Razón y emoción
Una de las aceptaciones sobre la relación entre razón y emoción demuestra que el estrecho vínculo entre la conciencia racional y las emociones.
facultad de fisioterapia · sociolaboral
vie. 04 de jun. 2021
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Una de las aceptaciones sobre la relación entre razón y emoción demuestra el estrecho vínculo entre la conciencia racional y las emociones. Como se ha visto en las diferentes investigaciones de la psicología social, los sentimientos son imprescindibles para el proceso cognitivo, pues son responsables en la toma de decisiones. Asimismo, actúan de manera automática ante las situaciones en el día a día.

El binomio razón y emoción

El estado emocional de una persona determina la forma en que se percibe el mundo. Esto ya hace imprescindible el tratamiento del mundo emocional para comprenderse mejor. No existe una concepción única sobre la emoción, ya que resulta complicado ofrecer una definición que recoja de manera unánime todas las dimensiones de la experiencia emocional. Sin embargo, existe consenso en que las emociones son funciones cerebrales complejas. Poseen tres componentes: cognitivo, fisiológico y conductual. Es por ello que hay que trabajar de manera integral el cuerpo, la mente y la conducta.

A nivel neurobiológico, las emociones están relacionadas con procesos electroquímicos, neurales y fisiológicos. La mayoría de teorías que intentan explicar la emoción hacen alusión a diferentes estructuras del sistema nervioso, las cuales están relacionadas, en cierto grado, con las emociones.

Emoción

Según el diccionario de la RAE, la emoción puede definirse como “una alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática”. También se define como un conjunto complejo de respuestas neuronales y químicas, que aportan una respuesta ante un hecho o estímulo. Las emociones están programadas de manera innata en los circuitos subcorticales del cerebro, por lo que no son una respuesta de las observaciones propias, sino respuestas propias del ser humano.

Las emociones son procesos en los que están implicados factores fisiológicos, cognitivos, conductuales y de conciencia. Según esto, es posible observar tres aspectos diferentes:

  • Emoción como sentimiento de placer o dolor.
  • Emoción como expresión de respuestas específicas.
  • Emoción como respuesta de supervivencia, atacar o defender.

Cada emoción puede verse como la combinación de estos tres aspectos. Por otro lado, la emoción es fundamental en el aprendizaje, tanto para el que aprende como para el que enseña.

A nivel cerebral, la máxima responsable del campo emocional es la amígdala, la cual se activa ante momentos que considera importantes para la supervivencia. Así consigue establecer los recuerdos de manera más eficiente. Tanto así que la neurociencia educativa pone el énfasis en procesos cognitivos, como la emoción, la sorpresa, la curiosidad y la empatía, debido a que juegan un papel fundamental a la hora de establecer unos conocimientos sólidos. sobre todo, de que prevalezcan sobre otros.

¿Para qué sirven las emociones?

La neuroeducación se basa en el principio de que la emoción y la cognición son procesos que van unidos. Entre ellos se interrelacionan entre sí para dar como resultado una conducta. En el entorno escolar, el concepto de inteligencia emocional ha transformado el ámbito educativo. El futuro docente es impensable sin un aprendizaje emocional.

En la actualidad, atender las necesidades sociales y emocionales es de vital importancia si lo que se pretende es que los alumnos alcancen el éxito académico. En definitiva, también busca su desarrollo humano de manera integral. Cuanto más se esté centrado en sus necesidades emocionales, menos problemas disciplinarios y de bajo rendimiento se van a obtener.

Otros autores defienden una perspectiva cognitivista de la inteligencia emocional, considerando que la emoción puede incrementar la efectividad del razonamiento. Las emociones facilitan la priorización en la actividad docente, ya que dirige la atención hacia estímulos relevantes o necesidades urgentes. El modelo inicialmente propuesto por estos autores se configura en función de cuatro componentes:

  • Regulación de las emociones.
  • Entender las emociones.
  • Asimilar las emociones en el pensamiento
  • Percibir y expresar las emociones.

También se debe tener presente que cada una de las emociones tiene una función útil. Permiten actuar de manera eficaz, independientemente de si resultan agradables o desagradables. En esencia, las emociones poseen tres funciones principales: adaptativa, motivacional y comunicativa o social.

