Contraste del antagonista
El contraste del antagonista se centra en dar un argumento y una razón de ser al héroe de una historia contada en una obra.
facultad de periodismo y comunicación · audiovisual
jue. 22 de abr. 2021
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En una obra, sea cual sea su medio, siempre podemos encontrar una buena historia, que es contada de diferentes maneras y puntos de vista. En muchos casos, estas historias resultan aún más interesantes, ya que se le da cierto foco de atención al antagonista, sin dejar claro a su protagonista de lado. Resulta entonces importante, que nuestro héroe tenga un argumento y una razón de ser, y es en este punto donde se presenta el contraste del antagonista. Este personaje entonces, resulta también, un pilar de la historia a contar, veamos aquí la razón de esta situación.

Antagonista

El antagonista es el personaje que personifica al opuesto, rival o enemigo del protagonista, por tanto, su existencia, aunque es relevante en el relato, también depende del protagonista. Es como un contrapeso de los deseos, motivaciones y objetivos de quien protagoniza la historia. En palabras de Pérez Rufí:

“A veces el protagonista puede ser una persona, un grupo, pero también puede ser una catástrofe natural (un incendio, un terremoto), una enfermedad, un problema psicológico, la ley, un animal, un monstruo (…)

(Pérez Rufí, 2011)


Como se ve, el antagonista a veces es claramente identificable con una persona, pero otras veces se trata de algo más abstracto, como una ley, un conjunto de personas, un desafío de salud, o algún otro tipo de ser. Lo que sí ocurre en todos los casos es que ofrece resistencias o dificulta al protagonista la consecución de sus objetivos, ya sea por competencia o por pura inercia de su naturaleza.

Características del antagonista


Las características del antagonista, en el caso de que sean personas, suelen estar relacionadas con lo siguiente.

Objetivos

Tienen el mismo objetivo que el protagonista y eso es lo que provoca en parte el conflicto, porque los confronta en sus intenciones contrapuestas o similares. Según Pérez Rufí:

“El antagonista comparte con el protagonista objetivo: protagonista y antagonista se enfrentan por conseguir un mismo objetivo, por ser el líder de una sociedad, por imponer su ley, por hacerse con el anillo del poder de Frodo, por sobrevivir o morir, etc. El antagonista se opone al protagonista en los esfuerzos que este hace para lograr su objetivo.”

(Pérez Rufí, 2011)

Fascinación

Tienen cierto atractivo en algún aspecto de su caracterización, ya sea su apariencia, su manera de actuar o su psicología interna. En palabras de Pérez Rufí:

“Si el antagonista es una persona, se debe intentar darle un mínimo de seducción (física o de inteligencia, de habilidad). Los grandes antagonistas, aquellos que recordamos, tienen algo que los hace especiales, no atractivos físicamente, pero sí que lleguen a fascinar. Pensemos en Darth Vader, en el Joker de Heath Ledger, Hannibal Lecter, Jack Torrance en El resplandor (…) aunque no compartamos sus objetivos y nos situemos del lado del protagonista, llamarán nuestra atención, razón por la cual habrá que cuidar también su composición.”

(Pérez Rufí, 2011)

Definición

La caracterización especial que se hace al elaborar a un personaje antagonista para que se pueda identificar con una persona o un ser con características similares a las de una persona es muy importante. En ocasiones la caracterización está elaborada con tanta profundidad que supera a la del protagonista como señala Pérez Rufí:

“Con frecuencia, los antagonistas quedan mejor definidos que el propio protagonista. En Amadeus de Peter Shaffer, el personaje de Salieri parece más humano que Mozart. En Terminator, el cyborg asesino que interpreta Schwarzenegger es más popular que los protagonistas y la saga de La guerra de las galaxias está unificada por el personaje de Anakin Skywalker, que después sería Darth Vader.”

(Pérez Rufí, 2011)

Doble del protagonista

Es una de las formas, aunque no la única, de elaborar un antagonista. Para ello, se tiene que dotar al antagonista de:

  • Objetivo común con el protagonista.
  • Similitudes en la caracterización, del tipo espejo el uno del otro.
  • Representaría la sombra o parte más negativa del protagonista.
  • No es necesario que la caracterización esté igual de desarrollada que la del protagonista.

Según Pérez Rufí se trataría de lo siguiente:

“A la hora de configurar al antagonista puede resultar útil pensar que; si protagonista y antagonista comparten un mismo objetivo, posiblemente no sean tan diferentes uno de otro y tengan mucho en común. Es entonces cuando se habla del antagonista como del “doble”, como ese “otro yo” más oscuro del protagonista, como si fuera la versión tomada por el “reverso tenebroso” del protagonista, las dos caras de una misma moneda. Aunque el antagonista tiene el mismo peso dramático que el protagonista, no tiene que ser desarrollado con la misma profundidad que el protagonista.”

(Pérez Rufí, 2011)

Motivación de sus acciones

Víctima: reacción a una situación en la que se ve perjudicado. – Agente independiente: acción como motor del desarrollo de su personalidad al margen de las situaciones contextuales.

En esta última característica del antagonista referenciado a través de la motivación de sus acciones, la clave se encuentra en preguntarse el para qué hace lo que hace el antagonista, y cómo ha llegado a ser quien es. No resulta difícil si se observa como señala Pérez Rufí situaciones concretas que han sido su caldo de cultivo como las siguientes:

“Influencias negativas que ha habido en sus vidas, son el resultado de una vida difícil, una familia desestructurada, malos ambientes, la necesidad de superar obstáculos que le llevan a acciones negativas desde un punto de vista moral. Puede ser que el personaje tenga factores inconscientes que le llevan a actuar de tal forma, complejos, etc. La mayoría de los villanos justifica sus acciones, no es simplemente el mal por el mal (…) En ocasiones ni siquiera son conscientes de lo que hacen, se justifican y no se ven malos a sí mismos. La mayor parte de los villanos sufren una especie de narcisismo, es decir, son incapaces de percibir y de respetar la realidad de las demás personas, no reconocen la humanidad de los demás.”

(Pérez Rufí, 2011)

En conclusión, el antagonista es un personaje relevante casi al nivel del protagonista que se define en muchas ocasiones como la otra cara de la moneda, la más inaceptable, pero si está bien elaborada su caracterización tiene fundamento de veracidad en su pasado, su contexto, su personalidad, sus experiencias de vida y, por supuesto, sus motivaciones y objetivos contrapuestos o en competencia con el personaje protagonista.

El profesional en el concepto de guion

Una obra es una pieza maestra, construida cuidadosamente desde que nace la idea. Esta debe ser correctamente planeada, diseñada, estructurada y ejecutada, ya que esto permite que cada una de sus partes sea inmersiva para el espectador. Los profesionales de diversas áreas, se especializan en este ámbito de manera tal que no permiten espacio para errores.

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