Diagnóstico bacteriológico
El diagnóstico bacteriológico hace parte de los estudios realizados mediante pruebas de laboratorio para diagnosticar la presencia de estos organismos.
facultad de farmacia · infectología para farmacia
lun. 19 de abr. 2021
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En la actualidad existen diversidad de estudios que permiten diagnosticar afecciones en la salud. Estos estudios y exámenes avanzan y evolucionan con los días, mejorando su efectividad y acortando los tiempos que requieren. El diagnóstico bacteriológico hace parte de este grupo de estudios, brindando así la posibilidad de revisar a profundidad este organismo.

Diagnóstico bacteriológico de infecciones respiratorias

El estudio de la sensibilidad antibiótica se realiza in vitro. Esto mediante pruebas que evalúan la acción de una variedad de agentes antimicrobianos bajo condiciones específicas estandarizadas. Su realización es una importante función del laboratorio de microbiología clínica y sus resultados tienen un interés terapéutico y epidemiológico. Contribuye a elegir o avalar un tratamiento, al mismo tiempo que permite generar bases de datos que ayudan a seleccionar tratamientos empíricos.

Dichos resultados también se utilizan para desarrollar políticas de uso de antibióticos. Todo ello para vigilar la aparición de nuevos mecanismos de resistencia y para detectar precozmente la diseminación epidémica de cepas. Es realizado tanto a nivel hospitalario como comunitario. Estos estudios se realizan a los aislamientos clínicamente significativos y la efectividad de los resultados radica en su correcta interpretación y valoración.

Para ello son necesarios la comunicación y el trabajo conjunto del microbiólogo y del infectólogo. Desde la introducción de los antibióticos, los microorganismos han desarrollado mecanismos de resistencia con la consecuente pérdida de sensibilidad a los agentes con actividad natural. Los patrones de resistencia cambian en forma constante y resulta difícil predecir la sensibilidad microbiana.

Las infecciones causadas por bacterias resistentes pueden no responder bien al tratamiento. Se asocian a una peor evolución del paciente, con mayores complicaciones, y aumento de la mortalidad. Además de la estancia hospitalaria y mayores gastos para los sistemas de salud. Así, un objetivo de las pruebas de sensibilidad (PSA) es predecir la evolución del tratamiento con los agentes antibióticos probados.

Aunque el éxito del tratamiento dependa también de la condición clínica del huésped, de la existencia de enfermedades subyacentes, de las propiedades farmacológicas del antimicrobiano y de la administración de terapéuticas adicionales. La actividad antibacteriana in vitro es una información importante en la decisión del tratamiento antibiótico.

Métodos de estudio de susceptibilidad antimicrobiana

Las PSA se realizan para los aislamientos significativos de un caso en estudio, para probar antibióticos de actividad impredecible. Estos cuya resistencia podría generar inconvenientes en el tratamiento del paciente y cuando se dispone de un método estandarizado. No se deben hacer para bacterias colonizantes ni contaminantes. Se dispone de métodos estandarizados para la mayoría de las bacterias de importancia clínica humana, pero faltan para las que son poco frecuentes o muy exigentes desde el punto de vista nutricional.

Se prueban e informan los antibióticos más apropiados a cada situación, según el organismo aislado, el sitio de infección, los requerimientos de la práctica clínica, las características del paciente y la probabilidad de encontrar organismos resistentes. También se incluyen agentes subrogantes con mayor capacidad para detectar resistencia a drogas muy relacionadas. Hay PSA cualitativas y cuantitativas.

Es habitual que los resultados se informen de acuerdo a las categorías sensible, resistente o intermedio. La categoría sensible indica una muy alta probabilidad de que el paciente responda de modo favorable a las dosis recomendadas del antibiótico.

La categoría intermedia se interpreta según las circunstancias, puede significar que para asegurar la eficacia del antibiótico se deberá administrar dosis más altas que las habituales, siempre que el umbral de toxicidad lo permita; o que la droga puede ser eficaz si concentra adecuadamente en el sitio de la infección, de otro modo, se deben tomar precauciones respecto al uso de la misma; o que la bacteria no se puede clasificación en forma certera respecto al antibiótico en cuestión. Por su parte, los pacientes con las infecciones causadas por bacterias resistentes tienen menos probabilidades de tener una respuesta óptima al tratamiento.

Medición de la efectividad

Una forma de medir la actividad antibiótica es a través de determinación de la mínima concentración inhibitoria (CIM). Es la menor concentración de una serie de diluciones sucesivas de un ATB que es capaz de inhibir el desarrollo de un inóculo bacteriano estandarizado, tras un tiempo de incubación de 18 a 24 h.

Al evaluar la CIM con parámetros farmacocinéticos, farmacodinámicos, poblacionales y de respuesta clínica al tratamiento antibiótico se determinan los puntos de corte (breakpoints), los cuales definen las categorías de sensible, resistente o intermedio. A su vez, los valores de CIM de las cepas se correlacionan con el tamaño de los respectivos halos de inhibición cuando se prueban por el método de difusión de discos.

De allí, mediante un análisis de regresión lineal de los valores de CIM y halo de inhibición para un antibiótico con diferentes cepas, se obtienen los puntos de corte para el método de difusión de discos. Hay normas que estandarizan las pruebas de sensibilidad antibiótica y que fijan estos puntos de corte para los distintos grupos de microorganismos y antibióticos (EUCAST, CLSI, BSAC y CA-SFM, DIN y SRGA).

Métodos para realizar PSA

Existen varios métodos para realizar PSA, entre ellos difusión de discos, macrodilución, microdilución, dilución en agar, difusión de gradiente de antibióticos, métodos automatizados y moleculares.

Método de difusión de discos

Consiste en inocular una placa de medio de cultivo con una suspensión de la bacteria en estudio, para luego aplicar discos de papel impregnados en antibióticos sobre dicho medio. La placa se incuba a 35º C durante 16-24 horas. Durante la incubación el antibiótico difunde del disco al medio de cultivo y se genera un gradiente a su alrededor mientras, la bacteria sembrada desarrolla en las áreas donde la concentración de antibiótico es subinhibitoria.

De esa manera, como se observa en la figura 1, se generan zonas de inhibición del desarrollo bacteriano alrededor de los discos. Estas zonas son función de la actividad del antibiótico sobre la bacteria y de propiedades físico-químicas que afectan la difusión de la droga. Tras la incubación, se mide el diámetro de los halos de inhibición y se interpretan los resultados con el empleo de tablas de estandarización pertinentes y se categoriza la cepa en estudio como sensible, intermedio o resistente a cada droga analizada.

Este método permite probar varios antibióticos en simultaneidad, es reproducible, no requiere equipamiento especial, tiene bajo costo y la ventaja de ser flexible en lo referente a la selección de las drogas, a los cambios de criterios de interpretación y a la introducción de nuevos antibióticos.

La prueba está estandarizada. Se encuentra normalizado el medio de cultivo (Muller-Hinton), su composición y profundidad en la placa de Petri; el inóculo y la manera de aplicarlo; la carga de antibióticos en los discos, su conservación y modo de aplicación; las condiciones de incubación, lectura e interpretación. Existen equipos automatizados para la lectura e interpretación de los halos de inhibición. Dan resultados reproducibles y en general, adecuados.

Diagnóstico bacteriológico en el farmacéutico profesional

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