¿Cómo estimular la mente de un alumno?
La motivación y estimulación de los alumnos es fundamental para que se produzca el proceso de enseñanza-aprendizaje.
facultad de geografía e historia · educación infantil y primaria
mié. 06 de oct. 2021
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La motivación y estimulación de los alumnos es una cuestión fundamental para que se produzca de manera efectiva el proceso de enseñanza-aprendizaje. Por esta razón, los docentes deben aplicar metodologías que hagan del aula un ambiente positivo. Allí los alumnos se sentirán cómodos y entenderán que aprender no siempre es aburrido.

Explicación

En muchas ocasiones, los alumnos están físicamente en el aula, pero su mente está en otro lugar, están pendiente de otras cuestiones, hablando con compañeros, dibujando, etc. Pero ¿por qué sucede esto? Esto sucede porque las clases son monótonas, lineales y no resultan lo suficientemente interesantes ni atractivas para los alumnos.

Para lograr que los alumnos se interesen por los contenidos que se están impartiendo, es necesario potenciar su motivación y su curiosidad mediante actividades, recursos como las TICs, aplicando una metodología activa y participativa. En definitiva, se trata de que el alumno considere al aula como un lugar positivo donde aprender cuestiones interesantes y donde pueden adquirir conocimientos divirtiéndose. Para esto, es fundamental que el docente haga un buen uso de las técnicas y recursos que tiene a su alcance y que aplique una metodología adecuada.

Técnicas expositivas

Por otro lado, para atraer la atención del alumno, también es muy importante la manera en la que el docente realiza la exposición en el aula. La correcta técnica expositiva es fundamental para que el alumno preste atención, se concentre y, por tanto, que asimile los conocimientos más fácilmente. Por ejemplo:

  1. Una buena preparación de la clase hará que el docente no entre en repeticiones que aburran a los alumnos o contradicciones que lo confundan.
  2. Mostrar una actitud abierta y positiva transmitirá los mismos sentimientos a los alumnos. Las emociones “se contagian” y, por tanto, si el docente se muestra motivado, animado e interesado por las lecciones que está impartiendo, contagiará su propio interés a los alumnos. Los alumnos son capaces de detectar la pasión de un docente por aquello que está impartiendo, pero también la desgana y el desagrado. También esto queda expresado a través de la comunicación no verbal: gestos, sonrisas, movimientos animados, etc.
  3. Pronunciar de manera correcta, con un tono de voz alto y claro, sin repeticiones ni muletillas, construyendo frases cortas, claras y concisas, empleando un lenguaje adaptado al nivel educativo de los alumnos.

Todas estas consideraciones y otras harán que la comunicación verbal se produzca de manera eficaz y que el discurso sea claro, llegando de manera directa a los alumnos. Además, si la exposición cumple todos estos requisitos, el alumno permanecerá atento y concentrado. Si por el contrario la exposición no se realiza de manera correcta, existe mayor probabilidad de que el alumno pierda el interés por el contenido y se distraiga.

Asociación de intereses

Como es evidente, los contenidos de la materia aparecen claramente definidos y recogidos en el currículo de la etapa educativa. En el caso de las Ciencias Sociales, los contenidos se dividen en cuatro grandes bloques temáticos que, a su vez, se organizan y estructuran en diferentes temas. Teniendo en cuenta esto, el docente debe partir de la consideración de que éstos bloques temáticos van a servir de guía al docente para configurar y articular el discurso. En la medida de lo posible, todos los contenidos del currículo deben aparecer en las lecciones.

Al margen de esta consideración, el docente puede tomar algunas licencias a la hora de preparar y articular el discurso. Es decir, sin salirse de las temáticas establecidas por el currículo, el docente puede introducir algunas cuestiones que están relacionadas con la materia y que servirán para dinamizar las clases, hacerlas más entretenidas y divertidas, salirse un poco del guion marcado por los libros de texto, etc. En este sentido, resulta fundamental relacionar muy bien las novedades temáticas introducidas con el tema general que se está tratando para que el alumno entienda el por qué se está haciendo esas relaciones temáticas. Se trata de que el docente, si innova temáticamente, sea de forma justificada para que el alumno entienda las lecciones como un conjunto relacionado y no como clases aisladas.

