Manejo clínico general
El manejo clínico general comprende las diferentes habilidades y técnicas utilizadas por el profesional en veterinaria para un control adecuado del paciente.
facultad de veterinaria · urgencias y emergencias en veterinaria
mar. 03 de may. 2022
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Dentro del manejo clínico general, los pacientes con este tipo de patologías, no suelen llegar a urgencias lo suficientemente estables como para la realización de pruebas diagnósticas; en estos casos, lo importante es observar bien la sintomatología que muestran y a continuación, realizar un examen lo más rápido y eficaz posible, intentando manipularlos lo menor posible para no agravar su estado. Por lo general, este tipo de pacientes mostrarán la siguiente sintomatología:

  • Intolerancia al ejercicio/debilidad: bien es cierto que no son signos específicos de una patología cardíaca concreta, pero ese cansancio puede ser secundario a una descompensación por fallo cardíaco; no se produce un buen bombeo y falla la oxigenación generando fatiga (por fallo del miocárdico, obstrucción de salida del ventrículo izquierdo, arritmias, etc.).
  • Alteraciones de tipo respiratorio: lo más común es que los pacientes presenten cuadros severos de disnea; suelen venir con la boca abierta, adoptando posiciones ortopneicas, con taquipnea y refuerzo respiratorio. Contrariamente a lo que se creía, la presencia de tos no suele ir ligada a patologías cardíacas, sino respiratorias; para que una patología cardíaca genere tos, se tendría que encontrar cuadros de edema pulmonar secundarios a insuficiencia cardíaca izquierda tan graves, que provoquen acumulación de líquido en las vías respiratorias.
  • Síncope: provocado por un cese brusco de aporte de fluidos al cerebro. Se manifiesta como una pérdida repentina y transitoria de la conciencia y tono postural, de corta duración y de recuperación espontánea.

Presión arterial

La presión arterial (PA) depende del gasto cardíaco (Q), por lo que cualquier causa que provoque un descenso en Q o vasodilatación arterial, conlleva a una reducción de la PA y de la perfusión cerebral, provocando un síncope (mayoritariamente las causas son de origen cardiovascular).

  • Incremento del abdomen: este hallazgo puede ser consecuencia de la presencia de organomegalia y/o ascitis, cuya aparición suele ser secundaria a insuficiencia cardiaca congestiva derecha, dirofilaria, cardiomiopatía dilatada (CMD), regurgitación de tricúspide, daño en pericardio o afecciones de tipo congénito.
  • Parálisis: en el caso de los gatos, la aparición de una parálisis súbita del tercio posterior o de una de las extremidades del anterior, pueden indicar la existencia de tromboembolismo secundario a una cardiomiopatía. En el caso de perros, no es un proceso frecuente; de existir en ellos sintomatología motora asociada a procesos cardíacos, aparecerían cojeras intermitentes secundarias a procesos de endocarditis bacteriana (trombos bacterianos).

Examen clínico

Observada la sintomatología y ya enfocando la consulta hacia un proceso cardíaco, se procede a la realización del examen clínico. En estos casos, se tendría que fijar en lo siguiente:

  • Estado de mucosas: se comprobará siempre en las zonas no pigmentadas; lo normal es que estén sonrosadas. En caso de encontrarlas pálidas, puede indicar que exista una hemorragia, si están de un tono rojo oscuro, puede ser secundario a una policitemia y en caso de mucosas cianóticas, puede ser reflejo de la existencia de procesos tales como embolia pulmonar, obstrucción arterial, disminución del gasto cardíaco o cortocircuitos circulatorios de derecha-izquierda (tipo ductus).
  • Tiempo de Relleno Capilar (TRC): al igual que al examinar mucosas, se tendrá que medirlas en áreas no pigmentadas, si no puede ser de la cavidad gingival, sería de la zona peneana, vaginal o conjuntival. Si el tiempo está aumentado (>2sg), puede sugerir la existencia de bajo gasto cardíaco, deshidratación, vasoconstricción y/o incremento del tono simpático.
  • Auscultación: es el pilar sobre el que se asienta un buen diagnóstico cardíaco; bien es cierto que en una situación de urgencia las condiciones no son las idóneas para una buena auscultación (el paciente está agitado, no hay silencio, hay jadeos, etc.), pero a pesar de ello, se obtiene una información importante para enfocar el diagnóstico.

