Comorbilidades menores por obesidad
Las patologías asociadas a la obesidad mórbida generan comorbilidades menores que afectan a todos los órganos y sistemas.
facultad de medicina · cirugía general en medicina
jue. 17 de jun. 2021
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Las patologías asociadas a la obesidad mórbida afectan en esencia a todos los órganos y sistemas. Existen comorbilidades menores que afectan cada dimensión física y psicológica del paciente con sobrepeso. Por ello, los tratamientos como la cirugía bariátrica ayudan a mejorar la salud general de las personas obesas.

Comorbilidades respiratorias

El SAOS o SAHS no es más que una limitación del paso de aire durante el sueño motivada por una alteración anatómico-funcional de la vía aérea superior. Esta limitación puede ser total (apnea) o parcial (hipopnea). Este colapso de la vía aérea produce pausas intermitentes en la respiración, disminución de la saturación parcial de oxígeno y microdespertares que dan lugar a un sueño no reparador.

Síndrome de la apnea-hipopnea del sueño (SAHS)

El cuadro clínico consiste en una triada: somnolencia diurna, hipercapnia e hipoxemia. Se pueden encontrar síntomas diurnos y nocturnos, aunque en el 40% de los casos no hay síntomas. Los síntomas se hacen patentes al aumentar el número y duración de los episodios de apnea o hipopnea durante el sueño. El ronquido (debido al paso del aire por una zona estrecha) es la manifestación más frecuente que precede al desarrollo del SAHS.

La prevalencia del SAHS en la población general es del 2-4% en hombres y del 1-2% en mujeres, aumentando la incidencia en la postmenopausia hasta llegar a igualarse. Sin embargo, hasta el 50% de los obesos mórbidos sufren apnea del sueño, especialmente en la obesidad central. Por ello es que el perímetro abdominal cobra especial importancia en esta patología.

Síndrome de la apnea obstructiva del sueño (SAOS)

La prueba de elección del SAHS para su diagnóstico es la polisomnografía (PSG). La PSG es una prueba en la que se registran múltiples variables fisiológicas durante el sueño: electroencefalograma, mediciones eléctricas de los músculos oculares, faciales, torácicos, abdominales, medición del flujo aéreo, de la saturación de oxígeno y electrocardiograma. Es una exploración muy eficaz, pero es costosa y ha de hacerse en un laboratorio de sueño y nocturna. La PSG mide el índice de apneas-hipopneas (IAH). El índice IAH se calcula dividiendo el número de apneas e hipopneas por el número de horas de sueño:

  • IAH > 5 = diagnóstico de SAHS.
  • IAH 5-15 = SAHS leve.
  • IAH 15-30 = SAHS moderado.
  • IAH >30 = SAHS severo.

Síndrome de la hipoventilación-obesidad (SHO)

El síndrome de hipoventilación-obesidad es menos común, pero más grave que la apnea del sueño. Se define como hipercapnia diurna (saturación parcial de CO2 > 45mmHg) en pacientes obesos (IMC>30 Kg/m2) y alteraciones respiratorias durante el sueño en ausencia de otras causas de hipoventilación. Hasta el 90% de los pacientes con SHO asocian SAHS.

Las series clínicas publicadas indican que el SHO se asocia a una alta morbimortalidad, siendo la muerte por fallo respiratorio o cardiovascular la causa más frecuente del fatal desenlace. Ambas entidades, SAHS y SHO, mejoran claramente con CPAP (presión positiva continua durante el sueño).

Asma

Hay múltiples estudios que demuestran que la obesidad precede el desarrollo del asma. También, que a mayor grado de obesidad aumenta la gravedad del asma. Por otro lado, se sabe que la pérdida de peso, bien por dieta o tras cirugía bariátrica, mejora los síntomas del asma. Todo ello lleva a pensar que hay una relación directa entre la obesidad y el asma.

Independientemente del mecanismo específico, los niños obesos tienen una probabilidad tres veces superior de padecer asma a los de la población infantil general. Tienen una incidencia de cerca del 30%. Los adultos obesos tienen el doble de prevalencia con una incidencia de cerca del 25%.

Comorbilidades musculoesqueléticas

Enfermedad de los discos y la columna vertebral

Existe una clara relación entre la obesidad y el dolor lumbar debido al aumento de la carga mecánica y disminución de la movilidad de la columna vertebral. Todo ello contribuye a una degeneración discal, así como a la afectación de otras estructuras ligamentosas y vasculonerviosas. Los pacientes obesos presentan con frecuencia colapso de los discos y vértebras. Por eso no es raro que los obesos mórbidos usen bastones, andadores o sillas de ruedas para movilizarse.

