Medicamentos en adultos mayores

La participación activa del fisioterapeuta en la optimización de los tratamientos trabajando en equipo con médico y farmacéutico es crucial para mejorar la salud de las personas desde la prevención y desde el tratamiento más adecuado.

facultad de fisioterapia · geriatría
martes, 6 de septiembre de 2022
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Los efectos adversos de determinados grupos de medicamentos en adultos mayores suponen un problema de salud cuando sobrepasan los beneficios del tratamiento. En cualquier caso, la participación activa del fisioterapeuta en la optimización de los tratamientos trabajando en equipo con médico y farmacéutico es crucial para mejorar la salud de las personas desde la prevención y desde el tratamiento más adecuado.

Conocimiento farmacológico

El conocimiento de los efectos secundarios de los medicamentos sobre el sistema neuromusculoesquelético desde la evidencia potencia el papel de la fisioterapia en geriatría y la convierte en una disciplina de enorme valor para optimizar la farmacoterapia. Las intervenciones multifactoriales sobre la función y la capacidad intrínseca son las que han demostrado mayor evidencia en cuanto a resultados en salud respecto a la población geriátrica, así como que la polifarmacia tiene un efecto negativo y hay que trabajar en equipo sobre ella.

Los tres factores modificables de riesgo de caídas más frecuentes son la debilidad muscular, los trastornos de la marcha y las alteraciones del equilibrio. La fisioterapia a veces es el único servicio profesional que interviene. No se puede obviar la evidencia que existe acerca de los efectos negativos que muchos medicamentos tienen en estos tres factores. Por lo tanto, el conocimiento de estos efectos mejora el desempeño del fisioterapeuta puesto que conocerá bien a su “oponente farmacológico” que intenta impedir su trabajo.

Tipos de medicamentos

Determinados medicamentos en adultos mayores tienen descritos efectos adversos a nivel del sistema locomotor especialmente en ancianos: corticoides, estatinas, bifosfonatos, fluoroquinolonas, antineoplásicos y relajantes musculares.

Corticoides

El tratamiento con corticoides es la causa de la osteoporosis al impedir la formación de osteoblastos y estimular la resorción ósea. Esto lo hacen disminuyendo la absorción de calcio a nivel intestinal y aumentando la síntesis de PTH (hormona paratiroidea). Esta pérdida de calcio es rápida al inicio del tratamiento, entorno al 4 o10 % al año, pero además el efecto se va acumulando con el tiempo. Es un efecto que aumenta con la dosis de corticoide. Las zonas más afectadas son columna vertebral, sacro, ramas púbicas y caderas. En general, huesos que soportan mucha carga.

Otro efecto de los corticoides es el daño en las articulaciones. Por mecanismos aun sin aclarar provocan una disminución de condrocitos y una degeneración del cartílago. En pacientes con artritis reumatoide se da la paradoja de que los corticoides reducen la rigidez de las articulaciones por su efecto antiinflamatorio. Un 2 % de la población en tratamiento crónico o habitual con corticoides desarrolla osteonecrosis. La dosis y la duración del tratamiento condicionan este efecto. Las zonas más afectadas son las cabezas del fémur y del húmero.

Además de dichos efectos óseos, el tratamiento con corticoides favorece el catabolismo proteico que lleva a una reducción de la masa muscular y, por tanto, conducen a la debilidad física y a la fatiga. También aparecen mialgias y sensación de debilidad en las extremidades principalmente.

Estatinas

Este grupo de medicamentos engloba a moléculas tan conocidas como simvastatina y atorvastatina, entre otras. Son utilizados para el tratamiento del hipercolesterolemia, que es un factor de riesgo cardiovascular. Las estatinas causan miopatías y rabdomiólisis. El proceso, que puede llegar a ser muy corto, puede producir daño muscular, que origina la miopatía, pasando por rabdomiólisis, hasta la muerte por fallo renal.

