Estructura y función de la piel
La piel es la frontera entre el medio ambiente externo y el medio interno orgánico. Es una estructura compleja que actúa como interfase entre el cuerpo y el medio que le rodea.
facultad de medicina · dermatología en medicina
jue. 04 de mar. 2021
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La piel es la frontera entre el medio ambiente externo y el medio interno orgánico. Es una estructura compleja que actúa como interfase entre el cuerpo y el medio que le rodea. Debido a su extenso estudio y funciones de protección en el cuerpo, en la dermatología existen muchos énfasis medicinales que han encontrado refugio allí.

Generalidades sobre la piel

La piel es el principal órgano de intercomunicación entre ambos (medio ambiente externo e interno orgánico), indispensable para la vida. Es el órgano más extenso del cuerpo: tiene una superficie media de 1,6 m2 y un peso aproximado de 4 Kg. Está constituida por tres niveles:

  • La epidermis, que es la capa más externa. Es un epitelio escamoso, estratificado y queratinizado que se renueva de manera continua.
  • Los queratinocitos constituyen la célula principal y se organizan en cuatro estratos (desde la profundidad a la superficie) y se denominan: estrato basal o germinativo, estrato espinoso, estrato granuloso y estrato corneo. Aquí se forma la queratina.
  • Inmediatamente debajo está la dermis. Es un estrato de tejido conectivo formado por fibras colágenas y elásticas más grande que la epidermis. Alberga los plexos vasculonerviosos que sirven de sostén a los anexos cutáneos. La dermis se divide en dos regiones funcionales separadas por el plexo vascular subpapilar: la dermis papilar y la dermis recticular.

Debajo de la dermis está el tejido celular subcutáneo constituido por adipocitos y elementos vasculonerviosos. Es un excelente aislante del calor y sirve de protección mecánica frente a traumatismos externos. Debajo está una fascia muscular profunda, virtual límite anatómico de las enfermedades cutáneas. La epidermis, las mucosas y los anexos cutáneos proceden del ectodermo, mientras que la dermis e hipodermis se originan en el mesodermo.

Estructura de la epidermis

La epidermis es la parte más externa y está constituida por un epitelio escamoso que tiene un grosor de entre 0,03 mm (párpado superior) a 1,5 mm (palmas). Su grosor depende de la función de la región anatómica a la que envuelve. Está formada por capas. Podemos hablar de dos estratos: el primero que correspondería a la epidermis metabólicamente activa (se hallan la capa basal y la capa granulosa) y por encima están las capas granulosa, lúcida y cornea.

Se trata de un sistema celular binario compuesto por queratinocitos y melanocitos. Aunque también se encuentran las células de Langerhans, que son células dendríticas inmunocompetentes encargadas del procesamiento de antígenos y las células de Merkel o células neurosecretoras.

Queratinocito

Es la célula más presente en la epidermis (representa el 80 % de las células epidérmicas). Los queratinocitos son las células que producen queratina y además producen citocinas (moléculas solubles con funciones de regulación de las células epiteliales y células dérmicas). Sus características estructurales dependen del estrato donde estén ubicados, pero todos están unidos por los desmosomas que desempeñan la función de citoesqueleto.

La queratinización consiste en una serie de cambios morfológicos y metabólicos que experimentan los queratinocitos a medida que se diferencian y ascienden hacia la superficie epidérmica. Por este motivo, cada estrato de la epidermis refleja un estadio de diferenciación. Conforme ascienden, los queratinocitos cambian de morfología así:

  • La capa basal es la más profunda y está constituida por una sola capa de células cuboidales que se disponen por encima de la unión dermo-epidérmica. Expresan las queratinas K5 y K14.
  • El estrato espinoso o de Malphigio está constituido por múltiples hileras de queratinocitos de citoplasma eosinófilo. Aplanados y unidos entre sí por los desmosomas. Expresan las queratinas K1 y K10.
  • En la capa granulosa, las células se tornan más planas, pierden su núcleo y muestran numerosos gránulos de queratohialina. Esto constituye la sustancia que engloba las tonofibrillas en el proceso de queratinización. Expresan las queratinas K2 y K11.
  • Existe otra capa (evidente en palmas y plantas) que es el estrato lúcido, cuyas células aplanadas y desprovistas de núcleo forman, junto con la granulosa, el estrato precórneo o de transición.
  • En la capa córnea las células queratinizadas han perdido el núcleo y tienen escasos desmosomas, que llegan a desaparecer en las últimas capas. Esto permite la descamación. Conforman la queratina blanda, responsable de distintos tipos de piel.

