Procesos básicos en el aprendizaje
Los procesos básicos en el aprendizaje permiten conocer a fondo el desarrollo de los proceso de conocimientos nuevos en el ser humano.
facultad de educación · pedagogía
jue. 28 de oct. 2021
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Los procesos básicos en el aprendizaje son aparentemente sencillos, ya que parten desde que un docente expone un tema que el alumno aprende, pero si se tiene en cuenta cómo lo hace la cosa se complica, puesto que entran en juego factores fisiológicos, neuronales y psicológicos, que van a entorpecer o facilitar dicho aprendizaje. Algo de lo que no se preocupa el docente si el alumno mantiene un nivel de desempeño equiparable al resto, pero cuando este es incapaz de seguir el ritmo de la clase hay que tratar de “estudiar” los motivos; lo que permite descubrir la gran cantidad de procesos implicados en el aprendizaje, también, cómo el fallo o déficit de un paso intermedio impide que el alumno pueda aprender la lección.

La memoria, la metacognición u otros procesos superiores van a estar supeditados a que le llegue la información a procesar, sin la cual el alumno no podrá aprender. Por lo tanto, se requiere de un correcto desempeño de la sensación y la percepción como pasos previos necesarios e imprescindibles para el aprendizaje.

La sensación es considerada como el paso previo y necesario para muchos procesos cognitivos, a través de los receptores sensoriales distribuidos por el cuerpo, los cuales se pueden dividir en: externo-receptores, que se corresponden a los sentidos; propio-receptores, que informan sobre la musculatura y el equilibrio; los interno-receptores, que dan cuenta de forma difusa sobre glándulas y vísceras; y los derma-receptores, que permiten las sensaciones de frío, calor, presión, contacto y dolor. Según sus funciones se pueden dividir en: fotorreceptores localizados en los ojos; mecanorreceptores, localizados en el oído y en la piel; termorreceptores en la piel; y quimiorreceptores en la nariz y la lengua.

Sentidos como receptores

Tradicionalmente los sentidos se han dividido en cinco: vista, oído, gusto, tacto y olfato, existiendo áreas especializadas de procesamiento para cada uno de ellos. Una carencia de los sentidos se pueden observar en algunas discapacidades, donde parcial o totalmente pierden la información sensitiva; si esta pérdida es parcial y está lateralizada, suele compensarse gracias a la plasticidad neuronal con el hemisferio contrario.

En cambio, sí es total, el cerebro lo suele compensar con el mayor desarrollo de otros sentidos. A pesar de que se tratan de procesos automáticos, y no están mediados por el nivel de desarrollo de la inteligencia, se ha constatado cómo determinadas personas con superdotación se muestran más sensibles que el resto, aspecto que se ha denominado hiperestesia.

De este modo, se explicaría una mejora en la interconexión de la red neuronal, así como del proceso de mielinización que permite una transmisión de información más rápida y eficaz, haciendo al sistema más sensible a los cambios ambientales o internos; aunque no todos los que tienen hiperestesia son necesariamente superdotados.

La sensación tiene su origen en los receptores repartidos por todo el cuerpo, los cuales se comunican con el cerebro a través de la médula espinal, en el caso de aquellos receptores fuera de la cabeza. Dichos estímulos se reciben, procesan e integran en el cerebro dando origen a la percepción. Este se considera un proceso ascendente, guiado por el estímulo, y en el que intervienen las vías aferentes.

Información mediante recepción

La vía del gusto se inicia con los receptores químicos situados en el paladar. Los botones gustativos pueden captar seis sabores diferentes: dulce, salado, ácido, amargo y umami. Están distribuidos por regiones en la lengua, de este modo, en la punta es sensible especialmente al dulce y salado; en la base de la lengua, al amargo; en los bordes de la lengua al ácido y salado. La vía del olfato se inicia con los receptores químicos situados en la nariz, en concreto las neuronas olfatorias se sitúan en el neuroepitelio.