Formas de introducir nuevos temas

En este sentido, existen diferentes maneras de introducir nuevos temas al discurso, temas que sean del interés del alumno y que hagan que éste muestre más interés pues considera que le son más interesantes, más útiles o sencillamente que se salen de las lecciones habituales:

  • Una técnica muy útil es la de relacionar los contenidos de la materia que se está impartiendo con intereses de los alumnos como podrían ser deportes, música, actividades, moda, animales.
  • En definitiva, se trata de introducir un punto cotidiano a aquellas cuestiones que puedan ser más monótonas o aburridas. Si se introducen datos curiosos en las clases, datos menos conocidos o que quizás son considerados menos relevantes por el público general, pero que son del interés de los alumnos, puede atraerse la atención de éste y que permanezca atento el resto de la lección.
  • Por otro lado, otra cuestión que también puede introducirse en el discurso es el relacionar los temas expuestos en clase con noticias o eventos actuales. De todos es sabido que los medios de comunicación, especialmente la televisión, es la forma más habitual que se tiene hoy en día para conocer la actualidad y saber qué está sucediendo en el entorno más cercano, pero también en aquellos lugares que quedan más alejados.
  • Por último, también puede ser útil para motivar al alumno relacionar las explicaciones con aquello que le resulta más conocido y cercano.

Todas estas cuestiones que al alumno le quedan cercanas le van a resultar de mayor interés porque considerarán que le son más útiles que conocer cuestiones que le quedan muy alejadas, no sólo geográficamente sino también temporalmente. Además,todas estas cuestiones favorecerán a que el alumno conozca plenamente el entorno en el que vive. De esta manera, podrá enfrentarse a la realidad de una forma más efectiva.

Variedad, organización y estructura

A la hora de estructurar las clases y aplicar la metodología, es fundamental que el docente tenga en cuenta que las clases deben ser dinámicas pues la monotonía aburrirá a los alumnos y dejarán de prestar atención. Pero ¿cómo conseguir una clase dinámica? Esto se consigue variando la estructura de esta, introduciendo elementos nuevos, modificando las metodologías, etc. Algunos de los recursos que pueden emplearse para dinamizar las clases son:

Recursos

  • El inicio de la clase: el inicio de la clase es fundamental para atraer la atención de los alumnos y que éstos permanezcan atentos el resto de la clase. Si se consigue la atención de los alumnos desde el principio, hay mayores posibilidades de que el interés se mantenga el resto del tiempo. Existen varios recursos para captar el interés de los alumnos desde el inicio.
  • Calentamiento mental: tras atraer la atención de los alumnos, puede continuar la lección planteándoles una reflexión, un problema o una pregunta. En definitiva, se trata de que el alumno vaya introduciéndose en la clase y se vaya concentrándose poco a poco.
  • Utilizar juegos y actividades: esto servirá no sólo para asentar mejor los conocimientos sino también para hacer las clases más divertidas, entretenidas, creativas.
  • Introducción cambios cada 15 minutos: la capacidad de concentración y de mantener la atención de los alumnos varía entre 10 y 20 minutos. Por esta razón, cada 15 minutos debe proponerse un cambio del ritmo de la clase o de actividad.
  • Recurrir a las TICs y a recursos tecnológicos: mediante material interactivo y audiovisual con el uso de ordenadores y el internet, pantallas táctiles, pizarras digitales. Estas herramientas sirven también para dinamizar las clases.
  • Trasladar la lección fuera del aula: por ejemplo, con salidas y excursiones, actividades al aire libre, visitas a lugares.
  • Evitar que existan tiempos muertos: se debe evitar que en el aula se creen situaciones que permitan a los alumnos hablar, jugar o entretenerse pues perderían la atención y el nivel de atención.
  • Adaptar las lecciones a su nivel educativo: los contenidos y el lenguaje empleado en las lecciones debe estar acorde con el nivel educativo de los alumnos.
  • De la misma manera, adaptar las actividades al nivel educativo: actividades demasiado sencillas que los alumnos resuelvan con facilidad no suponen un desafío para ellos y, por tanto, no mostrarán ningún interés en encontrar una solución para ellas.
  • Realizar las tareas en clase y no en casa: si las tareas a realizar están en relación con los contenidos que está expresando el docente, los alumnos prestarán mayor atención para poder finalizar las tareas deforma correcta y rápida.
  • Creación de un ambiente positivo: es un fundamental que el alumno relacione el aula con un lugar positivo, lúdico-educativo, dinámico e incluso, divertido. Esta sensación debe ser creada por el docente.
  • Empleo del humor y las emociones positivas: el docente puede dinamizar las clases mediante pequeños chistes, juegos de palabras, bromas que provocan que el alumno considere el aula como un lugar positivo, lúdico, entretenido donde el aprendizaje no está reñido con el divertimento.
  • No dar mucha importancia a las evaluaciones: el profesor debe incidir en la importancia de la evaluación continua, de que en la evaluación se tiene en cuenta todos los aspectos del aula.

