El origen medieval de las universidades
El origen medieval de las universidades se sitúa desde el año 1150, donde las escuelas cristianas impartían educación enfocada a la vida profesional.
facultad de educación · educación universitaria
lun. 18 de ene. 2021
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Antes de comenzar, cabe destacar que los historiadores recolectan esta clase de información, dando relevancia a las áreas más trascendentales para la humanidad, una de ellas es el área de la docencia en la Universidad. El origen medieval de las universidades europeas nace desde las instituciones educativas de la cristiandad latina en la baja Edad Media, que sustituyeron a las escuelas palatinas, monásticas y episcopales existentes desde la Alta Edad Media. Surgen en distintas ciudades de Europa Occidental a partir, de 1150, en el contexto del Renacimiento del siglo XII.

Estas instituciones establecieron un modelo de enseñanza superior que se prolongó en el tiempo, determinando la estructura y funcionamiento de las universidades de la época moderna y contemporánea. Las universidades medievales eran comunidades de maestros y estudiantes (universitas) que, aunque tenían como principal función la enseñanza, también se dedicaban a la investigación y a la producción del saber, generando vigorosos debates y polémicas. Esto se vio reflejado en las crisis en que estuvieron envueltas y en las intervenciones que sufrieron por parte de ambos poderes: el político de reyes y emperadores y el eclesiástico de órdenes religiosas.

El origen medieval de las universidades en Europa

Las primeras universidades de la Europa cristiana fueron fundadas en Italia, en Inglaterra, España y Francia para el estudio del derecho, medicina y teología. La parte central de la enseñanza implicaba el estudio de las artes preparatorias, o artes liberales:

  • El trivium: gramática, retórica y lógica.
  • El quadrivium: aritmética, geometría, música, y astronomía.

Después, el alumno entraría en contacto con estudios más profundos denominados, genéricamente filosofía y que incluían todo tipo de ciencias. Los estudios históricos sobre la Baja Edad Media permiten conocer la importancia de un incipiente “renacimiento” entre los siglos X y XIII, periodo en el que se produjo una renovación del pensamiento y la sensibilidad, estableciéndose la reflexión basada en la argumentación y la razón lógica.

A finales del siglo X la cultura europea fue impulsada por los reyes, por los nobles y por los hombres más sabios de ese siglo, como el santo padre Silvestre II, Gerbert de Aurillac (940-1003), arzobispo de Reims, quien consideraba que “de los bienes al alcance de los hombres, el estudio y la ciencia eran los principales”.

Entre los siglos X y XIII se conformó lo que sería la sociedad feudal y los valores de carácter más humanista, expresados en cualidades como fortaleza de ánimo, perseverancia, moderación, dominio de sí mismo y desprecio del peligro, del dolor y de la muerte.

Se enseñaba que las virtudes fundamentales para la vida eran la fe, el valor y la ciega lealtad al igual o al superior. Para quienes no respetaban estos principios, los castigos eran el aislamiento y el rechazo; la derrota se decidía en el campo de batalla o en los eventos o torneos. A los vencedores se les concedía el reconocimiento de Honor y Bravura.

Universidad en los siglos X, XI y XII

En esta época, en los siglos X, XI y XII, la escritura se convirtió en “un instrumento de poder”; proliferaron diferentes documentos políticos, históricos y administrativos, que daban fe de la vida administrativa y privada.

Sin embargo, desde la antigüedad clásica y en la Edad Media, especialmente, se consideraba la memoria como un arte que debía cultivarse. Los retóricos, los oradores, los filósofos y los científicos europeos se preocuparon por conocer la nemotecnia. Y se consideró́ la memoria como “la madre de la sabiduría y el erario y el guardián de todas las cosas”.

