Desarrollo del lenguaje vs. Desarrollo neuronal
El desarrollo del lenguaje Vs. el desarrollo neuronal están altamente relacionados y definen el como se aprende un nuevo lenguaje.
facultad de educación · didáctica por materias
vie. 18 de jun. 2021
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Si realmente existe un instinto del lenguaje, debe de estar radicado en alguna parte del cerebro, y los circuitos en los que se asienta han tenido que recibir sus capacidades de los genes responsables de su existencia (Pinker 1994, 327). De esta manera este autor nos expresa como están relacionados el desarrollo del lenguaje Vs. el desarrollo neuronal y como funcionan en conjunto para desarrollar el habla.

Desarrollo del lenguaje vs. desarrollo neuronal: Genética y lenguaje

Se calcula que más del 50% de los genes existentes en el genoma humano estarían involucrados en el desarrollo y en el funcionamiento del lenguaje. Anderson (2004), afirma que mientras se aceptó y acepta con toda naturalidad que la comunicación animal depende de la biología de cada especie. Eso mismo se negó (y se sigue negando) con respecto al lenguaje humano.

Pero, de nuevo, ¿Por qué iba a ser el lenguaje el único sistema comunicativo libre de cualquier tipo de control biológico? De hecho, en los últimos decenios, se han descubierto numerosas evidencias sobre el carácter biológico del lenguaje (cfr. Lorenzo y Longa 2003a: cap. 2), que han llevado a repensar profundamente ese estatus puramente cultural.

Sin embargo, en el conjunto de tales evidencias, faltaba la que suele considerarse como la pieza esencial. La que supuestamente mostraría de manera inequívoca el carácter innato del lenguaje (o de cualquier otro rasgo): la evidencia genética. Longa, M.(2009). Por otro lado, Martín Nowak, que estudia la evolución del lenguaje en la Universidad de Princeton afirma; “No creo que haya genes para el lenguaje, sino más bien que los genes determinan la construcción de estructuras cerebrales que informan a los niños; es imposible aprender a hablar si se carece de una estructura del cerebro definida para ello”.

Además, los estudios con gemelos han suministrado evidencia fuerte a favor de influencias genéticas en los desórdenes del habla y del lenguaje. Si el lenguaje es el resultado de la existencia de estructuras especializadas en el cerebro y si estas estructuras específicas del lenguaje están codificadas genéticamente podría esperarse que se encontrase evidencia de la herencia genética en el lenguaje.

Relación del lenguaje y el cerebro

Tras haber descifrado el lenguaje de la genética se está empezado a conocer la genética del lenguaje humano. Se han caracterizado genes directamente implicados en la regulación del lenguaje. Mutaciones en FOXP2 y duplicaciones en otras regiones del cromosoma 7 causan alteraciones específicas del desarrollo del lenguaje y dispraxia orofacial. Se han identificado también diversas regiones cromosómicas que albergan genes reguladores de rasgos cuantitativos del lenguaje y de la capacidad de lectura. Es de esperar que los próximos años presencien la identificación de genes adicionales controladores de la capacidad de hablar.

El estudio de la función de estos genes permitirá descifrar y comprender los procesos biológicos complejos de desarrollo. Además de la maduración del cerebro humano y sus interacciones con factores ambientales. “El lenguaje es una de esas funciones cognitivas superiores en la que los genes implicados se están conociendo desde hace poco tiempo.

El éxito procede principalmente de los estudios genéticos de individuos con trastornos específicos del lenguaje bien caracterizados. Estos corroborados en parte por los análisis de divergencia genética con otras especies en las que no existe lenguaje. La capacidad humana de desarrollar el lenguaje debe estar codificada en nuestro genoma. El desarrollo social y cultural tienen sin duda un papel muy importante en la aparición y mantenimiento del lenguaje, pero el hecho de que otras especies con cierta estructura social e incluso cultural no hayan desarrollado lenguaje, demuestra que hay factores genéticos determinantes que nos diferencian a los seres humanos.

