Transición entre lo normal y lo patológico
Se determinaron conductas trascendentes en los niños que ayudaron a intervenir en las conductas que son expresiones de un trastorno.
facultad de psicología · familia
lun. 21 de jun. 2021
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Al mundo de los niños se le ha concedido paulatinamente un papel privilegiado en el tema de las investigaciones psicológicas. Como fruto de los diferentes estudios realizados, se han podido determinar conductas trascendentes en la evolución natural de las patologías infantojuveniles que, si bien no se cumplen en todos los perfiles con exactitud, han ayudado a intervenir con tiempo en aquellas conductas que son expresiones de un trastorno o un conflicto psicosocial.

Raíz en la genética

La educación y la socialización son los dos procedimientos naturales que previenen o provocan muchos de los trastornos existentes. Cualquier profesional que se dedique a la psicopatología infantil, y sobre todo adolescente, sabe que la genética es menos intrusiva en la psicopatológica humana que la herencia. De los padres se heredan sus genes y, con la combinación de ambas genéticas, se construye la genética propia. Pero sobre todo se heredan los entramados de emociones, ideas, comportamientos, formas de ver el mundo y, en ocasiones, conflictos que surgieron incluso varias generaciones atrás. Estos se denominan la herencia del conflicto.

Por lo tanto, es cierto que hay una carga hereditaria en muchos de los trastornos mentales, pero no todo está determinado por el código genético. Hay otros códigos y otras estructuras más influyentes en la forma de proceder en la salud y en la enfermedad. Así mismo, el psicoterapeuta debe analizar y tener en cuenta.

Posibles patógenos

Las imperfecciones de los padres en terapia se manejan como imperfecciones que se han convertido en factores patológicos. La patología se encuentra también en experiencias donde se encuentran errores educativos de calado tal como es la educación desde la ansiedad y la angustia. Son elementos que pueden llevar a patologías:

  • Las separaciones de los padres.
  • El nacimiento de un hermano y eso no sea metabolizado por el niño.
  • La muerte de uno de los padres, cuando no los dos.
  • Aprendizajes que no capacitan para la función alimentaria.
  • El control de esfínteres.
  • Control del sueño.
  • Experiencias personales traumatizantes, secundarias al abuso
  • o el maltrato.
  • Padecimiento de enfermedades crónicas.
  • Ser emigrante.
  • Tener pérdidas afectivas a lo largo de su vida infantil o como adolescente.

Como se puede observar en este resumen de posibles patógenos, hay tres funciones principales que hacen que los niños enfermen:

  1. Las cuestiones genéticas o biológicas
  2. Las cuestiones de contextos tóxicos u hostiles.
  3. Las cuestiones intrapersonales carenciadas.

Herencia del conflicto

Es posible dividirla en tres grandes apartados que forman una totalidad única e indivisible. El mosaico en el que se establecen los determinantes de la psicopatología evolutiva:

  • El sujeto en su totalidad psicobiológica: implica toda la herencia genética, así como las características potenciales y de predisposición a una serie de patologías que se mantienen de generación en generación. Su desarrollo basado en estos patrones dirige el desarrollo bajo unas constantes que varían poco en el proceso de desarrollo.
  • El ambiente en el que convive (contexto).
  • El constante diálogo con su biografía, mediante su experiencia y acontecimientos con los que convive: en él es posible entender la psicopatológica que va unida a la existencia y al proceso intrínseco de la misma. Se resume en las dos funciones de los seres vivos (adaptación e interacción con su genética y sus contextos). El niño necesita cumplir en todo este entramado una serie de funciones como son la de querer y quererse. Si hay un déficit en el cariño, el niño entrará en una espiral de angustia o en una depresión. Se debe a que el cariño, como hemos dicho, es lo que certifica su seguridad y carga de sentido a la vida en estas primeras etapas.

En conclusión, un niño debe estar en libertad de poder expresar sus necesidades más simples, trasmitir desde lo más simple a lo más complejo, entablar una comunicación desde los primeros momentos. Esto ayudará a su socialización y, lo que es más importante, podrá comprenderse como individuo. A la vez se entenderá como parte del entramado social en el que convive. Los problemas en este nivel de integración desde la comunicación, dan lugar a trastornos del lenguaje y problemas en el comportamiento social. Por lo tanto no se heredan solo genes, también se heredan conflictos de generación en generación, así como la manera de afrontarlos.

