Bases neurológicas del movimiento
El paciente deportista tiene una relación estrecha con la psicomotricidad, de modo que para lograr un buen desempeño debe interconectar el cuerpo y la mente.
facultad de psicología · psicología del deporte
lun. 06 de jun. 2022
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Entender las bases neurológicas del movimiento permite dar un acompañamiento profesional integral desde la psicología, la fisioterapia y la medicina, al desempeño del paciente deportista. Asimismo, permite diagnosticar y tratar las distintas alteraciones psicomotoras y potenciar con ello la motricidad. En este artículo veremos los tipos de motricidad y el rol del sistema nervioso en el movimiento.

Tipos de motricidad

Praxias

En primer lugar, dentro de las bases neurológicas del movimiento contamos con un elemento básico: las praxias. Este término neuropsicológico está estrechamente ligado con los patrones de movimiento. Así pues, se puede definir de la siguiente forma: son conductas motoras que se llevan a cabo de forma coordinada con el objetivo de lograr un determinado fin. Son movimientos complejos aprendidos previamente, donde es necesaria la consecución de una gran variedad de procesos de forma ordenada (Peña, Carrasco, Luque y García, 2012):

  • Recepción del programa de información sensorial.
  • Planificación de operaciones lógicas.
  • Nervios del sistema motor.

Adicional a lo que se acaba de mencionar, se encuentra que es posible diferenciar dos componentes dentro de las praxias (Portellano, 2005):

  • El sistema conceptual: es el conocimiento sobre el uso y el funcionamiento de objetos, utensilios y herramientas. Se encarga de realizar la conducta motora, el conocimiento del objeto y sus funciones, la descontextualización de la acción y el conocimiento de la organización de las secuencias motoras. La alteración de este sistema da lugar a la apraxia ideatoria.
  • El sistema de producción: lleva a cabo la conducta motora, se encarga de almacenar y realizar la representación sensoriomotora, tanto espacial como temporal, para ejecutar la conducta. Tiene los programas de acción de las habilidades motoras, lo que permite proyectarlos en los programas de las conductas motoras. La alteración de este sistema da lugar a apraxia ideomotora.

Apraxias

Por otro lado, dentro del estudio de las bases neurológicas del movimiento se encuentra un término contrario a las praxias, las apraxias. Así pues, el término apraxia fue acuñado por Steinhal en 1871, después de descubrir que algunas personas con afasia no podían realizar movimientos cuando se les ordenaba, pero sí podían hacerlo espontáneamente. Leipmann, discípulo de Wernicke, fue el primero que estudió las apraxias desde el año 1900 en adelante, argumentando que estas eran causadas por una desconexión entre las regiones sensoriales y motoras, luego de lesiones en el hemisferio izquierdo o en el cuerpo calloso. (Ardila, 2015)

Las apraxias pueden ocurrir debido a daños en la corteza asociativa, o bien, debido a otras estructuras subcorticales como el cuerpo calloso o el tálamo. Inicialmente, se pensó que las lesiones del lóbulo parietal eran la causa principal de las apraxias, pues lesiones en el área 40, que participan en movimientos complejos, interfieren con la transmisión de órdenes a las áreas motoras frontales. Algunas lesiones del lóbulo parietal impiden las secuencias motoras porque la representación sensorial de la orden motriz es transmitida de forma errónea al lóbulo frontal, que es el responsable de iniciar la conducta motora. (Portellano, 2005)

La apraxia se puede definir como la incapacidad para realizar comportamientos motores aprendidos, sin presentar parálisis, alteraciones sensoriales o ataxia, junto con buena comprensión, cooperación y atención del sujeto. Se trata de trastornos gestuales que perjudican a las conductas motoras, llevadas a cabo con un objetivo: afectar la capacidad de manipular objetos reales o de hacer mímica, no explicado por deficiencias motoras, sensoriales o intelectuales. Por lo tanto, las apraxias son un trastorno de la integración sensoriomotora, que ocurren solo en las regiones asociativas del cerebro.

Bases neurológicas del movimiento en el sistema nervioso

El sistema piramidal

Se encarga de los movimientos voluntarios y contiene todas las fibras nerviosas motoras provenientes de la corteza cerebral. La mayoría de estas fibras son creadas en la circunvolución prerrolándica (AB4), es decir, en la corteza motora primaria ubicada en el lóbulo frontal. Las fibras piramidales envían sus fibras en orden descendente a través de la sustancia blanca subcortical, divididas en tres haces (Portellano, 2005):

  • Cápsula interna.
  • Cápsula externa.
  • Y cápsula extrema.

Estas fibras establecen conexiones con los núcleos grises del interior cerebral: el caudado y el putamen con el troncoencéfalo y la médula espinal. Los haces nerviosos, portadores de estas fibras motoras, siguen descendiendo fuera del cerebro, generando grupos de fibras eferentes que envían la información y que finalizan en el tronco encefálico y en la médula espinal (Mejía y Pérez, 2020). Estos haces se conocen como tractos corticopontinos, corticobulbares y corticoespinales, dependiendo de la zona a la que lleguen. Los tractos corticopontinos y corticobulbares culminan en el tronco cerebral y son portadores de fibras que inervan los músculos faciales.

El 90 % de los axones del sistema piramidal se cruza en el bulbo raquídeo (contralateral), compuesto por el tracto corticoespinal lateral. Sin embargo, el otro 10 % desciende por el mismo lado (ipsilateral), por el tracto corticoespinal anterior. Este trayecto continúa a lo largo de la médula espinal donde sucede lo siguiente (Portellano, 2005):

  • El tracto corticoespinal lateral se ubica en la columna blanca externa dando lugar a las pirámides bulbares.
  • El tracto corticoespinal anterior se ubica en la columna blanca ventral de la médula espinal.

Estructura neuronal

Hay que tener en cuenta que en todos los niveles de la médula espinal hay algunos de los tractos corticoespinales laterales y anteriores que alcanzan la sustancia gris interna. Las neuronas encargadas de la motricidad fina de los dedos generan sinapsis directamente con las neuronas motoras inferiores, aunque la mayoría de los axones establece conexiones de un modo indirecto con las neuronas de la asta anterior de la médula, gracias a la acción de neuronas internunciales. Por último, las fibras motoras corticoespinales, que alcanzan la médula, acuden a los centros eferentes del tronco y las extremidades para poder ejecutar las conductas motoras voluntarias. Ahora bien, el recorrido que hacen las vías motoras piramidales está compuesto por dos tipos de neuronas motoras distintas, estas son las neuronas motoras superiores y las inferiores. (Portellano, 2005)

  • Neuronas motoras superiores: se ubican en la corteza motora primaria del lóbulo frontal y sus eferencias acaban en el tronco cerebral y en la médula espinal. Una lesión por encima de la zona donde se cruzan las fibras nerviosas perjudica a la neurona motora superior, generando de este modo parálisis en los músculos del lado contralateral del cuerpo, pues los haces de fibras corticoespinales se cruzan antes de alcanzar las neuronas motoras inferiores. (Ardila, 2015)
  • Neuronas motoras inferiores: se ubican en las astas anteriores de la sustancia gris medular y en los núcleos de los pares craneales motores que inervan a los músculos estriados (Ardila, 2015) en los siguientes nervios:
    • Oculomotor común (III)
    • Patético (IV)
    • Trigémino (V)
    • Oculomotor externo (VI)
    • Facial (VII)
    • Hipogloso (VIII)
    • Glosofaríngeo (IX)
    • Vago (X)
    • Accesorio espinal (XI)

La psicología deportiva en el movimiento

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