Artropatía de carga

La posibilidad de sufrir artrosis en personas con obesidad es 6,9 veces mayor que en personas con normopeso. La osteoartrosis en el obeso, a nivel de las articulaciones que soportan el peso del cuerpo, es frecuente por alterarse su biomecánica y soportar grandes tensiones por encima de la resistencia normal de los tejidos. Cuando existe una mala estructura articular previa, la obesidad acelera la evolución de la artrosis y la agrava. La osteoartrosis en el obeso mejora notablemente cuando se corrige la obesidad.

Las articulaciones más frecuentemente afectadas son las caderas, rodillas y tobillos. Lo anterior significa que la obesidad provoca una importante limitación de la movilidad. El dolor de pies, especialmente la fascitis plantar y la enfermedad de Sever están claramente asociadas a la obesidad.

Patología reumática

La obesidad constituye un estado inflamatorio crónico de bajo grado. Esto produce un incremento de mediadores proinflamatorios (IL-VI, TNF, etc). Cuando el paciente obeso sufre una enfermedad reumática, se produce una potenciación del estado inflamatorio, agravando la sintomatología y progresión de la enfermedad. Las enfermedades reumáticas que más se asocian con la obesidad son:

  • Artritis reumatoide.
  • Lupus eritematoso sistémico.
  • Artritis psoriásica.
  • Espondilitis anquilosante.

Comorbilidades digestivas

Transformación grasa, cirrosis y hepatocarcinoma

Es bien conocida la asociación de obesidad y esteatosis hepática. El alto grado de lipolisis existente en los pacientes obesos, causada en gran parte por el aumento de la resistencia a la insulina, supone un aumento de ácidos grasos libres disponibles para la síntesis y depósito de triglicéridos en los hepatocitos. Se estima que hasta el 90% de los pacientes obesos presentarán esteatosis hepática. De estos, el 30% pueden evolucionar a esteatohepatitis.

La esteatosis y la posterior evolución hacia la esteatohepatitis y fibrosis hepática, van a ser los que forman la enfermedad hepática grasa no alcohólica (EHGNA), en inglés non-alcoholic fatty liver disease (NAFLD). Es considerada la enfermedad hepática más frecuente de los países occidentales y la causa más frecuente de alteración de las transaminasas.

Colelitiasis

La colelitiasis es una entidad muy frecuente. Se estima que alrededor del 10% de la población adulta lo sufre, siendo el doble de frecuente en la mujer. Los obesos, debido a la mayor prevalencia de dislipemia, tienen tres veces más probabilidades de padecer colelitiasis que los no obesos, tanto en varones como en mujeres.

Enfermedad por reflujo gastroesofágico

La enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), asociada a hernia hiatal o no, es un problema común. El 20% de la población padece síntomas de ERGE y el 7% precisan inhibidores de bomba de protones de forma ocasional o de manera mantenida.

La ERGE es precursora de la esofagitis de Barrett, que conlleva una mayor probabilidad de desarrollar un carcinoma de esófago. En obesos, la prevalencia de ERGE sube al 40-45% de casos. La mitad de ellos requieren, aunque sea ocasionalmente, tratamiento farmacológico.

Comorbilidades del sistema urinario

Incontinencia urinaria de esfuerzo

El aumento de la presión intraabdominal en el obeso se transmite al suelo pélvico. Esto produce alteraciones neuromusculares del tracto urinario que pueden conducir a incontinencia urinaria de esfuerzo. La incontinencia asociada a obesidad es más frecuente en mujeres que en varones. También se acentúa durante el embarazo y el período puerperal. Estudios epidemiológicos recientes demuestran que, además de la edad y la multiparidad, la obesidad es un factor de riesgo independiente para la aparición de incontinencia urinaria.

Afecta de manera importante a la calidad de vida con una evidente alteración física y emocional. También genera una gran limitación social en muchas ocasiones. Existe una relación directamente proporcional entre el IMC, años de evolución de la obesidad y riesgo de incontinencia.

Prolapso del órgano pélvico

El prolapso del órgano pélvico (POP) se define como el descenso o herniación de:

  • Pared anterior de la vagina (cistocele).
  • Pared posterior de la vagina (rectocele, enterocele).
  • Ápex vaginal (si ha sido histerectomizada).
  • Útero.