Sistema respiratorio y cardiaco

Cuando se realice la auscultación, se tendrá que realizarla de forma sistemática, estudiando el sistema respiratorio, por un lado, y el corazón por otro, es difícil concentrarse en ambos al mismo tiempo.

  • Auscultación respiratoria: los sonidos normales son los llamados broncovesiculares. Son fruto del paso del aire a través de las vías respiratorias, suele ser de intensidad suave y se percibe mejor en la región traqueal. Estos sonidos se acentúan cuando el animal tiene taquipnea o está nervioso; se atenúa en caso de presencia de fluidos o de existencia de neumotórax. Si se percibe otro tipo de sonidos, indica la presencia de patología respiratoria asociada.
  • Auscultación cardíaca: primeramente, se mide la Frecuencia Cardíaca (FC) que, aunque es variable, tendría que oscilar entre 70-140 lpm en perro y 140-200 lpm en gatos y a continuación, determinar la existencia de sonidos anómalos. Los tonos cardíacos normales son dos, el S1, que se produce por el cierre de las válvulas atrioventriculares. Esto sucede al inicio de la sístole y S2, que se genera cuando se cierran las válvulas aórtica y pulmonar.

Sonidos anómalos

  • Sonidos de galope: cuando se escuchan otros tonos como el S3, que es cuando se produce un llenado ventricular rápido (pacientes con dilatación ventricular y disfunción sistólica) o S4, que es cuando se contrae el atrio al finalizar la eyección.
  • Clics sistólicos: son sonidos de corto tiempo de duración, más intensos (sonido tipo metálico). Los causantes de este tipo de sonido suelen ser válvulas que tienen algún tipo de anomalía.
  • Soplos: cuando se perciben los tonos S1 y S2 con una duración mayor de lo habitual, como si vibrasen. Existen dos tipos de soplos que no son patológicos, que son los fisiológicos (por estados hiperdinámicos o ejercicio) y los soplos inocentes de cachorro. El resto de ellos, se tiene que realizar un estudio detallado, determinando la fase del ciclo cardíaco en dónde se producen, intensidad, timbre y zona de máxima intensidad.

Desdoblamientos de los tonos

Cuando se produce una asincronía entre los cierres de las válvulas atrioventriculares o de la aórtica y pulmonar.

  • Temperatura: un aumento de temperatura puede sugerir un proceso de endocarditis infecciosa y en caso de hipotermia, shock cardiogénico y bajo gasto cardiaco.
  • Pulso femoral: se mide (dentro de las posibilidades) con el animal de pie. Se tendría que medirlo en ambas extremidades y comprobar si existe coincidencia con el latido cardíaco. Se pueden encontrar varios escenarios:
    • Si hay déficit de pulso (hay un latido cardíaco, pero no la correspondiente onda de pulso), se puede relacionarlo con la presencia arritmias. Esto como los complejos prematuros ventriculares (CPV) y/o la fibrilación auricular (FA).
    • Si el pulso es hiperquinético, se relaciona con Conducto Arterioso Persistente (CAP), a la insuficiencia aórtica o a estados hiperdinámicos como la anemia.
    • En el caso de que el pulso es pulso débil, indicaría un volumen de eyección bajo, como en pacientes con insuficiencia cardíaca o estenosis aórtica.
    • Si el pulso es alternante, que oscila en intensidad, empezaría a pensar en un fallo miocárdico o la existencia de taquiarritmias.
    • Si el pulso es paradójico, que es más intenso en espiración que en inspiración, se sospecharía de taponamiento cardíaco.
  • Examen de yugulares: con el cuello y la cabeza del animal en posición normal no se observaría ninguna alteración en las yugulares; en caso de ver distensión de estas, indica un incremento de llenado del corazón derecho (taponamiento estenosis de tricúspide) u obstrucción de la vena cava craneal (provocando dificultad en el retorno venoso).

Análisis y control de pacientes veterinarios

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