Adaptaciones cardiovasculares
Las adaptaciones cardiovasculares hacen parte del procedimiento obligatorio de calentamiento antes de realizar actividad física constante.
facultad de ciencias del deporte · nutrición deportiva en ciencias del deporte
lun. 08 de feb. 2021
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El corazón es el órgano principal de cualquier ser vivo. Debido a esto, el ser humano le ha dado tal importancia a que los profesionales de la salud siempre se encuentran en constante capacitación con el fin de dominar el funcionamiento del mismo. Además de los profesionales de la salud, los profesionales de las ciencias de los deportes deben conocer su funcionamiento y preparación antes de una actividad deportiva. Las adaptaciones cardiovasculares ofrecen información importante sobre este tema puntualmente.

El sistema cardiovascular del ser humano es el encargado de distribuir la sangre a lo largo de todo el organismo. La distribución sanguínea sufre variación dependiendo del tejido al que irriga y de las necesidades metabólicas y bioquímicas del momento. En reposo y en condiciones normales, los tejidos que son metabólicamente más demandantes son los que requieren más cantidad de sangre.

De hecho, el hígado, junto a los riñones, perciben cerca de la mitad del volumen sanguíneo, muy por encima de la musculatura esquelética. Este dato es curioso teniendo en cuenta que la musculatura esquelética supone casi la mitad del peso de un humano promedio. Durante la práctica deportiva es imprescindible que la sangre se dirija a los tejidos que más demanda metabólica presentan. Durante la práctica deportiva de intensidad elevada la irrigación sanguínea del tejido muscular supone cerca del 80 % del gasto cardiovascular. Esto se debe a la gran activación de estos tejidos durante la práctica deportiva.

¿Cómo funcionan las adaptaciones cardiacas?

Durante el ejercicio intenso, el flujo sanguíneo depende principalmente del tono vascular de los vasos sanguíneos el cual define el calibre de estos. Del mismo modo, la resistencia que ofrecen los tejidos al paso de la sangre está definida por tres factores principales, a saber: la viscosidad de la sangre, el diámetro del vaso y la longitud de este.

En condiciones normales tanto la longitud de los vasos como la viscosidad de la sangre sufren variaciones mínimas y despreciables. Así pues, el diámetro de los vasos es el principal regulador del flujo y caudal sanguíneo durante el ejercicio. Durante el inicio del ejercicio aumenta el flujo sanguíneo. De hecho, hace más de 20 años se establecieron las constantes que definían el aumento del flujo sanguíneo basándonos en el trabajo realizado por un tejido muscular.

Durante intensidades pequeñas, el tiempo hasta alcanzar el valor pico es de menos de 5”. Durante ejercicios de intensidad elevada, el tiempo hasta lograr la mitad del valor pico es de casi 10” (en los músculos extensores de la rodilla). El aumento absoluto del flujo sanguíneo se incrementa hasta 30 veces en menos de 10”. Esto refleja la magnitud de los cambios que se originan a nivel del sistema vascular durante el incremento de la intensidad del ejercicio.

Trabajo muscular

En actividades en las que predomina el trabajo muscular dinámico y existe una demanda energética principalmente aeróbica, el gasto cardíaco puede incluso aumentar desde 5 litros por minutos hasta 25-40 litros por minuto. Esto sucede en función del entrenamiento previo del deportista en cuestión.

En este tipo de disciplinas deportivas, los cambios a nivel cardíaco y vascular son muy llamativos, dado el gasto cardíaco tan elevado que mantienen este tipo de deportistas y el cual puede demorarse durante varias horas. Este gasto cardíaco sostenido y elevado produce cambios a nivel funcional como morfológico, a nivel central y periférico.

