Evolución del cerebro del adolescente
La adolescencia tiene su propio concepto basado en la definición de sus características biológicas y psicológicas dadas por la evolución del cerebro.
facultad de fisioterapia · neurología fisioterapia
jue. 06 de may. 2021
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La adolescencia tiene su propio concepto, que se basa en la definición de las edades tenidas en cuenta, así como sus características biológicas y psicológicas. Esta etapa de la vida humana tiene sus propias consecuencias a nivel cerebral. Por ende, se destaca en este desarrollo constante el papel de las hormonas y las neurohormonas estudiadas desde la neuroeducación.

Definiendo la adolescencia

Desde el punto de vista psicológico, es considerado como un período de transición. En él se terminan de consolidar los aspectos psicológicos que van a definir al adulto: la experimentación es la vía principal de aprendizaje. Los límites, tanto sociales como personales, donde los iguales, ya sea de su grupo de amigos o compañeros de estudio, se vuelven cada vez más importantes. Se hace consciencia en cuanto a lo que es “adecuado o no”, relevando así a un segundo puesto a sus propios padres, que, con anterioridad, eran los referentes de la moral y del “buen hacer”.

Un período decisivo para la formación de la persona, término cuya etimología hace referencia a las máscaras que utilizaban los griegos en sus representaciones de teatro. Es decir, la persona (máscara) es la imagen con la que se presentan las personas ante los demás. Sin ser tan estrictos, el término se emplea para designar a un individuo sustancialmente distinto del resto, que pertenece a una determinada especie.

Ésta persona va a tener una serie de cualidades, además de sus características físicas como son el peso, la altura, el color de pelo, piel u ojos, entre otros. También va a presentar una forma de sentir y de relacionarse consigo mismo y con los demás, mostrando un estilo de conducta y formas de hacer propias. A este conjunto de estilos de pensar, sentir y actuar, es a lo que se denomina personalidad. En ella se pueden distinguir tres facetas:

  • Biológica: corresponde tanto a la información genética adquirida por combinación de las de los progenitores (genotipo) como a los caracteres morfológicos, funcionales y bioquímicos que presenta la persona (fenotipo).
  • Individual: que abarca las necesidades, deseos y anhelos. Es decir, es la motivación de la persona. Será lo que la va a conducir a actuar de una determinada manera para lograr sus objetivos.
  • Social: a través de las relaciones interpersonales se aprende no sólo a convivir con los demás, sino también a pensar y sentir de una determinada manera. La cultura, el idioma, los usos y costumbres van a ir configurando desde los primeros meses las tendencias de pensar, sentir y comportarse del individuo a lo largo de su vida.

Cerebro en la adolescencia

Gracias a la plasticidad neuronal, cada individuo puede “moldear” su cerebro de forma diferente al resto. A pesar de esto, las experiencias similares ofrecidas por una cultura compartida, hace que existan grandes semejanzas entre los individuos. La neurociencia ha permitido observar diferencias neuronales entre maestros y aprendices sobre una determinada materia. Pero también cómo el cerebro se modifica, especializando grupos neuronales para el desempeño de tareas que con anterioridad no realizaban.

La magnetoencefalografía (MEG) permite analizar la relación entre estructuras neuronales y su función. Con él se puede concluir que existen diferencias anatómicas y de conectividad entre las personas con altas capacidades. Sin embargo, estas van a estar mediadas por la capacidad desarrollada por el individuo, ya sea hacia la música, la literatura, las matemáticas, etc. De esta forma, las áreas implicadas en dicho proceso se van a ver desarrolladas y potenciadas muy por encima de las del resto. A su vez le facilitará la labor de procesamiento y consecución de tareas, haciéndose cada vez más diestro en dicha habilidad.

Por esto es difícil poder determinar un diagnóstico sobre la inteligencia o cualquier otra función cognitiva superior. Si únicamente se basa en la información proporcionada por el cerebro, se precisaría conocer cuál es la habilidad o capacidad más destacada de esa persona para comprobar si las estructuras implicadas y las conexiones establecidas están o no por encima de lo esperable.

El papel de las hormonas

Si hay un cambio evidente en el adolescente, es con respecto a las hormonas. Ellas van a ser, en buena medida, las responsables del resto de los cambios en la adolescencia. Hay que tener en cuenta que existen cuatro tipos de hormonas y neurohormonas:

  1. Proteínas y péptidos: incluye hormona liberadora de la tirotropina. Hormona del crecimiento y prolactina. Esta se sintetiza en el retículo endoplásmico rugo.
  2. Esteroides: derivados del colesterol que incluye cortisol y aldosterona (hormonas corticosuprarrenales). Testosterona, estrógenos y progesterona (hormas sexuales). Se sintetizan a partir del colesterol.
  3. Derivados del aminoácido tirosina: incluye tiroxina y triyodotironina (hormonas de la glándula tiroides) que se sintetizan a partir de la tirosina. Adrenalina y noradrenalina (hormonas de la médula suprarrenal) las cuales se captan y almacenan en vesículas.
  4. Glucoproteínas: son hidrosolubles, integrado por oligosacáridos y polipéptidos, situadas en las membranas celulares.

