Tóxicos y familia
Cuando se habla de tóxicos, no sólo se hace referencia a sustancias adictivas, sino también a personas o relaciones familiares negativas.
facultad de medicina · medicina familiar y comunitaria
mié. 21 de jul. 2021
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Cuando se habla de tóxicos, no sólo se hace referencia a sustancias adictivas, sino también a personas o relaciones familiares negativas. Una simbiosis entre padres e hijos es fácil que culmine en una dependencia emocional externa, pero también en un ambiente negativo que requiere de terapia médica en relación al estrés generado.

Contexto

Se tiene que inducir sobre la importancia de la familia y cómo es dentro de ella donde se adquieren los componentes de personalidad que inciden después en el consumo de tóxicos, sea a través de sustancias o de conductas adictivas. Se hace referencia en clave de tóxico de sustancia, pero quitando la sustancia y poniendo la persona, internet, o cualquier otra situación sin sustancia el proceso es muy semejante.

Desde la psicología y otras disciplinas se lleva mucho tiempo estudiando aquellos factores psicosociales que están presentes en los sujetos que tienen una adicción. Becoña (2011) defiende que la vulnerabilidad a las drogas y su posterior consumo no reside en razones claras, sino que se trata de un proceso complejo.

Fases

  • Predisposición: en esta fase existen una serie de factores que incrementan o disminuyen la probabilidad de que el sujeto consuma sustancias. Pueden ser de tipo biológico, psicológico y sociocultural.
  • Conocimiento: en esta fase el conocimiento y el contacto por la sustancia estarán condicionados por la disponibilidad, por el interés hacia la sustancia, por la creencia que tenga la persona sobre el efecto que produce, las expectativas y por la inducción de los amigos, amigas o familiares a que se anime a consumir. Esta fase lleva a la siguiente o, por el contrario, el sujeto puede continuar sin consumir. En este punto, es interesante conocer, en la etapa adolescente, los factores de riesgo y protección que interactúan entre sí y causan el paso o no las siguientes fases.
  • Experimentación e inicio en el consumo.
  • Consolidación: aquí es donde se da el paso del uso al abuso y a la dependencia.
  • Dependencia.
  • Abandono o mantenimiento y recaída: la conducta adictiva puede abandonarse o mantenerse. Esto dependerá de muchos factores: unos dejarán de consumir tras un período largo o corto de consumo, otros seguirán consumiendo sin interrupciones a lo largo de la vida. También se darán ciclos donde se deje y se vuelva a retomar. De ahí que muchos de los consumidores crónicos de drogas experimenten recaídas. En ese caso se estaría hablando de una adicción consolidada.

Factores culturales y ambientales

En función del lugar en el que se vive, sus valores, creencias, hábitos y costumbres, las personas tendrán mayor o menor probabilidad de consumir sustancias. En este caso, el alcohol y el tabaco gozan de gran presencia dentro de las adicciones mayoritarias, a las que se les está acercando el cannabis.

La cultura, las pautas de comportamiento compartidas por una comunidad, sus actitudes, valores, creencias y conductas que pasan de generación en generación se transmiten a través de la primera socialización que acontece en la familia, la escuela y el grupo de iguales. Estos hacen que se aprende a que se sea parte de un grupo y que existen una serie de expectativas sobre las personas (de comportamiento, de opinión). Esto incluye y determina cómo se ograniza y distruta del tiempo libre.

En la cultura, condicionada especialmente por el consumo, la droga se ha convertido en un producto más sujeto a las leyes de la oferta y la demanda. La globalización en la que se vive acerca sustancias que hace décadas eran desconocidas y ahora se pueden encontrar más o menos fácilmente. La accesibilidad y la oportunidad para consumir sustancias ha aumentado considerablemente a lo largo de los años.

Características demográficas

Existen algunas características que predisponen a acercarse a las drogas como pueden ser:

  • El sexo: el hombre presenta mayor predisposición al consumo, aunque en los últimos tiempos las mujeres han incrementado su consumo.
  • La edad: los consumos comienzan en la adolescencia generalmente.
  • Clase social a la que se pertenezca influye en los primeros consumos.
  • Rendimiento económico.
  • Ocupación.

