Origen y estructura del guion
El origen y estructura del guion se conforma por la adecuada estructuración y diseño de la obra y la construcción del personaje.
facultad de periodismo y comunicación · guion y storyboard
vie. 31 de dic. 2021
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En este artículo se van a desarrollar conceptos del origen y estructura del guion cinematográfico según la perspectiva de McKee en su libro: “El guion. Sustancia, estructura, estilo y principios de la escritura de guiones”. Empezando con la identificación y conocimiento del tipo de narración en el inicio del desarrollo y estructura de un guion.

No solamente debemos respetar, sino también dominar nuestro género y sus convenciones. No debemos nunca suponer que, porque hayamos visto películas de nuestro género, lo conozcamos. Es como suponer que podemos componer una sinfonía tras haber escuchado las nueve de Beethoven. Debemos estudiar la forma. Los libros sobre la crítica del género nos pueden resultar útiles, pero hay pocos actualizados y ninguno completo. Sin embargo, debemos leerlo todo porque necesitaremos toda la ayuda disponible, venga de donde venga.

Pero las ideas más valiosas vendrán a través de nuestro propio descubrimiento. No hay nada que dé tantas alas a nuestra imaginación como el descubrimiento de un tesoro oculto.” (McKee, 2009, p. 71) Para conocer el género que interese, se tienen tres vías: visionado de películas, lectura de libros sobre crítica del género y los propios hallazgos. “La mejor manera de estudiar el género es la siguiente: en primer lugar, debemos preparar una lista de todas las obras que consideramos que se parecen a la nuestra, tanto éxitos como fracasos (el estudio de los fracasos es ilustrador y… nos hace más humildes).

En segundo puesto, hemos de alquilar las películas en un club y comprar los guiones que se encuentren a la venta. Después, estudiar las películas fragmento a fragmento, siguiendo las páginas del guion, desmenuzando cada filme en sus elementos de ambientación, personajes, acontecimientos y valores.

La construcción de la obra

Se debe, entonces, hacer un análisis en profundidad de cuantas películas, tanto de renombre como las menos logradas; mismas que se parezcan a la que se quiere elaborar con el guion, fijándose en cómo se llevó el guion a la película realizando un examen detallado. Esto de los personajes, sucesos, encuadre y mensajes o valores, para poder destilar las convenciones recurrentes. “Para poder anticiparnos a las expectativas del público debemos dominar el género que utilicemos y sus convenciones. Si una película recibe la promoción adecuada, el público llega a la sala lleno de expectativas.

En la jerga de los profesionales del marketing diríamos que han sido «posicionados». «Posicionar a un público» significa lo siguiente: no queremos que los espectadores vayan a ver una obra nuestra con una sensación de frío y vaguedad, sin saber qué esperar, y que tengamos que dedicar veinte minutos de pantalla a darles pistas sobre cuál es la actitud necesaria para enfrentarse a ese film.

Queremos que se instalen en sus butacas, cómodos y centrados, con un apetito que nosotros tenemos la intención de satisfacer. Posicionar al público no es algo nuevo. Shakespeare no tituló su obra Hamlet; la llamó La tragedia de Hamlet, príncipe de Dinamarca.

A sus comedias daba títulos tales como Mucho ruido y pocas nueces o Bien está lo que bien acaba de tal forma que cada tarde, en el Teatro Globe, todo su público isabelino se encontraba psicológicamente preparado para llorar o reír.” (McKee, 2009, p. 72) Destaca también la importancia de posicionar al público mediante la promoción para que tenga las expectativas adecuadas al producto, esto es, que esté receptivo a la obra.

La historia como idea principal

Para McKee, la idea controladora es sinónimo de tema, esto le permite elegir no un tema demasiado abstracto, de manera que consigue explicitar con la idea de este tipo el quid de la cuestión que, de hecho, le encamine al desarrollo del guion que apoye esa idea, pasando las escenas por el tamiz de esta idea, se sabrá con seguridad que se queda y que se va.

La idea controladora de una historia ya terminada debe poder expresarse en una única frase. Una vez imaginamos por primera vez la premisa y el trabajo está evolucionando, debemos explorar todo aquello que nos venga a la mente, cualquier cosa. Sin embargo, al final de todo el proceso, la película se debe modelar alrededor de una idea. Eso no significa que una historia se pueda reducir a una rúbrica. Hay mucho más entramado en la red de una historia de lo que se pudiera decir jamás con palabras –las sutilezas, los sub textos, los pareceres, los dobles significados y las riquezas de todo tipo–.

Una historia se convierte en una especie de filosofía viva que el público comprenderá en su conjunto, de inmediato, sin tener que pensar acerca de ella de forma consciente –se trata de una percepción unida a las experiencias que hayan acumulado durante sus vidas–.

Pero la ironía es la siguiente: Cuanto más capaces seamos de dar forma a nuestro trabajo alrededor de una idea clara, más significados descubrirán los públicos en nuestra película cuando tomen nuestra idea y sigan sus implicaciones hasta cada uno de los aspectos de sus vidas. Por el contrario, cuantas más ideas intentemos empaquetar en una única historia, más se inflarán a sí mismas, hasta que la película se colapse en una maraña de nociones tangenciales que no diga nada. (McKee, 2009, p. 90).

Contraidea

La contraidea, como su nombre indica, es la idea contraria a la que se elige como semilla para desarrollar el guion. “La idea frente a la contraidea. Paddy Chayefsky me dijo una vez que cuando finalmente descubría el significado de sus historias, lo apuntaba en un pedazo de papel que pegaba sobre su máquina de escribir para que todo lo que redactara con ella expresara de una forma u otra su tema central. Teniendo una frase clara y un valor y una causa constantemente ante sí, conseguiría resistirse a la tentación que le pudieran plantear irrelevancias intrigantes y concentrarse en unificar el relato alrededor del significado central de la historia.

Cuando decía «de una manera u otra», Chayefsky se refería a que forjaba las historias de manera dinámica, desplazando la alternativa entre las cargas opuestas de sus valores principales. Sus improvisaciones tomaban tal forma que, secuencia tras secuencia, se expresaba ora la dimensión positiva de su idea controladora, ora la negativa. En otras palabras, daba forma a sus relatos jugando con las ideas frente a las contraideas.” (McKee, 2009, p. 91) Hay que tener bien presente la idea y revalorizarla, dándole relieve con la contraidea, de manera que, en palabras de Chayefsky, se elabore el guion de manera dinámica jugando con la expresión de la idea y lo contrario.

El diseño de guion para obra

Dentro de las diferentes obras existe la conformación de un libreto guion que permite el adecuado trayecto de la misma. Para ello siempre debe existir la presencia de un profesional detrás de esto, asegurando así que cada una de las etapas en el desarrollo de la historia se ejecuten de manera correcta. El profesional en comunicación deberá entonces contar con la adecuada especialización académica que le permita aplicar sus conocimientos y habilidades en este campo.

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