Bioética y humanización
Uno de los conceptos básicos de la gestión sanitaria es plasmar la necesidad de re-humanizar y sensibilizar la gestión sanitaria.
facultad de medicina · gestión sanitaria para medicina
mar. 09 de mar. 2021
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Uno de los conceptos básicos de la gestión sanitaria es plasmar la necesidad de re-humanizar la Sanidad. Señalar la importancia de la sensibilización, formación y capacitación de profesionales en habilidades para la humanización es fundamental para desarrollar las habilidades personales y técnicas que necesita un médico capacitado.

Conceptos básicos

La Bioética puede considerarse un estudio interdisciplinario amplio que abarca los problemas creados por los progresos médicos, biológicos y sus correspondientes tecnologías. Encuentra lo que es más humano en su aplicación práctica. El ejercicio de la medicina conlleva en sí mismo la dignificación del hombre y no puede concebirse la actividad sin contemplar la dimensión ética de la vida humana.

La profesionalidad es la base del contrato de la medicina con la sociedad. Exige colocar los intereses de los pacientes por encima de los del médico. Se les suministra estándares de competencia e integridad y proporciona asesoría experta a la sociedad en cuestiones de salud. Un instrumento adecuado para conseguir la profesionalidad es la educación bioética.

  • Humanización de la vida o dignificación de la vida: compromiso que se deriva del reconocimiento de la dignidad humana de todo individuo.
  • Humanizar la asistencia sanitaria: actitud mental, afectiva y moral que obliga al profesional a repensar sus propios esquemas mentales y a orientan al bien del enfermo.
  • Sistema sanitario humanizado: al servicio de la persona. La humanización tiene que ver con la gestión, concepción y funcionamiento sanitario.
  • Deshumanización: término para denunciar situaciones de pérdida de lo específico de la persona (atributos humanos, dignidad).

Falta de humanización en la sanidad

El enorme avance técnico y científico de la medicina han generado transformaciones profundas en el escenario de la práctica asistencial. El uso intensivo de la tecnología ha podido relegar las necesidades humanas y emocionales de pacientes, familias y profesionales a un segundo plano. Como consecuencia, se advierte una deshumanización, la pérdida de la elaboración de las historias clínicas, la falta de escucha activa a las demandas y el stress laboral. Éste se origina en la falta de unas condiciones laborales estables por recortes de personal y falta de reconocimiento social.

En este contexto se empieza a objetivar una necesidad de re-humanización de la atención. Mejorar el compromiso de servicio y entrega, que en origen alimentó la vocación como profesionales, constituye un reto y una necesidad de gran magnitud e interés general.

Gestión de la calidad

La definición de Atención de Calidad según la Oficina Regional de la OMS en Europa es la siguiente: «Una atención sanitaria de alta calidad es la que identifica las necesidades de salud (educativas, preventivas, curativas y de mantenimiento) de los individuos o de la población de una forma total y precisa, y destina los recursos necesarios a estas necesidades de forma oportuna y tan efectica como el estado actual del conocimiento lo permite».

Puntos básicos en la mejora continua de calidad

  • Implicación y liderazgo de los elementos directivos.
  • Planificación de la calidad. Definición de las bases de la calidad en la organización.
  • Enfoque al cliente interno y externo.
  • Implicación de todos los profesionales.

Trilogía de Jurán

El desarrollo de estos puntos debe permitir alcanzar la aplicación total de definición de calidad, expuesta anteriormente. Se pude partir de esta trilogía según el cual la planificación de calidad incluye:

  • Definir la calidad tal como a los “clientes” les interesa.
  • Diseñar los servicios adecuados a las necesidades de los clientes.
  • Destinar y organizar los recursos de forma que permitan alcanzar dichos servicios.
  • Diseñar los procesos que sean capaces de producirlos.
  • Trasladarlos a las actividades habituales.
  • Diseñar el sistema de medición.

Ventajas de la sistematización

  • Más conocimientos e información.
  • Amplia gama de enfoques (puntos de vista).
  • Mayor aceptación de la decisión final.
  • Mejor comprensión de dicha decisión.