Disponibilidad y precio

Un factor relacionado con el consumo es que las drogas estén disponibles. Pero, además, como ocurre con todos los productos que se compran, la sustancia deben tener unas propiedades que animen a los potenciales compradores a adquirirla (tamaño, forma, color, vía de consumo, efectos). Tienen que ocupar poco espacio, ser transportables, no causar muertes, pero inducir efectos potentes y que el precio pueda ser suficientemente accesible a un número de personas que puedan comprarla.

El precio es determinante. Un precio asequible, por ejemplo, para los adolescentes, facilitará el consumo (por ejemplo, en el caso del alcohol y el tabaco). El poder adquisitivo de las personas determinará el consumo de unas u otras drogas. De todas formas, además de que se tenga accesibilidad y tenga un precio adecuado, es necesario también que exista una buena red de distribución. Sin ella no sería posible la venta.

Presión social al consumo

La publicidad y la presión social facilitan que el producto sea conocido. En el país, la publicidad del alcohol y el tabaco se ha restringido mucho, pero existen muchos medios para hacer llegar el mensaje de forma indirecta. La aceptación social del consumo es otro de los factores predisponentes. Consumir con tus amigos (presión social) si estos consumen es una forma de lograr la aceptación. Esto se relaciona con el concepto de conformidad. Es decir, se considera normal y nadie es censurado si consume en público (fiestas).

Socialización

El ambiente influye en el individuo desde el nacimiento a través del aprendizaje y la socialización. En el devenir de nuestra socialización, se aprende tanto las conductas adecuadas como las inadecuadas. Es en la adolescencia el momento en que se está más vulnerable a aprender conductas desviadas. La familia y su modelo de crianza contribuyen a que el niño o la niña se acerque al mundo de una forma adaptada o inadaptada. Existen dos variables importantes en este aspecto: el control y la calidez familiar. El control se refiere a los patrones educativos, si son más restrictivos o no. La calidez al grado de afecto existente.

Además, si la relación del niño o la niña con la familia y la escuela es suficientemente buena, los niños y niñas desarrollarán conductas adecuadas socialmente. Si esta relación no goza de un vínculo fuerte, la socialización en la adolescencia estará fuertemente influida y dirigida por el grupo de iguales. Si a esto se suma una deficiente internalización de las normas sociales, que debe haber sido realizada en la infancia, el adolescente estará en una situación precaria respecto a su implicación en conductas adictivas.

La interacción con los padres es especialmente relevante en cómo el niño o la niña se va a relacionar con sus iguales. En la adolescencia, los iguales tienen gran importancia, pero no son determinantes. Es importante saber si la familia está presente, tiene una buena relación con el chico o la chica y puede incidir en el acceso o no a sus iguales. En cuanto a la escuela y lo que ocurre en ello, no sólo el rendimiento académico bueno o malo incide como un factor en un futuro consumo. También influye lo que ocurre en ella, los valores con los que se trabaja, el comportamiento que enseña y se aprende, las relaciones con el profesorado, etc.

Percepción del riesgo

Las personas con una mayor percepción de riesgo sobre las drogas presentan un consumo más reducido. Esta percepción del riesgo varía según el tipo de sustancia y la creencia. Es decir, una misma persona puede ser un consumidor crónico de marihuana, aludiendo al carácter “más natural de la sustancia”. Rechaza todas las drogas que han sido fabricadas en su laboratorio por su condición “química y artificial”.

El poder reforzante de la droga

El consumo de drogas puede tener efectos muy placenteros o evita estados aversivos. Sólo por este hecho, la droga se convierte en un potente reforzante que se va condicionando a los estímulos ambientales. Si las personas carecen de otros reforzadores en su vida (comida, deporte, pareja, sexo, dinero) suficientemente potentes y que compitan para contrarrestar el impulos a consumir una droga, buscar el consumo se convierte en una alternativa a la ausencia de otros refuerzos.

