Educación inclusiva y atención a la diversidad
La educación inclusiva y atención a la diversidad son factores de alta importancia en la educación moderna y actualizada.
facultad de educación · psicopedagogía
lun. 23 de ago. 2021
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En el presente artículo se estudiará la educación inclusiva y atención a la diversidad, se verá en qué consiste, los tipos de diversidad con los que habitualmente es posible encontrarse en la escuela y en la sociedad y como desde la escuela, a través de diversas medidas y metodologías novedosas, puede atenderse esta diversidad de alumnos.

En todo acto educativo se deben contemplar dos formas de responder al hecho de la diversidad: la respuesta positiva, que tiene que ver con el derecho de todo ser humano a ser diferente, y la respuesta negativa que genera discriminación o desigualdad. La respuesta a la diversidad valiosa es la diversidad en positivo porque expresa y enriquece las posibilidades de ser humanos. La diversidad es un hecho que se da en los grupos sociales y que supone una oportunidad de aprender y mejorar.

Expresiones de la diversidad

La educación inclusiva tiene presentes todas las expresiones de la diversidad en sus aulas, pero de forma diferenciada, según se trate de la primera o segunda cara de la respuesta a la diversidad. En los centros educativos se reproduce la diversidad existente en la sociedad, así como la valoración que se hace de ella en sus diferentes manifestaciones:

  • Diversidad cultural: todas las personas pertenecen a culturas específicas y son culturalmente distintos, pero todavía persisten actitudes de desprecio hacia culturas que no son la propia y que deben ser superadas.
  • Diversidad de capacidades: cualquier persona puede presentar determinadas capacidades en unas facetas y en unos contextos, pero a la vez, tener menos capacidades en otras. La escuela inclusiva tiene que enriquecer sus propuestas, sus estrategias y sus contextos, para que el alumnado de todo tipo, desde el de altas capacidades al que presenta más dificultades, pueda desarrollarse al máximo. El reto del sistema educativo es alcanzar el mayor nivel de excelencia posible con la menor merma posible de equidad.
  • Diversidad de orientación sexual: las personas tienen distintas orientaciones a la hora de sentir y ejercer su sexualidad. La falta de reconocimiento histórica de esta diversidad, hace que parte del alumnado se haya sentido o se sienta no incluido en el centro escolar.
  • Diversidad de género: el género es un constructo social que muestra injustas desigualdades que condicionan el presente y el futuro de todo el alumnado.
  • Diversidad de medios socioeconómicos: las niñas, niños y jóvenes de estratos sociales y económicos desfavorecidos constituyen un grupo de riesgo muy importante. Parten de una situación de desventaja importante en el acceso al sistema educativo, y esta desventaja puede ser mayor si la comunidad escolar no pone los medios para que no fracasen escolarmente.

Herramientas de ayuda

Esta situación debe revertirse, por injusta, al menos en la escuela. Los colectivos más amenazados y, por tanto, los que precisan más atención en la educación inclusiva, son aquellos en los que inciden un mayor número de estas diversidades, cuando son desigualdades o son percibidas discriminatoriamente. Todas estas diversidades hay que afrontarlas desde el punto de vista de lo que es justo. El cuidado de esta diversidad que se manifiesta en la ciudadanía constituye un gran reto para los sistemas educativos. Esto supone que la comunidad educativa del centro debe avanzar para:

  • Contar con un equipo docente estable, flexible y estratégico con proyectos compartidos que construyan la comunidad educativa en diversos niveles: aula, ciclo, etapa, centro y entorno comunitario, facilitando la participación democrática de muchos.
  • Construir una comunidad escolar acogedora, colaboradora y estimulante en la que cada persona sea valorada en todas sus capacidades y potencialidades como fundamento primordial para asegurar el éxito escolar de todo el alumnado

Concepto de atención a la diversidad

Se vive en una sociedad diversa, y la escuela, como reflejo de la misma, también lo es. En ella puede encontrarse gran variabilidad de características que hace que cada uno de los alumnos sea diverso y único y, por lo tanto, así debe ser el tratamiento que reciba desde el sistema educativo, diverso para todos y basándose en las características individuales que definen a cada alumno y alumna de los centros.

Diversidad supone variedad y hacer referencia a todas aquellas características de las personas que les hacen diferentes a unas de otras. Dentro del concepto de atención a la diversidad incluido en el ámbito educativo, y con base en la legislación vigente, al hablar de atención a la diversidad, se hace referencia a las diversas acciones que intentan prevenir y dar respuesta a las necesidades educativas especiales, sean estas temporales o permanentes, que pueden presentar los alumnos y alumnas, derivadas de su historia personal y escolar, o de discapacidad psíquica, motora, sensorial y/o plurideficiencias.

Históricamente, esa diversidad ha sido objeto de discriminación, lo que dificulta todavía hoy, una forma de trabajo colaborativa entre las personas. Así, desde la diversidad en la educación (desde la educación inclusiva), se pretende acabar con la discriminación y dar respuesta a la diversidad de alumnos que se tiene en las aulas, educando siempre desde la igualdad y el respeto a las diferencias del otro, sin dar importancia al origen de las mismas.

Tipos de diversidad

A partir de todo lo expuesto, se entiende la diversidad como las características que, a nivel individual o grupal, hacen a las personas diferentes unas de otras. Aquí se va a señalar 3 tipos de diversidad, según su origen:

Diversidad individual

Hace referencia a que cada persona es única, y posee unas capacidades particulares y unas necesidades distintas que la definen de este modo. Algunas de estas diferencias pueden ser:

  • A nivel fisiológico, como las diferencias de talla, peso, rasgos característicos, etc.
  • Por el estado de salud, pudiendo ser enfermiza, sana, débil, fuerte, etc.
  • Por la personalidad, ser líder, dejarse llevar por un grupo, ser dependiente, etc.
  • Edad.
  • Por su forma de sentir, pensar y aprender.
  • Por el grado de autonomía personal que posee.
  • Su orientación sexual y/o de género.
  • Por su diversidad funcional (o discapacidad), que son los alumnos con NEE derivadas de discapacidad física, psíquica o sensorial y los alumnos con altas capacidades, en los que principalmente se ha centrado la escuela al hablar de integración, y posteriormente de inclusión. La escuela respeta y enseña a sus alumnos a respetar todas estas y otras características personales.

Diversidad cultural

Se iniciará este punto definiendo la cultura, según la Declaración Universal de la UNESCO, como el “conjunto de rasgos distintivos espirituales y materiales, intelectuales y afectivos, que caracterizan a una sociedad o grupo social y que abarca, además de las artes y las letras, los modos de vida, las maneras de vivir juntos, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias”. (UNESCO, 2002, p.1).

La diversidad cultural refleja la interacción entre culturas que coexisten en la sociedad y por lo tanto en el ámbito educativo. Por ello, la escuela debe preservar la diversidad cultural para que todos los miembros de la comunidad educativa, puedan enriquecerse con ella. La diversidad cultural puede darse a situaciones de pertenencia a una etnia concreta, hacer uso de un idioma o dialecto, tener diferentes costumbres y tradiciones, considerar diferentes valores, tener diversidad de procedencia demográfica (por pertenecer a zonas rurales o urbanas); diversidad ideológica, religiosa y creencias, de formas de vida, entre otros.

La figura profesional como factor de inclusividad

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