Análisis de ratios financieros
El análisis de ratios financieros permite comprender el estado global de cuentas financieras en la empresa.
facultad de farmacia · gestión sanitaria para farmacia
mié. 23 de feb. 2022
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El análisis de los ratios económicos y financieros permite estudiar la liquidez, solvencia y rentabilidad de un proyecto de negocio; el fin último, al realizar un plan de empresa, es estudiar la rentabilidad y viabilidad del proyecto. Este análisis económico-financiero se ejecuta con el uso de una serie de ratios que permiten definir las debilidades y fortalezas de la empresa. En concreto, el análisis económico estudia la rentabilidad del proyecto y su eficacia a través de magnitudes de la cuenta de resultados.

La cuenta de resultados es la cuenta de pérdidas y ganancias (CPG) que recoge el resultado, en términos monetarios, de la gestión de la empresa, en un determinado período de tiempo (mes, trimestre, año, etc.) e indica cómo los ingresos se transforman en beneficio según se le van restando los gastos; ayuda a tener una visión rápida de cuáles han sido los gastos más importantes y así ver dónde será más fácil recortar para ahorrar costes innecesarios. Por lo tanto, la cuenta de resultados refleja todos los registros de ingresos, gastos, pérdidas y ganancias que se van produciendo como consecuencia de las operaciones y ejercicios de la actividad económica de una empresa, permitiendo, en cualquier momento, el cálculo del beneficio bruto o pérdida de este.

Por otro lado, el análisis financiero utiliza información del balance de situación para analizar la liquidez y la situación de la empresa a corto plazo y la solvencia y el grado de sostenibilidad a largo plazo. El balance de situación es un documento contable que proporciona información sobre la situación y evolución económico-financiera de la empresa y permite tomar, de forma rigurosa, decisiones financieras externas y de planificación y gestión internas.

Informe de análisis

Este documento no informa de la variación de la empresa a lo largo de un período de tiempo, sino de la situación en un momento dado, cuánto efectivo tiene la empresa o los bienes de que dispone, por lo que es fundamental actualizarlo, como mínimo, una vez al año, de manera que permita comparar entre balances de diferentes años. El balance de situación está formado por el activo (bienes) y el pasivo (deudas):

Activos

Incluye todas aquellas cuentas que reflejan los bienes (lo que tiene) y derechos (lo que le deben) de los que dispone la empresa. Todos los elementos del activo tienen el potencial de traer dinero a la empresa, ya sea mediante su uso, venta o intercambio. Pueden ser bienes inmuebles, construcciones, infraestructuras, vehículos, sistemas informáticos, cobro por servicios prestados a terceros o la venta física de productos y bienes a los clientes. Los activos están divididos en dos tipos: activos corrientes y activos no corrientes.

  • Activos corrientes: son aquellos bienes que permanecen en poder de la empresa menos de doce meses o, dicho de otra manera, pueden hacerse líquidos y convertirse en dinero en menos de doce meses como, por ejemplo, el dinero en las cuentas bancarias, las existencias o las inversiones financieras. Hacen referencia a todos aquellos recursos que son necesarios para realizar las actividades cotidianas de la empresa y se les conoce como “corrientes” porque son un tipo de activo que se encuentra en continuo movimiento. Los activos corrientes pueden, a su vez, clasificarse en:
    • Activos no corrientes mantenidos para la venta: se trata de activos que la empresa adquiere para venderlos en un futuro con la intención de obtener una plusvalía o activos que la empresa pone a la venta, tras dejar de utilizarlos en su explotación diaria.
  • Activos no corrientes: este tipo de activo permanece en poder de la empresa durante, al menos, 1 año. Son duraderos y poco líquidos porque se necesita tiempo para convertirlos en dinero efectivo y se trata de un elemento importante en la estructura económica de la empresa, pero, al ser inversiones a largo plazo, no sirven para conseguir liquidez a corto plazo.

Pasivo

El pasivo refleja todas las deudas y obligaciones económicas que tiene la empresa y que permite a esta financiar su actividad y pagar su activo. Dentro del pasivo, se pueden diferenciar:

  • Pasivo no corriente: son todas aquellas deudas y obligaciones que tiene una empresa, cuyo vencimiento es superior a 1 año. Por lo que no se pueden devolver durante el año en curso, pero sí se abonan sus intereses, como es el caso de un préstamo bancario.
  • Pasivo corriente: hace referencia a las deudas y obligaciones cuya duración es inferior a 1 año. Puede ser el caso de una compra con pago en diferido.
  • Patrimonio neto: son todos aquellos elementos que constituyen la financiación propia de la empresa y puede calcularse como el activo menos el pasivo. Los componentes principales del patrimonio neto son los fondos propios y estos, a su vez, se clasifican en:
    • Capital social: formado por las aportaciones de los socios que, al no tener consideración de deuda, no tienen que ser devueltos. Estas aportaciones pueden ser: ◦ Dinerarias ◦ No dinerarias; no tienen carácter económico, pero sí son susceptibles de ser valoradas económicamente, como bienes muebles, bienes inmuebles, contratos, etc.
    • Reservas: resultan del beneficio de la empresa no repartido entre los socios o propietarios de manera voluntaria. Esto de una aportación de los socios al suscribir acciones nuevas de la empresa al realizar una ampliación de capital o procedente de la revalorización de activos.
    • Subvenciones y donaciones: son procedentes de instituciones públicas o privadas.
    • Ajustes por cambio de valor: recogen los cambios de valor experimentados por los activos financieros con respecto al momento inicial.
    • Resultados del ejercicio: hacen referencia al beneficio pendiente de repartir entre los socios o propietarios en forma de dividendo.

Beneficio y rentabilidad

Tanto el beneficio como la rentabilidad son conceptos que ayudan a conocer el éxito financiero de un negocio, proyecto o empresa. Aunque están muy relacionados, no son equivalentes; de ahí que es fundamental saber diferenciarlos para poder realizar un uso óptimo de los recursos de la empresa a medio y largo plazo.

El beneficio

El beneficio se puede definir como la cantidad monetaria resultante de la diferencia entre los ingresos y gastos de una inversión, negocio o cualquier otra actividad económica. Es decir, es la cantidad de dinero que se obtiene de hacer la siguiente operación: Beneficio = ingresos – gastos. Los ingresos provienen, básicamente, de las ventas (facturación o volumen de actividad) y los gastos del coste de los recursos necesarios para su funcionamiento. Así, pudiendo ser los costes variables o fijos y los recursos de tiempo, trabajo o capital. Aunque económicamente el beneficio se define como algo que puede medirse, existen otros tipos de beneficios mucho más difíciles de cuantificar.

La gestión empresarial en la farmacia

La farmacia está estructurada en diferentes áreas que permiten que cada una de las tareas a realizar se complete adecuadamente. Por esta razón, el área administrativa juega un papel importante en el desarrollo de adecuado de la oficina de farmacia. En este campo deben existir figuras profesionales que se encarguen del adecuado proceso de gestión que permitirá abarcar diferentes situaciones que se presenten al interior de este tipo de empresa.

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