Estudiante como protagonista

Para que el alumno considere el aula como un especio positivo, debe sentir que es un sujeto activo en el proceso de enseñanza-aprendizaje, que sus actuaciones y opiniones son tenidas en cuenta y que son válidas. Por el contrario, si el alumno siente que su única función en el aula es la de escuchar y callar, realizar actividades monótonas y aprobar los exámenes, se sentirá desmotivado, sin ganas de aprender. Entenderá que el aula es un lugar negativo, aburrido y en el que su opinión es irrelevante.

En este sentido, para crear este ambiente positivo en el que todas las opiniones de todos los alumnos son tenidos en cuenta, es muy importante que el alumno se sienta seguro y participe en el proceso. Pero ¿cómo hacer que el alumno se sienta seguro? La aplicación de diferentes metodologías, técnicas y actividades resulta fundamental en este sentido. Existen muchas maneras de hacer que esto se produzca, por mencionar algunas estrategias:

Estrategias

  • En primer lugar, es fundamental la actitud Resumen del docente. Este debe hacer que el alumno participe haciendo preguntas, permitiendo que éstos respondan y escuchando las respuestas. Respetando las diferentes opiniones y rebatiéndolas si es necesario, pero siempre desde una actitud positiva y de respeto.
  • Siguiendo en el ambiente participativo, deben fomentarse las actividades que promuevan la configuración del pensamiento crítico del alumno. Sería el caso de mesas redondas o debates en el que los alumnos ofrecen opiniones, rebaten Bibliografía opiniones contrarias, construyen sus argumentos, etc.
  • Existen otra serie de actividades en las que el alumno puede sentirse absolutamente protagonista del proceso de enseñanza-aprendizaje. Por ejemplo, actividades de juegos de rol en el que el alumno debe crear una historia relacionada con la materia e interpretar un personaje.

En definitiva, son muchos los beneficios de aplicar metodologías que hacen de las clases lugares positivos y participativos. Como se ha mencionado, que los alumnos se sientan protagonistas en el proceso de enseñanza-aprendizaje favorecerá en la construcción de su pensamiento activo y crítico, fomenta su seguridad y autoestima, su creatividad y sensibilidad. Además, impulsa las relaciones sociales entre los alumnos. También favorece la construcción de valores como el respeto, la igualdad, la cooperación, la justicia, entre otros.

Educarse para enseñar

Enseñar requiere de una educación específica previa. Para poder dirigir un aula eficazmente, es importante tener a la mano herramientas que permitan impartir clases y conocimientos. Entre las opciones que permiten adquirir estas habilidades docentes se encuentra TECH Universidad Tecnológica, la cual ha creado posgrados de alta calidad con el fin de ofrecer todas las técnicas educativas posibles a los profesionales.

En la Facultad de Geografía e Historia, el Máster en Enseñanza de la Historia de España concentra sus módulos en una región específica del mundo; el Máster en Didáctica de la Historia y la Geografía en Secundaria y Bachillerato enseña cómo motivar a estudiantes en etapa adolescentes; y el Máster en Didáctica de Geografía e Historia de Primaria tiene la finalidad de investigar al ser humano en su totalidad, pero enfocando su lenguaje hacia un público más joven.

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