Trastornos de la alimentación en niños pequeños
Los procesos de la nutrición pediátrica determinan los posibles trastornos de alimentación que pueden presentarse en los niños.
facultad de nutrición · pediatría en nutrición
mié. 27 de oct. 2021
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Se puede definir como conducta alimentaria el comportamiento normal que gira alrededor de los hábitos relacionados a la comida. Éstos se condicionan por las experiencias, a medida que los niños van desarrollándose neurológicamente y adquieren destrezas en la deglución y alimentación. Dichos procesos en la nutrición pediátrica determinan los posibles trastornos de alimentación que pueden presentarse en los niños pequeños.

Introducción

El cambio de la textura en los alimentos es causa directa de periodos críticos en el comportamiento alimentario y su desarrollo. Se ha demostrado que la introducción tardía de alimentos sólidos conlleva a su rechazo, originando dificultades alimentarias. Los padres y cuidadores participantes en la alimentación, ejercen un papel importante en el desarrollo de la conducta alimentaria. Debido a esto, algunos trastornos alimentarios pueden ser consecuencia de un manejo incorrecto por parte del cuidador.

Se diferencian cuatro grandes bloques que determinan la conducta del niño sano en cuanto a alimentación se refiere:

  • El alimento.
  • El niño.
  • El adulto.
  • El medio ambiente.

Dificultades en la alimentación

El concepto de Dificultades en la alimentación expresa cualquier problema que dificulte el proceso mediante, el cual el adulto provee al niño de alimentos y nutrientes necesarios para un correcto crecimiento. Dentro de estas dificultades, se encuentra gran variedad de problemas con diferentes rangos de gravedad, desde alteraciones sin riesgo para la salud hasta graves trastornos con riesgos de desnutrición.

Los desórdenes alimentarios engloban problemas de mayor gravedad como niños que consumen variedades y cantidades inadecuadas de los alimentos, así como ingestiones de productos no alimenticios como es el caso de la pica.

El DSM-V se refiere a ellos como “trastornos que se caracterizan por alteraciones persistentes de la conducta alimentaria y de la ingestión de alimentos. Se proporcionan los criterios diagnósticos para la pica, el trastorno de rumiación, el trastorno de evitación/restricción de la ingesta de alimentos, la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno de atracones. ”.

Cuando un niño presenta alguna dificultad alimentaria, puede tener como consecuencias una limitación en el desarrollo del crecimiento debido a un déficit en el consumo de nutrientes como vitaminas B, C y E, calcio, magnesio, zinc, hierro y fibra. Esto deriva en una alteración nutricional, con posible falta en el desarrollo mental y alteraciones en los hábitos alimentarios.

Anorexia

Criterios diagnósticos

  • Restricción de la ingesta energética en relación con las necesidades. Conduce a un peso corporal significativamente bajo con relación a la edad, el sexo, el curso del desarrollo y la salud física. Peso significativamente bajo se define como un peso que es inferior al mínimo normal o, en niños y adolescentes, inferior al mínimo esperado.
  • Miedo intenso a ganar peso o a engordar, o comportamiento persistente que interfiere en el aumento de peso, incluso con un peso significativamente bajo.
  • Alteración en la forma en que uno mismo percibe su propio peso o constitución, influencia impropia del peso o la constitución corporal en la autoevaluación, o falta persistente de reconocimiento de la gravedad del bajo peso corporal actual.

Tipos

  • Restrictivo: durante los últimos tres meses, el individuo no ha tenido episodios recurrentes de atracones o purgas (es decir, vómito autoprovocado o utilización incorrecta de laxantes, diuréticos o enemas). Este subtipo describe presentaciones en las que la pérdida de peso es debida sobre todo a la dieta, el ayuno y/c el ejercicio excesivo.
  • Atracones/purgas: durante los últimos tres meses, el individuo ha tenido episodios recurrentes de atracones o purgas (es decir, vómito autoprovocado o utilización incorrecta de laxantes, diuréticos o enemas).
  • Especificar la gravedad actual: la gravedad mínima se basa, en niños y adolescentes, en el percentil del IMC. Los límites siguientes para niños y adolescentes, se utilizarán los percentiles de IMC correspondientes. La gravedad puede aumentar para reflejar los síntomas clínicos, el grado de discapacidad funcional y la necesidad de supervisión.

