Bienestar animal en la antigüedad
La veterinaria ha sido un concepto que ha evolucionado desde su base en la antigua Grecia: Bienestar animal en la antigüedad
facultad de veterinaria · producción animal
vie. 15 de ene. 2021
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El modo de tratar a los animales se ha modificado a lo largo de la historia. A medida que los animales no humanos han sido incorporados en la categoría de agentes morales que merecen respeto. Se ha empleado el principio de analogía entre seres humanos y bienestar animal desde la antigüedad. Solo recientemente el principio de sufrimiento ha sido considerado para los animales no humanos. El desarrollo científico y del conocimiento por parte de los profesionales de la veterinaria, ha llevado a que la ciencia del bienestar animal se haya afianzado en los últimos 30 años.

Durante los comienzos de la ciencia del bienestar animal, se ha intentado definir este concepto como el hecho de que los animales experimentan bienestar. En especial cuando están en armonía con el ambiente que les rodea; sin embargo, es necesario añadir más términos, como los sentimientos o la salud para intentar desarrollar por completo el concepto.

Aunque existen otras líneas que consideran el bienestar únicamente como los sentimientos del animal. Estos son los que han evolucionado con el mismo, habría que incluirlos en el concepto, puesto que estos por sí solos no son el bienestar animal.

En los últimos años, se ha establecido que el bienestar es un criterio para definir la sostenibilidad de los sistemas donde se encuentran animales. Esto se debe a que el público considera que no es aceptable que ningún animal tenga un bienestar deficiente. En este sentido, el bienestar animal se ha empleado como la base científica para la toma de decisiones políticas en este campo.

Concepto de bienestar animal en la antigüedad

El ser humano ha compartido un camino común con los animales dado que forman parte del mismo reino. El reino animal, esto lo pone de manifiesto la expresión inglesa human animal y no human animal. El respeto y cuidado por los animales ha variado a lo largo de los tiempos. Desde una mirada de la utilidad o disponibilidad del animal sin ninguna discusión ética, como alimento, ayuda y compañía; o desde una mayor concienciación preocupada por tener una actitud más coherente, razonada y humanitaria hacia los animales.

Estas dos visiones de trato han variado a lo largo de la historia de la humanidad, por ejemplo, en algunos momentos, se ha considerado y valorado el servicio prestado por los animales a las personas, con una visión proteccionista; en otros casos, los animales han sido tratados con un relativo desdén y crueldad, incluso con desprecio.

Pitágoras y la defensa animal

Pitágoras (≈ 572 – ≈ 496 a. C.) enseñaba la compasión hacia todos los seres vivos. Diógenes Laercio, discípulo de Pitágoras, explicaba que se contentaba con comer pan, miel y vegetales, y que; “En su ordinaria vida, las viandas eran hierbas cocidas y crudas”. Pitágoras fue un gran defensor de los animales, no soportaba la crueldad contra las criaturas inocentes.

Una de las anécdotas que reporta Diógenes Laercio sobre Pitágoras es que un día caminando cerca de un perro maltratado y compadeciéndose, le dijo a su amo: “No le golpees, pues he reconocido el alma de un amigo mío al oír el sonido de sus lamentos”. Una de las normas que fijó a sus seguidores fue prohibir matar animales, vestir con lana y evitar los sacrificios sanguinarios ante los dioses. Así, Pitágoras dejó algunas reflexiones sobre el vegetarianismo y la defensa de animales, que según él eran nuestros hermanos:

  • “Nunca mojes tu pan en la sangre de los animales ni en las lágrimas de tus semejantes.”
  • “Todo lo que el hombre hace a los animales, regresa de nuevo a él. Quien corta con un cuchillo la garganta de un buey y permanece sordo ante los bramidos de temor, quien es capaz de matar impávido a un atemorizado cabrito, y se come el pájaro, al que él mismo ha alimentado, ¿cuán lejos está del crimen un hombre así?”
  • “Los animales comparten con nosotros el privilegio de tener alma.”

Aristóteles y su concepto de Bienestar animal

Aristóteles (384-322 a. C.) fue uno de los primeros filósofos que manifestó un interés por los animales e impartió algunas conferencias sobre zoología en el Liceo, academia que fundó en Atenas, tras regresar de Macedonia, donde estuvo educando a Alejandro (el Grande). Aristóteles fue coetáneo de Platón, pero no le sucedió en la dirección de la Academia de Atenas cuando falleció Platón, ya que las ideas que tenía Aristóteles eran bastante diferentes a las del director de la Academia de entonces.

Aristóteles defendía que la capacidad de razonar era la más alta capacidad que se podía tener y eso hacía que los seres humanos estuvieran en un máximo nivel, aunque él también manifestaba que eran los griegos los que mostraban esa capacidad de razonar y que estaban por encima de todas las demás criaturas.

Adicionalmente, Aristóteles introdujo un argumento filosófico que decía: “Las cosas están ahí con un propósito”, poniendo como ejemplo: “El propósito de la lluvia es regar las plantas”. A partir de esta idea, desarrolló una gran estructura jerárquica en la que argumentaba que aquellos que tienen más capacidad de razonar deben controlar a los que tienen menos.

En este sentido, los dioses eran superiores a los hombres, por lo tanto, los controlaban; los hombres eran superiores a las mujeres; los griegos eran superiores a otras razas; los humanos eran superiores a los animales; y así sucesivamente. De acuerdo con esta jerarquía, los humanos tenían la autoridad absoluta sobre todos los animales y esto les permitía hacer con ellos lo que quisieran.

El imperio romano y el bienestar animal

Sin embargo, estas discrepancias en el trato hacia los animales en la cultura griega se quedan atrás con la llegada del Imperio romano, en el que existe constancia de la tenencia de animales como mascotas, pero no como las conocidas hoy en día, sino como aquellas mantenidas por su utilidad como animales de trabajo que cumplían determinadas funciones, por ejemplo, la vigilancia y salvaguarda de las viviendas y del ganado.

A pesar de ello, algunas personas sí mostraban afecto por las mascotas, tal como se muestra en una lápida del museo de Getty, donde aparece una perrita con la inscripción: “Para Helena, hija adoptiva, alma digna e incomparable”. Debido al sistema de castas que tenían los romanos, las castas inferiores no podían permitirse tener perros, en reemplazo tenían gansos que defendían sus viviendas y a la postre podían ser utilizados como alimento.

Los emperadores romanos, para demostrar su poder, tenían lo que consideraban animales exóticos, como Julio César que tenía una jirafa o Domiciano y Caracalla que tenían un león como mascota. Todos estos animales eran traídos desde los territorios conquistados por los romanos, y de esta forma el emperador podía justificar el poder de Roma frente al mundo.

La importancia del bienestar animal

A través de los años, el animal se ha convertido en el mejor amigo del hombre, es por eso que su bienestar se ha convertido en una prioridad para el ser humano. Como animales de compañía, para trabajo o transporte, es importante velar por estos seres vivos. Pero no cualquier persona es capaz de reconocer qué malestar puede tener un animal.

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