Influencia de la imaginación en el organismo
Basado en que el pensamiento tiende a convertirse en acción, se descubrió la capacidad de la imaginación para provocar bienestar y relajación.
facultad de psicología · psicoterapia
mar. 18 de may. 2021
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En el siglo pasado, un farmacéutico francés llamado Dr. Coué hablaba de “Psicoplasia”. Lo definió cómo que aquello que uno está pensando, involuntariamente tiende a transformarse en acto. Según Coué el pensamiento tiende a convertirse en acción, aunque algunas veces llega a ser acto y otras no. Siguiendo las directrices de Coué, se descubrió la capacidad de la imaginación para provocar un estado de bienestar y relajación en el organismo.

Interpretaciones

Jacobson y Schultz discrepaban vehementemente sobre la relajación. Schultz, al contrario que Jacobson, percibió la relajación como una herramienta fundamental de psicoterapia que podía conseguir que el sujeto entrara en sugestión o en hipnosis a través de este procedimiento. La Psicoterapia autógena fue el resultado de estos estudios, utilizándose sobre todo para aliviar los trastornos psicosomáticos inducidos por el estrés.

El entrenamiento autógeno tiene su base en la concentración de las sensaciones físicas de la persona que la practica a través de la relajación profunda. Schultz determinó que la mayoría de las personas son capaces de llegar a este estado profundo de relajación simplemente con el poder de su imaginación. En eso consiste el Entrenamiento Autógeno. Concentrarse en sensaciones como la pesadez, el calor, las pulsaciones, la respiración, el abdomen o la mente son imaginaciones propicias para conseguir la respuesta autógena.

Personalidad y función inmunitaria

Los estudios basados en el MMPI no aportan datos suficientemente claros como para asociar un tipo de personalidad en concreto a una mayor o menor actividad del sistema inmunitario. Uno de estos estudios, llevado a cabo en estudiantes universitarios, relaciona una menor actividad de las células NK con perfiles indicadores de psicopatología en el citado inventario, así como mayor actividad de estas células en los perfiles más normales. Pero estos datos no permiten ir más allá de una mera indicación, ya que diez de las doce escalas muestran una correlación con la actividad NK.

La Motivación de Poder y la Motivación Afiliativa, dimensiones de personalidad, parecen estar relacionadas con la función inmunitaria. En dos estudios diferentes, llevados a cabo en estudiantes de medicina y tomando como periodo de estrés la época de exámenes, aquellos sujetos con una motivación afiliativa alta, mostraron una mayor secreción de Inmunoglobulina-A (IgA) en la saliva. Los sujetos con una motivación de poder inhibida, tardaban más en recuperar la línea base de secreción de 19A del periodo anterior a los exámenes. Así mismo, un mayor soporte social, previo a la época de exámenes, fue relacionado con una mayor secreción de IgA.

Otros trabajos también han encontrado relaciones similares entre motivación de poder y función inmunitaria. Uno de ellos, llevado a cabo en presos, relacionó la alta motivación de poder combinada con niveles altos de estrés y una menor secreción de IgA en saliva. En la misma línea, escolares con motivación de poder inhibida y altos niveles de estrés asociados al rendimiento, presentaron una mayor secreción de epinefrina durante el desarrollo de tareas estresantes, así como menor secreción de 19A salivar.

Represión de las emociones

A lo largo de la última década, varios estudios han subrayado la importancia que podían tener las estrategias de afrontamiento de los sucesos estresantes sobre la función inmunitaria. Una de las dimensiones de estas estrategias puede definirse en torno a los conceptos de “expresión” y “represión”. Es decir, en torno al grado en el que las personas son capaces de comunicar a otros aquello que han vivido, sentido, pensado, sobre una situación traumática ya vivida. Estos conceptos también hacen referencia a la capacidad para procesar a nivel cognitivo. Para afrontar, al fin y al cabo, los sucesos estresantes. Lo contrario supone un gran gasto de energía, ya que exige mantener constantemente emociones y recuerdos fuera de la consciencia.