Melanocito

Es una célula dendrítica que se ubica entre los queratinocitos de la capa basal de la epidermis. Deriva de la cresta neural y migra hacia la epidermis y el folículo piloso durante la embriogénesis. Su principal función es la producción de melanina, que tiene importancia cosmética y de protección solar.

La melanina se sintetiza en organelas citoplasmáticas o melanosomas, y sirve de protección contra los efectos de la radiación ultravioleta sobre el ADN de las células en división. Además es la responsable de la pigmentación y bronceado de la piel.

Célula de Merkel

Es una célula que se localiza a nivel de la capa basal entre los queratinocitos a los que se une a través de los desmosomas. Muestran un núcleo multilobulado y un gran citoplasma claro. Tiene una función mecano-receptora, estando localizada en lugares con sensibilidad táctil muy intensa como son los pulpejos de los dedos, mucosas y folículo piloso. A nivel epidérmico, se asocia con las terminaciones nerviosas amielínicas. Por ende, funcionarían como corpúsculos táctiles. La queratina K20 es el marcador más eficaz de la célula de Merkel.

Célula de Langerhans

Derivan de la médula ósea y se distribuyen en los estratos granuloso y espinoso. Tienen la función de presentación antigénica y están involucradas en una gran variedad de respuestas inmunes por medio de la activación de las células T. Estas células tienen una distribución muy constante en toda la piel. Pueden detectarse por medio de la localización de diversos antígenos como la ATPasa, CD1a, langerina, CD4, S100, HLA-DR, y en el citoplasma las células. Allí contienen un gránulo característico que se observa en microscopía electrónica y que  tiene forma de gusano o raqueta conocido como gránulo de Birbeck.

La célula de Langerhans es el principal efector de las reacciones inmunes epidérmicas (siendo un ejemplo las dermatitis de contacto alérgicas). El contacto antigénico con la epidermis da lugar a una alteración de la homeostasis de las células de Langerhans,  que se manifiesta por cambios fenotípicos y funcionales.

Unión intercelular y unión dermo-epidérmica

Las células epidérmicas están unidas entre sí por medio de los puentes de unión intercelular y están unidas a la dermis por medio de la membrana basal. Los puentes de unión intercelular o desmosomas están constituidos por varias proteínas que se agrupan en filamentos de queratina, de plaquinas y desmogleinas.

Existe un grupo de enfermedades autoinmunes (los pénfigos) que se caracterizan por el desarrollo de anticuerpos dirigidos contra las proteínas que constituyen los desmosomas, alterando su función y dando lugar a la acantólisis.

La epidermis no es un sistema estable. Existen patologías diversas que cursan con alteraciones de la cinética celular epidérmica. Ya sea por por alteraciones en el grosor de la epidermis (hiperqueratosis, acantosis, hipergranulosis…), bien por alteración en la cohesión de las células epidérmicas (acantólisis, balonización, espongiosis, formación de vesículas o ampollas), o bien por alteración en la diferenciación de los queratinocitos (disqueratosis).

La dermis

Además de contener los anexos y estructuras vasculonerviosas, controla el epitelio epidérmico mediante inhibidores de las mitosis. Así evita el crecimiento incontrolado de éste que conduciría a la génesis de carcinomas.

La dermis representa un tejido fibroelástico, formado por una red de colágeno y fibras elásticas. En la dermis podemos encontrar fibras (colágenas, elásticas y reticulares), células (fibroblastos, mastocitos, dendrocitos dérmicos y macrófagos), elementos vasculares, neurales y anejos (pelos, glándulas ecrinas, apocrinas y sebáceas).

También se puede dividir en dos partes: una zona fina que pasa por debajo de la epidermis (dermis papilar) y alrededor de los anejos (dermis perianexial), y una zona gruesa que va desde la dermis papilar al tejido subcutáneo (dermis reticular).

Estructuras anexiales

Pelos

Cubren toda la  superficie corporal excepto palmas, plantas y mucosas. Morfológicamente existen tres tipos de pelo: el lanugo o vello fetal, el pelo velloso y el pelo terminal. Los pelos se forman a nivel del folículo piloso, estando constituidos por queratina dura.