Anomalías en laboratorio

En los pacientes con anorexia nerviosa se puede observar anomalías en las pruebas de laboratorio:

  • Hematología: suelen presentar anemia y leucopenia, aunque también es frecuente la aparición de linfocitosis.
  • Bioquímica sérica: la deshidratación es evidente debido al nivel elevado de nitrógeno ureico en sangre. También se puede observar hipercolesterolemia, elevación de los niveles de enzimas hepáticas. Déficit de magnesio, zinc, fosfato. Los pacientes que se provocan el vómito como método purgativo suelen presentar alcalosis metabólica, hipocloremia e hipopotasemia, los métodos purgativos a partir de laxantes, producen acidosis metabólica leve.
  • Endocrino: Los niveles de T3 y T4 suelen estar disminuidos, mientras que la T3 inversa presenta niveles elevados.
  • Signos y síntomas: la mayoría de estos signos y síntomas son atribuidos al hambre. En las niñas prepúberes, la menarquia se suele retrasar. Estreñimiento, dolor abdominal, intolerancia al frío, letargia y exceso de energía. El signo más sobresaliente es la pérdida de peso patológica, suele ir acompañada por hipotensión, hipotermia y bradicardia significativas. La aparición de lanugo, vello corporal fino y suave, edema periférico, sobre todo cuando empieza una recuperación del peso o cuando cesan las acciones purgativas con laxantes o diuréticos.

Una consecuencia en los niños con anorexia nerviosa puede ser el aislamiento social significativo o incapacidad de mantener el potencial académico.

Bulimia

Criterios diagnósticos

  • Episodios recurrentes de atracones. Un episodio de atracón se caracteriza por los dos hechos siguientes:
    • Ingestión, en un período determinado, de una cantidad de alimentos que es claramente superior a la que la mayoría de las personas ingerirían en un período similar en circunstancias parecidas.
    • Sensación de falta de control sobre lo que se ingiere durante el episodio.
  • Comportamientos compensatorios inapropiados recurrentes para evitar el aumento de peso, como el vómito autoprovocado, el uso incorrecto de laxantes, diuréticos u otros medicamentos, el ayuno o el ejercicio excesivo.
  • Los atracones y los comportamientos compensatorios inapropiados se producen, de promedio, al menos una vez a la semana durante tres meses.
  • La autoevaluación se ve indebidamente influida por la constitución y el peso corporal.
  • La alteración no se produce exclusivamente durante los episodios de anorexia nerviosa.

Gravedad

Especificar la gravedad actual: la gravedad mínima se basa en la frecuencia de comportamientos compensatorios inapropiados. La gravedad puede aumentar para reflejar otros síntomas y el grado de discapacidad funcional.

  • Leve: un promedio de 1-3 episodios de comportamientos compensatorios inapropiados a la semana.
  • Moderado: un promedio de 4-7 episodios de comportamientos compensatorios inapropiados a la semana.
  • Grave: un promedio de 8-13 episodios de comportamientos compensatorios inapropiados a la semana.
  • Extremo: un promedio de 14 episodios o más de comportamientos compensatorios inapropiados a la semana.

En los casos de bulimia nerviosa se destacan tres características principales como son los episodios recurrentes de atracones, acompañados por comportamientos compensatorios para evitar el aumento de peso y una autoevaluación incorrecta de su peso y constitución corporal. Para que sea considerado el diagnóstico de bulimia, estos atracones y comportamientos compensatorios deben producirse al menos una vez por semana durante un mínimo de tres meses.

Se define “episodio de atracón” como la ingestión en un periodo determinado de tiempo, de una cantidad de alimentos claramente superior a la que las personas ingerirían en un periodo similar y en circunstancias parecidas. El DSM-V determina “periodo de tiempo determinado” como un periodo delimitado, generalmente inferior a 2 horas. Cabe destacar que picar comida continuamente en pequeñas cantidades durante el día no se considera atracón.

Pica

Criterios diagnósticos

  • Ingestión persistente de sustancias no nutritivas y no alimentarias durante un período mínimo de un mes.
  • La ingestión de sustancias no nutritivas y no alimentarias es inapropiada al grado de desarrollo del individuo.
  • El comportamiento alimentario no forma parte de una práctica culturalmente aceptada o socialmente normativa.
  • Si el comportamiento alimentario se produce en el contexto de otro trastorno mental (discapacidad intelectual, trastorno del espectro autista, esquizofrenia) o afección médica (incluido el embarazo), es suficientemente grave para justificar la atención clínica adicional.

n la pica se encuentra como principal característica la ingestión persistente de sustancias no nutritivas durante más de un mes, lo cual resulta lo suficientemente grave como para requerir atención clínica. En función de la edad suelen diferentes sustancias, aunque se encuentran entre las más típicas el papel, jabón, pelo, ropa, lana, tierra, polvos de talco, metales, pintura, tiza, carbón, cenizas, almidón o hielo. En estos pacientes no suele existir una aversión a la comida y no debe formar parte de una práctica normalizada socialmente o aceptada en la cultura en la que se desarrolla el niño.

