Cumbre de la propaganda
La cumbre de la propaganda hace parte del periodo histórico en el periodismo y la publicidad en donde la guerra tenía el control sobre la comunicación.
facultad de periodismo y comunicación · política y administración pública
vie. 09 de jul. 2021
0

La publicidad y la comunicación masiva han tenido grandes cambios a través de la historia. No siempre el expresar un mensaje abiertamente fue tan sencillo como hoy en día lo es; para ello debió realizarse un proceso que iba a la par con la cultura y el avance social que tenían las diferentes comunidades en el mundo. Parte de este proceso de cambio fue la cumbre de la propaganda. Fue aquí donde este tipo de publicidad bélica alcanzo niveles tan altos que era reconocida mundialmente.

Los derrotados de la gran guerra

Alemania, bajo escombros y deudas

Tras el fin de la I Guerra Mundial, que supondría la derrota de Alemania, esta se vería obligada a firmar el Tratado de Versalles. Gracias a este se conseguía firmar la paz. En el texto se incluía la conocida como “cláusula de culpabilidad”, mediante la cual los germanos reconocían su responsabilidad en el inicio del conflicto. Además de la destrucción que supuso, teniendo así que hacerse cargo de todos los daños materiales y el pago de compensaciones a los vencedores.

Como forma para evitar que el estado teutón se rearmase de forma rápida y exigiera venganza, se decidió que se prohibiese todo reclutamiento militar obligatorio. Esto cubriría sus dominios, así como a la reducción del máximo de soldados contratados en el ejército a 100 000. Además, se ilegalizó su fuerza aérea y se les obligó a desmilitarizar la región del Rin.

En el plano territorial, Alemania habría de ceder Alsacia y Lorena a Francia, Poznan, Prusia Occidental y Alta Silesia a Polonia, varios cantones a Bélgica y sus colonias de ultramar a la recién creada Sociedad de Naciones, y se comprometería también a reconocer la ciudad de Danzig como urbe independiente.

Esta situación, enmarcada dentro de un desarrollo político inestable en la nueva República de Weimar. Conllevó a que, con el paso de los años, la población fuera encontrándose cada vez más en la pobreza. A esta ecuación se le suma la crisis de 1929, que provocó una quiebra aún mayor en el sistema económico alemán. Este era totalmente dependiente entonces de las exportaciones (al no tener prácticamente comercio interior por la paupérrima situación de sus ciudadanos).

El auge del autoritarismo gracias a los símbolos políticos y civiles

Nazismo

El partido nazi, conocido oficialmente como Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP) estuvo activo en Alemania desde su fundación. Esto sucedio 1920 hasta su desaparición con la derrota de Hitler en la II Guerra Mundial. Pese a pasar varios años con representación parlamentaria, los nazis llegan al poder con el nombramiento de Hitler como canciller en 1933. Sin embargo, hasta llegar a este punto, la formación había ido acumulando una simbología propia, que les identificaba y destacaba entre los demás. Esta se utilizaba de forma totalmente intencionada para atraer a ciertos tipos de población.

Comenzando por el nombre, no ha de confundirse su ideología. El hecho de que se incluya “socialista” en la nomenclatura no implica que su posicionamiento fuese de izquierda, sino que fue utilizado para atraer al votante obrero. Combinándolo así, con tintes nacionalistas y racistas que completarían la adhesión de algunos de los grupos ciudadanos de clase más baja.

Con esta forma de hacer populismo, identificada en los llamados “veinticinco puntos” publicados por Drexler, Hitler y Feder tras la fundación del partido, se lograba atraer a cierto tipo de votante con discursos iniciales anticapitalistas. Pero alejándose del todo de las posturas comunistas del KPD o socialdemócratas del SPD (Borejsza, 2002). Del mismo modo, el uso de las tesis más nacionalistas y autárquicas provocaba que parte del electorado conservador acabase impregnado por sus ideas. Esto acabaría haciendo que la política de la formación acabara suavizándose en el aspecto económico y pasando a apoyarse en las grandes empresas.

No obstante, el verdadero poder simbólico de los nazis provenía principalmente de actos u objetos mucho menos sutiles. Su insignia más conocida, la esvástica, es una cruz en forma de gancho utilizada con motivos religiosos en zonas de Grecia, Turquía y Oriente Medio desde varios siglos antes de Cristo.