Tipos de equipos de mejora

  • Comisiones clínicas: equipo de expertos profesionales, asesores de la Dirección en el estudio y mejora de áreas o aspectos clave de la atención hospitalaria.
  • «QIT» (Quality Improvement Team): equipos de profesionales afectados por un problema, reunidos para estudiar y mejorar los problemas de su servicio o ámbito.
  • «Task force»: equipo de profesionales encargados de trabajar en el estudio y mejora de un aspecto concreto de la atención.
  • Círculos de calidad: equipos de profesionales voluntarios de un mismo servicio o ámbito de trabajo que identifican y solucionan problemas de su propio trabajo.

Consideraciones

  • El equipo de mejora debe tener unos objetivos bien definidos, claros y concisos.
  • En su composición deben estar reflejados todos los profesionales implicados en cada uno de los aspectos a mejorar.
  • Los miembros de los equipos deben recibir formación conceptual y metodológica mediante cursos o jornadas.
  • Deben definirse cuáles serán las fuentes de información que se necesitarán y elaborar circuitos para obtenerlas.
  • Se establece una coordinación de los diferentes equipos creados para evitar la realización de tareas repetidas.
  • Es preciso analizar las necesidades de soporte, asesoramiento, logísticas, etc que se necesitarán.
  • La definición de los objetivos debe estar englobada de acuerdo con la Política y Programa de la Calidad de la Organización.

Humanizando la gestión de la calidad

Tiene como objetivo diseñar modelos de gestión de calidad consonantes con la humanización. Esto se ha denominado como “cuidados centrados en el paciente y su familia”. El reto principal de estos modelos debe ser garantizar una atención humanizada con un enfoque metodológico de gestión de la calidad basada en:

  • Defensa de los derechos humanos: pacientes/familias/profesionales.
  • Reconocimiento de la dignidad ontológica de las personas.
  • Atención integral y promoción de salud holística.
  • Trabajo en equipo interdisciplinar.
  • Descentralización.
  • Cultura ética y humanística.
  • Eficacia y eficiencia de la asistencia sanitaria.

Fases del proceso de implantación

  • Nombramiento de responsables de Humanización.
  • Creación de un Comité de Humanización.
  • Comunicación con el comité de Calidad.
  • Sensibilización y formación a todo el personal.
  • Formación de mayor nivel al comité de Humanización y dirección del Centro.
  • Creación de un grupo de autoevaluación.
  • Presentación de resultados y planificación de actuaciones de mejora.
  • Puesta en marcha de las mejoras.
  • Planes de seguimiento y mejora continua.

Programas para la humanización

Bienestar del paciente

El bienestar del paciente debería ser actualmente un objetivo tan primordial como el pretender su curación, y más importante si este extremo no es posible.

La propia enfermedad genera malestar y dolor en los pacientes, y si a ello se le suma las intervenciones que se realizan sobre ellos, es evidente que ese malestar se incrementa. Además de ese dolor físico, no se puede ignorar ni subestimar el sufrimiento psicológico. Cualquier enfermedad produce incertidumbre, miedo y angustia, que puede conllevar más sufrimiento que el propio dolor físico.

Aliviar el malestar psicológico probablemente exija de los profesionales sanitarios de los SMI un cambio en la forma de trabajo. Este cambio debe evitar que el ingreso en SMI suponga una ruptura con los lazos familiares y con la vida exterior del paciente. Debe favorecer el mantenimiento de su autonomía en la medida de lo posible y de su dignidad siempre.