  • Las funciones adaptativas son las respuestas fisiológicas controladas por el cerebro. Son fruto de los instintos primarios, como la alegría, la tristeza, el miedo o la ira.
  • Las funciones sociales o comunicativas son las que dan valor a las relaciones interpersonales, como el apego, los estados afectivos o entender la conducta de los demás.
  • Las funciones motivacionales refieren la interacción que se produce entre motivación y emoción, por lo tanto la emoción provoca la aparición de una conducta determinada.

¿Para qué sirven en las relaciones en el aula?

Existen muchas definiciones sobre la inteligencia emocional. Sin embargo, ninguna se aproxima a la dimensión y estudio que realizó Daniel Goleman. Etimológicamente, el término emoción viene del latín emotio-onis, que significa el impulso que induce a la acción. De ahí que las emociones y sentimientos sean de vital importancia para el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Goleman define la educación emocional como la capacidad de reconocer sentimientos propios y ajenos, así como poder automotivarse para incidir de manera positiva en uno mismo y los demás. Además, incluye la habilidad para resistir frustraciones, controlar impulsos, demorar gratificaciones, regular los estados de ánimo, evitar que los obstáculos minoricen la habilidad para pensar, y desarrollar la empatía y la esperanza.

Desde esta perspectiva, la inteligencia emocional es una de las habilidades que deberían enseñarse en el sistema educativo. Así, la inteligencia personal (intrapersonal e interpersonal) debe ocupar un lugar dentro de la inteligencia emocional. Para Goleman, la inteligencia emocional se desarrollaría en cinco direcciones. Es en estos cinco pilares donde se asienta la inteligencia emocional. Así, se encuentran:

  1. Autoconocimiento: tener conciencia de las propias emociones es la competencia fundamental sobre la cual se construyen las demás.
  2. Gestión emocional: se trata de conseguir un equilibrio emocional, ya que es la clave para el bienestar emocional.
  3. Automotivación: motivarse a uno mismo es fundamental para enfrentarse a las dificultades o frustraciones.
  4. Empatía: Reconocer las emociones de los demás.
  5. Establecer relaciones: aquí reside la competencia social y, en cierta manera, la forma de expresar las emociones. Paul Ekman denomina a este constructo social como “las reglas de manifestación”.

Por otro lado, la mayoría de los programas escolares implantados se centran en un grupo de cinco competencias sociales y emocionales, como:

  1. Autoconciencia: conocer y valorar los sentimientos, valores, intereses y habilidades.
  2. Autogestión: regular las propias emociones con la finalidad de lidiar con el estrés, para ser perseverante ante los obstáculos que se van encontrando. Fijar objetivos y metas alcanzables, evaluar el progreso, y expresar de una manera eficaz las emociones.
  3. Conciencia social: empatía, aceptación e inclusión.
  4. Habilidades relacionales o sociales: cooperación, resolución de conflictos, gestionar la presión social, etc.
  5. Toma de decisiones.

Aprendizaje eficaz a través de las emociones

Las investigaciones han demostrado que el aprendizaje y el rendimiento cognitivo de los educandos pueden verse influenciados por reacciones emocionales ante el aprendizaje, tales como el aburrimiento, la ansiedad o el disfrute. Estos estudios se han centrado en cómo las emociones de los estudiantes se relacionan directamente con su éxito en el contexto escolar.

Fruto de estos estudios, se concluyó que aquellos estudiantes que experimentaban emociones como ansiedad, vergüenza o aburrimiento, obtenían peores resultados académicos, respecto a los estudiantes que presentaban emociones más positivas. Además, estas investigaciones sugieren específicamente que las emociones influyen en el rendimiento académico incluso por encima de la capacidad cognitiva.

Proporcionar a los estudiantes sensaciones de logro puede ayudar a minorar los sentimientos negativos, facilitando el bienestar emocional. Desde esta perspectiva, donde las emociones constituyen un factor importante para actuar en consecuencia, se ha de conocer el tipo de emoción que se presenta en cada ocasión. Por esto es que diferentes autores propusieron la clasificación de emociones básicas (ira, tristeza, miedo, alegría, sorpresa y asco) con la finalidad de reconocer estas informaciones en los demás.

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