Historia de la lactancia materna
La historia de la lactancia materna nos brinda un amplio contexto de como se desarrolló esta práctica desde los inicios de la medicina en la historía humana.
facultad de enfermería · matronas
lun. 05 de jul. 2021
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La historia de la lactancia materna comienza desde el punto en que esta ha sido la única forma de garantizar la salud y supervivencia del recién nacido, y su fracaso, una de las causas fundamentales de mortalidad infantil. Al igual que en el resto de los animales, es una actividad fisiológica que forma parte del proceso reproductivo de la mujer. Sin embargo, a diferencia del resto de los mamíferos, la lactancia es una construcción social. Por tanto, depende del aprendizaje, creencias, normas, clase social, etnia, lugar donde vivían, etc., entre otros condicionantes socioculturales que evolucionan e involucionan en el tiempo.

Es un tema presente en diferentes tratados de filósofos, médicos e historiadores, pero considerando la mujer como un ser ignorante. Las referencias sobre el amamantamiento son frecuentes, pero indirectas y con poca información en cuanto a prácticas. Siendo así el tema más estudiado el de las amas de cría o nodrizas. En las civilizaciones antiguas existían códigos políticos que obligaban a dar leche materna a los hijos. No obstante, en la segunda mitad del siglo XX, esta práctica se ha disminuido hasta llegar el punto de desaparecer en varias zonas del mundo. Efecto causado por la introducción de la leche sintética.

Recorrido histórico

A lo largo de este apartado se va a realizar un recorrido histórico. Como ya se sabe, en cada época y cultura la Lactancia Materna ha estado determinada por diversos factores. Estos como las relaciones sociales, necesidades culturales, mitos, rol, estética femenina, nivel socioeconómico, etc. La principal variante que existía en el amamantamiento era la de dar leche materna a través de nodrizas. Entre los siglos X y XIV en Europa se sabe de una estable actividad del amamantamiento. Allí los siglos siguientes, del XV al XIX, la lactancia mercenaria fue una práctica que tuvo esplendor. Incluso en algunos países se desarrolló una legislación a favor de esta.

La prehistoria de la lactancia

Hablar de lactancia desde el comienzo de la humanidad es algo más que evidente, e incluso desde antes. Los seres humanos son mamíferos vertebrados homeotermos, de “sangre caliente”, con pelo y glándulas mamarias productoras de leche. La capacidad de regular la temperatura corporal fue una característica esencial que permitió a los mamíferos sobrevivir en lugares fríos y desarrollar una actividad nocturna.

Destacar que la provisión de sus crías con un alimento nutritivo que beneficia su crecimiento y desarrollo les proporcionó mejorar las tasas de supervivencia. Incluso más allá de sus características alimenticias, la lactancia permitía proteger la vida de sus hijos en el momento de mayor vulnerabilidad y asegurar el aprendizaje de funciones vitales; además del vínculo primario de apego, que evolucionó al que se conoce actualmente.

Lactancia en la antigüedad

En las civilizaciones antiguas como la mesopotámica o babilónica existían códigos políticos que obligaban a dar leche materna a los hijos. En la antigua Babilonia, se recomendaba el amamantamiento hasta una edad avanzada, alrededor de los tres años. Dentro del Código de Hammurabi (1800 antes de Cristo), existen normas respecto sobre las nodrizas, regulando la paga y las formas de ofrecimiento de este servicio.

Era considerado un trabajo honorable, se regulaba, además, las costumbres sexuales, la higiene y la vida social de estas mujeres. En Egipto el amamantamiento se extendía también hasta los tres primeros años de vida. La leche materna era el alimento irreemplazable, y garantizaba una vida hogareña para los lactantes bajo la tutela y amor de sus madres.

La lactancia materna en Egipto ratificó y consolidó vínculos afectivos entre madre e hijo, con carácter duradero, plasmados en la tradición literaria y funeraria. El nombramiento de la nodriza que regía en el Egipto faraónico ayudó a encumbrar y a respaldar el rango social de la mujer, siendo la nodriza del futuro faraón el escalón máximo. Se pueden encontrar descripciones literarias e iconográficas de escenas del amamantamiento del rey por diversas divinidades, incluso es posible encontrar en las Isis “Lactans” el modelo para la representación de la Virgen María con su Divino Hijo en el arte medieval.

Entre los griegos, el amamantamiento también era considerado una práctica primordial. En Esparta, solo podían conseguir el trono, aquellos hijos del rey que hayan sido alimentados por su madre. Plutarco (siglo I aC) relata la historia de la posesión del trono del segundo hijo del rey Temistes, solo porque el primogénito había sido alimentado con leche de una desconocida. Hipócrates (400 aC), en Aforismos clasifica las edades de la vida en siete, nombrando la primera como infancia o edad de la lactancia.

La lactancia en Grecia

En el Papiro de Ebers, se detallan descripciones de los cuidados de los recién nacidos, del amamantamiento e incluso de posturas para dar de mamar. Se describían también enfermedades de la lactancia, la mortalidad infantil por parásitos y se planteaban criterios para determinar la calidad de la leche. Sin embargo, las nodrizas eran muy habituales en la Grecia clásica.

Aristóteles (384-322 a.C.) en su Historia Animalium se interesa por la lactancia y describe métodos para saber si la leche de una mujer sea la propia madre o de una nodriza es buena para el lactante, llegando a la conclusión de que la leche de los primeros días, o calostro, no debe ser bebida por el recién nacido. La mayor parte de las mujeres nobles del Imperio romano acudían a nodrizas para amamantar a sus hijos.

Sorano de Éfeso (Siglo II dC), considerado el padre de la ginecología por sus tratados sobre las enfermedades de las mujeres, explica minuciosamente las condiciones de elección de una buena nodriza, su dieta, régimen de vida y formas de lactar. Descriptor de prácticas relacionadas con la puericultura, define la lactancia y la dentición, como los hechos más relevantes en la vida de un niño.

Las nodrizas eran muy solicitadas por la clase alta, pues no solo ellas podían acceder a una mejor situación social convirtiéndose en nodriza, sino que, además, la familia que la contrataba adquiría un cierto prestigio en la comunidad. Las nodrizas dejaban de considerarse esclavas debido a la unión entre ellas y los niños, ya que estos crecían más sanos y fuertes.

En Europa

Desde el siglo XIII al XIX, en Francia, las mujeres de clase media alta no amamantan a sus hijos haciéndolo mediante nodrizas, leches de animales y preparados de cereales.3 En Italia, y concretamente en Florencia, hacia 1300, se extiende la costumbre de enviar a los niños de las clases noble y media urbanas con una balia o nodriza al campo aproximadamente 2 años.

En Roma, a pesar de que se fomentaba la práctica de la lactancia, esta era asociada al envejecimiento prematuro, desgastes y dilatación de los pechos. Durante el Renacimiento, se extiende en Europa, sobre todo en Italia y Francia, que la mayor parte de las mujeres de clase bajas amamantaban a más de un niño a la vez: el suyo propio y el que tenía al cuidado.

Gracias al efecto anticonceptivo de la lactancia, las clases más bajas tenían una fecundidad limitada, lo que constituía un efectivo control de la natalidad entre las masas campesinas de la Europa preindustrial. Por otra parte, la fecundidad no controlada por lactancia ente las clases más altas hace que la descendencia pueda suponer de 15 a 20 hijos, aunque a cambio de una alta mortalidad.

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