Experimentación animal

La experimentación animal se posiciona como una práctica mediante la cual es posible identificar ciertos efectos de químicos y agentes biológicos en animales.

facultad de veterinaria
viernes, 29 de julio de 2022
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La experimentación animal se define como una actividad que tiene como misión evidenciar o aclarar fenómenos biológicos sobre especies animales determinadas. No obstante, también es toda acción de carácter científico o experimental que pueda llegar a suponer un ataque al estado de bienestar del animal, susceptible de causarle dolor, sufrimiento, angustia o agravio. Un experimento comienza cuando se inicia la preparación del animal para su uso y termina cuando se acaban las observaciones llevadas a cabo. El empleo de los animales como reactivos biológicos en el contexto de la investigación científica ha aportado numerosos beneficios.

La importancia de estos utilización para la humanidad está resumida por el National Research Council (EE. UU.). Actualmente, la experimentación animal juega un papel fundamental en ámbitos como: agroalimentación, sanidad humana y animal, biotecnología, medio ambiente, investigación genómica, medicina y farmacia, oncología, enfermedades infecciosas y cardiovasculares, investigación farmacéutica. Se puede contemplar la experimentación animal como aquella actividad que tiene como misión evidenciar o aclarar fenómenos biológicos sobre especies animales determinadas.

Aunque han sido muchas las ciencias beneficiarias del ensayo empírico en animales siempre han tenido como respaldo y sustento el control y sabiduría previamente recogida por la veterinaria. Desde un punto de vista histórico, es interesante destacar los siguientes momentos ordenados cronológicamente, pues cada uno influyó, de una forma más o menos destacada, en el momento actual relativo a la experimentación con animales.

Historia

Prehistoria

Durante el Paleolítico el ser humano se dedicaba a una actividad meramente predatoria. Los hombres primitivos, al despiezar los animales que cazaban para nutrirse, observaron la disposición de sus órganos y así llegaron a comprender que comparten con ellos las mismas estructuras internas.

Edad Antigua

El antiguo Egipto fue una de las primeras civilizaciones humanas de la antigüedad en la que, probablemente con base en la idealización de los animales en su religión, se promulgaron de manera activa leyes de protección de los animales empleados en ganadería y como mascotas. Con base en estas leyes, años más tarde el Imperio Babilónico escribió el Código de Hammurabi, un ejercicio de ética muy avanzado para su época, entre cuyas directrices se encontraban dos normas que aludían a los animales: “Si un veterinario cura a un buey, el dueño del buey pagará una sexta parte de su salario en plata al médico” y “Si por acto del veterinario el buey muriese, este deberá abonar al dueño una cuarta parte de su salario en plata al dueño”, definiendo una responsabilidad con el animal.

Por su parte, los antiguos griegos fueron los primeros en plantearse la experimentación animal como tal. El primer investigador del que se tiene noticias fue Alcmaeón de Crotona (600 a.C.). Este demostró la función del nervio óptico al seccionarlo y provocando, por tanto, ceguera en el ánima. El Corpus Hipocraticus (500-400 a.C.) de la escuela de Hipócrates es un libro donde se relata una experiencia para comprobar el proceso de deglución. Mismo en el que se cita la sección de la garganta de un cerdo. De esta época, una de las grandes figuras es Aristóteles (384- 322 a.C.) quien elaboró la obra Historia animalium. Herófilo (330-250 a.C.) demostró en la antigua Alejandría la diferencia funcional entre nervios y tendones al realizar estudios anatómicos con animales.

Edad Media

Tras la caída del Imperio romano, en los primeros tiempos de la Alta Edad Media, se produjo un retroceso. Esto debido en gran medida a la división del continente europeo entre Oriente y Occidente, quedando este último con escaso acceso a los tratados originales en griego. Por fortuna, este paso atrás quedó amortiguado gracias al papel jugado por los monasterios, donde los monjes copistas copiaron trabajosamente en los scriptoria; numerosísimos tratados (religiosos, literarios, científicos y de todo tipo) cuyos originales estaban escritos en latín, pero también en griego.

