Vitaminas, minerales y agua
Las vitaminas, minerales y agua hacen parte de la alimentación básica que debe tener el ser humano en su día a día.
facultad de farmacia · nutrición para farmacia
vie. 14 de may. 2021
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Las vitaminas, minerales y el agua forman parte de los micronutrientes. Como su nombre indica, necesitamos aportarlos en pequeñas cantidades para que nuestra dieta sea sana y equilibrada. Esto a diferencia de los macronutrientes (hidratos, proteínas y grasas) cuyo aporte ponderal en la dieta debe ser muy superior.

Vitaminas

Las vitaminas son sustancias orgánicas de variada estructura, imprescindibles en los procesos metabólicos que tienen lugar en la nutrición de los seres vivos. Para poder demostrar que un determinado compuesto es una vitamina, es necesario poner de manifiesto que su privación en los sujetos experimentales, tiene como consecuencia el desarrollo de una enfermedad clínica más o menos específica y signos de anormalidad metabólica, a la vez que el restablecimiento del compuesto previene o cura la enfermedad carencial y normaliza las alteraciones metabólicas.

Cualquier factor que afecte a nuestra alimentación como: una mala educación nutricional, falta de tiempo, o situaciones que comprometan la absorción, pueden dar lugar a una carencia de vitaminas y/u otros nutrientes. No todas, pero sobre todo las liposolubles, por nuestra capacidad de almacenamiento, pueden ser tóxicas por exceso de aporte, las más tóxicas por hipervitaminosis son la A y la D. Es difícil una hipervitaminosis con alimentos naturales, pero sí puede ser más probable en personas que toman suplementos nutricionales o medicamentos.

¿Qué función tienen?

No aportan energía, por lo que no se utilizan como combustible. Su función principal es como reguladoras, sin ellas el organismo no es capaz de aprovechar los elementos constructivos y energéticos suministrados por la alimentación. La mayoría de las vitaminas son precursoras de coenzimas, desarrollando así su función como reguladoras del metabolismo.

¿Cómo las obtenemos?

La mayoría de las vitaminas deben ser aportadas a través de la dieta, ya que no podemos sintetizarlas. Salvo las siguientes excepciones:

  • La vitamina D, que se puede formar en la piel a partir del 7-dehidrocolesterol y con la exposición al sol.
  • La Niacina, B3, que se puede sintetizar a partir del aminoácido triptófano.
  • Vitaminas K, riboflavina y biotina, que se forman en pequeñas cantidades en la flora intestinal, aunque esta síntesis no es suficiente para cubrir las necesidades orgánicas.

Las vitaminas se absorben principalmente en el intestino delgado, en duodeno y yeyuno. Las vitaminas C y B12 se absorben en el íleon terminal y la vitamina K puede ser absorbida a nivel del colon. La absorción se realiza a través de tres mecanismos que son:

  • Transporte activo contra gradiente de concentración y con gasto de energía (vitaminas A, K, y mayoría de grupo B).
  • Difusión facilitada: con transportadores de membrana (niacina B3 ).
  • Difusión pasiva: sin gasto energético (vitaminas E, D, B6 , biotina (B7 o H)).

Son pocas las vitaminas que tienen capacidad de almacenamiento, las vitaminas A, ácido fólico y B12 y las vitaminas D y E. El resto han de ser aportadas regularmente con la dieta. Con una dieta variada, equilibrada y ajustada a las necesidades personales no sería necesario un aporte extra de vitaminas, salvo determinadas condiciones de salud que puedan comprometer una absorción adecuada de estos micronutrientes.

¿Cómo se clasifican?

Existen dos tipos de vitaminas:

  • Liposolubles (A, D, E, K): que se disuelven en grasas y aceites, actúan como antioxidantes, en reacciones de tipo hormonal, en la función visual y en el metabolismo del calcio.
  • Hidrosolubles (C y complejo B): que se disuelven en agua. Son fundamentales para el correcto funcionamiento de las vías metabólicas, ejerciendo una función de coenzimas. Se absorben desde el tubo digestivo y pasan directamente a circulación sanguínea. Se excretan rápidamente del organismo por lo que tenemos que ingerirlas de forma más regular que las liposolubles para evitar situaciones deficitarias.

¿Cuáles son los signos carenciales y fuentes alimentarias de vitaminas?