No existen padres perfectos

Los padres del siglo XXI presentan nuevas dificultades para realizar una adecuada educación a sus hijos. Por ende se están desarrollando programas de intervención adecuados a los tiempos y las necesidades con las que se convive hoy en día.

Las personas son conscientes que los trastornos y las patologías que pueden aparecer en las consultas han sufrido transformaciones y mutaciones. También, aunque se sigan llamando de la misma forma, tienen comportamientos distintos y deben ser tratadas con nuevos procedimientos. Las personas que lo sufren tienen distinta información y también distinta disposición para el tratamiento.

No es fácil ser padre. Los padres se enfrentan a los problemas personales y además tienen que adecuar una relación con sus hijos donde lo profundo es más importante que lo superficial. El psicoterapeuta lo tendrá en cuenta y será capaz de conseguir que el paciente descubra sus carencias. Como está en una posición más sencilla que la de los padres, puede ser espejo y autoridad para que el paciente pueda crear ese tejido psíquico que ayude a elevarse y nunca hundirse.

Es importante observar en los padres una serie de características que pueden indicar cómo va a ser la evolución del proceso de tratamiento con su hijo. Aunque se reconozca que no existen padres perfectos, también es necesario conseguir que puedan, cuanto antes, ubicarse en el proceso de intervención.

Aspectos a tener en cuenta

La transición entre los aspectos sanos y enfermos del niño y del adolescente es difícil de delimitar. Por ello es necesario que conozcamos bien los criterios que nos permitan enjuiciar justamente, lo que es normal o patológico en los comportamientos infantiles concretos. El elemento más importante en este estudio diferencial es la familia, debido a que es la primera en detectar cuándo un problema psicopatológico sobrepasa los límites de lo que se considera normal. Al principio le cuesta trabajo aceptarlo, pero la evidencia ineludible de los propios trastornos termina por imponerse.

Los caracteres del trastorno que permiten afirmar la gravedad son los siguientes:

  • La brutalidad de aparición.
  • La multiplicidad de signos.
  • La aparatosidad de los síntomas.
  • El índice de gravedad ya acordada de algunos de los síntomas.
  • La gravedad en la estructura, según el tipo de desorganización.
  • La evidencia de descompensación.

Comportamientos del hijo

De forma similar, los comportamientos y conductas del hijo están instalados en una serie de necesidades y sentimientos que le dan soporte. Muchos de ellos se han establecido en edades mucho más tempranas que las actuales. Podría expresarse el conflicto entre padres e hijos como una consecuencia de:

  • Las diferencias entre las formas de entender el funcionamiento del mundo que les rodea. El modo en como cada una de las partes se siente a sí misma en ese mundo.
  • La forma como se interesan por lo que al otro le interesa.

El quehacer del profesional psicoterapeuta, además de escuchar a ambas partes atentamente, es saber cuáles son las expectativas de los padres para declarar resuelto el problema. A la vez, tiene que descubrir los sentimientos y necesidades básicas que sustentan la forma de comportamiento del hijo. Se logra teniendo en cuenta las motivaciones y las inercias que le mueven a ser de esta forma.

Población Infantojuvenil

En relación con la población más joven, el comportamiento psicopatológico comienza a generarse en edades tempranas debido a una gran variedad de factores biopsicosociales. Con el fin de promover el estudio y la intervención de estos pacientes jóvenes, TECH Universidad Tecnológica ahora ofrece programas académicos como el Máster en Psicología Clínica Infantojuvenil y el Máster en Intervención Psicológica en Dificultades de Aprendizaje.

Así mismo, la realización del Máster online en Psicopatología Infantojuvenil asegura al psicólogo el conocimiento y el dominio de la metodología profesional. Ya que los expertos que componen este curso están en condiciones de enfrentar los problemas que existen en el momento actual, las evaluaciones y técnicas de intervención enseñadas están al día de los trastornos que se presentan en la consulta clínica.

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