Técnicas para el desarrollo de las habilidades directivas
Las técnicas para el desarrollo de las habilidades directivas le permiten al líder de una institución mejorar y adaptar sus talentos a las condiciones que se requieran.
facultad de educación · dirección general para educación
jue. 24 de jun. 2021
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Sin ahondar nuevamente en la teoría de las habilidades, se puede decir que una habilidad es una “capacidad o disposición para algo” (Real Academia Española, 2018), si nos referimos a esta definición, se puede inferir que pueden existir disposiciones innatas y otras que se van adquiriendo según las la situación en la que se encuentra un individuo. Las técnicas para el desarrollo de las habilidades directivas hacen parte de este último aspecto, brindándole así la capacidad de adaptación al líder educativo.

Aprendizaje de habilidades

Hoy en día las organizaciones viven inmersas en un entorno volátil e incierto. Justamente este año 2018 se vio en España un cambio inédito en la política española con la llegada de Pedro Sánchez a la presidencia mediante un recurso legal, en lugar de una votación democrática. Así mismo, en 2017, llegó a la presidencia de Estados Unidos Donald Trump, un empresario, más que una figura política de su país.

Estos cambios políticos también son reflejo de los cambios sociales, de la incertidumbre de la sociedad. Parecería que hoy en nuestro mundo todo puede pasar, en lo político, en lo social e incluso en ámbitos deportivos, por ejemplo, en el tenis, un deporte bastante cosmopolita, en el US Open, el 2018 fue testigo de la victoria de una tenista Japonesa Naomi Osaka tras derrotar a Serena Williams, fue un acontecimiento deportivo que fue comentado como algo impredecible por muchos comentaristas deportivos. Algunas de las características de las habilidades son (Villaseñor, 2018):

  • • Son multidimensionales, ya que hay habilidades según las diversas dimensiones de la persona, emocional, cognitiva, física, etc.
  • Son interrelacionadas, ya que algunas habilidades desencadenan otro tipo de habilidades; una habilidad cognitiva puede desarrollar habilidades sociales, por ejemplo.
  • Son interdisciplinarias, ya que pueden ser adquiridas por diversas disciplinas. La comunicación puede ser desarrolladas por disciplinas administrativas, de comunicación, artísticas, etc.
  • Son transversales en el sentido de que una misma habilidad puede usarse para diversas disciplinas, por ejemplo, la habilidad de empatía puede ayudar a disciplinas psicológicas, médicas, administrativas, etc.
  • Son transferibles en el sentido de que pueden transferirse en contextos diversos. De contextos profesionales a contextos sociales.
  • Se pueden adquirir en cualquier periodo de vida, es decir, no hay periodos de vida en donde se dejan de aprender habilidades.

Autoconocimiento

El autoconocimiento es una recomendación y práctica ancestral. Una muestra de esta afirmación se encuentra en una de las inscripciones que se encontraba en el frontispicio del templo de Apolo en Delfos, donde se encontraba la inscripción “γνωθι σεαυτόν” que significa “conócete a ti mismo (Cultura Genial, s.f.). En el oráculo de Delfos se cuenta que existía esta inscripción (Covi, 2011):

«Lo que no se define no se puede medir. Lo que no se mide, no se puede mejorar. Lo que no se mejora, se degrada siempre»

(Aiteco, s.f.).

Se puede decir que la base de cualquier mejora, superación o cambio cuyo origen sea la persona, es el conocimiento. Lo primero que se tendría que preguntar el hombre para conocerse es quién soy, sin entrar a profundidad por ser de otra índole el tipo del estudio del hombre, como es la Antropología filosófica. Se asume como definición integral del hombre la propuesta por el filósofo Ramón Lucas: El hombre como espíritu encarnado (Lucas, 2008), esta definición ayuda a distinguir dos aspectos principales de la persona, su dimensión material y su dimensión espiritual, sin embargo, son dimensiones que no son antagónicas, sino que se conjugan para ser un todo.

Proceso de autoconocimiento

Para conocerse a uno mismo son necesarios la reflexión, la autoevaluación, el análisis, la motivación y la resiliencia. Entre más aspectos se conozcan de uno mismo, se puede tener un plan estratégico de trabajo con un mayor potencial. La reflexión y la autoevaluación ayudan en el autoconocimiento de las dimensiones personales que la propia persona puede ver, sin embargo, hay un punto ciego en este análisis y es la limitación propia de la persona, ya que no puede ver más allá de sí mismo, es por ello que necesita una evaluación colaborativa de 360 grados, para detectar áreas de oportunidad que estén ocultos para sí mismo. ¿Qué dimensiones se deben tomar en cuenta para un autoconocimiento efectivo? Al menos hay que tomar en cuenta las siguientes dimensiones:

  • Física.
  • Emocional.
  • Espiritual.
  • Intelectual.
  • Social.
  • Profesional.