Haciendo comparaciones con especies próximas en términos evolutivos a los seres humanos, por ejemplo, con otros homínidos como los chimpancés, gorilas u orangutanes, ningún individuo de estas especies ha sido capaz de desarrollar lenguaje a pesar de que se le haga crecer y/o adiestre de manera intensiva en el modelo cultural humano”.

FOXP2 (Forkhead Box P2)

“Si bien existían previamente indicios fundados sobre la influencia de factores genéticos en varios tipos de trastornos lingüísticos (cfr. Bishop 2001, Rice ed. 1996, Tomblin 1997, van der Lely y Stollwerck 1996, y la revisión panorámica de Stromswold (2001), se ha descubierto la primera evidencia clara de la base genética del lenguaje, mediante el hallazgo del gen FOXP2”.

Se sabe todavía relativamente poco de la función de FOXP2, se sabe que codifica una proteína que contiene varios dominios funcionales predecibles, como un tracto de poliglutaminas (poliQ), un dominio de dedos de cinc (Znf), una cremallera de leucinas (LeuZ), un dominio de cabeza de tenedor (forkhead box-FOX) de unión a ADN y un dominio final ácido.

Las proteínas con dominios FOX parecen actuar como factores de transcripción, modulando la activación de otros genes mediante su unión directa con el ADN. “Posteriores estudios, muy bien sintetizados en Benítez Burraco (2005a, 2005b), revelaron que FOXP2 se expresa en varias zonas del cerebro durante la embriogénesis.

Los niveles más altos de expresión del gen se localizan en la capa VI del córtex, pero sobre todo en estructuras subcorticales, situadas en la base (parte más profunda) del cerebro, en las inmediaciones o por debajo del cuerpo calloso, haz de fibras que interconecta los dos hemisferios por su parte inferior, en el fondo de la cisura longitudinal media. En concreto, las estructuras subcorticales donde se expresa FOXP2 son las siguientes (la información anatómica y fisiológica sobre tales estructuras está tomada de Abrahams 2002)”:

En los núcleos basales:

También conocidos como ganglios basales, grupos de células nerviosas (existiendo un juego de núcleos en cada hemisferio) cuyas funciones, aunque difíciles de conocer dado que tales núcleos se sitúan en la parte más inaccesible por profunda de los hemisferios cerebrales, tienen que ver en buena medida con el control del movimiento; en concreto, con el procesamiento de acciones secuenciales implicadas en tareas motoras, de modo que ayudan a realizar movimientos correctos e inhiben los incorrectos. Dentro de los núcleos básales, FOXP2 se expresa de manera especial en la cabeza y cola del núcleo caudado, en el putamen y en la parte interna del globo pálido.

Tálamo

Consta de dos mitades, una en cada hemisferio, y se sitúa muy cerca de los núcleos básales, en el núcleo central del encéfalo o diencéfalo, del que ocupa un 80%. Es un centro muy importante de transmisión y asociación del encéfalo, ya que recibe los impulsos sensoriales de todos los sentidos salvo el olfato y dirige esa información a las áreas pertinentes de la corteza cerebral.

Su estructura es muy compleja: tiene más de 25 núcleos diferentes, conectado cada uno de ellos con una región diferente del córtex. Además, está implicado, entre otras tareas, en el control del movimiento, transmitiendo información al respecto desde el cerebelo y los núcleos básales a las áreas motoras del córtex, así como en la memoria, la emoción o el mantenimiento de la consciencia.

Cerebelo

Es fundamental para el control subconsciente del movimiento (coordinación del movimiento y mantenimiento del equilibrio). Sin embargo, la expresión de FOXP2 no se limita al sistema nervioso central, sino que está también implicado en la embriogénesis de otros órganos, como los pulmones, el intestino y el corazón, e incluso se expresa en diferentes tejidos del organismo adulto. Como último dato destacable, el referido gen no es exclusivamente humano, sino que existe en numerosas especies (ni siquiera restringidas a los mamíferos) de una manera muy similar, como más adelante se tratará.

El especialista en lenguaje desde la educación

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