Alimentación en el adulto sano
La alimentación en el adulto sano hace parte del consumo de nutrientes dependiendo de la cantidad de energía y recursos necesarios de cada persona.
facultad de farmacia · nutrición para farmacia
mar. 28 de sep. 2021
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La salud de una comunidad está determinada por diferentes factores sociales, educativos, biológicos y ambientales, entre otros, que dependen de todos ellos, además de la posibilidad de elección de las personas, como la alimentación en el adulto sano. Es difícil determinar cuantitativamente en qué proporción la dieta es responsable de la aparición de los problemas de salud, sin embargo, existe un consenso científico generalizado en reconocer que la modificación de ciertas prácticas dietéticas puede contribuir a disminuir la aparición de ciertos problemas de salud.

La composición exacta de una alimentación saludable, equilibrada y variada depende de las necesidades de cada persona (por ejemplo, de su edad, sexo, hábitos de vida, ejercicio físico), el contexto cultural, los alimentos disponibles localmente y los hábitos alimentarios. No obstante, los principios básicos de la alimentación saludable son siempre los mismos.

Llevar una dieta sana a lo largo de la vida ayuda a prevenir la malnutrición, distintas enfermedades no transmisibles y otros problemas de salud. Pero diferentes circunstancias han dado lugar a un cambio en los hábitos alimentarios actuales. Por ejemplo, el aumento de la producción de alimentos procesados, la rápida urbanización o el cambio en los estilos de vida.

Esto conduce a que se consuman más alimentos que tienen una gran densidad energética; más grasas saturadas, más grasas de tipo trans, más azúcares libres y más sal y un consumo insuficiente de frutas, verduras y fibra dietética. En este tema se va a intentar componer aquellos conceptos que justificarán las recomendaciones nutricionales y alimentarias que se harán para este colectivo.

Necesidades e ingesta recomendadas de nutrientes en el adulto

Para que la dieta sea adecuada y nutricionalmente equilibrada tienen que estar presentes en ella la energía. También, en todos los nutrientes en cantidad y calidad adecuadas y suficientes para cubrir las necesidades del ser humano y conseguir un óptimo estado de salud. Las necesidades de cada nutriente son cuantitativamente diferentes. Además son totalmente individualizadas según las características de cada individuo, en función de su edad, sexo, actividad física. En el caso de la mujer, debe considerarse el estado fisiológico en que pueda encontrarse.

La relevancia de los nutrientes es independiente de la cantidad requerida de ellos, todos son igualmente importantes desde el punto de vista nutricional. Además, debe tenerse en cuenta que un consumo excesivo de ellos puede condicionar problemas de salud por exceso. Desde el punto de vista formal y con esta perspectiva individual, se puede distinguir la existencia de unas necesidades mínimas; aquellas que de forma individual garantizan la supervivencia o subsistencia.

También, unas necesidades óptimas que son referidas a los aportes de nutrientes que permiten al individuo realizar un mejor desarrollo físico y psíquico y a la vez, presentar una mayor longevidad, llegando al final de la vida con la menor morbilidad posible. Cuando se piensa en grupos poblacionales la consideración de las necesidades individuales deben considerarse en forma de valores de referencia para los diferentes nutrientes. Esto dando lugar a las denominadas ingestas recomendadas.

Las cifras establecidas en las recomendaciones reflejan la cantidad suficiente de cada nutriente requerida. Esto para que queden cubiertas las necesidades de la mayor parte de la población. Estos cálculos se realizan tras descontar todas las posibles pérdidas que se producen desde que el nutriente está en el alimento hasta que llega al organismo; incluidas las pérdidas debidas a la incompleta utilización individual en los procesos de digestión, absorción y metabolismo.

Ingestas recomendadas

Así, las ingestas recomendadas (IR) se definen como la cantidad de energía y nutrientes que debe contener la dieta de forma diaria para mantener la salud de aproximadamente todas las personas sanas de un grupo homogéneo (97,5% de la población). Para su cálculo, habitualmente, se toma el valor de la media poblacional para el grupo referido de edad y sexo, más dos veces la desviación estándar del requerimiento.

Esta generalización sirve para todos los nutrientes excepto para la energía que se toma el valor de la media, es una cuestión lógica, puesto que, si se recomendara al grupo un consumo energético equivalente a la media más dos desviaciones estándar, se provocaría una superación de las necesidades energéticas en el 97,5% de la población y por tanto, su consecuente aumento de peso.

El concepto clásico de ingesta recomendada (RDA) se desarrolló y fue usado desde 1941 para prevenir las deficiencias clínicas que, tras las grandes guerras, fueron un importante problema de salud pública. A finales del siglo XX evolucionó el concepto para hacer referencia a la cantidad de un nutriente que debe contener la dieta para no solo prevenir las enfermedades deficitarias, sino también reducir las enfermedades crónicas y conseguir una salud óptima, aprovechando el potencial máximo de cada nutriente.

Bajo esta nueva concepción se cuenta con diferentes IR, adaptadas a muchos países, si bien las Ingestas Dietéticas de Referencia (DRI) de ámbito de aplicación en EE. UU. y Canadá y, para el entorno europeo, los Valores de Referencia Dietéticos (Dietary Reference Values-DRV) son las de mayor arraigo y difusión.

Valores de referencia

Las DRI (EE. UU. y Canadá) incluyen 4 tipos de valores de referencia con aplicaciones concretas:

  1. Requerimiento medio estimado [Estimated Average Requeriment (EAR)]. Es un valor de ingesta diaria media para un nutriente que cubre las necesidades del 50% de un grupo homogéneo de población sana de igual edad, sexo y con condiciones fisiológicas y de estilo de vida similares. Es, por tanto, el valor de la mediana (percentil 50). La EAR es el parámetro de elección para juzgar la adecuación de ingestas de grupos de población y para planificar dietas adecuadas para grupos.
  2. Las ingestas recomendadas [Recommended Dietary Allowances (RDA)]. Se definen como la cantidad de nutriente que se juzga apropiada para cubrir los requerimientos nutricionales de casi todas las personas (97,7%) de un grupo homogéneo de población sana de igual edad, sexo y con condiciones fisiológicas y de estilo de vida similares. Las RDA tienen un uso limitado en la valoración individual.
    Dado que se marcan con un amplio margen de seguridad, una ingesta inferior a las RDA no necesariamente indica que el criterio de adecuación no se haya cubierto en una determinada persona.
  3. Ingesta adecuada [Adequate Intake (AI)]. El significado práctico de las AI es el mismo que el de las RDA. Se basan en datos de ingestas medias de grupos de individuos sanos, determinadas por observación, experimentalmente o por extrapolación. Son estimaciones que se usan cuando no hay suficiente evidencia científica para establecer el valor de RDA. 4 Ingesta máxima tolerable [Tolerable upper intake levels (UL)].
    Es el nivel más alto de ingesta diaria de un nutriente (a partir de alimentos, agua, alimentos fortificados y suplementos) que incluso de forma crónica, a largo plazo, no entraña riesgo para la salud de la mayor parte de los individuos de un grupo de población.

El profesional en farmacia como guía nutricional

En la farmacia pueden existir diversos problemas y afecciones a la salud. Por ello, es de crucial importancia que esta figura tenga pleno conocimiento acerca del posible tratamiento o alivio de los síntomas de ciertas enfermedades. Uno de estos campos tan relevantes resulta el de la correcta alimentación y la nutrición con base en las necesidades energéticas del paciente.

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