Reparación de las fracturas

La reparación de las fracturas hace parte del proceso adecuado de rehabilitación en el campo de los traumatismos animales.

facultad de veterinaria
viernes, 29 de julio de 2022
0

El hueso responde al traumatismo a través de la cicatrización ósea. Para elegir el sistema de osteosíntesis más adecuado para la correcta estabilización de una fractura, no solo es importante tener en cuenta el tipo de fractura en sí, sino también otra serie de características propias como el tipo de propietario, edad y carácter del paciente, entorno, etc. En primer lugar, se realizará un breve resumen de los fenómenos que acontecen en el foco de la reparación de las fracturas y la cicatrización del hueso. El conocimiento de estos fenómenos, así como la influencia de los procesos de cicatrización, son imprescindibles para elegir la mejor opción de tratamiento.

Se debe tener en cuenta que el organismo funciona minimizando todos los esfuerzos, por lo que intenta que los procesos le supongan invertir la menor cantidad de energía posible. Básicamente, el organismo crea y dispone del tejido óseo según sus propias necesidades en función de la intensidad, las cargas y la dirección de las mismas en una determinada zona. Un claro ejemplo es el tipo de tejido óseo que el organismo genera para cada parte de un hueso.

El peso, es decir, las cargas de presión longitudinal, hacen que la diáfisis del fémur sea un tubo hueco de tejido compacto adecuado para soportar dicha fuerza, sin embargo, las zonas que soportan fuerzas en las que no predomina ninguna dirección, como son las epífisis que están compuestas por un tejido más elástico, el esponjoso. Se considera cicatrización ósea al conjunto de procesos que conllevan la curación de una fractura. Todo proceso de cicatrización está constituido de tres fases inflamatoria, reparadora y remodelación.

Reparación básica de las fracturas

Fase inflamatoria

Cuando se produce una fractura se causan daños tanto en la estructura ósea, como en los tejidos blandos circundantes. A nivel celular, la lisis de los osteocitos y de las células de los tejidos blandos muertos conllevan a una liberación de sustancias en el foco de la fractura que atraen células inflamatorias y macrófagos encargados de la “limpieza” de todo el material necrótico. Se forma un coágulo sanguíneo en el foco de fractura. Este coágulo, aunque existen discrepancias entre diferentes autores, es importante para la restitución de la neovascularización hacia el foco de fractura.

Fase de reparación

Dentro de esta fase, se pueden diferenciar dos tipos de cicatrización atendiendo al tamaño del callo óseo que se forma durante el proceso: la cicatrización por primera intención, con mínima formación de calloso y la cicatrización por segunda intención, en la que la cantidad de callo formado es mucho mayor. La cantidad de tejido neoformado va a depender principalmente de la movilidad existente en el foco de fractura.

Fase de remodelación

Esta fase se caracteriza por una reabsorción del material óseo superfluo o mal situado, es decir, el organismo elimina todo el tejido óseo que no necesita para soportar las fuerzas de presión a las que se encuentra sometido. El mecanismo de control es consecuencia de un proceso piezoeléctrico. En las zonas del hueso en las que se encuentran sometidas a tracción, se produce un cúmulo de cargas electropositivas, mientras que las que se encuentran sometidas a presión se cargan de manera electronegativa.

En las zonas electropositivas se incrementa la actividad osteoclástica, mientras que en las electronegativas son los osteoblastos los que predominan. Es muy importante tener en cuenta que ninguno de los dos tipos de cicatrización es, por sí mismo, mejor que el otro. Se trata de dos procesos que se producen en función de las condiciones intrínsecas de la fractura, así como del sistema de osteosíntesis empleado, edad del paciente e incluso del reposo posoperatorio, obteniendo como resultado final la consolidación de la fractura y, en ambos casos, se logra.