Obesidad

Los niños con esta enfermedad están predispuestos a mantener esta obesidad o sobrepeso en la edad adulta, con los riesgos cardiovasculares relacionados.

La obesidad se considera una enfermedad con afectación a gran escala a nivel estatal. Se modifican los patrones de crecimiento en las etapas más importantes de la infancia, siendo uno de los problemas con mayor afectación en los niños, provocando fatiga, bajo rendimiento físico.

La etiología de la obesidad es multifactorial, se cuenta con componentes genéticos, metabólicos, endocrinos y ambientales. Aunque en líneas generales, la principal causa de la obesidad es la sobrealimentación. Los factores ambientales destacan el incremento de la ingesta junto a la disminución del ejercicio físico. La presión sociológica provocada por el estilo de vida actual, el marketing, incita al consumo de alimentos exorbitantemente calóricos.

Tipos

Dentro de los tipos de obesidad según la causa, cabe destacar la obesidad dietética, la debida al desorden del sistema de control del peso corporal, de tipo nervioso.

  • Dietética: es aquella que desarrolla a partir de un abuso de alimentos con exceso de calorías, fusionado con un estilo de vida sedentario.
  • Causada por un desorden del sistema de control del peso corporal: el individuo come sin control y nunca siente la sensación de satisfacción, por lo que el organismo reacciona de manera errónea intentando mantener un peso corporal elevado.
  • Etiología nerviosa: se podría catalogar dentro de este subtipo de obesidad, niños con problemas nerviosos como hipoactividad, alteraciones psicológicas, depresión. Debido a estos desordenes, el sistema nervioso central esta alterado, modificando los mecanismos de saciedad y termorreguladores.

Teniendo en cuenta algunas causas de la obesidad de etiología psicológica, la APA no lo incluye dentro del manual de estadística y diagnósticos mentales como trastorno, aunque lleva años en estudio de inclusión.

Consecuencias

  • Bajo rendimiento en actividad física.
  • Desproporción en la distribución de la grasa corporal.
  • Cansancio y agotamiento.
  • Tendencia a la diabetes e Hipertensión arterial.
  • Hipercolesterolemia.
  • Dificultad respiratoria en horas de descanso.
  • Problemas ortopédicos, en concreto en las articulaciones.
  • Cáncer y enfermedades de la vesícula biliar.
  • Baja autoestima.
  • Depresión o ansiedad.
  • Resultados académicos insuficientes.
  • Rechazo a la percepción de la imagen corporal.
  • Aislamiento e introversión.
  • Aislamiento de la realidad y falta de percepción del problema.

Estas consecuencias son más graves cuanto más pequeño sea el niño obeso.

Rumiación

Criterios diagnósticos

  • Regurgitación repetida de alimentos durante un período mínimo de un mes. Los alimentos regurgitados se pueden volver a masticar, a tragar o se escupen.
  • La regurgitación repetida no se puede atribuir a una afección gastrointestinal asociada u afección médica (reflujo gastroesofágico, estenosis pilórica).
  • El trastorno de la conducta alimentaria no se produce exclusivamente en el curso de la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa, el trastorno de atracones o el trastorno de evitación/restricción la ingesta de alimentos.
  • Si los síntomas se producen en el contexto de otro trastorno mental (p. ej., discapacidad intelectual u otro trastorno del neurodesarrollo), son suficientemente graves para justificar atención clínica adicional.

Una de las principales características de este trastorno es la regurgitación repetida de alimentos después de ingerirlos durante más de un mes. La comida tragada puede estar parciamente digerida, se devuelve a la boca sin sensación de nauseas ni arcadas, y puede volver a masticar para después escupirse o tragarse. Esta regurgitación dentro del trastorno debería ser frecuente y producirse varias veces por semana, típicamente a diario.