Expectativas y creencias

El consumo de drogas en muchas ocasiones no depende tanto del efecto farmacológico que se tendrá al consumirlas, sino de lo que se espera que ocurra cuando se consume. La elección sobre la sustancia a consumir muchas veces se basa en esa expectativa acerca del efecto deseado y no tanto de sus propiedades farmacológicas.

Personalidad e inteligencia

La impulsividad presente en muchos trastornos es un rasgo de personalidad previo al inicio de los consumos y está relacionada con consumos tempranos. La búsqueda de nuevas sensaciones y experiencias, la desinhibición y la susceptibilidad al aburrimiento también se asocian a consumo de drogas. La inteligencia modula también la conducta adictiva, sobre todo en la evitación de la dependencia o el abandono de los consumos.

Ocio

Aunque existen muchas personas que se divierten sin recurrir a las drogas, también es igualmente cierto que el consumo de drogas se ha asociado a momentos de diversión y es uno de los mensajes más potentes que se difunden. Es además en contextos de diversión donde más presentes y accesibles están las drogas. No son muy caras, ayudan a resistir “la juerga” y a continuar la diversión. También representan una evasión. Generalmente es en la adolescencia y juventud donde se da este fenómeno y es menos frecuente en la adultez.

Presencia de otros trastornos

Existe también un factor de riesgo que está relacionado con la existencia de otros trastornos. El padecer un TDAH, por ejemplo, conlleva un mayor riesgo de consumo.

Habilidades de afrontamiento emocional

Estados emocionales desagradables, ligado a una dificultad de gestión de los mismos, pueden ser anteriores al consumo o como consecuencia del consumo de drogas. La droga mejora dicho estado emocional, cuestión que facilita el posterior abuso o dependencia de ésta. Las personas con reducidas habilidades de afrontamiento de situaciones incómodas, desagradables o conflictivas, tanto consigo mismo como con los demás, pueden elegir las drogas como forma de hacer frente a estas dificultades, utilizándolas como un mecanismo evitativo.

Adolescencia

Representa un hito evolutivo donde el chico o la chica busca la diferenciación de su padre y de su madre. Si los vínculos no son los adecuados y se dan las oportunidades precisas, es probable que en un momento tan delicado como éste empiece a experimentar con las sustancias, sostenido por el grupo de iguales.

Riesgo y protección

Se ha ido desgranando muchos factores, incidiendo sobre todo en los de riesgo. No obstante, el impulso definitivo a probar, experimentar y consumir de forma asidua una droga no depende sólo de los peligros, sino también de las oportunidades o factores de protección. Los factores de protección equilibran la balanza de los desafíos y los riesgos evolutivos de la persona. Al tiempo ejercen un papel determinante en la homeostasis del individuo. De ahí que los programas de prevención, sobre todo en la adolescencia, se centren en el incremento de dichos factores de protección. Es decir, la facilitación del acceso de los chicos y chicas a otras experiencias vitales agradables, constructivas y positivas que puedan enganchar al adolescente a una vida más saludable, a un ocio más saludable.

Consecuencias

Para la persona que consume, será importante en algún momento la evaluación de los daños que dicho consumo está ocasionando en su salud y en su entorno (familia, amigos). Dichas consecuencias pueden servir, en algún momento del proceso, de motivadoras de un cambio hacia una conducta más saludable, la aceptación de un tratamiento y el abandono de las sustancias.

Terapia familiar

En la Medicina existen muchos enfoques terapéuticos dirigidos a la intervención psicosocial del individuo. Dependiendo de las situaciones adversas a la que se presente el paciente, el profesional de la salud puede intervenir de manera positiva gracias a los conocimientos obtenidos en los posgrados de TECH Universidad Tecnológica, como el Máster en Terapia Vocal en Medicina o el Máster en Neurorrehabilitación Logopédica y Análisis de las Funciones Vitales para Médicos.

En cuanto a las situaciones familiares, este núcleo desempeña un papel decisivo en el proceso de socialización y la transmisión de valores en las personas. En caso de que haya disfunción en este ámbito personal, el Máster en Terapia Familiar y Estrés para Médicos constituye un elemento de capital importancia en la ayuda del desarrollo y maduración de cada caso concreto.

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