Tienen tres fases de crecimiento que se producen de forma cíclica. La fase anágena o fase de crecimiento; la fase catágena o fase intermedia que dura unas semanas; fase telógena o fase de descanso que puede durar entre 2 y 4 meses tras lo cual el cabello cae y vuelve a iniciarse un nuevo ciclo de crecimiento. La duración de la fase anágena es variable en las diferentes zonas del cuerpo y determina la longitud del cabello.

Uñas

Están formadas por la lámina ungueal y cuatro epitelios: el pliegue ungueal proximal, la matriz ungueal, el lecho ungueal y el hiponiquio.

La lámina ungueal es una estructura completamente queratinizada que esta unida al lecho ungueal, del cual se independiza a nivel del hiponiquio. Presenta tres porciones: dorsal, intermedia y ventral. El pliegue ungueal proximal se divide en dos porciones, una ventral no visible desde el exterior y otra dorsal similar a la piel del dedo. El estrato corneo de este pliegue forma la cutícula, la cual mantiene la homeostasis, evita la separación de la lámina ungueal y protege contra las infecciones de la matriz.

Glándulas

  • Sebásceas.

Son las encargadas de producir sebo, se ubican en la dermis y forman parte de la unidad pilosebácea. Drenan directamente al folículo piloso excepto en determinadas áreas como areola mamaria (en esta localización se denominan tubérculos de Montgomery), en  labios (manchas de Fordyce), en labios menores y glande (glándulas de Tyson) y en los párpados (glándulas de Meibonian). En ellas que no se relacionan con el folículo y drenan directamente a la superficie cutánea. Estas glándulas aumentan su actividad en la pubertad y su número y actividad son muy variables entre las diferentes personas.

  • Sudorales ecrinas.

Se distribuyen por toda la superficie corporal, aunque su concentración es mayor en las plantas de los pies y la frente. Producen el sudor que está compuesto mayoritariamente de agua. Las glándulas ecrinas tienen una porción secretora, porción intraepidérmica (acrosiringio), una porción dérmica (ducto dérmico) y una porción excretora que drena directamente a la superficie cutánea. La función más importante es producir sudor para regular la temperatura y responden a estímulos tales como el calor, ciertos alimentos, situaciones de estrés, y estímulos simpáticos y para simpáticos.

  • Sudorales apocrinas.

Se localizan mayoritariamente en la axila, área anogenital, periumbilical, párpados (glándulas de Moll), areola y pezón. Son glándulas profundas  localizadas a nivel de dermis profunda o tejido graso subcutáneo y que drenan directamente al folículo piloso. El mecanismo de secreción apocrina o por decapitación no está bien establecido. Su olor característico lo adquiere al entrar en contacto con las bacterias de la piel y se relaciona con el atractivo sexual.

Funciones de la piel

La piel tiene múltiples funciones que son desarrolladas por las diferentes estructuras, células y anejos que la componen. Entre las funciones destaca:

  • Función inmunológica: se realiza por la inmunidad natural y adaptada.
  • Función barrera: impide la entrada de sustancias u organismos del exterior y la pérdida desde el interior. También ejerce la función de filtro de la radiación ultravioleta.

Entre otras funciones destacan la función reparadora de heridas, ulceras y del daño celular producido por la radiación ultravioleta. Las funciones vasculares nutritivas y reguladoras de temperatura. Las funciones sensitivas, de comunicación y las funciones de relación o atención. La piel aísla al medio interno de los estímulos del exterior y su función principal es la protección. Presenta dos barreras que en gran medida contribuyen a esta función: la córnea y la melánica.

La capa córnea y los lípidos intercelulares impiden la pérdida excesiva de agua. Es importante para preservar la integridad de la piel y evitar la deshidratación. En cambio, la melanina protege contra las quemaduras solares, la fotocarcinogénesis y el fotoenvejecimiento por la radiación ultravioleta.

Otro mecanismo de defensa a través de sus receptores especializados y terminaciones nerviosas libres es la percepción sensorial que nos defiende contra los agentes nocivos que nos rodean. La piel participa en la regulación de la temperatura corporal gracias a sus receptores térmicos, a las glándulas sudoríparas ecrinas y a su red vascular.

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