Evaluación de conductas violentas
Para realizar la evaluación de conductas violentas se tiene a disposición una serie de pruebas psicométricas que se centran en este tipo de comportamiento.
facultad de psicología · peritaje en psicología
lun. 06 de jun. 2022
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Cuando se trata de la evaluación de conductas violentas en el entorno de la psicología forense, se debe observar la conducta de la persona e inferir como se desarrollará en otros contextos. Para poder evaluar este tipo de conducta se tiene a disposición una serie de pruebas psicométricas que se centran en este tipo de comportamiento. En este artículo trataremos generalidades sobre estos cuestionarios y su aplicación.

Conductas violentas y resolución de problemas

Las conductas delictivas, agresivas o violentas son multidimensionales. Esto quiere decir que se dan en diversas situaciones y provienen de diversos factores. Los factores de riesgo indican una probabilidad de que se produzcan conductas delictivas, pero nunca es obligado que ello ocurra. Además, entre todos los factores de riesgo, se pueden encontrar con personas que sólo cumplan un factor o con personas que cumplan varios.

La mayoría de las personas que se ven envueltas en conflictos es por una pésima o inexistente capacidad de resolución de problemas, por lo que es importante que a los sujetos con esta característica se les enseñe técnicas para las habilidades sociales.

¿Cómo elegir la prueba psicométrica?

Aunque parece sencillo escoger las pruebas psicométricas que se nos ofrecen, no lo es tanto, pues se debe tener en cuenta el tipo de población que utilizaron los autores para desarrollarla. De este modo, se tendrán pruebas que se realizaron con un amplio número de hombres, otras con amplio número de mujeres, en otras no era tan amplio y por tanto no se debe generalizar, sino que hay que ser prudentes. Unos cuestionarios se han desarrollado con población infantil, otros con población adolescente y otros con adultos. Además de todo ello, se tienen los estudios científicos que utilizaron las pruebas psicométricas en población reclusa, población normal, población con trastornos psicopatológicos, etc., y que pueden resultar importantes para la elaboración de una idea al respecto. No obstante, más allá del objetivo poblacional, las pruebas de evaluación de conductas violentas coinciden en su objeto de estudio psicométrico.

Claves previas a la evaluación

  1. Delimitar el objetivo por el cual vamos a evaluar. En este apartado podremos valorar lo anteriormente comentado, es decir, valorar la sentencia que ha sido emitida y el cumplimiento de la misma por el individuo.
  2. Acceso a fuentes de información. Se debe obtener información de diversos ámbitos de la vida del delincuente, como la familia, la cultura, el trabajo que tenía, la formación que posee, las amistades, etc.
  3. Fiabilidad de esa información. Se debe tener en cuenta la credibilidad del testimonio de la víctima cuando fue interrogada, la credibilidad del delincuente, así como de los testigos. En resumen, saber cuánta credibilidad tiene lo que hemos obtenido o las pruebas que nos han presentado.
  4. Temporalidad de la información. En muchas ocasiones los cuestionarios en los que nos basemos para trabajar tendrán un requisito temporal, al igual que lo tienen diferentes manuales, como puede ser el DSM-5. Con esto, se debe tener en cuenta lo que se pide en la cantidad de veces que ha emitido la conducta problema en un espacio de tiempo, por ejemplo, de seis meses.
  5. Especificidad y temporalidad de la evaluación. Se observa cuando la valoración que se emite tiene caducidad. Esto quiere decir valorar respecto a un intervalo de tiempo y no otro. (Loinaz, 2017).

Evaluación de conductas violentas por medio de cuestionarios

Para poder evaluar la conducta violenta, a continuación, se presentan, de forma breve, varios cuestionarios que se dedican a esta evaluación. Se informa de los ítems que los forman, así como de su tipo, directo o indirecto, y el tipo de respuesta que se ofrece, siendo todos ellos tipo Likert.  Aunque se dice que los ítems son tipo directo (porque todas las preguntas llevan asociadas del mismo patrón de respuesta), también hay formas indirectas para poder resolver la aquiescencia, aunque la resolución de estos ítems indirectos se realiza posteriormente, cuando nos encontramos en la fase de análisis de cuestionario ya resuelto.

Aggression Questionnaire (AQ), de Buss & Perry (1992)

El cuestionario Aggression Questionnaire (AQ) evalúa el nivel de agresividad de una persona, así como la manera de manifestación que adopta. Con este cuestionario se pueden diferenciar varios tipos de violencia, como son la física, la verbal, así como la hostilidad y la ira, ambas variables muy relacionadas con las conductas violentas. En el año 2001, Bryant y Smith (Díez, 2011) realizaron una revisión del cuestionario y redujeron los ítems a 12, sin que influyera esto en los cuatro factores que valoraba el principal (violencia física, violencia verbal, hostilidad e ira). A su vez, en el año 2005, Vigil-Colet, Lorenzo Seva, Codorniu-Raga y Morales (Díez, 2011) aportaron otra versión también reducida, donde el número de ítems es de 20, y, al igual que la anterior, manteniendo intactos los factores a evaluar.

Reactive-Proactive Agression Questionnaire (RPQ), de Rayne et al. (2006)

Con este cuestionario se busca evaluar la medida en la que una persona tiene una respuesta de agresión reactiva. Es decir, la medida en que la persona espera a tener una provocación o estímulo que desencadene un malestar y con ello emita una respuesta violenta, así como la respuesta de agresión instrumental. El cuestionario contiene 23 ítems a los cuales se contesta mediante respuestas tipo Likert, de forma directa, siendo 0 el nunca y 2 a menudo.

Aggression Scale (AS), de Little, Henrich, Jones, Hawley (2003)

Evalúa la forma de interacción de la agresión, así como la funcionalidad de la misma. Los ítems están dispuestos para analizar seis dimensiones. Estas dimensiones se agrupan en dos: una es la agresividad reactiva, es decir, la que se expresa tras la percepción de un estímulo, y la otra es la agresión instrumental.

Las respuestas de los ítems (25) que aquí se presentan son tipo Likert, tipo directo, siendo 1 no del todo cierto y 4 completamente cierto. Existe una versión posterior de origen español que en la escala de respuesta incluye una opción más, siendo esta la número 0, que corresponde a no desear compartir la información.

ECV, de Estévez, Musitu y Herrero (2005)

El ECV es utilizado para evaluar la victimización y las conductas desviadas que emite el adolescente. Para ello se debe tener en cuenta la información de este durante el último año escolar. El cuestionario se compone por una serie de ítems tipo Likert, que, al igual que los anteriores, sigue el tipo directo de afirmación, por lo que el número 1 es designado para el Nunca y el 5 para Muchas Veces.

Physical and Verbal Aggression Scale (AFV), de Caprara y Pastorelli (1993)

Se trata de un cuestionario para niños, donde el objeto de medida es la agresividad física, así como la agresividad verbal.  El cuestionario está compuesto por 20 ítems de tipo directo con respuesta Likert de 1 a 3.

Pruebas psicométricas en la psicología forense

La evaluación de conductas violentas suele aplicarse en un entorno judicial, frente al caso, por ejemplo, de un sentenciado. Del mismo modo, la valoración de otras conductas peligrosas, así como la valoración del daño psicológico, pertenecen a la especialidad de la psicología forense y se aplican en el ámbito de la justicia. Si tienes interés en profundizar tus conocimientos en esta área, desde TECH Universidad Tecnológica tenemos para ti el Máster en Psicología Forense y Valoración del daño. Es un programa completo, integral y actualizado, que te brindará las herramientas para ser un profesional destacado en este sector.

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