Fascismo

La ideología fascista tendría su máxima expresión y representación con el Partido Nacional Fascista de Mussolini. Esté se alzaría con el poder en Italia entre 1925 y 1943. Esta organización nacería en 1921 con la transformación de los Fasci di combattimento; un grupo paramilitar que trataría de reventar la política transalpina desde dentro tras la I Guerra Mundial (Payne, 1979).

Las bases del partido se resumen en corrientes ultranacionalistas y anticomunistas; así como una necesidad expansionista proveniente de las nulas recompensas que se dieron a Italia una vez firmado el Tratado de Versalles. La agrupación fascista comienza a tener gran relevancia dentro de la población y a concentrar grandes grupos de gente en los discursos declamados por Mussolini. Además de sus correligionarios, destacando no solo por sus capacidades oratorias, sino por el gran simbolismo de sus acciones.

Con un aura militar en cada aspecto del movimiento, el símbolo principal (y que le daba nombre) era el fasces, un haz de varas de madera atadas entre sí que sujetaban un hacha. Este objeto estaba importado de la república romana, ya que se portaba para honrar a los magistrados como ediles o cónsules en sus desfiles por las calles.

Estos emblemas, que representaban el poder del Estado sobre la vida y la muerte de sus ciudadanos, eran transportados por lictores en la época republicana, y Mussolini reprodujo tal cual este acto, haciendo que siempre que una marcha militar pasase por una ciudad le precediesen varios soldados representándolo. Además, el fasces fue utilizado como icono oficial, y se representaría en banderas italianas o insignias militares. De igual forma que en Alemania, los fascistas tomarían el águila para sí, en este caso, el águila imperial romana.

Estallido de la guerra y propaganda internacional

Con la invasión de Polonia en 1939, Alemania da por comenzada la guerra en Europa, obligando al resto de potencias a pronunciarse. Tras una serie de rápidos movimientos, conocidos como “guerra relámpago”, los nazis consiguen hacerse con una parte importante de territorio, apoyados además por Italia y con las espaldas cubiertas gracias al tratado de no agresión con la URSS.

La propaganda que se empieza a emitir por parte de la alianza entre Hitler y Mussolini es muy similar entre sí, utilizando principalmente temáticas antisemitas y anticomunistas (aunque, en un primer momento, Alemania se abstuvo de atacar al bolchevismo por su pacto con los soviéticos).

Sin embargo, las cuestiones políticas de ambos países diferían en sus campañas propagandísticas, pues mientras que los germanos apostaban por vengarse de las compensaciones que habían tenido que pagar a los vencedores de la I Guerra Mundial y recuperar su dignidad, los transalpinos tomaban el camino del expansionismo, tratando de hacer del fascismo una ideología que se expandiese por el continente.

En cuanto a los aliados, sus principales temas eran la libertad de expresión y la liberación de Europa del sometimiento de las dictaduras. Sin embargo, utilizaban en gran medida métodos de control de prensa y de censura para que la propaganda enemiga no llegase a calar en su propia población. Se recuperarán algunos conceptos del conflicto anterior, aunque de forma menor, como el del alistamiento o el apoyo económico, pero el eje central lo ejercerán los mensajes contra la Alemania de Hitler, a la que consideraban el mal en sí mismo y a la que retrataban como algo con lo que había que acabar para que los ciudadanos del mundo pudieran vivir en paz.

La cumbre de la propaganda y su trascendencia

Para el periodismo han existido etapas de cambio en su historia. Cada una de ellas ha marcado su proceso y desarrollo hasta llegar a como lo conocemos hoy en día. Esto ha tenido un gran impacto, no solo en esta profesión, si no en muchos medios de comunicación que hoy vemos y hacen parte de nuestra cotidianidad. El profesional de este campo debería conocer tanto como le sea posible acerca de la construcción histórica de ello, entendiendo como ha llegado a ser lo que es hasta hoy.

TECH Universidad Tecnológica hace parte de las instituciones comprometidas con la educación de forma virtual enfocada a la especialización del profesional. En su Facultad de Comunicación y Periodismo pueden hallarse programas tales como el Máster en comunicación multimedia y el Máster en Investigación Periodística y Reporterismo en Televisión. Para aquellos profesionales que busquen dominar temáticas como la revisada en el presente artículo, el Máster en Periodismo Político le brindará las herramientas necesarias para alcanzar este punto intelectual.

Artículos relacionados

1 /

Compartir