Es importante conocer los signos carenciales principales de las distintas vitaminas y sus principales fuentes dietéticas, para que a lo largo de la entrevista inicial con el paciente podamos solicitar analítica o poder dar una recomendación dietética o suplementación nutricional si fuese necesario. Otra herramienta muy útil son las tablas de composición de alimentos para consultar contenido en nutrientes de un determinado alimento, y que por lo general nos pueden facilitar comparativas entre los aportes específicos de vitaminas y minerales de los distintos alimentos.

Los signos carenciales de las avitaminosis severas están bien identificados para cada una de ellas, pero los signos de una deficiencia leve como estrías en las uñas, sangrado de encías, problemas de memoria, falta de ánimo, torpeza, problemas de vista… son inespecíficos y difíciles para diagnosticar qué nutriente nos falta. A continuación, os detallamos los principales signos carenciales y fuentes dietéticas de las vitaminas.

Minerales

Los minerales son los componentes inorgánicos de la alimentación, es decir, aquellos que se encuentran en la naturaleza sin formar parte de los seres vivos.

¿Qué función tienen?

Constituyen un grupo de nutrientes (aproximadamente 20) que no suministran energía al organismo, pero tienen importantes funciones reguladoras, además de su función plástica al formar parte de la estructura de muchos tejidos. Desempeñan un papel importantísimo en el organismo, ya que son necesarios para la elaboración de tejidos (calcio en hueso), síntesis de hormonas (zinc en la insulina), en la mayor parte de las reacciones químicas en las que intervienen los enzimas. Además, controlan la composición de los líquidos intra y extracelulares.

¿Cuál es su clasificación?

Se pueden dividir los minerales en tres grupos:

  • Macroelementos: que son los que el organismo necesita en mayor cantidad y sus necesidades se miden en gramos, entre los que se encuentran calcio, fósforo, magnesio, azufre, sodio, cloro y potasio. Las cantidades van entre 0,3 a 2 g al día.
  • Microelementos: que se precisan en cantidades de menos de 100 mg/día, como hierro, cobalto, manganeso, molibdeno, cobre, cinc, yodo, selenio, flúor y cromo.
  • Oligoelementos o elementos traza: que se necesitan en cantidades del orden de microgramos y son estaño, níquel, silicio y vanadio.

Agua

El agua (H₂O), es la molécula más abundante en los seres vivos. Se encuentra formada por dos átomos de hidrógeno (H) y uno de oxígeno (O). Se caracteriza por tener una alta afinidad para formar enlaces por puentes de hidrógeno con otras moléculas, además de presentar una estructura parcialmente ordenada en forma líquida. Dado que la gran mayoría de reacciones bioquímicas que ocurren en nuestro organismo se desarrollan en medios acuosos, el estudio de esta molécula es de gran importancia.

El agua como tal no se digiere y el 95 % se absorbe en el intestino delgado y en el grueso el 5 % restante. Además, el agua no se metaboliza. El exceso se elimina por la orina a través de los riñones. Es por ello fundamental que en el interior del organismo exista un balance hídrico adecuado, es decir, que el consumo de agua (junto a la producción de la misma de forma endógena), debe estar equilibrado con las pérdidas de líquido.4,5.

En la mayoría de las recomendaciones dietéticas se incluye la de ingerir una determinada cantidad de líquidos, principalmente agua de bebida: al menos dos litros o unos ocho vasos al día en climas moderados. El contenido de agua en nuestro organismo varía entre el 45 % y 75 % de la masa total, con un valor medio cercano al 60 %.

Estos porcentajes difieren en función del individuo, como ocurre en el caso de atletas cuyo porcentaje de agua es mayor debido a que poseen un contenido bajo de grasa y alto de glucógeno. Además, cabe mencionar que el contenido en agua varía en diferentes tejidos u órganos como es el caso de huesos y tejido adiposo, donde el porcentaje de agua es inferior (entre el 10 % y 20 %).

El farmacéutico y su papel en la nutrición

El profesional de la farmacia juega un papel crucial en la alimentación de la comunidad. Debido a la cercanía que el mismo tiene con sus pacientes, puede brindar asesoría en este ámbito de manera adecuada. Claro esta, que para ello, el mismo debe tener los conocimientos adecuados acerca de esta área.

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