Periodismo de bandos, propaganda y censura
El periodismo de bandos, la propaganda y la censura fueron factores crecientes en la segunda guerra mundial como parte de la publicidad.
facultad de periodismo y comunicación · periodismo político
mié. 29 de sep. 2021
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El periodismo de bandos, la propaganda y la censura tuvieron un gran auge tras la victoria del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936. Los partidos de derecha española trataron de que se declarase el estado de guerra y de que se anularan los comicios. Esto debido a la inestabilidad civil en la que se encontraba el país y al argumento de ilegitimidad del nuevo Gobierno.

Durante los meses posteriores, los líderes conservadores comenzaron a trazar la idea de un golpe de Estado. Esto con la ayuda de generales descontentos con la orientación ideológica del Ejecutivo; como Emilio Mola o Francisco Franco, quien en aquel momento era jefe del Estado Mayor del ejército. Dicho golpe estallaría el 18 de julio con los levantamientos en el norte de África. En los tres días siguientes se sucederían alzamientos de partidarios de los sublevados por toda España.

Pese a que en un inicio no consiguieron tomar ninguna de las grandes capitales, como Madrid, Valencia o Bilbao, sí se hicieron con algunas ciudades importantes, destacando Sevilla. Se iniciaba así la Guerra Civil española, en cuyo desarrollo el conocido como ‘bando nacional’ iría gradualmente ganando terreno. Asumiendo sucesivamente el poder político e instaurando la ley marcial en los territorios dominados.

Se prolongaría el conflicto hasta el año 1939, en el cual finalmente el Gobierno republicano elegido democráticamente se vería obligado a rendirse. Esto conllevaría a la instauración de la dictadura militar del general Franco, que duraría hasta su muerte en 1975. Los dos bandos creados durante la guerra, el nacional o sublevado y el republicano, tuvieron diversos apoyos externos. Lo que convertiría a España en un campo de pruebas para la II Guerra Mundial.

Propaganda de facciones

La Guerra Civil española será uno de los conflictos contemporáneos con mayor carga ideológica en toda Europa. Si bien se entiende comúnmente la II Guerra Mundial como la lucha entre países democráticos contra dictaduras autoritarias, el enfrentamiento en España supondrá aún más peso en este sentido, por tener el precedente de que quien pretende instaurar el régimen militar lo hace en contra de un gobierno democrático ya instalado y elegido por los ciudadanos.

Propaganda franquista nacional e internacional

Al tratarse de un bando sublevado, con la única capacidad del ejército y de los territorios conquistados, los franquistas contarán con una menor infraestructura a partir de la cual trabajar su propaganda. Sus principales temas serán en todo momento la raza (emulando lo ya utilizado por Hitler en Alemania). Así como la idea de cruzada (asociando su lucha al catolicismo y relacionándose en el imaginario colectivo con las batallas religiosas de la Edad Media. Harían a España convertirse en un imperio).

Además del planteamiento de la ‘barbarie roja’ (implantar la idea del comunismo como plaga, que extendía salvajismo y pobreza por todo el mundo). Durante la guerra, su Delegación Nacional de Prensa comienza a distribuir numerosas revistas. Estaban dirigidas tanto a público civil como militar (la imposición de la ley marcial hacía que sus partidarios reconocieran cierta afinidad por lo relacionado con el ejército); Vértice (mensual), La trinchera (de humor), La ametralladora o Flechas y pelayos (para público infantil y juvenil).

De igual forma, se crean diferentes plataformas de apoyo, como los lugares de ‘Auxilio social’, coordinadas por la Sección Femenina de Falange; o los Hogares de Reposo del Soldado, en los cuales se realizaban cursillos de carácter cultural impregnados con la propaganda nacional.

En cuanto a su acción exterior, desde Falange se dirigirán campañas al extranjero. Esto contactando además con grupos afines de otros países y llegando a importar técnicas propagandísticas de Alemania o Italia. Así, los fascistas también distribuyen su propio contenido, normalmente en forma de folletos, tanto para las tropas propias como para las españolas. En estos se redactaban discursos de Mussolini o se relataban únicamente los logros de sus soldados.

