Manejo y control del dolor
El dolor es una experiencia sensorial o emocional desagradable asociada a un daño real o potencial en un tejido, o descrito en términos de dicho daño.
facultad de medicina · cirugía torácica
mié. 03 de mar. 2021
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La inclusión de la psicología como parte del manejo multidisciplinar del dolor, se ha hecho indiscutible desde que la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) estableciera la definición del dolor más aceptada: «el dolor es una experiencia sensorial o emocional desagradable asociada a un daño real o potencial en un tejido, o descrito en términos de dicho daño».

Muchos son los autores que han estudiado el efecto que el componente psicológico tiene sobre el dolor. Los trabajos de Airaksinen muestran que los tratamientos médicos conservadores, focalizados exclusivamente en el empleo de fármacos, tienen una efectividad de baja a moderada en el control del dolor lumbar crónico.

Por otro lado, se ha mostrado que fenómenos como la catastrofización, las creencias sobre el miedo y las estrategias de evitación hacia el dolor, contrarrestan los efectos beneficiosos del tratamiento convencional y rehabilitador.

Psicología del dolor

En la actualidad, se asume a nivel generalizado el aspecto multidimensional del dolor que implica, de forma imprescindible, los aspectos psicológicos que envuelven al paciente en la percepción, afrontamiento, evolución y pronóstico del dolor agudo y crónico.

Muchas han sido las teorías que han abordado los aspectos psicológicos del dolor. Entre ellas, una de las más apoyadas por estudios experimentales es la Teoría del apego, publicada por el doctor en psiquiatría, John Bowlby. Ésta determina que las relaciones que mantiene el niño en las etapas iniciales de su vida, con respecto a sus cuidadores, tienen un efecto considerable en la capacidad futura de afrontar situaciones estresantes.

Actualmente se acepta que el desorden de apego genera conductas anómalas en el adulto. Esto condiciona también el ámbito de la salud y existen multitud de estudios que asocian la presencia de dolor crónico con desordenes en relaciones de apego en la primera infancia. También se ha estudiado en el ámbito de la psicología una relación entre aspectos de la personalidad asociados a la incidencia de dolor crónico, así como a su pronóstico. En este sentido, los rasgos asociados al dolor crónico son la hipocondriasis, la histeria y la depresión.

Terapias psicológicas

El manejo de la dimensión psicológica del dolor debe estar en manos de especialistas psicólogos o psiquiatras como parte del manejo interdisciplinar del dolor. Una de las primeras tareas a abordar en el manejo de la dimensión psicológica y emocional del dolor es hacer comprender al paciente la necesidad de incluir las terapias psicológicas en el control del dolor.

Técnicas fisiológicas

Existen dos terapias empleadas con gran frecuencia en este modelo terapéutico. Estas son efectivas considerablemente con la práctica en casa. Por lo tanto, el paciente debe ser entrenado por especialistas.

  • Relajación: la efectividad de la relajación se explica por el hecho de que el dolor genera una situación de estrés en el paciente. Se traduce en un estado de tensión muscular que, por sí mismo, puede ser el origen del dolor. El objetivo de la relajación en el manejo del dolor es disminuir los niveles de tensión muscular, para lo cual los ejercicios de relajación están dirigidos.
  • Técnicas de biofeedback: pretende que el paciente controle un estado autonómico conociendo una serie de variables fisiológicas, de las que habitualmente no es consciente, para aprender a controlarlas.

Técnicas conductuales

Estas técnicas se basan en el abordaje de las conductas del paciente con respecto al dolor, lo que se llama el condicionamiento operante. El objetivo principal de estas terapias psicológicas es disminuir el grado de afectación funcional que sufre el paciente debido a su experiencia de dolor. Se basan en la teoría de que el comportamiento de un individuo será siempre reforzado si se obtiene una consecuencia interpretada como positiva por él.

Técnicas cognitivas

El objetivo de estas técnicas es la modificación de la forma en la que el paciente evalúa, analiza e interpreta su dolor. El aspecto cognitivo del dolor tendrá una repercusión en los aspectos conductuales del paciente. Si el análisis de la situación del dolor crónico está distorsionada, desencadenará en conductas inadecuadas que incrementarán el impacto negativo del dolor en la vida del paciente.

  • Reestructura cognitiva: el objetivo principal será que el paciente desarrolle estrategias que le permitan detectar y modificar las percepciones irreales, desadaptadas y negativas del paciente con respecto a su dolor. En este modelo se establece que el problema es la interpretación negativa e irreal que genera la situación de dolor.
  • Inoculación de estrés: el objetivo es el mismo que en la terapia de reestructuración cognitiva, si bien en la terapia de inoculación al estrés se valoran también componentes emocionales y fisiológicos.
  • Aceptación del compromiso: su objetivo principal es lograr la aceptación del sufrimiento asociado al dolor como parte de la existencia. Su base terapéutica está en abolir las conductas de evitación y promocionar la aceptación de la presencia del dolor y la adaptación de los hábitos vitales al mismo. Con ello, se logra reducir el sufrimiento provocado por el dolor.

Terapia ocupacional en el paciente

La terapia ocupacional es la disciplina sociosanitaria que evalúa la capacidad de la persona para desempeñar las actividades de la vida cotidiana e interviene cuando dicha capacidad está en riesgo o dañada por cualquier causa. Desde este modelo de terapia se aborda el dolor, disminuyendo los efectos sobre la funcionalidad global del paciente y el desempeño de actividades de la vida cotidiana. Con lo que se logrará mejorar la calidad de vida y mantener el mejor grado de bienestar físico y emocional del paciente.

La terapia ocupacional presenta varios modelos de actuación, dependiendo de la patología a tratar y las características del paciente. Es necesario evaluar las características personales del paciente y sus actividades ocupacionales, identificando los problemas y limitaciones específicos de cada caso, así como las posibles barreras socioambientales y físicas que envuelven al paciente.

Una vez establecidos los puntos a actuar, es esencial establecer las metas a alcanzar. Estas deben ser realistas y adaptadas a las circunstancias socioculturales del paciente. El conocimiento del objetivo a alcanzar por parte de los pacientes y su entorno cercano facilitarán la implantación de las medidas necesarias y el éxito de la terapia.

La aplicación de la terapia ocupacional, en el paciente con dolor, abarca prácticamente todos los síndromes dolorosos, por lo que es un pilar básico en paciente con afecciones osteomusculares, como las artropatías, las lumbalgias o la fibromialgia, donde su valor terapéutico es indiscutible.

Aspectos generales

El manejo y estudio del dolor implica prácticamente al 100% de las especialidades médicas, pero es en la especialidad de algunos estudios como el Máster en Actualización, Anestesiología y Reanimación y el Máster en Cirugía de Columna Vertebral donde el control del dolor, tanto en el ámbito perioperatorio como en el manejo del dolor crónico, adquiere una mayor relevancia.

Gracias a este Máster del Dolor, los profesionales sanitarios entraron a profundidad y quisieron fusionar estos dos campos en un solo curso para ofrecer tratamientos más especializados a sus pacientes.

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