La memoria era el único medio de transmisión de cultura antes de la intervención de la imprenta. Según Daniel Boorstin: “Todo el mundo precisaba del arte de la memoria, que, al igual que las demás artes, podía cultivarse. La capacidad memorística podía perfeccionarse, y se admiraba a los virtuosos que tenían una memoria altamente desarrollada”

Edad Media las abadías y los monasterios eran focos de enseñanza y educación; se consideraban como crisoles donde se fraguaban las ideas. Allí́ los manuscritos eran guardados en unos lugares especiales que se convirtieron en las primeras bibliotecas medievales. De igual manera, había talleres donde trabajaban en comunidad monjes miniaturistas y copistas.

En estos lugares había atriles para los códices que se estaban copiando, mesas para cada uno de los copistas, para los rubricantes y para el estudio de los libros. Cada una de las mesas tenía todo lo necesario para ilustrar y copiar: cuencos con tinta, plumas finas, piedra pómez para alisar los pergaminos y tintas de oro y de colores para acabados especiales. En Francia, el monasterio de Saint Marial de Limonges tuvo un importante taller de copistas y miniaturistas.

Transición a la actualidad

El año 910 marcó el inicio de reformas importantes en la vida religiosa, política, intelectual, económica y artística. Existía una especial preocupación por usar las formas más correctas de las lenguas clásicas. El latín se impuso y fue especialmente el vehículo de expresión de clérigos, intelectuales y estudiantes. Además, una serie de poetas escribieron sus obras en lengua latina.

El proceso de transmisión del conocimiento ha sido apreciado por la humanidad a través de los años, siendo esta una labor importante a nivel general en la humanidad que ha tomado fuerza tanto en las diferentes civilizaciones anteriores como en la contemporánea. Hay que resaltar que hoy en día se requiere de profesionales preparados para estas situaciones.

Los sistemas universitarios

En la actualidad, existen diferentes sistemas universitarios. El sistema educativo estadounidense, que se suele tomar como referencia universitaria y profesional, ofrece un nutrido conjunto de opciones para el estudiante extranjero. Existe tal variedad de instituciones, programas y lugares para elegir, que la elección puede resultar abrumadora para los estudiantes, incluso para quienes provienen de los Estados Unidos.

Al comenzar la búsqueda de instituciones, es importante conocer el sistema educativo estadounidense. Entender el sistema ayudará a limitar opciones y a desarrollar un plan educativo. El año académico en muchas escuelas está compuesto por dos períodos denominados “semestres”. (Algunas escuelas utilizan un calendario de tres períodos conocido como sistema de “trimestres”.) Y aun otros dividen adicionalmente el año en el sistema trimestral de cuatro períodos, que incluye un período opcional de verano. Básicamente, si no se incluyen en el período de verano, el año académico se compone de dos semestres o de tres períodos trimestrales.

La estructura de estudios universitarios en Europa, adaptada a la puesta en marcha del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), comprende tres niveles formativos; grado, máster y doctorado, cuyos títulos tienen validez en todo el EEES, actualmente integrado por 49 países. El objetivo fundamental del EEES es facilitar la movilidad de estudiantes, profesorado y titulados entre todos los países miembros. Todo con objeto de que los estudiantes prosigan sus estudios, si así lo desean, en otra universidad del sistema. Generándose programas de intercambio de profesorado y se facilite la movilidad internacional de trabajadores con capacitación superior.

¿Cómo puede prepararse el profesional?

TECH Universidad Tecnológica conoce la importancia que tiene la transmisión del conocimiento. Claramente, y siendo la mayor universidad virtual del mundo, esta es una de las áreas en las que más especializada se encuentra. Debido a esto, se crea la Facultad de Educación, donde el profesional tiene la opción para especializarse en diversas áreas como la Maestría en Cooperación Internacional para el Desarrollo de los Pueblos y la Maestría en Didáctica de Geografía e Historia de Primaria.

Por otro lado, para aquellos profesionales que deseen dedicar sus esfuerzos profesionales a la educación superior, la Maestría en docencia universitaria cuenta con todas las herramientas necesarias para lograr esta meta intelectual.

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