Propaganda republicana. Nacional e internacional

Al contar con las capitales y el control gubernamental, el bando republicano tendría acceso a una mejor infraestructura para la difusión de su propaganda. Tocando diferentes formatos como la cartelería, la prensa, la radio, el cine o las editoriales. Los temas clave serán los de la lucha contra el fascismo, la unión de los pueblos ante las élites económicas y el combate a las atrocidades del bando contrario.

En Madrid, la Junta de Defensa encomendará a la Delegación de Propaganda y Prensa la elaboración de los productos y estrategias de la mayor parte del territorio, aunque en Cataluña actuará el Comisariado de Propaganda regional (muy activo en defensa de la acción antifascista) y en el País Vasco hará lo propio su Servicio de Propaganda (que incide de forma independiente al Ejecutivo central, en la libertad de la Iglesia Católica).

En cuestiones de medios de comunicación, se imprimirá un gran número de periódicos de guerra. Esto con el objetivo de mantener alta la moral de las tropas y de difundir contenido ideológico. Además, se crearán asociaciones de extensión del ocio civil y militar, como Cultura Popular, que organizará actividades en el frente y llevará bibliotecas móviles a los soldados.

De igual forma, se crearán las ‘Brigadas Volantes’, destinadas a combatir el analfabetismo de la población y los militares durante el desarrollo de la guerra; y la ‘Alianza de los intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura’, de un tono más elevado, que implicará a las élites culturales en la defensa de la República. Respecto a la propaganda exterior, el bando republicano tendrá una gran visibilidad en Europa, gracias, en gran parte, a la acción cultural, como la presencia en el Segundo Congreso Internacional de escritores para la Defensa de la Cultura, al que acudirá Juan Negrín.

Comparación de cartelería

La utilización de la cartelería será uno de los formatos principales para ambos bandos durante la Guerra Civil, llegando a producir infinidad de ellos, principalmente en las grandes ciudades. En el bando sublevado será un poco menos al principio por la falta de recursos, aunque el apoyo nazi lo complementará. Sus lemas se centran en la unidad de España, la acción de los nacionales como cristianos internacionales que restaurarán la fe y lucharán por el catolicismo mediante una nueva cruzada, así como la pertenencia a una raza superior, tanto física como intelectualmente.

El águila de los Reyes Católicos (que posteriormente sería transformada e insertada en la bandera oficial de la dictadura) será común como símbolo dentro de los dibujos, así como el yugo y las flechas de Falange, las cruces cristianas o la evocación del eslogan “Arriba España”; y ocasionalmente, alegorías fascistas o la esvástica nazi puesta en sentido contrario. Por el lado republicano, se resaltará la importancia de la educación, tanto en el frente como en la retaguardia, la lucha contra el fascismo y también la lucha de clases o la afiliación a partidos.

Además, se representará a las élites (tanto económicas como políticas y religiosas) a favor de los sublevados; e igualmente, se relacionará de forma directa a los franquistas con los nazis y fascistas, dibujándolos como el verdadero monstruo que asola Europa (a los alemanes llegarán incluso a imprimirlos con imágenes de la muerte). Tendrán gran espacio las mujeres, mayormente como milicianas (con ropas parecidas a las de los hombres y agarrando un fusil), así como la variedad territorial de España, tratando de mantener a regiones como País Vasco, Galicia o Cataluña a favor.

La propaganda y la publicidad

La propaganda, a pesar de su impacto y el problema que supuso en su momento, fue el inicio de lo que hoy conocemos como publicidad. Sin embargo, la evolución y el avance en diferentes aspectos ha permitido que esto cambie, y se transforme en algo positivo, brindando beneficios a diversos actores. El profesional de comunicación y periodismo debe de conocer y aprender a maniobrar con esta herramienta de manera adecuada; cabe resaltar que esto puede ser logrado mediante la capacitación constante.

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