Historia de las intervenciones asistidas con animales
La historia de las intervenciones asistidas con animales permite comprender el contexto en el que sucedieron las terapias de este tipo como tratamiento a diversas enfermedades en el ser humano.
facultad de veterinaria · terapias con animales
mar. 12 de abr. 2022
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Desde el Antiguo Egipto se conoce la importancia que tienen los animales de compañía para el ser humano, esto se ha encontrado plasmado en innumerables restos de pinturas y esculturas que han sobrevivido de sus mascotas (perros, gatos y monos), estos animales les servían como compañía y como ayuda para cazar. Aún desde ese entonces, el perro era uno de los mejores amigos del hombre y tenía un fuerte apego por ellos, si sus mascotas fallecían, lo representaban depilándose las cejas o cortándose el pelo, esta era una forma de mostrar su dolor. La historia de las intervenciones asistidas con animales

Los gatos se ganaron el afecto de los egipcios por mantener la casa libre de roedores. Se considera que fueron domesticados cerca del 2040 a. C. y se convirtieron en la mascota favorita de los faraones. Tal era el cariño y amor que los egipcios tenían hacia sus animales que, además de representarlos con ellos en su vida diaria, eran enterrados y momificados con sus propietarios cuando fallecían.

Los dioses egipcios eran representados con cabeza de animales, esto mostraba la gran importancia que se le daba a los animales en el Antiguo Egipto. El dios Anubis, por ejemplo, era representado con cabeza de perro, él era quien guiaba a los muertos y tenía un cierto papel sanador (Fine A.H., 2003). Por otro lado, cerca del año 1200 a. C., en la Antigua Grecia, se tenía la convicción de que los perros podían sanar enfermedades y se les utilizaba como coterapeutas en sus templos de curación, además, se daban paseos a caballo a los pacientes terminales para mejorar la salud mental o relajarlos. Los griegos tenían cierta conexión con el animalismo, no se representaba a los dioses como animales, pero tenían la habilidad de transformarse en ellos.

Antecedentes históricos

En el año 23 d. C., el escritor romano Plinio “el viejo” en su obra Historia natural, promovía los beneficios de los perros para la salud. Esta fue una obra enciclopédica que, en la Edad Media, fue considerada materia científica. Más adelante, en el siglo IX, los habitantes de Geel, un pueblo a 60 km de Bruselas, enseñaban a enfermos de salud mental a cuidar animales de granja y compañía como una terapia natural.

Hoy en día lo siguen haciendo, lo que constituye uno de los experimentos más vanguardistas de occidente. Los habitantes acogen en sus casas a enfermos psiquiátricos con el fin de integrarlos en la vida familiar. Posteriormente, en el siglo XVI, el Dr. Calcius, uno de los médicos de la realeza británica, promovió los beneficios de los perros para las personas enfermas. Así mismo, desde el siglo XVII hasta el XIX, durante la Ilustración en Europa, los animales domésticos dejaron de ser exclusivos de la aristocracia y se generalizó su adquisición en las clases urbanas.

Además, se empezó a trabajar con el caballo para personas con discapacidad en tratamientos terapéuticos. En 1669, el filósofo John Locke promulgó los efectos socializadores de los animales de compañía, sobre todo en pacientes psiquiátricos. Después, en 1792, surgió el primer estudio de William Tuke sobre la eficacia de las terapias con animales domésticos en una residencia de ancianos de York, en Inglaterra. En ellos demuestra la disminución de la soledad y mayor sociabilidad en los individuos. Esto hizo que se extendiera el uso terapéutico de los animales en Europa, en los centros psiquiátricos. En 1867, en el Centro Médico Bethel, institución en Bielefeld, Alemania, personas con autismo y epilepsia convivieron, como tratamiento, con animales de granja y animales domésticos.

Historia moderna

En 1886, el creador del psicoanálisis, Sigmund Freud, estableció su propia consulta y siempre en compañía de su perra Jolie. Observó que su presencia ayudaba a tranquilizar a sus pacientes y según como se comportara con ellos, le servía de ayuda para profundizar en sus diagnósticos. Después de ello, en las primeras décadas del siglo XX, con la llegada de la medicina científica, las TAA sufrieron un parón, se dejó de impartir en instituciones y centros sanitarios por falta de rigor científico y posibles enfermedades producidas por la zoonosis.

Siguiendo en el siglo XX, entre los años 1944 y 1945, apareció un resurgimiento de TAA en EEUU, en el Hospital para convalecientes de la Fuerza Aérea del Ejército de Pawling, Nueva York, para paliar los efectos de la Segunda Guerra Mundial. Tanto los militares como sus familias recibían tratamientos con animales para combatir el estrés postraumático. Se realizaban tratamientos terapéuticos con perros, animales de granja, pequeños anfibios y reptiles.

En 1947, el Dr. Samuel B. Ross, creó una granja cerca de la ciudad de Nueva York, para rehabilitar tanto niños como jóvenes con problemas de conducta y trastornos del comportamiento, mediante terapia asistida con animales de granja. En esta época la enfermera Florence Nightingale trató soldados británicos heridos de guerra con animales domésticos. En 1953, el psiquiatra Boris M. Levinson descubrió, a través de su perro Jingles, la psicoterapia asistida con perros. Observó que cuando estaba su perro en la consulta le era más fácil acceder al paciente y que mejoraba en socialización, relajación y comunicación. Generó las primeras bases de lo que hoy en día se conoce como la terapia asistida con perros.

Historia de las intervenciones asistidas con animales: desarrollo de las TAA

Una vez estudiada la historia de los animales en la interacción con el ser humano, se deben integrar estos beneficios a todos los profesionales del mundo de la salud. Además de darlos a conocer, para que se cuente en la ayuda del bienestar humano con estas intervenciones. La integridad profesional de hasta dónde se puede llegar con el usuario de las IAA es de suma importancia; no se debe seguir con el programa terapéutico si se ve que los objetivos no se cumplen.

Se debe tener bien claro hasta dónde se puede llegar, para que, cuando se llegue al límite, se puedan ofrecer al usuario otras alternativas. Así mismo, se debe exigir a otros profesionales de la salud que tengan el conocimiento de las funciones de los profesionales que dirigen las TAA. Esto para que traspasen a sus pacientes si se cercioran de que, con las intervenciones asistidas con animales, pueden llegar mejor a conseguir los objetivos propuestos. Las TAA suelen ser terapias complementarias, cuando el profesional de la salud, como puede ser el psicólogo del paciente, las recomienda.

En ese caso, se reúne con el terapeuta del centro de TAA y entre ambos deciden cuál es el mejor programa de intervención para esa persona en concreto. Es el psicólogo externo al centro el que evalúa las mejoras y sugiere nuevos objetivos. Los profesionales de la salud tienen la necesidad de buscar nuevas alternativas, siempre tienen que estar estudiadas y contrastadas. Esto en los tratamientos que realizan, para dar mayor efectividad a la intervención. Para ello, el constante estudio en el ámbito de la salud es primordial para dar al usuario el mejor tratamiento.

Aplicación de práctica animal en la salud humana

El ser humano ha atravesado diferentes patologías que han resultado negativas para su bienestar y su salud. Por esta razón, ha sido necesaria la búsqueda de diferentes métodos que permitan el alivio de los mismos. Bajo exhaustivos estudios se han desarrollado infinidad de herramientas buscando el máximo punto de bienestar y salud en un ser humano. Las terapias con animales hacen parte de este proceso, siendo así la base de la salud humana desde la veterinaria.

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