Las afecciones gastrointestinales no explican mejor el trastorno y no se produce simultáneamente con el trastorno de anorexia y bulimia nerviosa, trastorno de atracones o de evitación de la ingestión. Si la rumiación se produce en pacientes con otro trastorno mental, deben ser lo suficientemente graves como para justificar una atención clínica adiciona y representar un aspecto primordial de la presentación del individuo que requiere la intervención.

Trastorno de la ingestión de alimentos

Criterios diagnósticos

  • Trastorno de la conducta alimentaria y de la ingesta de alimentos que se ponen de manifiesto por el fracaso persistente para cumplir las adecuadas necesidades nutritivas y/o energéticas asociadas a uno (o más) de los hechos siguientes:
    • Pérdida de peso significativa (o fracaso para alcanzar el aumento de peso esperado o crecimiento escaso en los niños).
    • Deficiencia nutritiva significativa.
    • Dependencia de la alimentación enteral o de suplementos nutritivos por vía oral.
    • Interferencia importante en el funcionamiento psicosocial.
  • El trastorno no se explica mejor por la falta de alimentos disponibles o por una práctica asociada culturalmente aceptada.
  • El trastorno de la conducta alimentaria no se produce exclusivamente en el curso de la anorexia nerviosa o la bulimia nerviosa. Tampoco hay pruebas de un trastorno en la forma en que uno mismo experimenta el propio peso o constitución.
  • El trastorno de la conducta alimentaria no se puede atribuir a una afección médica concurrente. Se explica mejor por otro trastorno mental. Cuando el trastorno de la conducta alimentaria se produce en el contexto de otra afección o trastorno, la gravedad del trastorno de la conducta alimentaria. Excede a la que suele asociarse a la afección o trastorno y justifica la atención clínica adicional.

Se caracteriza por la evitación y restricción de la toma de alimentos, con el fracaso consecuente de la obtención de nutrientes o energía suficiente mediante la ingesta oral de alimentos. Para considerarse como trastorno de la ingestión de alimentos por evitación/restricción debe existir una pérdida de peso significativa, deficiencia nutricional, dependencia de alimentación suplementaria, o bien que marque una interferencia en el funcionamiento psicosocial. Puede estar presente una o varias de estas características. En el caso de los niños que padecen ese trastorno que siguen en desarrollo, pueden frenar el aumento de peso y crecimiento a lo largo de esta trayectoria. Una valoración clínica determinará el grado de gravedad del trastorno.

Aversión sensorial a los alimentos

Algunos niños, la evitación o la restricción de alimentos pueden estar basada en las características organolépticas de la comida y tratarse de una sensibilidad extrema a su apariencia, color, textura, temperatura o gusto.

Este trastorno se ha descrito como «alimentación restrictiva», «alimentación selectiva», «alimentación exigente», ’»alimentación perseverante», «rechazo crónico de los alimentos» y «neofobia alimentaria». Puede manifestarse como un rechazo a comer determinadas marcas de alimentos o a tolerar el olor de los alimentos que comen otras personas. Los individuos con una alta sensibilidad sensorial asociada al autismo pueden mostrar comportamientos similares.

La evitación o restricción de los alimentos puede también representar una respuesta condicionada negativa que se asocia a una ingesta de alimentos que se sigue de una experiencia aversiva o que se anticipa a ésta, como el atragantamiento, una exploración traumática normalmente del tracto gastrointestinal (p. ej., una esofagoscopia) o vómitos repetitivos. Para describir estas afecciones también se han utilizado los términos disfagia funcional y globo histérico.

Principales características

Las principales características de este trastorno son:

  • Rechazo permanente de ciertos alimentos con sabores, texturas, temperaturas, olores, apariencia o color por más de 1 mes.
  • El inicio del rechazo ocurre durante la introducción de un nuevo tipo de alimento que es aversivo para el niño (por ejemplo transición de papillas a sólidos).
  • Las reacciones aversivas van desde mueca, escupir, arcadas anticipatorias, vómitos, girar la cabeza y frecuentemente las generaliza a otros alimentos con similares características pudiendo llegar a rechazar un grupo de alimentos completo (por ejemplo verduras).
  • Rechaza probar alimentos nuevos y come solo sus preferidos.
  • Pueden presentar deficiencias nutricionales y requerir suplementación. Habitualmente son eutróficos o con sobrepeso debido al tipo de alimentos que consumen que suelen ser hipercalóricos.
  • Pueden presentar retraso del desarrollo del lenguaje y dificultades oromotoras (ejemplo por retraso de la masticación).
  • No está relacionado a experiencias traumáticas, alergias alimentarias ni otras causas orgánicas.

