Genética y desarrollo neuronal
La genética y desarrollo neuronal permiten que el alumno tenga un pleno progreso en el ámbito educativo dependiendo de su actividad cerebral.
facultad de educación · neuropsicología
lun. 27 de sep. 2021
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La genética y el desarrollo neuronal están programados biológicamente, es decir, tienen una base genética que establece los pasos por los cuales el cerebro va a ir pasando, el cual se inicia en las primeras semanas de vida embrionaria, cuando algunas células quedan determinadas para formar el tejido nervioso. Tras el cierre del neuroporo rostral, se inicia la formación del tubo neuronal. Su desarrollo va a verse influido por la producción de moléculas inductoras producidas por tejidos embrionarios (notocorda, placa del suelo, neuroectodermo, somáticas).

La expresión diferencial de genes homeobox o genes Hox, junto con otros factores de transcripción y moléculas señalizadoras, van a diferenciar las regiones encefálicas (proceso de regionalización) con sus elementos celulares (neuronas y glías). Este proceso puede verse facilitado o entorpecido, ya sea tanto por agentes externos, como internos. Así, el consumo de sustancias, como el alcohol, la exposición a radiaciones o agentes tóxicos, el estrés oxidativo durante el embarazo, van a incrementar la posibilidad de sufrir cambios en el “diseño” genético del cerebro.

Uno de los problemas más importantes para la salud es cuando estos cambios se producen a edades tempranas. Como en el caso del trastorno del espectro alcohólico fetal. Se trata de la consecuencia de un embarazo, donde la madre ha ingerido alcohol. Por ello, ha puesto en riesgo la salud del bebé aún no nacido y cuyas secuelas van a permanecer el resto de su vida. Entre las consecuencias físicas que debe de “arrastrar” toda su vida se encuentran; características faciales anormales, bajo peso y estatura, problemas en el corazón, riñones o huesos, dificultades en la visión o en la audición.

Psicología y aprendizaje

Con respecto a las consecuencias psicológicas y conductuales, las cuales requieren de una intervención temprana, para tratar de “corregir” sus efectos se pueden encontrar: hiperactividad, dificultad para mantener la atención, dificultades en el aprendizaje, problemas de memoria, problemas de coordinación, retraso en el lenguaje e incluso retraso en el desarrollo de la inteligencia.

A nivel neuronal se producen displasias corticales originadas por una alteración del desarrollo del sistema serotoninérgico (que tiene un papel esencial en la diferenciación y desarrollo del sistema nervioso central), el sistema nitérgico (sistema neurotransmisor relacionado con el serotoninérgico y los astrocitos) y en las glías (tanto en las radiales como en los astrocitos).

Por lo tanto, las consecuencias no solo implican un importante gasto para las familias, sino también para la administración. De ahí la importancia de saber lo más exacto posible el número de afectados dentro de una población determinada; pero ¿cuántos sufren el trastorno del espectro alcohólico fetal?.

Esto es precisamente lo que han tratado de investigar desde la Universidad de Toronto junto con el Centro de Salud Mental y Adicciones (CAMH) de Toronto (Canadá), la Escuela Universitaria de Medicina de Dakota del Norte (EE.UU.) y la Universidad Técnica de Dresden (Alemania), cuyos resultados han sido publicados en el 2014 en la revista científica Child Youth Care Forum.

El estudio busca cuantificar el número de casos que padecen el trastorno del espectro alcohólico fetal en una población tan heterogénea como es la canadiense. Esta cuenta con más de 35.000.000 de habitantes; una vez conocido su número, estimar el coste que estos pequeños van a generar en la administración. En este caso se trata de un estudio estadístico donde no hay participantes directamente implicados, sino únicamente macro cifras. Hay que analizarlas para poder extraer conclusiones sobre los afectados por el trastorno del espectro alcohólico fetal.

Gestación y cerebro

El tiempo de gestación media en humanos es de nueve meses, aunque no es de los más largos dentro de los mamíferos. Por ejemplo, los elefantes pueden llegar hasta los veintidós meses, pero hay una característica distintiva de los bebés respecto al resto del mundo animal; esto es la dependencia que este tiene para sobrevivir, la cual se extiende durante años.

La mayoría de los animales, nada más al nacer, son capaces de ponerse en pie sobre sus patas y andar o de nadar sin ninguna dificultad cuando son acuáticos; pero ¿qué pasa con los humanos?.