En el mundo árabe, la disección de humanos estaba prohibida, pero no la de animales. En este sentido, los califas árabes ya tenían un cuerpo especializado de albéitares reconocidos como sabios en toda ciencia referente a los animale. Probablemente por herencia de los países asiáticos que ya contaban con dicha profesión desde hacía casi mil años.

Renacimiento

En esta época se comenzó a practicar de nuevo la experimentación animal. Surgieron nuevos intereses en el saber médico derivados de las autopsias que impulsaron el conocimiento del cuerpo humano. Todo ello condujo a que se fomentase de nuevo la investigación sobre las diferentes funciones de órganos y tejidos orgánicos. Así, fomentando a su vez la experimentación en animales como sujetos válidos y extrapolables al ser humano. Esto cuando no se disponía de cadáveres, especialmente sobre el funcionamiento de tejidos in vivo. Una obra de referencia en esta época fue De huminis corporis fabrica (1543).

Mateo Realdo Colombo (1516-1559) realizó múltiples ensayos experimentales en animales. Así, aportando conceptos que contradecían los de Aristóteles y Galeno, como la definición de la circulación pulmonar en su obra De re anatomica. Francis Bacon (1561-1626) pondera por primera vez en Inglaterra la validez de la experimentación con animales. Asegura que es recomendable para el avance de la ciencia por la alta sinergia en el funcionamiento orgánico de mamíferos respecto al ser humano. René Descartes (1596-1650) experimentó con animales y ejecutó escritos anatómicos al respecto. William Harvey (1537-1657) en su obra Exercitatio anatomica de Motu Cordis et Sanguis in animalibus puso de manifiesto la circulación de la sangre.

Ilustración

En el siglo XVIII se incrementan las experiencias por toda Europa y a raíz de ellas subsiste la discusión entre quienes han cobrado conciencia del sufrimiento de los animales; y los que creen preferente la necesidad de los estudios que en ellos se realizan. Durante este periodo histórico que abarca desde el siglo XVII hasta inicios de la Revolución francesa, los experimentos con animales y la práctica de la vivisección se vieron enormemente favorecidos por los logros descubiertos durante el Renacimiento.

Es también durante esta etapa cuando surgen, a raíz del auge de la racionalidad, los primeros movimientos que cuestionan la masiva proliferación de estudios anatómicos. Por lo tanto, los primeros movimientos en contra de la experimentación con animales, cuestionándose esa “carta blanca”. Misma que durante el Renacimiento tuvo todo aquel deseoso de ser partícipe de la ciencia racional.

Cabe destacar que en esta época era un pensamiento mayoritario entre los ciudadanos la inferioridad de otros mamíferos o animales respecto del ser humano. Muchos postulaban que los resultados de estudios probados únicamente en animales carecían de validez para su extrapolación a humanos y, por tanto, no eran válidos. Robert Boyle (1627-1691) demostró en uno de sus experimentos mediante el empleo de animales vivos que el aire es indispensable para la vida. Esta tesis, por su parte, sería posteriormente tomada como dogma por los médicos durante las epidemias de peste en Europa. Postulaban que si el aire era imprescindible para la vida, posiblemente todas las enfermedades se originaban de él.

Investigación y desarrollo desde la veterinaria

La labor del veterinario no se centra únicamente en buscar la solución a diferentes afecciones que pueden presentarse en la salud y el bienestar del paciente animal. Él mismo también juega un papel importante en el proceso de investigación y búsqueda de información con respecto a las enfermedades que en muchos casos llegan incluso a afectar la salud humana. Por esta razón, la investigación clínica juega un papel crucial en el desarrollo de la carrera y la labor de este profesional; para ello él mismo busca la especialización académica como su opción más acertada.

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