Especificamente en el cerebro, las neurohormonas cumplen unas funciones muy determinadas y se pueden clasificar en:

  • Dopamina: tiene una función inhibitoria, participando del estado de alerta. Además suele estar asociada a la consecución del placer y el deseo sexual. Activa el sistema nervioso simpático, necesario para los nuevos aprendizajes basados en el deseo por conseguir el refuerzo.
  • Oxitocina: asociada a la empatía, el deseo sexual y a la conducta paternal. Facilita la formación de vínculos afectivos. Producido en el núcleo supraóptico y el núcleo paraventricular del hipotálamo hasta llegar a la hipófisis y de ahí al torrente sanguíneo.
  • Adrenalina: incrementa el pulso cardíaco y la presión sanguínea. Prepara al organismo para situaciones de tensión, ya sean agradables o no. Altos niveles de adrenalina provocan fatiga, falta de atención, insomnio y ansiedad. Bajos niveles provocan decaimiento y depresión.
  • Noradrenalina: está implicada en los procesos de atención, aprendizaje, sociabilidad y sensibilidad a las emociones y deseos de los demás. Se genera en el locus coeruleus de la formación reticular que tiene función de “marcapasos”. Envía conexiones anóxicas a la amígdala, la formación hipocámpica y la corteza prefrontal.
  • Serotonina: asociada al apetito y al deseo sexual, importante para la aparición del sueño, la coagulación de la sangre, la aparición de migrañas, la apreciación del dolor y funciones cardíacas.
  • Acetilcolina: afecta a la capacidad de retención de la memoria a corto plazo. Niveles altos facilitan el aprendizaje y la memoria. Su inhibición produce problemas de aprendizaje y memoria que pueden llevar a la demencia senil.
  • GABA (ácido gamma-aminobutírico): responsable de la inhibición de buena parte del resto de los neurotransmisores, favoreciendo la relajación. Niveles altos provocan buena memoria, sedación y sueño. Su ausencia provoca dificultades para dormir, ataques de pánico y estados de ansiedad.
  • Endorfinas: pertenecientes al tipo de neurotransmisores opioides. Moduladores del dolor, la temperatura, el hambre y la reproducción, también conocidas como las hormonas de la felicidad o la alegría. Bajos niveles provocan dificultades para sentir placer y felicidad, y anhedonia, haciendo a la persona más sensible ante los reveses de la vida.

Funciones de las neurohormonas

A parte de la labor de participación específica de los neurotransmisores en determinadas funciones de forma individualizada, también pueden presentarse de forma combinada con otros neurotransmisores. Así aumentan el cuadro que presentan. De esta manera, la acumulación de dopamina y serotonina a la vez son las responsables de la aparición de la ira.

Igualmente, y en el ámbito clínico, se ha descubierto que determinadas psicopatologías evidencian niveles anormales de estas neurohormonas. Se hace imprescindible que sea tenido en cuenta para una correcta intervención precisando el uso de medicamentos que compensen dichos desajustes. Por consiguiente se aumentan así las posibilidades de recuperación del paciente.

Sin entrar a valorar los aspectos genéticos o medioambientales que están en el origen del trastorno de depresión mayor, se ha observado cómo estos pacientes muestran niveles anormales de serotonina, norepinefrina y dopamina. Lo cual se ha denominado como hipótesis de las monoaminas en la depresión. La carencia de noradrenalina o su desequilibrio con la serotonina causa psicosis depresiva unipolar o bipolar.

Neuroeducación

Las neurociencias se han convertido, en los últimos años, en una forma revolucionaria de entender casi todas las áreas del desarrollo humano. Algunas de ellas pueden estudiarse en el Máster en Fisioterapia Neurológica en Enfermedades Degenerativas y el Máster en Fisioterapia en el Abordaje del Daño Cerebral Adquirido. Los nuevos procedimientos científicos de exploración del cerebro se aplican en estos programas de alta calidad. Así, TECH Universidad Tecnológica ha abierto la ventana hacia la comprensión más profunda de varios procesos cognitivos.

La lógica de este mecanismo es indiscutible: el cerebro es moderador, organizador y creador de cada desarrollo humano. Por ende, la Fisioterapia tiene las claves fundamentales de estos procesos. Con esta capacitación obtenida en el Máster en Neuroeducación y Educación Física para Fisioterapeutas, las profesionales crecerán de la mano con los docentes que les aportarán su amplia experiencia en el sector medicinal.

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