El bebé humano es uno de los más indefensos y dependientes. Este precisa de cuidados y atención hasta más allá de la pubertad, antes de ser independiente y autosuficiente; el momento de dejar su casa con un trabajo con el que mantenerse, es el que se podría equiparar al de la independencia de los animales en la mayoría, lo hace sin que haya pasado mucho tiempo desde que nació y en los humanos, a veces, se prolonga hasta los treinta años, pero ¿por qué es esto así?.

El cerebro es uno de los órganos que todavía no tiene totalmente formado el bebé en el momento de nacer. Durante los primeros años de vida va a experimentar una serie de cambios tan importantes como son:

Etapas cerebrales

  • Durante la etapa fetal: entre el segundo y cuarto mes de vida el cerebro ha sufrido un proceso de proliferación neuronal. Esto seguido de otro de selección neuronal, donde se ha producido la apoptosis. Es decir, una muerte neuronal programada, sobreviviendo únicamente la mitad de las neuronas que había. Tras esta etapa, el cerebro va a mantener el número de neuronas durante el resto de su vida. Al menos, esta es la creencia que se tenía antes de descubrir la neurogénesis.
  • El proceso de mielinización neuronal (mielogénesis): consiste en recubrir los axones neuronales, que es la parte encargada de conectarse con otras neuronas, lo que facilita la interconexión entre ellas. Este proceso se lleva a cabo en momentos diferentes según la región donde se produzca, así, se inicia en las áreas primarias sensoriales y motoras.
  • El incremento de las conexiones neuronales (sinaptogéneis y dendrogénesis): facilitado precisamente por la mielinización y tiene mucho que ver con las experiencias que va viviendo el bebé, y que van a conformar su cerebro. La expresión “los niños son como esponjas, pues lo absorben todo”, habla precisamente de esta capacidad de aprendizaje de un cerebro en formación, que se nutre de todo tipo de información proveniente de su entorno.
  • El aumento del tamaño del cerebro: el primer año de vida se ha duplicado y el segundo año se ha triplicado respecto al tamaño de la cabeza del bebé al nacer.
  • La neuroplasticidad: donde las neuronas, que previamente son indiferenciadas, van especializándose en el procesamiento de un determinado tipo de información, estableciendo conexiones con sus “vecinas” y conformando las regiones de procesamiento especializado como el área visual, auditiva, sensitiva o motora.

Neuronas indiferenciadas

En la cuarta semana del desarrollo, en la pared del tubo neuronal, se forman las células germinales embrionarias, denominadas células madres del sistema nervioso. La división de estas células madres producen células progenitoras que, a su vez, se dividen. Tras varias divisiones, se producen neuronas inmaduras (que no se dividen más y formarán neuronas) o glioblastos (que van a dividirse toda la vida y que formarán neuroglías).

La neurogénesis es el proceso de “nacimiento” de las neuronas que se produce con la última división de las células progenitoras. Se produce en distintos momentos según la zona o el período donde se encuentra, pudiéndose distinguir entre la neurogénesis prenatal y posnatal, naciendo antes las neuronas de proyección que las interneuronas.

Estas neuronas inmaduras se desplazan en lo que se denomina migración celular, desde la zona ventricular y marginal del neuroepitelio, hasta la zona de destino. La migración es un proceso fundamental en el desarrollo del sistema nervioso que ocurre a lo largo de todo el tubo neural y en las crestas neurales. Dicho proceso de migración es guiado por las células de glía radial gracias a las moléculas de adhesión celular neurona-glía (MACNg) y se denomina migración radial, aunque existe otra modalidad de migración no guiada por glía, denominado migración tangencial.

El desarrollo cerebral y el educador

Para el profesional en educación es de vital importancia conocer las diferentes técnicas que le permiten aplicar el proceso de transmisión del conocimiento de forma adecuada. Esto es una gran herramienta, ya que no todo el alumnado responde a los estímulos de la misma manera. Por esta razón, es de vital importancia que este profesional se capacite de forma constante, adquiriendo así las habilidades para ejecutar su labor.

El proceso de capacitación académico en muchos casos puede resultar complejo para el profesional, y es por esta razón que nace TECH Universidad Tecnológica. Dentro de esta institución se puede hallar la Facultad de Educación, dedicada por completo a esta área. Allí se encuentran especializaciones tales como el Máster en Mediación y Resolución de Conflictos en el Aula y el Máster en Coaching Educativo. Sin embargo, para aquellos profesionales que buscan dominar el campo del aprendizaje desde el área neural, su mejor elección sin duda alguna será el Máster en Neurociencias para docentes.

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