Fitoterapia en el tratamiento de la tos
Cuando la tos se convierte en una fuerte patología, es necesario que se establezca un tratamiento, siendo la fitoterapia una alternativa útil.
facultad de nutrición · fitoterapia en nutrición
lun. 27 de sep. 2021
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La tos se presenta muchas veces como síntoma de otras enfermedades infecciosas en las vías respiratorias. Puede tratarse de un resfriado común, neumonía, asma, EPOC, insuficiencia cardiaca congestiva, entre otras. En este sentido, cuando la tos se convierte en una fuerte patología, es necesario que se establezca un tratamiento, siendo la fitoterapia una alterativa útil y saludable en la intervención de este síntoma.

Descripciones del trastorno

La tos es un acto reflejo cuya finalidad es limpiar las vías respiratorias de mucosidades, cuerpos extraños, material aspirado y productos irritantes. Ayuda a mantener las vías respiratorias permeables y facilita el intercambio gaseoso.

El reflejo de la tos se inicia por estímulos irritantes que proceden fundamentalmente de receptores localizados en la mucosa de la laringe, la tráquea y los bronquios. Ellos se integran en el centro de la tos, localizado en la región dorsolateral del bulbo raquídeo e independiente del centro respiratorio. La tos también puede tener el carácter de acto voluntario, mediado por la influencia de la corteza cerebral sobre el acto reflejo en el tronco cerebral.

La tos suele iniciarse con una profunda inspiración. Va seguida del cierre de la glotis, un brusco aumento de la presión pleural, abdominal y contracción de los músculos abdominales e intercostales. De esta manera atrapa el aire en los pulmones. Este aumento de la presión intratorácica abre la glotis y provoca la espiración ruidosa y forzada del aire de los pulmones, conocida como tos.

Tipos de tos

  • Aguda. En la mayoría de las personas comienza abruptamente y dura poco tiempo. Las causas más comunes son las infecciones víricas o bacterianas de las vías respiratorias altas: gripe o resfriado, sinusitis aguda, tos ferina, rinitis alérgica, etc. Suele ser benigna y autolimitada (dura en torno a 7 días).
  • Crónica. Presenta una duración de más de 3 semanas. Algunos autores ponen incluso el límite en más de 8 semanas. Puede ser un síntoma de una enfermedad subyacente que es necesario diagnosticar y debe ser evaluada por un médico. Las causas más frecuentes de la tos crónica son: asma e hiperreactividad bronquial, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), tuberculosis, reflujo gastroesofágico, adenopatías, etc.
  • Productiva. Se acompaña de expectoración. Es una tos útil porque impide la retención de secreciones y la inundación de la luz bronquial con la consiguiente obstrucción de las vías aéreas.
  • No productiva. Suele originarse por estímulos irritantes, carece de utilidad y no se acompaña de expectoración. Es fatigante, molesta, agrava progresivamente la irritación de las vías respiratorias y es un mecanismo de diseminación de gérmenes.

Factores desencadenantes

Las causas que originan tos con más frecuencia son las siguientes:

  • Infecciosas (víricas y bacterianas).
  • Inflamatorias (asma, hiperreactividad bronquial, alveolitis).
  • Contaminación ambiental (polvo, humo, irritantes químicos, microorganismos).
  • Psicógenas (alteraciones de personalidad, hábito de toser, respiración bucal).
  • Neoplásicas (cáncer laríngeo, bronquial, pleural).
  • Aspiración en reflujo gastroesofágico.
  • Cambios bruscos de temperatura.
  • Variaciones de altitud.
  • Esfuerzo.
  • Llanto.
  • Risa.
  • Algunas sustancias que se utilizan con fines diagnósticos.

Tratamiento farmacológico

La tos es un mecanismo de defensa del organismo. Por tanto, no debe suprimirse sistemáticamente. El tratamiento farmacológico de la tos es sintomático y sólo está justificado cuando es no productiva, interfiere con el sueño, produce una irritación bronquial inductora de posteriores ataques de tos o cuando es peligrosa para el paciente. En estos casos, tras descartar los síntomas para remitir el paciente al médico, puede suprimirse con fármacos antitusígenos.

La tos productiva facilita la expulsión de las secreciones, evita la congestión e infección de las vías respiratorias y es de gran utilidad. Por ello, debe respetarse e incluso favorecerse con medidas higiénico-dietéticas y con fármacos modificadores de las secreciones traqueobronquiales.

Antitusígenos

Estos fármacos reducen la frecuencia y la intensidad de la tos. En su mayoría, actúan suprimiendo el acto reflejo de la tos al deprimir el centro de la tos localizado en el bulbo raquídeo. Indirectamente, la tos también puede ser reducida elevando el umbral de los receptores periféricos. Al tiempo, reduce la broncoconstricción o facilita la expulsión de las secreciones.

Se clasifican en opiáceos (codeína, dextrometorfano, dihidrocodeína, dimemorfano, folcodina y noscapina) y no opiáceos (cloperastina, difenhidramina, bromfeniramina, fominobeno, fenotiazínicos y derivados de los tioxantenos).