Adaptaciones cardíacas (adaptación central)

Al comienzo del ejercicio, la frecuencia cardíaca y el volumen de los latidos aumentan. De manera que el gasto cardíaco se aproxima a la demanda metabólica de los músculos esqueléticos en funcionamiento. El gasto cardíaco, producto de la frecuencia cardíaca (latidos/min) y el volumen de los latidos (ml/min), puede aumentar de ~5 L min-1 en reposo a ~15 L/min en mujeres jóvenes. Así mismo en ~20 L/min en hombres jóvenes y hasta ~25 a 30 y ~35 a 40 L/min en mujeres y hombres atletas de élite, respectivamente, durante el ejercicio máximo que involucra una gran masa muscular.

Por lo tanto, es de esperar que esté pronunciado efecto del entrenamiento conllevara una mejora morfológica y funcional del corazón. Esta adaptación en el corazón fue descrita por primera vez, hace más de 100 años, por Henschen utilizando solo un examen físico básico con percusión cuidadosa para identificar el agrandamiento del corazón debido a la actividad atlética en esquiadores de fondo. Henschen concluyó que la dilatación e hipertrofia del lado izquierdo y derecho del corazón era evidente en los individuos entrenados.

El aumento del ventrículo derecho y del izquierdo, la hipertrofia del ventrículo izquierdo, y el aumento del volumen de la aurícula izquierda son ahora distintivos bien establecidos de lo que se ha definido como el “corazón del atleta”. En cuanto a las dimensiones del corazón cabe señalar que el tamaño del cuerpo del deportista tiene una gran influencia en el tamaño de su corazón, y cuando se comparan las dimensiones absolutas entre sujetos se debe tener en cuenta esta variable.

Por esta razón, las mujeres en general tienen dimensiones cardíacas más pequeñas en comparación con los hombres.

Hipertrofia de la región cardíaca

La mayoría de los datos que caracterizan la estructura y la función del ventrículo izquierdo en personas capacitadas provienen de estudios transversales. Aunque este enfoque no permite sacar conclusiones definitivas sobre la naturaleza temporal y la relación dosis-respuesta entre el ejercicio y el remodelado cardíaco, las conclusiones de estos estudios han proporcionado una valiosa información sobre las características del ventrículo izquierdo en deportistas de resistencia.

Los datos más relevantes son el aumento del diámetro diastólico final, la pared, el espesor y la masa del ventrículo izquierdo. Las conclusiones sobre el diámetro del ventrículo izquierdo se han confirmado en estudios de entrenamiento longitudinal en los que deportistas de remo durante 7 meses y el ciclismo profesional durante 3 años se han visto asociados con aumentos en la dimensión de la cavidad del ventrículo izquierdo (de 51,5 a 53,3 mm y de 58,3 a 60,3 mm, respectivamente).

Además, un año de entrenamiento progresivo de ejercicios de resistencia realizados por sujetos masculinos y femeninos (previamente sedentarios) da lugar a un aumento de la masa y del volumen diastólico final del ventrículo izquierdo. Los cambios hemodinámicos que se producen durante el ejercicio constituyen el estímulo principal para el remodelamiento cardíaco. En consecuencia, el ejercicio puede separarse (aunque se considera que producen a la vez) en dos formas principales de actividad física:

  1. El ejercicio de resistencia caracterizado por elevaciones sostenidas del gasto cardíaco y con una resistencia vascular periférica reducida (es decir, carreras de larga distancia, ciclismo, remo y natación).
  2. El entrenamiento de fuerza caracterizado por períodos cortos, pero intensos de mayor resistencia vascular periférica y un gasto cardíaco solo ligeramente elevado (es decir, levantamiento de pesas y lanzamientos de pista).

El profesional como factor de control en las adaptaciones cardiovasculares

El estilo de vida saludable es tendencia en todo el mundo. Las dietas son más frecuentes y nos dan una mayor cantidad de opciones para consumir alimentos deliciosos y saludables. Esto, en conjunto con el ejercicio se ha convertido en un modo de vivir para una gran parte de la población actual. Pero siempre se hace necesaria la figura de un profesional capacitado como guía y mentor.

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