Hiperresponsivos

El niño produce una respuesta más intensa, rápida y de mayor duración frente a estímulos táctiles, visuales, auditivos, olfativos y vestibulares. Los pacientes sienten un constante bombardeo de información, están irritables, en estado de hiperalerta. Suelen presentar dificultades en la concentración, alteraciones del sueño. Las prendas de vestir ajustadas, etiquetas de la ropa, tacto de la arena, peinarse, tener las manos sucias, el roce, sonidos como la aspiradora, secador de pelo, licuadora producen malestar en estos niños, debido a la intolerancia que les provoca esta situación. Son hipersensibles a la luz y suelen distraerse con facilidad.

Rechazan los alimentos en función de:

  • Textura: durante la lactancia se puede iniciar precozmente, dificultando el acople al pecho de la madre debido a la textura irregular del pezón. El paladar de los lactantes es hipersensibles y necesitan ser alimentados con mamadera. Lo más frecuente, sin embargo, es que su inicio se observe en la transición de la papilla a alimentos más sólidos (como molidos o picados). Se debe al cambio de texturas diferentes que se entremezclan de diferentes consistencias en una misma ingesta. Son niños que solo aceptan los triturados y se retrasa su aprendizaje de masticación por déficit en el desarrollo motor.
  • Apariencia visual: las comidas mezcladas no son aceptadas, los alimentos deben presentarse por separado en el plato, algunas veces rechazan el color, la forma en la que los alimentos son presentados y servidos, fijación pos algunas marcas y comidas. Una mesa desordenada y llena de objetos puede suponer un nivel de estrés elevado para los niños.
  • Olfato/sabor: la intolerancia extrema a algunos olores incapacita al niño a poder realizar comidas sociales y familiares. Algunos niños pueden vomitar o tener la necesidad de percibir otro olor diferente en el momento de la ingesta. Este rechazo a los alimentos por su aroma, puede extenderse hacia otros alimentos que no ha probado pero le resulten similares a aquellos por los que siente aversión.

Hiporresponsivos

Son niños con baja respuesta a estímulos sensoriales. Por lo general, se encuentran niños muy tranquilos, desmotivados y apáticos en apariencia, sonidos suaves y habituales no les despiertan ningún interés. Demuestran poca sensibilidad al dolor y temperaturas extremas, mantienen movimientos lentos en respuesta a objetos que se acercan, no notan la suciedad, ni el tacto con otra persona u objeto. Presentan poca conciencia de su cuerpo dificultando su vestimenta, alimentación, juegos, escritura. Los sistemas propioceptivos y táctiles habitualmente están afectados.

No muestra interés por la alimentación, resulta difícil diferenciar sabores, texturas, olores. En rasgos más generales suelen preferir comidas muy condimentadas o picantes para poder notar diferentes sabores. La señal de saciedad no es identificada, lo que supone a veces ingestas superiores a las necesidades del niño.

Buscador de estímulos

Los niños buscan permanentemente estímulos y resultan insaciables. Son inquietos, buscan actividades de riesgo, sienten atracción por el tacto con otras personas y objetos. Las actividades con movimientos intensos son los favoritos de estos pacientes, giran constantemente, les atraen luces y sonidos fuertes. Saltan, tropiezan con la gente a propósito, son impulsivos y expresan exageradamente sus sentimientos. Les catalogan como peligrosos, problemáticos y arriesgados.

En la alimentación, les gusta explorar los alimentos, comer a pesar de estar saciados con el objetivo de satisfacer sus necesidades sensoriales. Al igual que los hiporresponsivos, tienen preferencia por los alimentos aliñados y picantes.

A la hora de elaborar una valoración en un niño que se niega a comer, debe tenerse en cuenta, además de la evaluación nutricional dirigida al rechazo de los alimentos en función de texturas, apariencia, olor y color, otros síntomas como intolerancia a la ropa ajustada y etiquetas, hipersensibilidad a ruidos y olores, etc.

Disfagia

Para entender la disfagia se debe comprender el proceso de la deglución. Constituye un proceso extremadamente complejo, con una seguridad y eficacia dependiente de factores anatómicos, sensoriales, neuromotores y funcionales. La complejidad del mecanismo deglutorio lo convierte en sensible y vulnerable. En el proceso de deglución se describen tres fases para un estado normal:

  • Fase oral: incluye masticación, formación del bolo, sello palato-gloso, propulsión del alimento y sello naso-palatino.
  • Fase faríngea: comienza con el cierre o sello naso-palatino y la contracción faríngea y cierre de la epiglotis.
  • Fase esofágica: se inicia cuando el esfínter esofágico superior se abre.

