Uso eficiente de la energía en edificaciones
La contribución de las energías renovables en las edificaciones y su efecto positivo en el cambio climático.
facultad de ingeniería · edificación
jue. 24 de dic. 2020
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La energía es un bien básico y su ausencia se ve como un grave problema en las actividades cotidianas. Como sociedad e industria ya se ha estabilizado, crecido y evolucionado gracias a la energía; ahora es necesaria una transformación. Es necesario moldear todos esos avances y transformarlos a un modelo de desarrollo mejor, un modelo más sostenible. Esta transformación hacia una edificación sostenible conllevará importantes desafíos, como el ser compatible y equilibrada con las generaciones futuras.

En las últimas décadas, el avance de la tecnología, la ingeniería y la ciencia en general ha permitido el desarrollo de diferentes recursos diseñados para perfeccionar el aprovechamiento energético de cada elemento.

Es por eso que ahora se cuenta con electrodomésticos más eficientes, iluminación de bajo consumo y tecnología domótica, que se adelanta al uso de la energía para que esta sea mejor aprovechada, como sensores de presencia para iluminación y calefacción o el control remoto de la regulación de luz natural para su mejor aprovechamiento.

En los hogares es donde la utilización de la energía ha presenciado mayores cambios. La introducción de nuevos elementos que ayuden a reducir el consumo es prioritaria para muchas personas que, junto con la crisis económica, han priorizado el ahorro en costes a través de la eficiencia. Hay economías domésticas que a la hora de cambiar electrodomésticos han optado por aquellos de nueva generación más eficientes. Lo mismo ocurre con la luz o con los gastos dedicados a la climatización.

De esta forma, han surgido numerosas iniciativas de concienciación a la hora de reducir y modificar el uso de la energía a una manera más eficiente. Los consejos ni son nuevos ni difíciles de recordar, pero desafortunadamente no siempre son prioridad en muchos aspectos. El ritmo de vida actual no permite reflexionar qué situaciones en el hogar o en la rutina merecen más atención.

Hay muchos movimientos y acciones en las actuaciones habituales de las personas que pueden ser susceptibles a cambios muy positivos, sobre todo los relacionados a los cambios de residencia y a la reducción de la movilidad.

Tanto en edificios residenciales, viviendas unifamiliares, negocios, empresas o edificios dedicados al ocio son muchos los pequeños cambios que cada individuo puede hacer. Los más habituales son los siguientes:

  1. Cambio de iluminación y su correcto uso: Aproximadamente, el 5 % de la energía eléctrica que llega a las bombillas es el destinado a la generación de luz, el resto de la energía restante, sobre todo en las bombillas convencionales incandescentes, se disipa en forma de calor. La sustitución de estas lámparas por otras de menor consumo supondrá el ahorro de hasta un 80 % de la energía destinada a ella. La energía utilizada será menor, con lo cual aumentará la vida útil de las bombillas.
  2. Electrodomésticos de bajo consumo y su correcto uso: Del mismo modo, el avance de la tecnología ha puesto a disposición alternativas para el hogar mucho más eficientes. El cambio a esta modalidad también debe hacerse con moderación, hay que utilizar los electrodomésticos y el resto de equipación eléctrica hasta el final de su vida útil y realizar estos cambios cuando realmente sean necesarios. El sustituir todo el equipamiento de electrodomésticos a la vez supondrá, a parte de un desembolso económico considerable, el desperdicio de gran parte de material. Deshacerse de neveras, hornos o lavadoras en buen estado supondrá su transformación en residuos prematuros, lo que es contradictorio ante una mentalidad sostenible y un uso responsable

¿Por qué es importante la energía renovable contra el cambio climático?

Con la emisión de dióxido de carbono, y otros gases que contribuyen a un «efecto invernadero», estamos acelerando el cambio climático.

Las temperaturas del planeta están subiendo y eso crea desequilibrios importantes. Desde sequías hasta deshielos, pasando por extinción de especies y fenómenos meterológicos cada vez más radicales. El cambio climático es un riesgo para los ecosistemas del planeta.

Por ejemplo, en 1999 se calculó cuánto CO2 producía la generación de electricidad por energía solar, teniendo en cuenta las emisiones de tres países. El resultado fue de apenas 50 gramos por Kilowatio / hora producido. Comparado con los 975 gramos por Kilowatio / hora emitidos por el uso de carbón, es prácticamente nada.

La generación de energía renovable contribuye a un aire puro y a reducir la contaminación

Estamos generando energía de fuentes renovables, como la eólica, la solar o la hidráulica, no se produce combustión y, por tanto, no se emiten gases nocivos para nuestra salud.

La demanda energética no ha parado de crecer en los últimos decenios y la previsión es que esta necesidad de energía siga aumentando desde el campesino que tiene sus cultivos hasta la casa mas grande de este actual sistema energético mas convencional en el mundo.

Durante los últimos años se han puesto en marcha numerosas iniciativas basadas en los nuevos modelos de gestión y generación energética. Hay incentivos económicos y políticas ambiciosas diseñadas para la transformación energética a medio plazo, pero exigen el trabajo y la implantación diaria. Una situación que no termina de hacerse real.

Este sistema energético renovable tiene efectos medioambientales negativos

El estrés medioambiental que supone el actual modelo de energía está afectando al planeta de una forma muy seria. A parte del agotamiento de los recursos naturales ya citado y la contaminación por emisiones tanto directas como indirectas, el modelo tiene mayores consecuencias incluso en la salud humana.

Las elevadas emisiones de CO2 y otras sustancias a la atmósfera aumentan y aceleran procesos naturales como la lluvia ácida; un fenómeno que tiene su origen cuando la humedad existente en el aire se mezcla con los diferentes compuestos emitidos por las industrias como óxido de nitrógeno y dióxido de azufre.

La lluvia ácida afecta negativamente a la flora y fauna, dañando los ecosistemas en los que habitan eliminando sus nutrientes. Afecta a la acidificación de ríos y masas de agua, así como al avance de la desertización. También afecta a las construcciones puesto que su efecto es corrosivo.

Actualmente es posible encontrar muchas opciones de excelente calidad para complementar una carrera profesional con estos conocimientos, una de las mejores opciones la ofrece TECH Universidad Tecnología con su Máster en Ahorro Energético y Sostenibilidad en la Edificación. En la misma línea hemos elaborado un Máster en Rehabilitación y Ahorro Energético en la Edificación y un posgrado en Ingeniería del Agua y Gestión de Residuos Urbanos, una temática con enorme demanda dada el crecimiento de las ciudades a nivel mundial.

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