).

Las proteínas verdaderas y NNP fluctúan de acuerdo con el tipo de forraje y su estado de madurez. Lo mismo ocurre con los carbohidratos no estructurales solubles y el almidón, aunque la proporción de este último es muy baja (<15%), inferior que los granos de cereal. Los carbohidratos estructurales de los forrajes frescos están formados por cuatro partes:

  1. Celulosa: está formada por diferente cantidad de moléculas de glucosa. En los rumiantes la celulosa suele digerirse mejor que la hemicelulosa.
  2. Hemicelulosa: es un conjunto heterogéneo de polisacáridos insolubles en agua, pero que pueden solubilizarse en álcalis fuertes. La hemicelulosa está constituida por heteropolisacáridos. Se compone de largas cadenas pero, a diferencia de la celulosa, contiene pentosas.
  3. Lignina: tiene como unidad básica estructural un fenilpropano de compleja estructura y de elevado peso molecular. Es un polímero aromático tridimensional que rodea las microfibrillas de celulosa y a la hemicelulosa, con algunas uniones covalentes a la hemicelulosa y es poco sensible al agua.
  4. Pectinas: son polisacáridos ricos en ácido galacturónico y, en menor medida, arabinosa y galactosa. El ácido galacturónico les otorga alta solubilidad (90 al 100% digestible). Por esta razón, las pruebas más comunes de valoración de los alimentos para rumiantes incluyen a las pectinas en el mismo grupo que los carbohidratos solubles.

Cereales de invierno, verano y pasturas

La composición nutritiva de los forrajes frescos cambia permanentemente a lo largo del año, especialmente en la primavera, en que el crecimiento de las plantas es rápido. Mientras que en el otoño e invierno los cambios en la composición química son más lentos. Todas estas variaciones son mayores cuando se fertilizan los cultivos.

Entre los principales cereales de invierno destacan la avena (Avena sativa), la cebada (Hordeun vulgare), el trigo (Triticum aestivum), el centeno (Secale cereale), etc. Todos estos forrajes se destacan por su contenido proteico (>18%) y energético (>2,8 Mcal/kg).

En cuanto a los cultivos de verano destacan el maíz (Zea mays), el sorgo (Sorghum sp.), moha (Setaria itálica), el mijo (Panicum miliaceum), y forrajes tropicales como pasto elefante (Penissetum sp.), guinea (Megathyrsus maximum), etc.

Forrajes conservados

Ensilados

El silaje es una técnica de conservación de forraje por vía húmeda. Es diferente de la henificación (fardo o rollo) donde la conservación del material se produce a partir de una deshidratación previa. Este tipo de reserva permite el desarrollo de un complejo grupo de microorganismos (M.O.) en un ambiente sin oxígeno (anaerobiosis). Estos, a través de procesos químicos y biológicos, buscan conservar el valor nutritivo de la planta verde.

Entre los silajes de planta entera con mejores calidades nutricionales logran destacar los cultivos de maíz, sorgo, cebada, trigo, avena, etc. Se debe a sus altos niveles de azúcares solubles que le permiten excelentes condiciones para que las fermentaciones lácticas se realicen rápidamente.

Henos y henolaje

Los henos y henolajes son forrajes conservados fibrosos y con altos niveles de materia seca (MS). Es una alternativa valiosa cuando no se pueden realizar ensilados, por diferentes motivos, (económicos, maquinarias, infraestructura, etc).

La diferencia entre ellos está vinculada con el nivel final de materia seca que tiene cada uno. Los henos tienen entre 85-88% de MS y los henolajes entre 45-50% MS. Ambos tipos de forrajes conservados se pueden realizar con una gran gama de cultivos (alfalfas puras, pasturas, cereales de invierno o de verano, etc). Cuando el forraje cortado se moja por una precipitación, previo a la confección de los henos, desarrollan hongos y se lava el material, deteriorando la calidad del mismo.

Concentrados

Energéticos

Los granos de cereal son ricos en almidón y azúcares solubles. Todos los granos de cereal pueden ser usados tanto con rumiantes como con no rumiantes. De acuerdo al contenido de almidón y, por ende, de energía, destacan de mayor a menor los granos de maíz, sorgo, trigo, arroz, cebada y avena. Los cuales varían entre 70-75, 60-65 y 45-50% de almidón, respectivamente.

Además de los granos de cereal, existen muchos otros forrajes con niveles altos de almidón (70-75%), como la yuca y la papa (Solanum tuberosum). Por otro lado, hay una serie de subproductos de agroindustria que tienen excelentes contenidos energéticos (almidón entre 20-30%), además de proteicos (15-20%), como el afrecho o afrechillo de maíz, de trigo y de arroz.

Proteicos

En cuanto a los subproductos o alimentos concentrados ricos en proteína bruta (PB) destacan, de mayor a menor concentración:

  1. El pellet o harina de soja (40-45% PB).
  2. El pellet de algodón (38-40%PB).
  3. El pellet o harina de girasol (30-35% PB).
  4. El pellet o raicilla de cebada (20-25% PB).

Lo mismo ocurre con subproductos de la industria de pescado (harina de pescado, de calamares, langostinos, etc), de la carne (harina de carne y sangre), de la del pollo (cama de pollo, etc).

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