Se han propuesto distintos mecanismos que pueden estar en el origen de las miopatías atribuyéndose a una deficiencia excesiva de colesterol en la pared de las células musculares, que a su vez causa el debilitamiento y la destrucción del sarcolema.

Los pacientes ancianos no siempre relacionan los efectos de las estatinas sobre el sistema locomotor. En un porcentaje elevado de casos (hasta un 25 %) las estatinas producen dolor y debilidad muscular y calambres, malestar, rigidez y fatiga, que afectan a las actividades de la vida diaria. Los problemas musculares son causa común de interrupción del tratamiento con estatinas y se manifiestan después de algún esfuerzo físico, pero también en reposo.

Bifosfonatos

Entre los medicamentos en adultos mayores, los bifosfonatos se utilizan para el tratamiento de la osteoporosis. Es el caso del ácido alendrónico y risedronato. Disminuyen la tasa de recambio óseo induciendo la apoptosis de osteoclastos y por tanto reducen la resorción y remodelación ósea. Son fármacos que han demostrado eficacia en la reducción de fracturas osteoporósicas, pero que, sin embargo, parece que aumentan la prevalencia de fracturas atípicas en pacientes tratados de forma prolongada con bifosfonatos.

Con la inhibición de la función osteoclástica consiguen incrementar la mineralización ósea. No obstante, la prolongada inhibición del recambio y remodelado óseo podrían ser la base fisiopatológica de estas fracturas al producir un remodelado óseo anómalo, acumulando microdaños y por tanto haciendo más frágil al hueso, especialmente al fémur. El paciente anciano afectado informa de un dolor sordo o constante en el muslo o en la ingle. Por este mismo mecanismo, los bifosfonatos inducen la aparición de osteonecrosis de mandíbula y maxilar.

Fluoroquinolonas

Son un grupo de antibióticos de amplio espectro, especialmente utilizados en el tratamiento de infecciones del tracto respiratorio. Son ejemplos el Ciprofloxacino y Levofloxacino. Se han presentado casos de tendinopatías y de rotura tendinosa afectando principalmente al tendón de Aquiles. En la población sana la incidencia de tendinopatía es baja, pero en edad avanzada, en casos de insuficiencia renal y en casos en los que también se administran corticoides, la incidencia aumenta considerablemente. Hay que estar alerta e interrumpir inmediatamente el tratamiento si se sospecha, ya que es una causa de discapacidad grave.

En julio de 2016, la FDA actualizó las advertencias de las fluoroquinolonas por sus efectos secundarios discapacitantes. Están asociados a efectos secundarios potencialmente permanentes de los tendones, músculos, articulaciones, nervios y sistema nervioso central que pueden presentarse juntos en el mismo paciente. El fisioterapeuta puede advertir que el paciente presenta algunos indicios como el dolor inusual de articulaciones o tendones, debilidad muscular, sensación de hormigueo, entumecimiento en brazos y piernas, confusión y alucinaciones.

Antineoplásicos

Son medicamentos de muchos tipos que actúan impidiendo la proliferación celular por diversos mecanismos: alterando el ADN, intercalando bases nitrogenadas en el ADN alterando su función, sustituyendo las bases por análogos tóxicos o ineficaces, bloqueando la formación del huso mitótico, etc.

El problema de estos medicamentos es que no distinguen entre células normales y células tumorales. Los tejidos que sufren mayor toxicidad son aquellos que tienen un tiempo de renovación más corto y continuo como es el caso de la médula ósea y bulbo piloso, como ejemplos más conocidos. Entre los muchos efectos secundarios están los trastornos a nivel del SNC y los problemas musculares.

Relajantes musculares

En general estos medicamentos (carisoprodol, metocarbamol, baclofeno, etc.) se deben evitar en ancianos porque disminuyen los reflejos de forma considerable. Provocan hipotonía muscular, mareos, somnolencia, hipotensión, visión borrosa, vértigo, nerviosismo.

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