Modificadores de las secreciones traqueobronquiales

Se utilizan en la tos productiva para facilitar la expulsión de las secreciones. En este grupo se incluyen los:

  • Mucolíticos: modifican las características fisicoquímicas de la secreción bronquial, disminuyen su viscosidad y favorecen su expulsión.
  • Expectorantes: activan los mecanismos de expulsión de las secreciones bronquiales. Aumenta su volumen hídrico, estimula el movimiento ciliar que impulsa la secreción hacia la faringe para que se elimine por expectoración o por deglución o estimula el reflejo de la tos.
  • Demulcentes: suavizan la mucosa, proporcionando una sensación subjetiva de alivio en casos de garganta irritada o tos seca o irritativa. Por su contenido en polisacáridos, azúcar o cítricos, promueven la secreción de saliva, que también actúa como demulcente.

Su eficacia clínica no está muy bien documentada. Se debe a que su actividad se ha demostrado in vitro, pero los resultados de los estudios clínicos no son muy concluyentes. Probablemente es causa de la existencia de dificultades metodológicas en la evaluación clínica de estos fármacos en procesos autolimitados.

Plantas útiles

La tos puede tratarse con plantas medicinales que posean las siguientes propiedades:

  • Antitusivas, que ayudan a eliminar la tos seca.
  • Expectorantes, que ayudan a expulsar la mucosidad del aparato respiratorio (tos productiva).
  • Mucolíticas, que ayudan a fluidificar la mucosidad para facilitar su expulsión (tos productiva).

Antitusivas

Son aquellas que calman o alivian la tos. Por ello se emplean en casos de tos seca o no productiva. Esta acción la desarrollan los siguientes tipos de plantas:

  • Actividad antiespasmódica y sedante:

Se caracterizan por relajar la musculatura bronquial o actuar sobre el centro de la tos. Entre ellas se encuentran drosera (Drosera sp.), amapola (Papaver rhoeas), ciprés (Cupressus sempervirens), tomillo (Thymus vulgaris), caléndula (Celidonia officinalis), celidonia (Chelidonium majus), hipérico (Hypericum perforatum), hiedra (Hedera hélix), lúpulo (Humulus lupulus), melisa (Melissa officinalis), pasiflora (Passiflora incarnata), romero (Rosmarinus officinalis), salvia (Salvia officinalis), sauce (Salix sp.) y tila (Tilia sp.).

  • Ricas en mucílagos:

Los mucílagos son polisacáridos heterogéneos de estructura muy variada (glucosa, ramnosa, galactosa, manosa, etc). Absorben agua (hasta 100 veces su peso), hinchándose y formando disoluciones más o menos viscosas, como geles o soluciones coloidales. Por ello actúan como demulcentes, ya que recubren la mucosa orofaríngea y la protegen de inflamaciones e irritaciones locales. Además, inhiben la actividad mucociliar y estimulan la fagocitosis. Sobre la mucosa respiratoria ejercen un efecto calmante e hidratante, inhibiendo el reflejo de la tos.

Entre las plantas con esta actividad destacan el malvavisco (Althaea oicinalis), la malva (Malva sylvestris), la amapola (Papaver rhoeas), gordolobo (Verbascum thapsus), los llantenes mayor y menor (Plantago major y Plantago lanceolata), el tusílago (Tussilago farfara), Malvavisco (Althaea officinalis), Borraja (Borago officinalis), Liquen de Islandia (Cetraria islándica), Violeta (Viola odorata), y Lino (Linum usitatissimum).

Expectorantes y mucolíticas

No existe una diferenciación clara entre ambas actividades. Estas plantas se utilizan para facilitar la expulsión de moco aumentando las secreciones, reduciendo su viscosidad y fluidificándolas. Se van a utilizar, por tanto, cuando exista tos productiva. Además, la presencia de secreciones protege la mucosa inflamada y disminuye el reflejo tusígeno, por lo que también se comportan como antitusígenos. Los principios activos responsables de esta acción pueden ser saponinas (expectorantes reflejos) o bien aceites esenciales (expectorantes directos). También pueden desarrollar una acción expectorante otros tipos de principios activos tales como naftoquinonas, flavonoides, lactonas, alcaloides, resinas o ácidos.

  • Con saponinas:

Los saponósidos son heterósidos que constan de una parte glucídica. Por tanto, son de carácter polar (con uno o más azúcares) y de una genina (parte no glucídica) denominada sapogenina. Puede ser de naturaleza esteroide o triterpénica, y por tanto de carácter poco polar. Se caracterizan por su capacidad para producir espuma cuando se agitan en cualquier solución acuosa. Los saponósidos ejercen una acción irritante local, que por vía refleja produce un aumento de la secreción bronquioalveolar y diluyen el moco. Además, estimulan la actividad de los cilios bronquiales. Todo ello favorece la expulsión de moco.

Entre estas plantas se encuentran la polígala (Polygala senega), saponaria (Saponaria officinalis), regaliz (Glycyrrhiza glabra), gordolobo (Verbascum thapsus), marrubio (Marrubium vulgare), hiedra (Hedera hélix), prímula, etc.

  • Aceites esenciales:

Actúan de este modo plantas ricas en aceites esenciales. Al eliminarse por vía respiratoria, irritan las mucosas del epitelio bronquial. Con ello, dan lugar a una acción expectorante. Asimismo, aumentan la actividad de los cilios bronquiales, colaborando en el efecto expectorante.

Entre las plantas que deben su efecto a aceites esenciales se encuentran el eucalipto (Eucaliptus globulus), tomillo (Thymus vulgaris), pino silvestre (Pinus silvestris), pino marítimo (Pinus pinaster), ciprés (Cupressus sempervirens) o marrubio (Marrubium vulgare).

Fitoterapia aplicada

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