El proceso de autoconocimiento paso a paso

  1. ¿Quién soy?
  2. ¿Cómo soy?
  3. ¿Cuál es el propósito de mi vida?
  4. ¿A dónde quiero llegar?
  5. ¿Qué me motiva?
  6. ¿Qué me inspira?
  7. ¿Cómo quiero ser? En cada una de las dimensiones.
  8. ¿Cuáles son mis virtudes?
  9. ¿Cuáles son mis valores?
  10. ¿Cuáles son mis fortalezas personales?
  11. ¿Cuáles son mis vicios?
  12. ¿Cuáles son mis defectos?
  13. ¿Cuáles son mis debilidades?
  14. ¿Cómo me percibo?
  15. ¿Cuál es mi realidad “aquí y ahora”? Mi realidad socioeconómica, etapa de vida (estudios, trabajo, vejez…).
  16. ¿Cuáles son mis logros históricos y más recientes en cada una de las dimensiones?
  17. ¿Cómo he sido evaluado en aquellos aspectos que pueden ser evaluados de mi persona? (Dimensión académica, Dimensión laboral, Dimensión personal…).
  18. ¿Cómo me perciben mis pares, superiores o subordinados?
  19. ¿Qué puedo cambiar?
  20. ¿Qué quiero cambiar?
  21. ¿Qué debo cambiar?
  22. ¿Qué voy a cambiar?

Autocontrol y gestión de las emociones

El autocontrol (Pérez & Merino, 2008) es la habilidad personal de regular consciente y voluntariamente los propios impulsos. Lo propio de la persona es la racionalidad. Hay autores que definen al ser humano como “animal racional”, como lo hizo Aristóteles (García, 2009). La definición aristotélica se distinguía por la síntesis y claridad, definía el género y la diferencia específica de aquello que definía.

Hay definiciones más complejas de la persona, como se ha visto en el punto anterior, sin embargo, esta definición ayuda a comprender que el ser humano es complejo, ya que no es un ser que se podría llamar puro u homologado. Con fines pedagógicos se podría decir que es una aleación entre materia y espíritu. Si bien la racionalidad es propia de su parte espiritual, hay aspectos que no se pueden ignorar, como los impulsos irracionales más propios de la materialidad, por decirlo de algún modo. ¿Por qué es necesaria la habilidad del autocontrol?.

La habilidad del autocontrol en un directivo es muy necesaria por la función misma. Es una posición donde hay que tomar decisiones, afrontar situaciones imprevistas, hay mucha presión organizacional, suele existir una presión social, se presentan situaciones de riesgo. Sin el autocontrol una persona no puede desarrollar la función directiva, su proceder sería errático, ya que los impulsos también son erráticos.

El impulso lo entenderemos en esta sección como el actuar movido por una emoción sin que haya una deliberación previa (Ucha, 2008), el impulso lo entenderemos como neutro, es decir, no hay deliberación por lo que podría coadyuvar a realizar acciones positivas o negativas. El autocontrol permite al directivo servirse de los impulsos que le ayuden a conseguir sus metas, y no tomar en cuenta aquello impulsos que no ayudan a sus propios objetivos.

El profesional en educación en su papel como líder

Para el profesional del área educativa los retos resultan algo del diario vivir. Por esta razón el mismo debe tener una gran capacidad de adaptación, además de un pleno conocimiento en diversas áreas. La posibilidad de surgir y ascender es muy elevada en estos cargos, y por esta razón, la exigencia en conocimientos se hace una necesidad.

En TECH Universidad Tecnológica se desarrolla una amplia gama de programas enfocados en dar respuesta a estas necesidades. En su Facultad de Educación por ejemplo, pueden hallarse programas de alta demanda laboral como la Maestría en Educación Católica y la Maestría en Gamificación y Recursos Digitales. Sin embargo, para aquel profesional enfocado en el liderazgo, no cabe duda que su mejor elección será la Maestría en Dirección y Gestión de Centros Educativos.

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