Formación del callo óseo

La formación del callo óseo puede subdividirse, según su localización dentro de la fractura y de los diferentes tejidos que lo forman, en:

  1. Callo de puente medular: se forma a partir de células del canal medular y de osteoblastos procedentes del endostio. Es la primera unión que se produce a nivel en una fractura. No suele ser apreciable mediante radiografías. Su vascularización corre a cargo de vasos procedentes de la cavidad medular.
  2. Callo de puente perióstico: su formación comienza a cierta distancia de la línea de fractura, justo por detrás del tejido necrótico del borde de la fractura. Tiene como función “sujetar” los fragmentos y su tamaño depende de las posibilidades de movimiento de estos fragmentos óseos. En caso de falta de estabilidad a nivel del foco de fractura, el callo evoluciona y la fractura no cicatriza. Su vascularización depende de los vasos del periostio y tejidos circundantes, si bien posteriormente se nutre a través de la circulación intraósea.
  3. Callo de puente intercortical: su tamaño varía dependiendo de la separación y reabsorción de los tejidos necróticos de los bordes de la fractura. La naturaleza de su osteogénesis es variable y su relación depende tanto de la circulación medular, como de la periférica.

En general, la estabilización de fracturas con férulas, fijador externo, placas de contrafuerte y clavos intramedulares se caracterizan por la formación de callo óseo en todas las áreas. La estabilidad de los fragmentos no es absoluta, existen micromovimientos. El callo en desarrollo es el responsable de la estabilidad rápida de la fractura y produce una unión clínica relativamente rápida; esto es el momento en el que el hueso es capaz de soportar fuerzas de apoyo sin depender de instrumentos de fijación, por el contrario, una fuerza dinámica excesiva es responsable de una unión retrasada.

Consolidación de la fractura

La consolidación de la fractura puede llevarse a través de dos métodos:

  • Reparación por primera intención
  • La reparación por segunda intención

Reparación por primera intención

La cicatrización por primera intención se caracteriza por una formación directa del tejido óseo en una línea de fractura sin creación o producción de un callo óseo. Esto solo se consigue cuando se dan las siguientes condiciones:

  • Estabilización inmediata
  • Buen aporte sanguíneo
  • Perfecta reducción de los bordes de la fractura (fractura reducible)
  • Ausencia de micro movimientos en la línea de fractura
  • Compresión interfragmentaria (ley de Roux): disminuyen los micro movimientos entre los fragmentos óseos acelerando la cicatrización. Se consigue de varias formas:
    • La propia carga del paciente al andar
    • Aplicación del sistema de osteosíntesis, que comprimen las líneas de fractura
    • Colocación de sistemas de osteosíntesis que reorientan las cargas
  • Ausencia de infección Es muy importante que la vascularización no se encuentra excesivamente dañada, principalmente en la intraósea.

Dentro de este tipo de cicatrización, y en lo que respecta al proceso de osificación.

Rehabilitación veterinaria

El profesional en veterinaria tiene como objetivo principal buscas la salud y el bienestar del animal en cualquier contexto que se encuentre. Por ello, el mismo debe conocer a cabalidad cada una de las metodologías con las cuales debe proceder en cada caso. Uno de ellos es el área de los traumatismos, donde deberá ejecutar tareas de estabilización, cuidado y posterior tratamiento para una sanación completa en el paciente. Sin embargo, este campo no debe tomarse a la ligera, y es por ello que la especialización académica le brinda las herramientas necesarias para responder a ello.

TECH Universidad Tecnológica actualmente cuenta con un equipo de expertos en diferentes campos, cada uno con el dominio total de diversas temáticas. Este equipo además de desarrollar y ampliar el portafolio ofertado, realiza el acompañamiento de los alumnos durante todo su proceso educativo. En su Facultad de Veterinaria por ejemplo, se encuentran posgrados tales como el Máster en Urgencias Veterinarias en Pequeños Animales y el Máster en Anestesiología Veterinaria. Sin embargo, para aquellos profesionales que buscan complementar sus conocimientos en el ámbito de las lesiones animales, no cabe duda que su mejor elección será optar por tomar el Máster en Traumatología y Cirugía Ortopédica Veterinaria.

Categorías: master

Artículos relacionados

1 /

Compartir