Cuando se activan las neuronas olfatorias del nervio olfatorio, transmiten la información a las células mitrales y las células en penacho del tracto olfatorio. La vía del oído se inicia con la activación de las células ciliares internas del órgano de Corti, y las células ciliares externas en la membrana tectorial en la cóclea, conectando mediante el nervio auditivo hasta la corteza central auditiva.

La vía del tacto donde los somatorreceptores están repartidos por todo el cuerpo. En concreto, los mecanorreceptores informan de la sensación de presión, conectados a través de la médula espinal hasta el núcleo ventral posterolateral del tálamo y de esta a la corteza somatosensorial. La vía de la visión se inicia con la activación de los fotorreceptores (bastones y conos), además, de neuronas bipolares, ganglionares, horizontales y amacrinas en la retina, transmitiendo la información a través de los nervios ópticos, pasando por el quiasma óptico, los cuerpos geniculados laterales del tálamo, el tracto geniculocalcarino hasta la corteza visual.

Aparte de los anteriores y aunque no se consideran sensaciones en sí mismo, el organismo también recibe otro tipo de información somatosensorial. Por ejemplo, la relativa al dolor mediante los nociceptores; el calor o el frío a través de los termorreceptores.

El proceso de percepción en el aprendizaje

La percepción toma la información de los sentidos (vista, oído, olfato, gusto y tacto), y tras un proceso de selección, organización e interpretación, elabora representaciones dotadas de significado, lo cual ayuda a comprender la realidad y a responder a la misma. Desde el enfoque conductual, señalan que no existe una distinción entre sensación y percepción, siendo ambos parte de un continuo.

Desde el enfoque de la psicofísica se trata de respuestas físicas a estímulos. En cambio, desde el enfoque empirista, se consideran que la percepción es interpretada en función de los aprendizajes y experiencias previas. Para el enfoque del procesamiento de la información se ha de tener en cuenta la atención y la memoria; siendo la interpretación de tipo cognitiva, según el enfoque cognitivo. La percepción no devuelve una copia de la realidad, sino que es una representación subjetiva de la misma. Para ello se emplean diversos principios, como el de la relación figura-fondo; el de agrupación; o el de constancia.

Existen diversas áreas neuronales especializadas en función de la información a percibir. Por lo tanto, la información visual es analizada en la corteza visual, situada en el lóbulo occipital; la información auditiva, en la corteza auditiva, que junto a la información olfativa, en el bulbo olfatorio, se analiza en el lóbulo temporal. Por vías diferentes, la información relativa al gusto y al tacto, se analizan en la corteza somatosensorial en el lóbulo parietal.

Con respecto a la percepción visual, quizás sea uno de los aspectos más estudiados, se puede analizar cómo se ha de tener en cuenta la forma, distancia y tamaño de los objetos. Además, hay que tener en cuenta, que pueden influir factores binoculares, como la convergencia ocular y la disparidad binocular, que van a incidir en la visión de la profundidad y de la distancia.

El educador profesional como figura de sapiencia

Más allá de ser un profesor, o aquella figura de autoridad en el salón de clases encargada de dirigir un grupo, el educador es un sabio en materia. Son ellos en quienes los alumnos confían plenamente para implantar nueva información en sus cerebros como una verdad absoluta. Por esta razón, el docente tiene una responsabilidad muy amplia, y la misma debe ser sobrellevada mediante un proceso de capacitación constante.

Lo anterior, le permitirá al profesional mantener sus conocimientos actualizados, además de adquirir cada día más dominio de un tema en específico. TECH Universidad Tecnológica se ha centrado desde su fundación en la educación de alta calidad impartida a expertos de diversas áreas. En el caso de su Facultad de Educación, se desarrollan programas tales como el Máster en Educación Inclusiva para Niños y Adolescentes en Riesgo de Exclusión Social y el Máster en Orientación vocacional y profesional. A pesar de ser excelentes opciones para complementar sus conocimientos base, no cabe duda que para aquel profesional interesado en dominar el campo del aprendizaje desde la memoria, una de sus mejores elecciones será el Máster en Habilidades visuales y rendimiento escolar.

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