Basándose en la Escala de Desabilidad Social de Marlowe-Crowne, se consiguió clasificar los sujetos en tres grupos:

  • Represores: quienes menos ansiedad sienten, pero los que más ansiosamente se comportan.
  • Sujetos con alta ansiedad
  • Sujetos con baja ansiedad.

Partiendo de estos conceptos, son bastantes los trabajos que han relacionado un estilo de afrontamiento de estrés de tipo represivo, con un peor funcionamiento de la maquinaria inmunitaria. Un trabajo realizado en pacientes asmáticos sin tratamiento de esteroides mostró una relación entre la imaginación dirigida hacia uno mismo y la enfermedad en curso. También evidenció un incremento en los niveles de IgG, interpretado como indicador de una mejor función inmunitaria. Cuanto más se centrase la imaginación en lo externo y se evitase, lo relacionado con la enfermedad menor era el nivel de IgG.

Confrontación de las emociones

Una estrategia diametralmente opuesta a la represión, sería lo que Pennebaker llama “confrontación”. Consiste en el procesamiento consciente de las experiencias traumáticas o estresantes y las emociones asociadas a ellas o en su comunicación a otros.

En un estudio, se solicitó a estudiantes que escribiesen sobre experiencias traumáticas o experiencias no traumáticas en sesiones de 20 minutos durante 4 días. Aquellos sujetos que en sus escritos expresaron sucesos y vivencias traumáticas o estresantes, mostraron una mayor reacción linfocitaria al mitógeno PHA que aquellos que trataron temas no traumáticos. Además, la reacción ante PHA era también mayor a la mostrada antes del tratamiento. Los primeros también mostraron una menor frecuencia en el uso de servicios de salud durante las seis semanas siguientes al estudio.

Aunque los resultados han sido objeto de ciertas críticas centradas en la metodología, éstas han tenido su correspondiente respuesta. La coherencia de los mismos con los datos ya citados, referentes a la represión, hace pensar en que la relación entre expresión de emociones y la función inmunitaria puede ser cierta.

Soporte social

Una serie de estudios llevados a cabo por el equipo de Glaser y Kiecolt-Glaser, ha demostrado la relación entre la falta de relaciones interpersonales satisfactorias y la inmunodepresión. Estos estudios han sido realizados en estudiantes universitarios, hombres divorciados y pacientes con trastornos psiquiátricos. Otro estudio, desarrollado en una muestra de ancianos, pone en relación la percepción del soporte social en las ancianas y el número total de linfocitos y su respuesta ante PHA. Los resultados no fueron significativos en el caso de los hombres.

De cualquier modo, tal y como señala Cohen, el soporte social es un concepto compuesto de múltiples factores. Su relación con la salud puede basarse en diferentes variables conductuales, psicológicas y fisiológicas. Es evidente la necesidad de afinar más en las medidas de soporte social en relación con la salud. Son infinitos los datos que podemos obtener en consonancia con la tremenda influencia entre nuestra forma de imaginar y el impacto que esto supone para nuestra salud en general.

Relajación médica

Existes numerosos tipos de procedimientos disponibles en la psicoterapia. Dependiendo de la necesidad mental del paciente, los profesionales decidirán qué tipo de metodología o acompañamiento aplicar en ellos. Esta toma de decisiones, fundamental para el bienestar de los sujetos, ante dicha variedad de tratamientos en el ámbito psicológico es reforzado en TECH Universidad Tecnológica ha través de sus programas como el Máster en Psicoterapia de Tiempo Limitado y el Máster en Terapia del Bienestar Emocional.

Profundizando en esta idea, la hipnosis clínica se ha convertido en un instrumento con el cual somos capaces de conectar con las estructuras más profundas del cerebro. Aprender a cambiar las memorias traumáticas, incidir en planos alejados de la voluntad y atenuar el dolor, la ansiedad o los estados de ánimo descompensados es posible en el Máster en Hipnosis Clínica y Relajación.

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