Los síntomas son sensación de peso/ocupación en vagina o aparición de un bulto a través de la vagina. La paciente puede estar asintomática o referir incontinencia urinaria y/o fecal, disfunción sexual, etc. Los factores de riesgo más importantes para su aparición son la edad, la multiparidad y la obesidad. El factor modificable de mayor impacto es el IMC, que además hace que aparezca antes y en un mayor grado.

Comorbilidades endocrinas y reproductivas

Trastornos endocrinos y reproductivos en la mujer

El tejido adiposo se considera un órgano endocrino con secreción hormonal. En la mujer, la obesidad (especialmente la obesidad abdominal) se asocia a hiperandrogenismo (elevada producción de testosterona y androstendiona). Aparece en niveles disminuidos de proteína transportadora de hormonas sexuales. Las mujeres con una distribución glúteo-femoral de la grasa presentan niveles elevados de estrógenos.

Estas alteraciones hormonales pueden producir menarquia temprana, menstruaciones erráticas, hemorragia uterina disfuncional, menopausia precoz, amenorrea e infertilidad. El síndrome de ovario poliquístico es tres veces más prevalente en las mujeres obesas.

Se han demostrado una serie de complicaciones en gestantes obesas. Las más frecuentes son la hipertensión con posible preeclampsia y la diabetes gestacional. Por lo tanto, se puede acarrear macrosomía fetal, parto prematuro y aumento en la incidencia de abortos y cesáreas. El crecimiento fetal también puede estar alterado. Son más frecuentes los defectos del tubo neural (espina bífida) en el recién nacido.

Varones

La obesidad en el hombre se asocia a una reducción en los niveles de testosterona, lo cual se manifiesta clínicamente con infertilidad, impotencia, hipogonadismo y disminución de la líbido. No está clara la relación entre obesidad y cáncer de próstata.

Comorbilidades dermatológicas

Dermatitis intertriginosa

La obesidad aumenta la incidencia de infecciones en la piel, incluyendo intertrigo candidiásico, foliculitis, furunculosis e hidrosadenitis. La más frecuente de ellas es el intertrigo candidiásico. Están íntimamente relacionadas con el aumento e irritación en los pliegues cutáneos, asociado a la falta de higiene personal debido muchas veces a la dificultad para moverse. Los sitios más afectados son los pliegues submamarios, abdominales, axilares e inguinales.

Acantosis nigricans

La acantosis nigricans es una dermatosis que se caracteriza por la aparición de zonas de hiperpigmentación localizadas principalmente en el cuello, axilas, dorso de las manos, pliegues submamarios e ingles. Es una de las manifestaciones dermatológicas más comunes de la relación diabetes mellitus y obesidad.

Comorbilidades neurológicas

Seudomotor cerebral

Se trata de una entidad poco frecuente, pero que en mujeres obesas entre 20 y 40 años su incidencia se multiplica por 20. Conceptualmente es un cuadro de hipertensión intracraneal sin causa aparente. Clínicamente se manifiesta con cefalea, edema de papila y disminución de la agudeza visual, que puede llevar a la ceguera hasta en el 25% de los casos.

Túnel carpiano

El síndrome del túnel carpiano es una neuropatía por compresión del nervio mediano. Es tres veces más frecuente en la mujer, siendo la obesidad y la diabetes claros factores de riesgo.

Comorbilidades psicológicas

Depresión

Los obesos soportan una enorme carga diaria psicológica, social e incluso económica. En mujeres obesas, la prevalencia de depresión es significativamente mayor que en los controles con normopeso. Es más frecuente y más grave en obesas adolescentes y jóvenes. Más del 50% de las mujeres que solicitan cirugía bariátrica han recibido antidepresivos con anterioridad.

Prevención de la obesidad

Los estudiantes que le dan una oportunidad a TECH Universidad Tecnológica desarrollan capacidades avanzadas, las cuales permiten especializarse profesional y académicamente en disciplinas tan amplias como, por ejemplo, el tema de la obesidad.

En algunos de sus programas, como la Maestría en Nutrición Clínica en Medicina o la Maestría en Obesidad, se abren las puertas a una capacitación multidisciplinar que se enfoca en el estudio de la alimentación y la salud relacionada al peso de los pacientes.

Sin embargo, la Maestría en Cirugía Bariátrica merece un nombramiento especial al tratarse de un tratamiento tan funcional relacionado al tema de la obesidad. De esta manera obtendrás una experiencia enriquecedora y pondrás al día tus conocimientos adquiridos en el estudio universitario.

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