Cuando se produce alguna alteración en las diferentes fases o en algunos de los múltiples factores involucrados, se deriva en un cuadro de disfagia, según la fase afectada puede clasificarse como: oro-faríngea, esofágica o mixta.

Procedimientos

Para realizar la evaluación de los pacientes con disfagia, se recomienda realizar algunos de los procedimientos citados a continuación:

  • Observar la alimentación espontánea con saturometría para evaluar un posible reflejo aspirativo. Esto permite determinar la fase de deglución afectada y clasificar la disfagia.
  • Test volumen/viscosidad: se trata de un test clínico en el que se administra al niño en secuencia volúmenes en aumento de viscosidades néctar, líquido y pudding para poder evaluar el proceso deglutorio y detectar posibles alteraciones de la seguridad o eficacia del mismo.
  • Auscultación cervical: es un método no invasivo que permite de forma muy útil detectar patrones sonoros sugestivos de disfagia o aspiración.
  • Videofluoroscopia y videodeglutoscopia: estos mecanismos permiten evaluar el proceso de deglución e identificar alteraciones como reflujo laringo-faríngeo, penetración y aspiración

Tratamiento nutricional

El objetivo principal es mantener o recuperar un estado adecuado de nutrición. Debido a los bajos ingresos energéticos e hídricos, acompañado de la desnutrición, se recomiendan modificaciones dietéticas. Los pacientes con disfagia requieren las mismas necesidades nutricionales que un niño de su misma edad, talla y sexo, a excepción de pacientes desnutridos o con diferentes enfermedades y condiciones clínicas que requieran un incremento en el gasto calórico.

La valoración del estado nutricional es imprescindible, teniendo en cuenta al paciente y su capacidad de deglución para minimizar el riesgo de aspiración o atragantamiento. La prioridad es conservar la vía oral. Para ello, se debe adecuar la alimentación según cada paciente y sus necesidades. La alimentación se realizará de forma sucesiva, con modificaciones de textura y consistencia de los menús.

Para niños con esta dificultad en la alimentación, la dieta debe cumplir los siguientes requisitos:

  • Triturada: la alimentación en forma de puré y espesada facilita la deglución.
  • Completa: la dieta debe aportar todos los nutrientes de una alimentación saludable (carbohidratos, lípidos, proteínas, vitaminas y minerales, agua, fibra)
  • Suficiente: cada nutriente debe ser ingerido en las cantidades adecuadas para cubrir las necesidades.
  • Variada: debe incluir todos los grupos de alimentos para evitar carencias, al mismo tiempo que se evita la monotonía en el menú.
  • Segura: para prevenir atragantamientos y facilitar la deglución, la comida debe tener una textura segura, sin grumos ni filamentos.
  • Agradable: no se debe olvidar que en la alimentación, el buen aspecto y sabor es importante, por ello, se debe tener en cuenta el sabor, olor, color y gustos del niño.
  • Higiénica: la preparación y conservación de alimentos debe ser segura e higiénica, siguiendo las normas.

Alimentación básica adaptada

También llamada alimentación con productos de textura modificada es la alternativa a la alimentación tradicional actual. Se usa como plan de terapia nutricional y dietética, y está diseñado para diferentes situaciones clínicas. Esto permite, además de nutrir al niño, conservar el hedonismo de comer, y facilitar la preparación de los menús.

Reflujo

La enfermedad por reflujo refiere una entidad compleja con sintomatología pleomórfica. A su vez se divide en síndromes esofágicos y extraesofágicos. Una de las manifestaciones extraesofágicas es el SS, que se caracteriza por trastornos neuroconductuales y otros síntomas atípicos. Esta SS se caracteriza a su vez por una postura anormal en los niños con trastorno por reflujo gastroesofágico.

En los lactantes y niños pequeños se pueden observar manifestaciones atípicas del reflujo gastroesofágico como llanto sin causa conocida, rechazo del alimento, cólicos, arcadas y asfixia. Los niños más mayores, sin embargo, son capaces de referir sensación de quemadura retroesternal y pirosis.

La disfagia es otro síntoma importante en los niños con este problema. La sensación de que el alimento no avanza. Esta disfagia se asocia a esofagitis y disfunción peristáltica secundaria a reflujo y estenosis péptica.

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