Indicador de calidad: satisfacción del paciente

  • Comunicación-información efectiva. La comunicación es el elemento clave en las relaciones humanas. Implica no solo el intercambio de información, sino también el enriquecimiento de las partes involucradas: pacientes, familiares y profesionales.
  • Comunicación con los familiares. Implica dar una información completa y veraz, pero es mucho más que eso. Es conocer las necesidades del paciente y los familiares, como base para poder atenderlas y establecer con ellos una relación de empatía.
  • Comunicación entre profesionales. El trabajo en equipo entre los diferentes profesionales es imprescindible, y ello requiere de una comunicación efectiva para evitar errores y consensuar tratamientos al paciente.
  • Comunicación con los pacientes. Hay pacientes con la capacidad de comunicación limitada bien por el motivo de ingreso hospitalario o bien por su situación basal. La incapacidad para hablar hace que experimenten pánico, inseguridad, trastornos del sueño y elevados niveles de estrés

Cuidados al profesional

Los profesionales sanitarios viven el trabajo desde una perspectiva profundamente vocacional. La entrega diaria hacia el servicio y la ayuda a la persona enferma exige un gran compromiso e implicación. Se proporciona una enorme satisfacción personal cuando las expectativas se cumplen, el trabajo se desarrolla con calidad, los pacientes se curan, se evita el sufrimiento, se goza del reconocimiento merecido, etc. Sin embargo, cuando las cosas no van bien, el desgaste emocional es considerable. Este desgaste confluye con una ausencia de cuidado de la propia salud y bienestar. Entonces aparece el llamado “Síndrome de Burnout”, traducido como “Síndrome del desgaste profesional”.

Organización de las visitas familiares

En el modelo actual, las pautas de relación entre el paciente y su familia son decididas por los profesionales que tienen el “poder” de designarlas bajo criterios arbitrarios. Habitualmente se organizan las visitas en función de la comodidad del equipo cuidador. Propician que se mantengan conductas rutinarias, a veces inconvenientes. Se ha uniformizado la atención a los familiares y allegados sin tener en cuenta la fase del proceso en que se encuentra el paciente, su estado emocional, sus necesidades de apoyo, ni la relación existente entre ellos.

Participación de los familiares

Si las condiciones clínicas lo permiten, las familias que se muestren dispuestas podrían colaborar en algunos cuidados (el aseo personal, la administración de comidas o la rehabilitación). Siempre bajo el entrenamiento y la supervisión de los profesionales sanitarios. Dar a la familia la oportunidad de contribuir a la recuperación del paciente puede tener efectos positivos sobre el paciente, sobre ellos mismos y sobre el profesional. Reduce el estrés emocional y facilitar la cercanía y comunicación de las partes implicadas.

Síndrome post-cuidados intensivos

El objetivo tradicional de la Medicina Intensiva ha sido reducir la mortalidad a corto plazo. El Síndrome post-Cuidados Intensivos (PICS) es una entidad recientemente descrita que afecta a un número no desdeñable de pacientes (30 al 50%). Incluye un amplio grupo de problemas de salud que permanecen después de la enfermedad crítica.

Para el manejo del PICS, se precisa de un equipo multidisciplinar aparte de los profesionales de UCI: especialistas en rehabilitación, fisioterapia, enfermeros, psicólogos, psiquiatras, terapeutas ocupacionales, foniatras, todos ellos coordinados y en estrecha relación con atención primaria.

Infraestructura humanizada

El entorno físico de los centros sanitarios debe permitir que el proceso asistencial se una a un ambiente saludable. Debe ayudar a la mejora del estado físico y psicológico de pacientes, profesionales y familiares. Un entorno que evite el estrés estructural y promueva el confort. Un diseño adecuado puede ayudar a reducir los errores médicos, mejorar los resultados de los pacientes y jugar un posible papel en el control de costes.

Gestión sanitaria

TECH Universidad Tecnológica ha creado diversos programas dispuestos a formar profesionales en el área de la salud. El Máster en Gestión Hospitalaria y de Servicios de Salud y el Máster en Medicina Avanzada de Urgencias y Emergencias son un ejemplo de los posgrados especializados para contrarrestar la falta de capacitación médica.

El contexto socioeconómico actual, conjuntamente con el resto de factores que influyen en la salud de las personas, hacen cada vez más necesaria la introducción de habilidades directivas en los responsables de los procesos de salud.

Este Máster en Gestión Clínica, Dirección Médica y Asistencial está orientado a lograr la capacitación de Jefes de Servicio y de responsables de la dirección médica de centros hospitalarios, desarrollando habilidades y técnicas que promuevan el impulso de su liderazgo.

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